...es el principio y el fin.

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lunes, diciembre 28, 2009

Una de Pancho


Extracto del poemario "Memoria en el exilio", de Pancho Salas:


¿Dónde estabas?

¿Dónde estabas cuando lloraba, cuando no me quedó más remedio que (al rojo vivo) acercarme el metal a las heridas para que la sangre dejara de manar? ¿Dónde?

¿Dónde estabas?

¿Dónde estabas cuando tenía que ir de la mano de amigos por la calle, para evitar morir atropellado, porque yo ya no quería (no sabía) volver a mirar a las estrellas? ¿Dónde, cuando en cada canción sonaba tu nombre, cuando cada héroe moría salvando un mundo que moriría después de él? Cuando era un esfuerzo levantarse porque que el sol quemaba en la conciencia, y sólo en la oscuridad y en medio del ruido dejaba de ver y de escuchar.

¿Dónde? ¿Dónde estabas? Cuando viajaba a horas intempestivas para buscarte, cuando volvía tapándome los ojos, cuando no podía tocarte por el tiempo, por cada centímetro de separación, por cada maldita orden que acaté cuando tuve que rebelarme.

¿Dónde?

Ya te lo digo yo.

Mirando para otro lado.

Y fingiendo.

martes, noviembre 10, 2009

Tiramisú de crisol


Le dije, o me dijo, la dama Piruleta que todos los corazones rotos hablan de lo mismo. Le conté la teoría del crisol y le expliqué que a veces creo que Sabina ha escrito demasiadas canciones sobre la misma persona. Igual es culpa mía, por haberle escrito demasiado pocas. El calor, la laxitud, los ojos verde aceituna, los cabellos azabache y el seseo de un exilio breve acallan, sin matar del todo, ruidos que no me gusta escuchar.

Así que a veces, esclavo del Spotify, a quinientos ochenta y nueve kilómetros de mis discos, le doy volumen a la música, sintonizando el ruido interno con el externo.

Y suena.

La nueva:


TIRAMISÚ DE LIMÓN

Hice un solo desafinado
con las cenizas del amor
las verbenas del pasado
gangrenan el corazón.

Acórtate la falda nueva
despiértate al oscurecer
túmbate al sol cuando llueva
no desordenes mi taller

Tiramisú de limón
helado de aguardiente
muñequita de salón
tanguita de serpiente.

De madrugada y por la puerta de servicios
me pasabas el hachís
al borde del precipicio
jugábamos a Thelma y Louise

Pero esta noche estrena libertad un preso
desde que no eres mi juez.
Tu vudú ya pincha en hueso,
tu saque se enredó en mi red.

Tiramisú de limón
helado de aguardiente
puritana de salón
tanguita de serpiente.

¿Dónde crees que vas?
¿qué te parece que soy?
no mires atrás
que ya no estoy.

¿Pero dónde crees que vas?
¿quién te parece que soy?
si miras atrás
mañana es hoy.

¿Dónde crees que vas?
¿quién te parece que soy?
puede que quizás
luego sea hoy.

Nena ¿dónde crees que vas?
¿quién te parece que soy?
no mires atrás
que ya me voy.

Que sepas que el final no empieza hoy...
Que sepas que el final no empieza hoy...


________________
Tiramisú de limón es el primer sencillo del disco Vinagre y rosas, del excelso Joaquín Sabina. No le pondré adjetivos. Cualquiera se quedará pequeño.

lunes, octubre 12, 2009

Papel mojado - Una canción (como) de las de antes

Aprendimos a mirar
con hambre los calendarios,
naufraguitos a diario
a ambas orillas del mar,

Aprendimos a jugar
al póker con cartas malas,
la soledad daba alas
al que quería volar.

Cansado de parecer
una canción de Sabina,
siempre se desafina
Al apostar y perder.

¿Quiénes fuimos, dónde estamos, dónde están?
¿Dónde quedó el sol y la marea?
Qué pocas veces se planea
sobrevivir al huracán.

Demasiadas veces te escribí
y acabó siendo
papel mojado,
¿Cuándo he callado
yo, aprendiendo
a olvidarte de ti?

No supimos mantener
mucha tierra conquistada,
los malos cuentos de hadas
no saben envejecer.

Siempre creo que fue ayer
cuando perdí la armadura
en la fiesta de clausura
de quienes creía ser.

Acostumbrado a viajar,
me escapé de donde estaba
empapado de las babas
salpicando al naufragar.

¿Dónde estamos, quiénes fuimos, qué pasó?
¿Dónde quedó el sol y la marea?
Qué pocas veces se planea
anochecer cuando no hay sol.

Demasiadas veces te escribí
y acabó siendo
papel mojado,
¿Cuándo he callado
yo, aprendiendo
a olvidarme de ti?



Demasiadas veces te escribí
y acabó siendo
papel mojado,
para olvidar,
papel mojado,
bajo el mar,
papel mojado,
sobre el papel,
papel mojado,
que yo firmé,
papel mojado,
crisis de fe,
papel mojado,
verde y azul,
papel mojado,
lo mojas tú,
papel mojado,
bajo tus pies,
papel mojado,
me voy al sur,
papel mojado.
contra tu piel,
papel mojado...

martes, abril 21, 2009

Verde y Azul. Y otra vez verde.


Es una curiosa alternancia.

La he estado pensando.

Mirando un poco, vaya.

En plan reloj. Tic tac, y eso.

Hace algún tiempo de calendario pero para mi desgracia poco de memoria aunque Mu pugne por lo contrario, tomaba notas en este mismo lugar, con tinta verde. Hubo gente que leyó y no entiendía nada, como habrá quien lea esto y no lo entienda.

Tampoco importa.

El caso es que a fuerza de naufragar, toda tinta verde se acaba corriendo, por muy bien que huela. El salitre es mal consejero para un diario de a bordo que acaba cayendo al mar demasiadas veces.

Encontrada tierra y agotada la tinta, tomé nota mucho tiempo después, con tinta azul. La tinta no sirve como mercromina en caso de quemaduras de tercer grado, o donde las heridas son tan profundas como para sentir cada vez que vuelves a ver algo verde que se te salen las tripas. Un golpe, un muerto. Iai Nuki y eso. Los de negro ya me entienden.

Sonrío al ver las notas en azul, sensato color en aquel entonces que me llegó a preguntar si seguía apuntando en verde. Le dije que no, bastante idiota.

Sensatez, divino tesoro.

Verde, otra vez. Sin notas adicionales. Y se cumple el axioma de mi amigo Rubén sobre segundas partes. Sólo fue buena la de Terminator.

Y Azul. Con una mayúscula. Otra serie de notas que no duraron mucho pero me sirvieron para guardar en el cajón el cuaderno verde que me resistía a dejar pudrirse. Se gastó rápido pero se sonrió mucho.

Hubo gente que leyó esto y no se enteró, repito. De nada. Igual que ahora lo lees y no lo entiendes, pensando si el código de colores dice lo que está apeteciendo que diga.

Después del Azul, pues otro verde.

Y sonriendo, coño.

Una curiosa alternancia en la que he estado pensando.

Tic.

(Y tac, guiño).

lunes, marzo 09, 2009

El Hombre Inaudible




"El Hombre Inaudible" es una novela de ciencia-terror que podrán hallar en la sección "Novela/Ciencia Ficción" de la Biblioteca Invisible. El autor está a veces en la uve, a veces en la pe.

Fragmento:

Nunca hallo la respuesta.

Nunca supe (y sospecho, sabré jamás) si era un genio visionario o un loco irresponsable.

Nunca.

Nos llevó años de duro trabajo y carísima investigación perfeccionar la fórmula, hasta dar con una plenamente funcional. Las holgadas fortunas familiares de que disponíamos ambos quedaron flacas ante las exigencias de nuestra ardua labor. El enemigo a batir fueron siempre los efectos secundarios. Su asencia, quiero decir.

Hallar la fórmula perfecta.

Una que no abrasase la piel del sujeto, que no lo volviese (recuerdo aún, entre mis pesadillas) del revés. No olvidaré el muchacho aquel que continuó golpeando el vidrio de su celda veintisiete segundos después de que su cerebro dejase de funcionar.

Pareció que la hallamos.

Ningún efecto fisiológico. Ninguna tara visible. Ni rastro de daño celular.

¿Cómo iba a saber yo el tremendo daño psicológico que provocó en mi compañero? ¿Cómo predecir lo impredecible?

Jugamos a ser dioses... y encontramos al demonio.

Ignoro qué llevó a Griffin a inocularse a sí mismo el agente que desarrollamos, y, realmente, a día de hoy, aún no me atrevo a dilucidar si fue un error en la fórmula lo que provocó su demencia o el poder embriagador que le infundió la redoma que se inyectó.

Lamentaré hasta el día de mi muerte, pronta ya, cada vez que dejé de fijarme en la creciente ansia de mi compañero en la búsqueda de nuestra obra maestra.

El Agente de la Inaudibilidad.

Nunca entenderé la extraña lógica que operaba tras el cerebro insondable de mi compañero. Fue siempre mucho más inteligente que yo, y mi ayuda en la investigación no fue más que un mero apoyo para que su privilegiado pensamiento llegase a la línea de meta de la fórmula perfecta. O casi perfecta.

Aún hoy, años después, recibo alguna llamada en mi teléfono privado. Tiemblo, cuando pregunto quién es mi interlocutor. Y no oigo. Y no puedo oír.

Alguien inaudible me escucha al otro lado, pero yo no puedo escucharlo a él. Jamás he tenido la certeza intelectual de saber que se trata de él, pero mi corazón y mis entrañas me lo gritan poderosamente.

El Hombre Inaudible sigue suelto, condenado a una sorda vida de miedo, terror y venganza.

¿Qué lleva al hombre cuerdo a desear la inaudibilidad?

Pienso en ello a menudo.


Y nunca, nunca, hallo la respuesta.

Brístol, julio de 1906.

_______________
La imagen es cortesía de la bella Roci, y la robó de este blog.

martes, mayo 20, 2008

5D6

5d6 son pocos dados.

La expresión, o el código, “5d6” significa “cinco dados de seis caras”.

Hay mucha gente que no lo sabe, pero no sólo existen los dados de seis caras. Alguien, allá por los sesenta, diseñó los de cuatro, ocho, doce y veinte caras. Más adelante, a finales de los setenta, alguien inventó el d10. El dado de diez caras. Empleando dos, se podían generar números aleatorios entre uno (01) y cien (00). Actualmente se pueden encontrar dados de treinta caras, de cincuenta, de cien e imagino que otra amplia variedad que desconozco. Aunque eso no importa.

Existe un juego de estrategia y fantasía que se juega con figuras de 28 milímetros. 28 milímetros es el nombre de la escala, no significa que todos midan lo mismo, Después de todo, es fantasía. Pese a lo que diga la cama de mi compañero de piso, no todos los trolls tienen el mismo tamaño.

Ese juego se llama “Warhammer”, y fue diseñado, parece ser, para representar de modo poco realista batallas entre ejércitos de criaturas de un mundo imaginario, llamado, originalmente, El Mundo de Warhammer. Su trasfondo combina la imaginería de Tolkien con la Alemania de la reforma, los ciclos artúricos, las novelas de Michael Moorcock y otro sinfín de influencias, históricas y legendarias. Tenemos ejércitos de elfos, de orcos, de ogros, varios reinos humanos y una gran leyenda urbana que afirma que un día llegará un ejército inspirado en el japón feudal. Quién sabe.

Pero el caso es que son ejércitos.

Y los ejércitos luchan.

Las reglas de este juego no pretenden en absoluto ser realistas. Un juego con dragones y hechiceros no debería serlo. Pero desde luego, hay combates en esas reglas. Y, como en todos los combates, hay muertos. Porque las armas, ya saben, matan. Pese a las tiradas de salvación por armadura.

Una de esas reglas que rigen los combates del Mundo de Warhammer es muy curiosa.

Se llama “Huir”.

Lo que pretende representar es el miedo, el espanto ante la atrocidad del pobre soldado y sus compañeros cuando se ven brutalmente superados por la tropa enemiga. El terror se adueña de ellos y sus oficiales no pueden detener la desesperada huida de sus hombres.

La regla “Huir” indica que la tropa que se desbanda aterrorizada se desplaza exactamente 5d6 centímetros en dirección contraria al enemigo. Éste puede, si lo desea, perseguir al fugitivo el mismo número de dados. Si lo alcanza, todos los desbandados se consideran automáticamente aniquilados. Así, sólo el azar al arrojar esos cinco dados determinará si sobreviven y consiguen escapar o son exterminados hasta el último hombre.

Esta regla despiadada y curiosamente realista también indica que las tropas montadas o que sean más veloces que un infante medio, bien por su gran tamaño, bien por ser similares a caballos como los centauros o por alguna otra característica especial, son obviamente más rápidas: se tirarán ocho dados de seis. Mala señal para el infante medio.

Verbigracia, si la Zarina Katarine, Reina del Hielo de Kislev, férrea y bellísima hechicera que vive al norte del Imperio humano, a lomos de su caballo de guerra se enfrenta en solitario a un chamán orco a pie, éste se verá abrumado por sus fabulosos poderes mágicos y su potencia en combate, por los encantamientos y embrujos que ella lance sobre él.

Sobrepasado, el chamán decide huir.

Al pobre no se le ocurre otra cosa.

Tira cinco dados de seis.

Ella ocho.

5d6, en fin, son pocos dados.

martes, abril 22, 2008

Encontrando el amor



He encontrado el amor.

Y resulta, coño, que no estaba tan lejos.

No ha sido como en las canciones de Sabina, o como en los relatos de Borges, o los poemas del Siglo de Oro. No ha sido leyenda urbana, ni mágico, ni épico-español, ni doloroso.

Lo curioso es que siempre ha estado allí, esperando, callada, sin hacer ruido. Bueno, no siempre. Pero sí un tiempo, un tiempo bastante largo en el que yo no le había hecho demasiado caso.

Qué cosas.

A veces, el amor aparece en lugares en los que has mirado antes y no te habías fijado.

Pues yo he encontrado el amor.

En una caja de galletas.

Y ni siquiera había galletas.

lunes, abril 14, 2008

¿Tiene usted hora?

Parece que fue ayer cuando empezamos.

Tímidos y bastante torpes, pergeñando, a pincelada gruesa, los trazos de un universo que, por poco, no se nos escapaba de las manos. Quién nos iba a decir (profetas en tierra extraña) que ibamos a acabar como acabamos, como estamos acabando, como se acabó. De un plumazo, paf, y adios al mundo. ¿Por nuestra voluntad? ¿O han tenido que ver las decisiones de gente fuera de nosotros? Quién sabe. Personaje a personaje, llega un momento en que uno ya no sabe ni quién es. O dónde está.

Vino y se marchó gente, se unieron nuevos personajes al Gran Juego de Rol que es la vida. Algunos cambiaron, algunos permanecieron, y muchos opinan y opinaron sobre todo lo que nos ha ocurrido. Visto desde donde estoy, me parece increíble el camino recorrido.

Y, curiosamente, aunque se acaba, aunque se acabó, volvería a empezar de nuevo, o a retomarlo desde el final, sea cual sea ese.

Y otro día, que no ahora, hablo de APK

martes, marzo 18, 2008

Otro día más que ahora


Quizá sea mañana cuando pueda
despertarme pensando en otra cosa,
otra cosa distinta, una graciosa,
que tengo la memoria en almoneda.

Quizá sea mañana, e igual la rueda
termina de girar y va y se posa,
azar de tanta libertad forzosa
y vuelvo a llamar piel a lo que es seda.

Igual mañana mudo la corteza
y dejo de marear esta semana
al puto corazón, que ya era hora.

Igual, pero es que es cierta la certeza
que amanezco sabiendo que mañana
será sólo otro día más que ahora.

miércoles, marzo 05, 2008

Ahora no es buen momento

Parece ser que ahora no es buen momento.

Pasan las horas, pasan los días, pasan las oportunidades. En La Vida Es Una Tómbola, volumen 12, las papeletas sin premiar van cayendo a la basura. ¡Amiguitos! ¡Pasen y jueguen, que nunca toca! Es lo que tiene andar rebotando: o te vas a un lado, o al contrario. Y he descubierto un curioso detalle: nada rebota si no lo empujan primero.

Imaginen lo cansado que sería jugar un partido de fútbol en el que sólo uno de ustedes fuese el que moviese la pelota. Rebota, rebota, que en tu culo explota.

Pues bueno. El Verónico Mitad ya está cansado de esperar.

Parece ser que ahora no es buen momento. Debe de ser por el Euribor.

miércoles, febrero 27, 2008

Jugar a ser cangrejo

De dos en dos, y bien desparejados
caminan sin la mano dos idiotas,
la dama en zapatitos y él en botas,
no sea que coincidan sus estados.

Se sientan al ladito y separados
pudriéndose el amor con cuentagotas,
ella obsesionada al dar la nota,
no sea que dirán, los innombrados.

Por si acaso, dice él, yo me he comprado
un relojillo de esos digitales,
y así, pues pierdo el tiempo controlado.

Que tanto ping-pong va a pillarnos viejos,
que paso de vestirnos con retales,
que paso de jugar a ser cangrejo.

sábado, julio 28, 2007

El rocanrol de los idiotas

Este es un verano de andar haciendo el friki. Como siempre, cuando la memoria me escuece y cuesta colocar el mundo, mis monstruítos de escala 28 milímetros y la construcción de maquetas me permiten escaparme a ratos, poniendo oasis por el camino.

Esta noche, una de zombis: fiesta en casa del Ingeniero (ahora superior) de la Muerte, vestidos de criaturas venidas del más allá, o de algunos lugares más cerca. Dos búnkers a escala a medio pintar y un nuevo método para hacer modelos de coches de escayola me ayudan, junto con la nueva horda de nenes a los que enseño los entresijos del Arte de la Magia, a fingir que no me acuerdo cuando la imagen, y todo el borrón de recuerdos, no se va, no se escapa, no me deja continuar.

Desprecios en pasiva, cuanto más tiempo pasa, mayores son, alcanzando, me temo, un punto irreversible en que el asco sea mayor que cualquier recuerdo bello que pueda fingir tener.

¿La foto? Hoy mismo la sacaré de la cartera.

Que parezco imbécil.

Ni tan arrepentido. Ni encantado.

martes, junio 26, 2007

Fragmentos rotos de un espejo

Lo que se rompe no se puede reparar. Es una norma básica que conocemos todos los que practicamos el noble arte del modelismo. Cuando a un orco de treinta milímetros se le rompe un brazo o un elfo quiebra el arco que transporta, el arreglo es siempre prácticamente inútil. La junta quedará débil, frágil y endeble. Y la solución es sencilla y radical: archivado en la vitrina, alejado de los brutales combates de los juegos de estrategia, lejos de los maletines con gomaespuma que lo hubiesen transportado a partidas de juegos de interpretación. Embarrancado y quieto. Servirá sólo de recuerdo de lo que fue una vez y ya no es, por mucho que al observador casual le parezca idéntico a cómo fue antes de la rotura.

Pero al ojo entrenado del maquetista experto le resulta imposible no fijarse en la fractura del brazo, de la lanza rota, del cañón de 120 milímetros de un tanque Leopard II a escala 1/35 que nunca disparó y no volverá a hacerlo.

Igual sucede con los espejos. Sólo que si rompes uno, no sólo no podrás repararlo, sino que cada fragmento que mires reflejará una faceta diferente, un trozo de rostro que no es el tuyo, un momento entrecortado que no es el conjunto real por mucho que lo intentes. Y si te alejas y miras todos los trozos juntos y recién pegados, sólo verás una imagen deforme que nadie podrá reconocer.

Norma básica: no se puede reparar.

lunes, abril 30, 2007

Esdrujulario

Única tónica pública, cúspide con óxido de antiquísimas miríadas de ósculos, pero es secretísimo que recóndito está el ínclito espíritu de la música mágica. Bailabanlo, rápidos, lentísimos, erógenos... fanáticos, místicos, con y sin víveres, pero espléndidos. Líricos estímulos eróticos hicieron de antígeno contra el fármaco ilegítimo del diáfano espectáculo amantísimo

Ácido catálogo de cláusulas tétricas y diálogos estériles, con público no son lícitas máscaras románticas, sólo es válido el lívido y raquítico oxígeno con óxido que aéreo y maléfico deviene ingrávido.

¿Crónica y resúmenes?

Ósculos legítimos en miríadas.

Y esdrújulas. Intrépidas esdrújulas.

Peligrosísimas.

Dioses menores

Como hijos de un dios menor, piensan, recuerdan, buscan, no encuentran, recuerdan otra vez, ríen y lloran en una amplia escala de tiempos verbales.

Mutilados en el corazón y la memoria, se confunden, se miran, se cambian, se equivocan. Es complicado mirarse a los ojos desde cubiertas que son de barcos diferentes. Compleja y peligrosa, la marea tras la última tempestad revuelve banderas y enturbia brújulas que marcan, a ratos, rumbos que ya no le corresponden.

Los dioses pequeños no lo pueden todo, y en su defectuosa y escandalosa humanidad, yerran.

Disparando flechas a dianas que no existen.

Y dejando de hacerlo cuando uno de ellos entiende, dolido, que no quedan flechas.

O que quizá nunca las hubo.

No llora, pero dejando a un lado el arco, camina.

Triste y callado. Y triste.

Como el hijo de un dios menor.

sábado, abril 07, 2007

El cristal con que lo miro

A mi, que igual no lo sabían, me gusta un señor que se llama Quevedo. El Siglo de Oro (término que nos colocó un historiador de ALbión, en un raro caso de buen tino) fue una época maravillosa, capaz de los mayores espantos y de las más altas glorias.

El tal Quevedo tuvo la maravillosa mala suerte de compartir época y lugares con Lope (Lope el monstruo, lo llamaba él, quitándose el sombrero) de Vega, el Fénix de los ingenios. Describir a ambos titanes de las letras con palabras se me antoja, este rato, casi insultante.

Pero a lo que iba: un versillo de Quevedo, "de anciana habitación era despojos", me viene hoy como anillo al dedo, en esta casa de locos y de desprecios, dondo todas las palabras con con doble fondo y nadie es lo que aparenta.

Cristianismo de todo a cien y compostura de cuando te miran, tiznada con derechismo desfasado por inercia, y volver a entrar donde fue mi cuarto y descubrir, oh, dolor, que continúa siendo un puto trastero y que soy la única persona de esta casa a la que se le niega emplear su cama. Al menos esta noche me disfrazaré de fakir, pero porque me apetece y sin engaños.

¿Lo grave?
Que parece ser que sólo yo me doy cuenta. Quizá es culpa mía, o del cristal con que lo miro.

Al otro lado del mar, triste, miro a una princesa.

Que al menos es de colores.

lunes, marzo 12, 2007

Y no es

Es asomarse al balcón, y respirarse, es cambiar de pinceles las maquetas, es, sin cambiarla, irse quitando la chaqueta, es pronto para mucho, aunque sea poco.


Es cambiarle a las pilas los enanos, es mirarse a los ojos del espejo, es echar de menos mientras cuándo, es pensar que sí, pero no tanto.


Es mudarse de piel y de sombrero, es dejarse el corazón en la mudanza, es defender a ultranza con sonetos la cordura que le falta a la memoria.


Es un en fin, un adios, un hasta siempre, es un hola otra vez, es otro susto, es un será más tarde cuando sea, es un abrazo a destiempo y necesario.


Es un resto de piel contra un naufragio, es unas gafas nuevas sin reflejo, un portal con vistas a un pasillo que sube aunque empieza en el subsuelo.


Es.


Y no es.


Y punto.

lunes, febrero 12, 2007

¿Dónde estarás?

No es buena la penumbra, devorada por un flexo, agazapado pintando señores a escala 28 milímetros con un pincel del 1, escuchando, indolente y encogido, una de Ismael Serrano.

Las horas pasan lentas cuando no existen los relojes.

Cuando el barco, usuario habitual de la marea, naufraga, sin preguntar, embarrancando el cargamento de papel.

El sonido en la habitación no amortigua el de por fuera, y pensar es un lujo que, mentiría diciendo lo contrario, ahora mismo no apetece. ¿Mañana y ayer? El mismo bolero, con la música cambiada, pero siempre, siempre, el mismo ritmo, un dos por dos a una guitarra que no cambia nunca y siempre se queda, maldita sea, a mitad del segundo tiempo. Las canciones, dice el poema, que se oyen demasiado dejan de tener sentido.

Los señores de veintiocho milímetros ignoran, cubiertos de pintura, que el día que dejaron de parecer de plomo no sabía dónde estaba el mar.

viernes, enero 19, 2007

Margarita (la flor)

Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no.

Ella nunca. Y ella todavía no. A estas alturas, y yo con estos pelos.

Mientras tanto, inexorable y sin preguntarle a nadie, un reloj en forma de Mortadelo avanza segundo a segundo, deprimido porque sospecha prontas campanadas y él no es más que un reloj de pared a pilas.

De fondo, atrapados en azul, el amigo Aparecido me da la razón sobre
La Extraña Pareja. La Margarita (flor) se va quedando sin pétalos y sin saber el qué, ni cómo, arrancarse.

Pero ella sí.

Pero ella no.

miércoles, noviembre 22, 2006

Cansada de esperar (la Verónica Mitad)

No es el flaco, ahora que está más gordo tras (jura) desintoxicarse. Atrás nos deja la leyenda de un porro por cada tecla blanca de un teclado. Ladys and gentlemen, Andrés Calamaro.


Media Verónica despierta
le molestó la luna por la ventana abierta...
llego una carta desde el frente
el cántaro se rompe
y se seco la fuente.
Va a decidir que hacer cuando despierte
del todo
y borrar con la mano lo que ayer
escribió con el codo.

Habrá que ver
si la crónica verónica reacciona:
la verónica mitad
tiene muy poca maldad,
pero está cansada de esperar.

Media verónica esta rota
no tiene muchos años
pero le hicieron daño,
rompió una lanza por la risa
pero no tiene prisa
y se ríe muy poco.

No va a saber que hacer
cuando no sople mas viento,
no sabe distinguir el amor
de cualquier sentimiento.
Quiere vivir
una vida diferente cada día:
la verónica-mitad
esta en la flor de la edad ,
pero esta cansada de esperar.

En la ventana hay una nota:
el pájaro no vuela, tiene las alas rotas.
Media verónica lamenta
que el tiempo se consume
y lo demás no cuenta.
La vida es una cárcel con las puertas abiertas.

Verónica escribió en la pared
con la tripa revuelta.

Nada que ver
no habrá flores en la tumba del pasado,
la verónica mitad
dice siempre la verdad
pero está cansada de esperar.