...es el principio y el fin.

jueves, agosto 03, 2006

Togakure Ninja Seishin

Las estrellas son mis ojos.
El viento, mis oídos.
La noche mi manto.
El frío es mi espíritu.
La sombre mi morada.
La determinación, es mi fuerza.
El respeto a mi maestro es mi preciado valor.
Mi personalidad es mi poder.
El estoicismo y la perseverancia mi cuerpo.
La supervivencia es mi ley.
La imprudencia es mi enemigo.
La razón de respetar o tomar la vida es mi estrategia.
Las leyes del cosmos son mi universo.
La adaptabilidad mi principio.
La vacuidad mi táctica.
La sensibilidad y el sentido del deber, mis armaduras.
El espíritu imperturbable, mi fortaleza.
El conocimiento de la mente sin apegos es mi espada.

A vista de pájaro

A efectos de juego*, hoy es mi día después del campo de trabajo.

Hoy, marea de ocasiones, me llega la resaca de gente, y de ruido, y de nocturnidad y alevosía. Hoy ya no me puedo bajar al césped a conversar con amigos/desconocidos, no me puedo confesar con Jose dónde me escuece el corazón, ni contarle a Luci por qué hueco no sonrío, o decirle a Carlos (espejito mágico), coloreado de consejo, que tampoco espere tanto, y esperar a que el zagal salte de la litera para levantarme. No evalúo qué ha pasado con el día y me pierdo en una extraña ausencia de horarios que no es buena para mi cabeza, ni para el que late.

Sabina suena menos a través del cable del empetrés, el mundo está extrañamente turbio, y sólido, bajo mis pies, y el universo ya no me cabe en un albergue. A vista de pájaro todo es más bello cuando no es necesario pisar la realidad. El cosmos de bolsillo de Cañete ya es historia, y como todas las historias (sobre todo, claro, las que llevan magia en dobladillos), ya no puede desaparecer, porque es, como todas las historias, inmortal, y como todas las historias que parten de donde duele, no puede olvidarse nunca.

Como el polvo enamorado de Quevedo, se apaga poco a poco el fuelle del latido y la nostalgia, mientras la ribera del río de la normalidad comienza a anidar el cauce habitual, el conocido, el de siempre y el del resto de la vida.

Un ciclo corto e intensísimo en el espacio entre los ciclos, intersticio de vidas paralelas, que, espirales a parte, ya no serán nunca las de siempre.

Hoy, resaca de gente.

Mañana... Dios dirá.

¿Evaluamos?

* a efectos de juego... Beli, va siendo hora de que empieces a jugar al rol, ¿no crees? Un beso, pero con Fuerza.
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La imagen es un astrolabio. Lo usan los piratas, cuando se pierden.

martes, agosto 01, 2006

Escribiendo las dudas

¿Cómo empezar a escribir las dudas del corazón?

Así empezaba una carta inconclusa que escribió alguien a otro alguien cuando se separaron y dejaron de hacer canciones. Hoy, como siempre, viene esta frase que ni pintada. Porque otra vez, y ya van cinco, termina un campo de trabajo, microcosmos sin permiso que en quince días condensa, taumo* por taumo, el mundo de treinta personas en un universo de bolsillo que nunca volverá a repetirse.

He reído, he llorado, me enfadé y se me pasó de golpe, he amado y detestado, he dudado y afirmado, me he sorprendido y asustado, y todo a ritmo de bolero de Sabina, y de pico y pala.

¿Qué contar al lector ocasional? Que he sobrevivo al montaje d euna pérgola de una tonelada de peso, que me enseñó un gitano rabudo a cavar hoyos en el suelo, que he vuelto a bailar como tocaba, que he reído, llorado, temido, buscado, deseado, visto y encontrado. Y que vengo sin dormir, y sin palabras, y que ya escribiré mañana, y que sólo quería dejar constancia de que me faltan, cómo no, más esquirlas del corazón.

Pa quien las quiera.

* el taumo es la unidad de energía mágica. es la cantidad de magia necesaria para crear una paloma pequeña o tras bolas de billar de tamaño normal.

martes, julio 11, 2006

Libro roto


Como un libro roto, sin índice, sin páginas, sin marcador. Una de cada dos esquinas, rota, una página de cada tres, sin hoja de respeto, sin portada, rotas, sin prólogo, sin precio, sin color, sin etiqueta.

Las historias con páginas que faltan y se rompen, no se pueden leer, y si alguna vez pudimos leer alguna, es imposible consultar las referencias: las páginas están rotas, las páginas faltan, las páginas no estuvieron nunca. a los sonetos les falta el estrambote, y el que spbrevive medianemante intacto, lo hace sin título, y nadie puede llamarlo, ni acordarse. Los personajes se caen a trozos y desaparecen sin haberse conocido.

Como un libro roto, que nadie sabe con qué palabra empieza, y el pobre, indefenso, se queda, inerme, sin la palabra fin que lo ejecute.

Como un libro roto.

miércoles, junio 28, 2006

Shinobi no Koga

He estado de viaje por Koga, una extraña zona del Japón en que los hábiles sobreviven contando historias y los ninjas escalan cañerías, pero emplean sólo un dedo. A veces, no hay nada como irse para apreciar de verdad lo que tienes en casa, salirse a un andén de otra estación, o a una cuneta, para ver el camino con algo más de perspectiva.

Sin siquiera cambiarnos las botas ni quitarnos el tétanos contraído por armas oxidadas, regresamos de Koga a Iga para seguir con lo nuestro, a una fiesta de despedida, en la que, imagino que les pasa a pocos, nos enseñaron a matar un poco más.

Perfecto aperitivo para no olvidarse de un amigo nuestro que dura veinticuatro horas y acecha en el pinar y a la vuelta de la esquina.

¡SUMI MASSEN, SENSEI VACA, SENSEI FRESA!

sábado, junio 10, 2006

Muerte al pérfido Mu

Que se trata, en fin, de decorar la ilusiones con un cristal de color adecuado, ¿no? Un señor que se llamaba Wunt y que también quería entender la cabeza del resto de señores, pensaba que lo que existe y cómo lo percibimos son en realidad mundos diferentes. Y que todo al final, como dice un bolero, depende del cristal con que se mira.

Y hoy, que, cosa rara en la última temporada un examen no-mágico me sale estupendo y fermoso, los bastardos con lo que suelo emborracharme reculan a sus torres de marfil particular. Unos se quedan viendo pelis de los 80 (¿Quiere usted volver a los 80?) mientras me abandonan, otros, que habitan el torimaki se van a casa por sospechada causa, y las frutas tienen planes alternativos. La bella Ella marujea con una amiga y el gaitero habita en el lugar donde los magos se examinan (no, no, no he estado en Howarts).

Mu, perro rastrero, reinventa el mundo y me deja huérfano de cubatas. Morirá.

Ah, y que he reingresado en el círculo.

miércoles, junio 07, 2006

Volver a los 80

+ Quiero que los veranos duren para siempre, y vivir con Edu asombrosas aventuras en la piscina.

+ Quiero pintar miniaturas y hacer maquetas de fantasía, y acumular cientos de ellas sin pintar, sólo por capricho.

+ Quiero que la comida brote por arte de magia de la mesa de la cocina todos los días, domingos sobre todo.

+ Quiero creer que el Pressing Catch es REAL y que es el máximo nivel dentro de las artes de combate.

+ Quiero jugar al rol en inacabables tarde de fin de semana, y llegar más tarde a casa que mis compañeros del cole que salían por el cuadro.

+ Quiero ignorar la existencia de algo llamado Gotonpo.

+ Quiero volver a considerar que los Caballeros del Zodíaco son gente tan tangible como mi propio padre.

+ Quiero que 300 pesetas duren dos semanas.

+ Quiero que mis ídolos lleven pelo en el pecho y el pantalón apretao. Y que se llamen Maiquel Nait.

+ Quiero un mundo aparte en el que sólo hay justicia y un Perfecto Estilo de Vida Americano, defendido por el comando GiJOE, He-Man y los Masters del Universo, Bud Spencer y Terence Hill. Y quiero ignorar que Skeletor OBVIAMENTE mola más que He-Man.

+ Quiero no entender a las chicas. Y que no me importe.

+ Quiero que los viernes sea el día del pastelito después de salir de Judo.

+ Quiero que los Mortadelos sean todos diferentes.

+ Y por favor: ¡Sólo realiz negro y regaliz rojo! Eugenesia caramelo, ¡Ya!

¡QUIERO VOLVER A LOS OCHENTA!

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PD.: Y vivir feliz ignorando los gotonpos...

jueves, junio 01, 2006

Makoto (deuda de honor)

Demasiado a menudo me dejo arrastrar por la lírica o por la musa, y me cuesta hablar sin decorar o edulcorar las palabras. Los ratos que escucho al tal Sabina se me notan demasiado porque de rebote aparece en el blog algún soneto, deudor de ambas princesas: la de Joaquín y la de papel.

Sin embargo, hoy me apetece hacer más como el primo , que se engalana menos la lengua, y nos cuenta lo que le marea, y con más frecuencia de la sana, nos piropea.

Dejando de un lado los exámenes, que prometo a la bella que no me agobiarán, los ripios malabares y las cartas con truco de leer la mente, hoy me ha encantado el entrenamiento.

Ya se que nunca lo pongo aquí, y más de una persona, o vaca, se sorprenderá de verlo, pero sí, resulta que entreno, con varios de los enlazados, un arte marcial, en el que además de darnos golpes, nos enseñan disciplina y algo de humildad, a martillazos en el caso de los que somos vagos y vanidosos. Valores que son casi lo de menos. Me alegro, de todo corazón, de haber encontrado una familia que me levanta cuando tropiezo, durante el camino (ciclo, lo llaman algunos, que son shihanes), demostrandome día a día la pena que merecen ciertos sacrificios. Hoy, entre sudores y patadas, se me ha ocurrido una frase que algunos entenderán y que otros no, pero que necesito decirla en voz alta (esto es parte del San Mitsu):

Quiero que todos mis kimonos sean de color negro.

Y que lo que he sentido hoy entrenando, no se me olvide nunca

¡Shikin Haramitsu Daikomio
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(Señores, quedan 44 días para el botonpo).

domingo, mayo 21, 2006

No todo va a ser follar


En medio de la inacabable (por vagancia) mudanza, triste y cuitado sin internet en casa, se me acumulan los comentarios y las opiniones, y, ay, mísero de mí, que no me da tiempo.

Fiel a la cita, y ejemplar en el escenario, aunque cada día un poco más cascao, ay, qué risa, Javier Krahe. Fui, en compañía de lujo, con la pequeña y cada día más enamorada Laura y el tal Koku, que se reía, y aplaudía diciendo "qué grande". De todas formas, colocar en palabras a quien, para mi, es uno de los poetas contemporáneos (y extemporáneos) más grandes de la lengua esta que usamos, a quien es un ejemplo de nitidez en el espectáculo y de concepción del mismo, me parece una temeridad. Vayan, vean, escuchen. Y les aseguro que volverán. Que me pongo a recordar, y me apalanco .

Y alguna casualidad o diablillo curioso hizo que, de nuevo, mis dos canciones favoritas las hiciera seguidas. Una es una balada casi triste decorada en la costa de un país imaginario , otra una canción de esas que llaman de amor, pero de gran altura.

Y como han pasado más cosas, casi lloro ayer, una mezcla de golpes y alegría al ver que mi senpai, un ejemplo para mí en más campos de los que cree él pasaba a cinturón negro. Ni siquiera me atrevo a decir más, que me emociono. Junto a él, más cintos negros, en especial Manu, veterano (cuando la palabra veterano es casi geriártrica) del Universitario y ejemplo de eso que llamamos Nin, y el incomparable Pocho. No voy a aburriros aquí con palabrería, pero este chico (el que me hizo, por cierto, cambiar el kimono blanco por uno negro) es una de las personas que me han marcado en esta vida, y de las cuales doy gracias a quien sea que haya inventado el juego este de tablero que llamamos vida, por habérmelo puesto en el camino. O en el ciclo.

Con un grado menos, y desde ayer a las puertas del shidoshi-hoato, el primo Koku, ejemplo (en efecto, avezado lector: todos son ejemplo) de fortaleza y perseverancia.

Cosas de frikis, imagino que pensarán los que lean desde fuera de toda esta vorágine. Pero, resumiendo, que os tengo ley, así es como me gustaría que transcurriese mi vida: entre escenarios y tatamis.

Que no todo va a ser follar.

miércoles, mayo 10, 2006

Cerrado por enfermedad

Por primera vez en su trayectoria histórica1, Max Verdié, el artista antes conocido como Max Sabián, el artista antes conocido como Marcos Pastor, ad nauseam2, cancela un espectáculo por enfermedad. Sigo malito, cáspita, tras el evento marcial-festivo de Comillas3, preso de una gripe maligna y fraticida que no quiere librarse de mí. Cautivo y desarmado (y desnutrido), socorrido soy gracias a la virtud cardinal de visitar a los enfermos. Mu me saca a que me de el aire, el Koku me transporta los calzones, la Fresa me lleva a casita después de pasárselo bombacho en mi taller.
Sorprendido me he quedado de que una alumna de Magisterio sepa lo que era el teatro Pradera, y a gustísimo tras charlar media hora dando clase sobre la historia de la magia. Junto a la tal Fresa, Koku, y su pequeño duende de gorros de gominola y verdes sombreritos en húmedos prados florecientes, Blanca, y delante, el amigo Putokender. Público y aprendices de lujo entre otras cuarenta personas.
Ay, que malito estoy que ni escribir sepo.
Ah, y que viene Krahe.

1 e histérica
2 que significa "in desinenter"
3 ¡No voy a hacer un puto top ten!

lunes, mayo 08, 2006

Que no son horas

Que son las cuatro y pico, y la hora chanante dura para siempre, que cada día me siento más pequeño y me quejo sabiendo la solución a todos los problemas, que ella se marcha en vuelo irregular, y nos toca jugar a las islas otra vez, que me ahogo, que me canso, que me entra sueño, que ya no se (ni he sabido nunca) hacer canciones, que me he olvidado de hacer versos, que ya ni ensayo, que a veces ni me gustan los aplausos, que no se de dónde vengo, ni qué cojones hago, ni qué demonios es todo esto que me toca, que me atasca lo de siempre, que no quiero ni saber dónde cae la facultad, que no vendo, ni heridas ni seguros, que inseguros van a saldo, que el mar cada día está más lejos, que ni sé tocar, ni sé afinarla, que no son horas,

PERO

que el espejo me devuelve la mirada, que el reloj no pide cambio, que todo está tan claro, que sólo falta que me atreva, que el negro cada día, ichi, ni, nos va sentando mejor, que tendremos treinta, y del cuarenta al uno seguiremos fingiendo poemas y cenando en el Colombo, que la vida es sueño, que siempre hay otro bar, y otra oración a la Nuestra Señora de Comillas, que las barajas nuevas siempre hay que rodarlas, que sólo puede quedar uno, que vaya usté a saber, que la madrina me ha regalado un libro nuevo de esos que se llaman de suspense, que siempre nos quedará mañana y Barcelona, que yo me bajo en Atocha, y que salga el sol por antequera.

Y que no. Que no son horas.

jueves, mayo 04, 2006

En vuelo irregular

Prisionero de la gripe, huérfano de casa y sin princesa, parece que se enderezan levemente las cosas con el encontranazo de piso, siendo mañana el día en que decidiremos, una amiga de las de antes de ser mago, y yo, el lugar en el que caernos muertos.

Guardaré, ya sabes, un huequito para instalarte, y que no te escurras, ahora que en vuelo irregular pisas el cielo de Madrid, y me duele tanto no quitarte el frío.

¿Dónde estás? Que se me hacen impacientes las horas, y te busco entre rincones y no hay más que polvo y arena. Que llamarte no te sustituye, ni a ti, ni a tu boca, ni al resto del mundo, que se me deshace debajo de los pies, y me tengo que sentar porque me caigo.

¿Dónde estás?

Que ya ni con GPS.

miércoles, abril 26, 2006

¿Dan los olivos bonsai aceitunas diminutas?

Me acabo de comer un bote de aceitunas negras. Lo más grave es que ni permiso le he pedido.

Enfrentándome en una batalla un poco absurda contra la búsqueda de piso, una carrera que apesta y me revuelve las triponcias, una que sí me gusta pero que (su puta madre) tiene un temario como para que se te caiga encima de un testículo, un examen de esos vestido de negro y con palos de matar, y otras historias, soprendido y agradecido me quedo al comprobar que por mal que vayan los asuntos, siempre quedará otro bote de aceitunas.

Estos días habito de prestado en casa de una señora que grita, aunque cocina estupendamente, y me han dejado solo con una gata enfermita, un ordenador y un perrito piloto de un metro y medio (es un san bernardo aeroespacial).

La carrera no me gusta, estudio poco y me va bastante regular, no tengo un duro, me salen tomates en los calcetines, Aquella habita lejos, y huérfano de besos va y deja, no puedo hacer viajes porque me arruinaría, mi trabajo es menospreciado por la señora de los gritos y su hija (que dice que es mi hermana), mi otro trabajo (el de los aplausos) no acaba de despegar, me angustio, me estreso, ay, me agobio.

Empero, siempre nos quedará otro bote de aceitunas*.

Sin hueso, que me dan como alegría.
* jomolkala otra vez, Sam.

jueves, abril 13, 2006

Será que sí

El tito Bob suena, con esa de Mississippi, mientras en una casa que ya no es la mía, una señora empaqueta trocitos de la memoria de un señor que, como una bruja en Cuba predijo varios años atrás, se murió por culpa del corazón.

Bob, que se deja bigote y lleva sombrero, dice que puedes retroceder siempre, pero nunca deshacer todo el camino. Una canción que escribí con El Otro, cuando los dos hacíamos esas cosas, decía que nadie puede viajar sin maletas, y menos de memoria.


Me pregunto qué me pasa ahora que Madrid está lejísimos, que no me quiero levantar por las mañanas, ni acostar por las noches. Que la magia cada vez tiene más trampas, que me canso, que no llego y que no quiero. Pero claro, igual me equivoco de camino.

Que va a ser que sí.

Imagino que es hora de apagar a Bob y poner un rato al tal Melendi.

Como dijo el Rey.
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El elegante prestidigitador de la foto soy yo. Que nunca había puesto fotos mías. El local era El Bandush 101 (ahora, El 101), en Madrid.

viernes, marzo 24, 2006

Aquella

Se duerme, busca, duda, se incorpora, se cae pero luego se levanta, se ríe, se llora, se desmaya, jugando a jugar de damisela. Encuentra, lucha, enseña, halla, no sabe, prueba, se asusta, se equivoca. Se cambia, se desviste, me perturba, sonríe con los ojos bien abiertos, viene a casa y se acaba disipando. Camina, se yergue, me ilumina, deslumbra, me rompe, me seduce.

Se escapa, se funde, electrocuta, infarta; sueña, rebusca, come sushi. Se va, se exilia, zarandea. Navega, naufraga, se fuga a Barcelona, me obliga al avión, nos ejecuta.

Abraza, cae, descansa, se acurruca; alza el palo mayor de chocolate, se viste de demonia y de pirata, me roba los espejos, me amanece, pinta de pintura mis paredes. Revolotea sin ropa y con alillas en la oreja del verso que suscribe.

Aquella.

Me pido "segun"

Mi segunda camisa se llamaba kimono,
mi segundo poema se llamaba con quién,
mi segunda mentira se llamaba que mono,
mi segundo pijama se llamaba tu piel.

Mi segundo sombrero se llamaba chistera,
mi segunda batalla se llamaba wargame,
mi segundo teatro se llamaba Pradera,
mi segundo bolero se llamaba "Atame".

Mi segunta guitarra la tocaba un gaitero,
mi segunda princesa se llamaba por fin,
mi segundo destierro se llamaba aquí al lado,
mi segundo maestro se llamaba Joaquín.

Mi segunda teoría se llamaba tampoco,
Mi segunda baraja se llamaba Borrás,
mi segundo cerebro se llamaba qué loco
mi segundo reflejo se llamaba disfraz.


Todos nacemos en cualquier lugar,
me pido "segun" para naufragar
de la ansiedad,
de los que empiezan a soñar
mil noches sobre Bagdad,
que la mentira es verdad
tramposa en juegos de azar.


Mi segunda maqueta se llamaba mi vida,
mi segundo combate se llamaba allá voy,
mi segundo secreto se llamaba "prohibida",
Mi segundo de a bordo se llamaba Air Game Boy.

Mi segunda victoria se llamaba escenario,
mi segundo más largo se llamaba papá,
mi segunda vacuna me robó el calendario
mi segundo hechicero se llamaba Sabián.

Todos nacemos en cualquier lugar,
me pido "segun" para naufragar
de la memez
de los que quieren navegar
contracorriente a la vez,
que no me seas soez
a punto de despegar.


Me pido "segun".

miércoles, marzo 22, 2006

Olé, torero

Y parece que por fin, los ríos comienzan a encauzarse. No está mal, tras dos meses de mareos y derivas, empezar a enderezar timones. El traje negro siempre ayuda. En realidad, ambos trajes negros. El de matar, ese que lleva palos y espadas, y el de adivinar las cosas. Al lado está colgado el traje ese azul cobalto, que se usa para que los niños se rían, y vean magias, algunas tardes, o mañanas. A veces en un cole, otras en un centro cívico de esos, otras en un módulo de un centro penitenciario, con sus mamás. Max, el amigo Max, vuelve al ruedo en el sitio habitual y ya familiar el día 2 a las 21:30, con un número nuevo y varias ideas prestadas (plagiadas, dice el pepito grillo) de Annemann, Bob Cassidy y el recién descubierto Richard Osterlind, que es un mentalista que se parece a Zapatero.


Se me empiezan a pasar las ganas de que lleguen los días de mañana y empiezo a pensar en el hoy y, u en el ahora. Resolveré y resuelvo las cosas pendientes y el estómago lo tengo cada vez un poco más tranquilo. Este sábado me reiré, como cada año en la habitual cena anual de mi club de rol, humor friki para todos. Peligrosa reunión de gente peligrosa. La Dama Inquieta está muy dama ultimamente, y, menos mal, algo menos inquieta.

Menos triste por dentro, menos por fuera, supongo que se trata de alguna pasajera alegría reversible. ¿O no?

Lo vamos a pasar pirata. Es una predicción (palabra de mentalisto).

¡Besos!


PD: El señor de la foto es Theodore Annemann. Ya tienen ustedes algo que investigar.

lunes, marzo 13, 2006

La Dama Inquieta

La Dama Inquieta.

La Dama Inquieta se ciñe un sombrero pirata con calavera de colores, y katiuskas a juego, para cuando llueve a bordo y en altamar. En la cintura un sable, pero más cortito y con el filo recto, y un loro en forma de oso y que se llama Panceta sobre el hombro, que le cuenta cosas en secreto cuando no miran los demás. Guarda debajo de la almohada un cofre del tesoro con cartas que huelen a arena, a Sportman, a café, y una cajita intermitente donde coloca los bultos que el susto, traicionero en su patente de corso, le coloca en la espalda a ratos, o días.

La Dama Inquiera se asusta, salta, baila, abraza, es un poco mágica a veces: sube a la parte de arriba de la baraja con un pase sin truco, cambia de color y se pone roja (de celos, de risa, de ganas de matar), desaparece y aparece en otro lugar que nadie se esperaba, tramposa de ella. La Dama Inquieta se escurre por las sábanas y se menea, porque a bordo el mar, que hace de suelo, los barcos se balancean por las noches, y por eso dormir es divertido.

La Dama Inquieta es dueña del mar, y capitana de un barco de cáscara de nuez, al que siempre le sobra el viento, cuento tras cuento, y reposta en cada puerto por si acaso. La Dama Inquieta le puso nombre a las estrellas porque quiso y porque pudo, y saltó al abordaje del resto del planeta.

La Dama Inquieta.

martes, marzo 07, 2006

El asunto autoescritura

Un muchacho preguntaba en un foro para magos que qué demonios es la escritura automática. Los mentalistas que vamos de entendidos ráaapidamente procedimos a ilustrar pedantemente (que a veces nos creemos para psicólogos) al muchachuelo sobre la posesión corporal por parte de un espíritu y sus cualidades, modos, maneras, y como los grandes mediums del siglo XIX engañaban y asombraban a la aristocracia Victoriana con trampas que los magos (a chorizos no los gana nadie) no tardaron en esconderse en una manga.

A nadie se le ocurrió hablarle al chaval de los blogs. Y los ratos, frecuentes e infrecuentes en que ni siquiera sabes qué escribir, o sobre qué hablar, y se te olvida, claro, que eso a veces ni siquiera es importante. Que basta sentarse, y empezar a darle a las palabras, que ya ellas se colocan, y empezar a darle a las ideas, que ya ella se acomodan y se suturan las unas a las otras, formando un alegre monstruíto de Frankenstein que nadie entiende, salvo él, pero que ahí queda, como las manchas de grasa tras limpiarse con un pañuelo. Al menos, algo en la cabeza se queda más limpio.

Comentaba uno en el blog del primo que las rodillas se cansan de andar por cuerdas flojas, y que las brújulas se quedan sin pila si el rumbo no consigue establecerse nunca, jamás, en ningún momento, y son todo incertidumbres, y quizá, y ahora, y ahora no, pero que sí, pero tú primero, pero calla, pero dime, y ls lenguas que se muerden se acaban secando. Como sugería una vaca, en otras palabras, los diamentes son para siempre, pero el zen, no. La paz interior es esa marejadilla que yo no logro encontrar desde hace un par de años, y el mundo, y las islas y los naufragios en torno a la marejada impiden, una, dos, tres y otra vez que pueda calmarse nada. Ella lo dejó muy claro (entre otras cosas) que con ruido de fondo no se puede pensar. Pero como rezan y saben los telecos, la señal ruido existe siempre, y si esperas que sólo haya silencio para cantar, no existiría canción alguna. Y que no se trata de cadenas, sino de zapatos, y de ir dando pasos, pero ALGUNA VEZ se tendrá que tratar de querer darlos, no dejarse llevar indolentemente porque otra persona empuje en una dirección.

En otro orden de cosas, el periódico anuncia que las temperaturas por fin subirán, pero que el clima seguirá dando por culo, que en Castilla y en Marzo, es su obligación. En la sección de deportes, alguien duda si poner un anuncio de Se Vende Kimono Negro, y cree que no sería mala idea ir a casa de mamá a recoger el blanco, que aunque no es el de gala y tiene menos amigos, hace que nos preocupemos menos. Lo sabios que tienen manchitas en la toga calculan cómo no quemarse (páginas de sociedad), y la programación de TV anuncia espectáculos en el que los telépatas siguen sin saber qué demonios piensa nadie. La sección de economía no marea demasiado, y la cartelera sólo anunca más ciencia ficción, de realidades mejor ni hablar.

Y cada minutillo, todos más necesitados de psiquiatras, como el vecino del trastero.

Flipo con el puto cambalache. Y el pobre chaval sólo quería que le dijésemos que demonios es esa mierda de la autoescritura.

Tócate los huevos.

domingo, febrero 26, 2006

Vence siempre


Se trata de no dejarse menear por el viento, la marea, y girar los timones cuando se tuercen porque el agua, que ni responde ni tiene dueño, decide tocar las narices, y salir contracorriente. Por eso, disfrazados de ladrones, salimos a robarle la cartera al tiempo, para que pierda nuestra dirección y no venga de visita. Así, de peso (que ya es hora) guardamos en una urna de cristal (rompase en caso de natalgia) algún momento, que ya hace mucho que no archivamos ninguna cosa.

Y fijense, cosa curiosa, que cuando uno creía acostumbrarse a la presencia de Vacas Sagradas, Avatares de los Oscuros Dioses, Princesas de Papel, Trozos de Torimaki, Quejicas Fresas, Tunovios, Cantantes Melódicos y demás fauna pajarera y vestida de negro, llega el carnaval, y rizamos el rizo otro poco, aunque se apalanquen los culetes en lo de siempre, que, riediela, resulta que con gentes como esta, lo de siempre es como nunca.

Y hoy es domingo, y mientras Frésar se queja en su blog (que hoy tocaba), desprecintamos una baraja nueva, y haciendo trampa (no podía ser de otra manera) hacemos que la carta adivinada sea, abracadabra, el as de picas.

¡Vence siempre!

¿Qué carta era la vuestra?
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El Comité de Festejos les recuerda la cena del Viernes 3, no falten, las más distinguidas personalidades ya poseen su localidad.

miércoles, febrero 15, 2006


Y justo cuando empezamos cambiando los eslóganes, abrimos el librito aquel que un niño con rizos que quería ser mago se compró un domingo en la acera Recoletos (ciento cincuenta pesetas, de las de entonces), y encontramos el título de la segunda parte: La Magia del Pensamiento. Nos sorprendemos encontrando frases publicitarias que acabamos de abandonar, sonriendo sin saber si se nos ocurrió a nosotros, o de alguna manera, nos acordábamos de haberlo comprado en la acera Recoletos (¡ciento cincuenta piezas de oro de las de entonces!).

Ahora, espero, empezaremos a preguntar si en la sala hay algún telépata, y (esto se llama predicción), que nos salga un as de picas.

Y si alguien cree en la telekinesis...

... que me levante la mano.

viernes, febrero 10, 2006

Cambiando las preguntas


A lo mejor son los cambios, o el rumbo, o la isla nueva en la que planto la casita, y riego las maquetas. Igual que el cesto de la ropa sucia por escalas del dr. Venkman, se va dejando marchitar un cuaderno, hasta que se le caen las hojas. Sea como fuere, parece que en breve recuperamos el ritmo normal, y florecen palabrillas donde había huecos. El Parnaso resultó vecino del Paraíso, y el mar no estuvo nunca tan cerca, ahora que, el uno para el otro, aprendemos a hacernos flotadores.

A lo mejor es que los días, que salen más insulsos y menos boleriles dan para contar menos, ahora que duermo mucho y nunca se a qué hora. Al menos, se me ocurre un lugar para echar la siesta, y colgar, bondad graciosa, la chistera. Hemos descubierto que la cuerda de mechero también es mágica, y que las princesas, fijate, siguen siendo de papel.

Ya lo dijo Ray: ¡A por ella!

Y cambiando de pregunta, ¿hay algún telépata en la sala?

¡Comenzamos!

jueves, enero 19, 2006

Mis cinco extraños hábitos


Hago trampa y en vez de escribir y seleccionar dos veces cinco personas, uno el deseo de Koku y Seleka en uno, y procedo a jugar al fantabuloso juego de las cinco manías.

Las BASES son:

Escribir 5 extraños hábitos que tengas. Divertida reflexión rollito kamikaze sobre lo indulgentemente normal de nuestras vidas.

Seleccionar 5 personas que deberán responder a su vez a ese juego. Se incluirá un enlace directo a su blog.

Procedemos ya con el fantástico sorteo:

MIS CINCO EXTRAÑOS HÁBITOS

- LLEVAR siempre la contraria.
- Guardar los cartones de las cajas de cereales (¡y ya llevo 10 años!)
- Leer en el retrete. Pero midiendo el tiempo en horas. Y NO es broma.
- Terminar cada grano de arroz/macarrón/guisante que haya en el plato.
- Abrir los sobres de azúcar en ángulo recto.

¡Hay muchos más! Pero para eso, consulten mi biografía, a la venta en fermosos fascículos.

Y mis cinco elegidos son:

La Dama de Cartago

El Bicho Levantacejas

Bruixeta

Kutumancia

Marta a la deriva

martes, enero 17, 2006

¿Cree usted que puedo leerle la mente?

Piense en un lugar, un número, un personaje... concéntrese... tres, dos... uno... ¡Ahora!

Sentado en el tocón de una palmera merendando dátiles, el Once-again-náufrago se rasca los calcetines y lee un libro de trucos, y trampas de magia a la sombra de un pájaro dodo, que resultaron que (¡abracadabra!) no estaban extintos todavía.

A su derecha, con un peso total salado y color verde jade, el mar, acariciando, hora tras hora (lenta), la arena del borde de la playa.

La isla, que tiene formato de habitación se llena poco a poco acorralando al frío entre libros que cuentan cuentos de miedo, poemas y secretos para leer la mente. Don Javier vigila vigilante desde un póster, o cartel que robamos desnudando a una columna hace ya, algunos años. Los demás habitantes de mi nuevo archipiélago se preguntan, quejumbrosos que por qué hay armas de filo en mi cuarto, y otras sin él. Y en el interludio o entreacto, me compro una nueva bola de cristal, que al igual que las aspirinas (de Bayer, o no), siempre vienen bien.

Por las tardes meto una canoa en una mochila negra y me voy a hacer bailes regionales con palos, con filo y sin él, pensando en que al día siguiente a lo mejor hay que ponerse traje, para vender, o ser vendido.

¿Cree usted que puedo leerle la mente?

lunes, enero 02, 2006

Primer escalon


Empezamos en doble sesión estrenando calamidades y naufragando, entre lágrima y bolero, en los puertos habituales. Me sigo perdiendo y uso de faro a señores que van de negro, y a una niña que va de verde (hasta dentro de un mes). Hago recuento y no consigo entender qué pieza del engranaje es la que se nos atasca, y me acaba doliendo pincharme con las manecillas, y hacer daño, rollo volcán y explotando, a quien no debo, en lugar de abrir las alas, y volar, esperando un poquito a que la marea remita y me ahogue menos, para verle el color al vuelo de las sábanas.

Entre tanto, me distraigo un poco yendo a bailar con primos inter pares, al ritmo percutiente de danzas tradicionales que siempre acaban horizontales. Allá lejos, viejos amigos y maestros se acuerdan fugazmente de uno, aunque estén ocupados fingiendo estudiar y edificando un Shihanato.

Lloro, chillo, me enfado, pataleo, me río, remiendo, busco, me sorprendo, pregunto, arreglo, rompo, me quejo, hago daño, me incorporo, muerdo, engaño, martirizo, doy vueltas, elucubro, deduzco, me equivoco y me mareo.

Y obligo a la pobre a remendarme las calamidades.

martes, diciembre 27, 2005

Kioskos en la Gran Vía

En medio de la habitual ensalada de gritos, y haciendo oídos sordos, el más dicharachero reportero con rizos se niega a recoger lo que dentro de una semana ya no será su cuarto, porque nos cambiamos de barco y de naufragio. Sonreímos con la panda de hipócritas en las fotos fingiendo que nos aguantamos, acusando las costuras de los dobles fondos. La guitarra sigue muda y rota, y la primera cuerda, prima inter pares, insiste en romperse haciendo caso omiso a las musas a medias que les da por anidar de vez en cuando en la cabeza. El blog este donde escribíamos aventuras de tira y afloja, con y sin mares, cada vez sirve más para hacer sólo testamento, ahora que se muere una época y se tiñe el mundo un poco más de gris.

A punto de dar la salida, me pregunto si no me he equivocado de competición o de color de kimono, y este no es el torneo donde yo juego, y demasiado a menudo me asalta la duda común de creer que soy sólo el que mira, pero no toca. Cómo explicar que me vuelvo vulgar al bajarme de cada escenario.

Al menos, y en medio de la ensalada habitual, los individuos de siempre siguen como putas regaderas. Les pondría un monumento.
Con más curvas que la M-30.

lunes, diciembre 19, 2005

Bultos en la espalda

Se acuesta para dormir, dando vueltas en la cama, y un bulto en la espalda en forma de caja de Pandora le impide soñar obligando a imaginar cáscaras de nuez en puertos que no tocan. El bulto-caja palpita cuando respira mal y le oprime el mundo y el corazón, colocando el ritmo de los ojos a la altura de la boca, encogiendo a la par que nos escondemos para no encontrarnos tras un trozo de lana, ahora que aprieta el frío, y que nada es mío.

Se acuesta para dormir, a mil kilómetros, en el Otro Lado del Mar, cada vez más lejos.

Pero a diez minutos.

viernes, diciembre 16, 2005

¿Diga?

Que no.

Que va a ser que no me entiendo. Que pasa que estos días las cosas vienen así, a la española, son orden ni concierto, y que a estos ritmos uno (y sus rizos) pues que no las asume, primo. Que cuando pasan de golpe, me soplan en la oreja, nos damos cuenta de las heridas después, en el momento que pasa el susto, y el corazón (que ya ni le damos cuerda) practica un poco el zen, y se nos calma. Y al calmarse, los golpes se inflaman y amoratan y nos concedemos el lujo, pequeño y más bien goloso, de recapacitar. Pero que tampoco sirve de nada, y le damos demasiadas vueltas, pero descalzos y siempre acabamos en el mismo bar, que se llama Ninguna parte.

Que no, que va a ser que no me entiendo. Que me duelen cosas que no tocan y las que tocan ni escuecen todavía, y pánico me da (como te digo una co, te digo la o) que me entren los picores cuando me aterrice el cerebelo, el cual, al igual que el equilibro, se han fugado a Montecarlo, de vacaciones, los pilluelos.

Que no, canastos. Digo coño. Que mordiendole los pieses al mascarón de proa no me da tiempo a ver el rumbo, y la brújula que se rompió hace poco apunta sólo en las horas impares, pero no en las lentas. Son cosas del magnetismo, aunque el pobre no tiene la culpa de no enterarse de que lado le vienen las hondas, y que ya somos dos los bipolares.

Que va a ser que no.

¿Es la cabeza de Marcos? Que se ponga el encargao.

jueves, diciembre 15, 2005

¿Y usted qué mira?

Llego cansado, me duele el cuello y la mochila se me clava en la espalda aunque una Vaca me alivie parte del camino. Los calcetines, mire usté, cada uno por su lado ignorando a los zapatos. No llueve, pero parece como que sí, aunque sea a ratos. Aparecen caramelos de repente a iluminar las noches, siempre sirve de algo. Me miro en los espejos y no me encuentro, acurrucado tras la toalla del baño y escondiéndome bajo el jabón, me esquivo disimuladamente y me he retirado el saludo. A ver si así, comento, espabilo un poco. LLegando a casa, cuelgo la ropa y me tiendo con ella un rato, que así me dará el aire.

Al año se me acaba otra vez, y esta parece que es para amanecer del otro lado, y en otra parte, y las dianas apuntan en otra dirección. Paseo por un hueco de la cocina con forma de nevera, acampando para evitar pensar, y a lo lejos el oído y una oreja avisan de que Tiene Usted Un Mensaje Nuevo. A la par, se abre una ventanita naranja en un ordenador, avisandome de que aún no sabemos qué coño de día es hoy, si ayer, o mañana. Pero nunca hoy.

Y la memoria no para de mirar atrás. Llega cansada, y le duele el cuello.

Y yo, sentado encima de un bolero, sin entender bien a quién echo de menos.

Pero sospechando.

sábado, diciembre 10, 2005

Ruleta rusa en forma de Revólver

Sintonizando con el ánimo, Carlos Goñi me apunta con el revólver estos días:

Decidieron compartir melancolías,
soledades y fantasmas a la par,
miedos locos, tristezas y alegrías
y juraron no engañarse nunca más.

Decidieron vadear el ancho muro
que separa la mentira del perdón
y revolcarse en el olvido hasta borrar
las heridas de una espina envuelta en flor.

Es mejor caminar que parar y ponerse a temblar,
es mejor caminar que parar y ponerse a temblar.


Hoy la vida les sonríe y Dios dirá
si el futuro les depara un buen color
regalándoles otra oportunidad
de empezar con su pie bueno ya van dos

y mil veces más tendrán que recorrer
la vereda más incierta y perdonar
mientras no les lluevan piedras les irá mejor que bien
ojalá que el sol no deje de brillar.

Es mejor caminar que parar y ponerse a temblar,
es mejor caminar que parar y ponerse a temblar.

Y confío en que no olviden el infierno
y los motivos que les llevaron allí
y que la vida no les guíe hasta lo negro
espiral de donde no hay forma de salir

Una lágrima es mayor que el mar entero
cuando el viento lleva a lomos la traición,
porque la vida se convierte en un invierno
tenebroso para dos

Es mejor caminar que parar y ponerse a temblar,
es mejor caminar que parar y ponerse a temblar.

viernes, diciembre 09, 2005

Un velero llamado libertad

Se me ocurre que es abrir una ventana, y ventilar cuando ya tocaba, aunque cuentan que hubiese sido mejor antes. Se trata de despertarse con arena de un sueño Al Otro Lado Del Mar escurriéndose en los dedos, y enfrentarse a la realidad, que ya nos toca. Aire nuevo en un velero que se llama, Perales (que sabe mucho de estas cosas, aunque se haga el moderno con chupas de cuero) contaba, Libertad. Una hojita nueva en el cuaderno de fingir que hago boleros, después de tangos con tachones, con esas cosas que tienen los tango de herir sin matar, y de hacerse inolvidables.

Y el libro aquel a medias que se llama con su nombre, saluda con la manita, contento de no tener que bautizarse de nuevo. Creo que la memoria de echar de menos debe ser justa con la de las manos, y dejar los nombres a las cosas que corresponden, cuenta un soneto de uno que se equivocaba. Y las horas lentas en los relojes pequeñitos se acaban a la vez que las monedas de monederos de plata que viajaron mucho más lejos de lo que les hubiese tocado si se hubiesen quedado en casa. Cerramos las maletas de marcharnos lejos, recogemos los zapatos de ir a buscar aunque nos llueva, mira que me mojo, no importa, pobre, un beso, y me pongo una bufanda pendiente de comprarme que me quitará, digo yo, el frío que nos queda por dejar caliente.

Borro la pizarra en la que me enseñaste a sumar dos contra el mundo, y a equivocarnos sumando, pero pagar la suma de las cuentas siempre un poquito más tarde. Rompo las pinturas verdes, guardando un poquito en una bolsa en la que hay armas de la edad media que cortan menos que acordarme, y me ato los cordones de las botas de irme un rato de mi mismo. O dos. En un recóndito bolsillo, tarjetitas del Teatro Antiguo se me mezclan con la nota de Telepizza de la última vez que te acariciaba. Malos días estos en que el sol se nos esconde, dentro y fuera de los ojos.

¿Y ahora? Pues abrir las alas. Y volar.

A contraviento.

miércoles, noviembre 30, 2005

Cogiendo el vicio

Rompo las cartas que ha enviado, dándome cuenta, otra vez, que nunca ha pensado lo que decía, que nunca fue verdad, que sólo era un susto. La espiral de siempre empieza, definitivamente, a dejar de trazar círculos excéntricos, y se lleva con ella todas las fotos que, resultaba inevitable, usaban doble fondo, aunque dije que nunca mentiría. ¿Está seguro de que desea eliminar estos 102 elementos? Pensaba que eran menos, pero sí. Iluso de él, se creyó la pose provocada por el susto, y la realidad, que siempre estuvo presente, se empieza a hacer evidente de manera que, ni siquiera cosméticos de cartas de café, podrán maquillarse de nuevo.

Libre ahora de retratos de broma y vacaciones, cambia de forma un libro, y una cuarta parte de él permuta el título, dado que el que tenía nunca fue el correcto, a estas alturas, en que barlovento es una broma, y nunca habíamos dejado de ser Náufragos, en puertos privados. El viento, que nunca estuvo a favor alega inocencia, diciendo que él es un mandao, y que no tiene la culpa. Lo dejamos marchar, con vigilancia preventiva, para que no vuelva a soplar del mismo lao. Porque el pobre, en su inocencia, ya le había cogido vicio.

Disculpadme las tres que creías que este post de este rato sería la sorpresa que leísteis para ella, pero la he roto, si puede hacerse eso con algo que no es de papel.

Pero dije que nunca mentiría.

¿O era mentira?

lunes, noviembre 28, 2005

Las dié en punto

Tocan de golpe las diez
en el poso del café
contra la mesa,
en una tumba de esas
que llaman bares.

Parece igual en Sevilla
sin ti los brillos no brillan
una miajina,
me da la razón Sabina
por soleares.

Lo bueno de estar tan lejos
es esta huelga de espejos
para encontrarme,
por eso firmo el desarme
con lo que escribo.

Y aunque me muera mucho
me limpio los arrechuchos
en el paisaje,
y casi me da coraje
estar tan vivo.

jueves, noviembre 24, 2005

Capitana de cáscara de nuez

Capitana de un barco con velas de papel, princesa a contraviento, dueña del aire prisionero a barlovento de un barco de cáscara de nuez. Primera al mando de una nave de cristal, impermeable al agua, al sol, al mar, a la brisa y al salitre, al mundo y a la prisa. La última en marcharse del barco cuando y si se hunde, después de los músicos y la música, la octava pista de una banda sonora de un famoso film, los cocineros, el gato que se coló, los carboneros del cuarto de calderas, los pingüinos, las pingüinas.

La que manda en la fragata de cartón de los niños que sueñan, sin ausentarse de su habitación, con el otro lado del mar y las tormentas, donde siempre queda un lugar para acabarse la merienda contra Peter Pan, que no se atrevió a hacerse viejo, ni dejarse ganar por los espejos, y el mundo cabía en un croasán. Y a la hora de dormir, se escurre al soñar con trozos de cuentos de mentira, que se camuflan en las escaleras en forma de príncipes que, los pobres, nunca llegaron a tiempo para despertarse con ella, metiendo prisa a sus caballos de ajedrez, Capitana de un barco de cáscara de nuez.

miércoles, noviembre 23, 2005

Saldando deudas

Prometí una vez a alguien que le explicaría lo que significa Mississippi. Las enciclopedias MIENTEN descaradamente diciendo que es un río, o que tiene un delta.
Definimos:

Cada paso del camino, caminamos por la línea,
Tus días están numerados, así que son míos
el tiempo sufre accidentes , luchamos y arañamos,
Estamos todos encajonados, ningún lugar donde escapar.

La ciudad es sólo una jungla, más juegos que jugar,
Atrapado en su corazón, tratando de huir,
Fui alzado en el campo, he estado trabajando en la ciudad,
He estado siempre en problemas desde que dejé mi maleta.

No tengo nada para ti, nunca tuve nada,
Ni siquiera tengo nada para mí ahora.
Cielo en llamas, dolor lloviendo a cántaros
No me puedes vender nada, ya nos veremos por ahí.

Toda mi capacidad para expresarme y mis pensamientos tan sublimes
no te podrían hacer nunca justicia con razones y rimas
Sólo una cosa hice mal
Quedarme en Mississippi un día demasiado largo.

Bueno, el diablo está en la callejuela, la mula en el establo,
dime lo que quieras, ya lo he oído todo
Estaba pensando en las cosas que dijo Rosie,
estaba soñando, estaba durmiendo en la cama de Rosie.

Pasando entre las hojas, cayendo de los árboles,
Sintiéndome como un extraño al que nadie ve.
Demasiadas cosas que nunca desharemos,
Ya sé que lo sientes, también lo siento yo.

Algunas personas te ofrecerán la mano, otras no
anoche te conocía, pero esta noche no.
Necesito algo fuerte para distraer mi mente,
Voy a mirarte hasta que mis ojos se queden ciegos.

Bueno, y aquí estoy, siguiendo a la estrella del sur,
Crucé este río sólo para estar donde estás tú,
Sólo una cosa hice mal
Quedarme en Mississippi un día demasiado largo.

Bien, me han hecho astillas el barco y se está hundiendo rápido
Me ahogo en el veneno, sin futuro, sin pasado
Pero mi corazón no está cansado, es ligero y es libre
No tengo sino cariño para todos los que han navegado conmigo

Todo el mundo moviéndose si no están ya allí,
Todo el mundo se tiene que mover a algún lugar,
Pégate a mi, cariño, pégate a mi de cualquier manera,
Las cosas deberían empezar a ponerse interesantes justo ahora.

Mi ropa está mojada, tirante en mi piel,
no tan tirante como la esquina donde me pinté.
Sé que la fortuna está esperando para ser amable,
Así que dame la mano y dime que serás mía.

Bueno, el vacío es interminable, frío como el barro
Siempre puedes retroceder, pero no puedes retroceder todo el camino
Sólo una cosa hice mal
Quedarme en Mississippi un día demasiado largo.

viernes, noviembre 18, 2005

Hatsumi vence a Sabina

Estimados Radioleyentes:

Prestos acudimos a informarles que en cruento duelo, demostrando TaiJutsu superior, Hatsumi sensei, el Último Ninja Vivo, ha vencido en combate al Maestro Sabina, ese que canta.

Mientras algunos cientos de personas sentados en butacas lo escuchan en el Calderón, esos malditos aristócratas, Marcos, haciendose trampas y oídos gordos, donde no entren moscas, se guardó los 30 euros en un hueco de la manga. Servirán como tributo a las Ogrinas que flanquean la puerta del lugar donde Mi Maestro de Maestros Ninja me muestra el sendero del Budo, pues Ninpo es Bujutsu.

Lamentamos no poder retransmitir el combate. La alineación fue cual sigue:


A mi derecha, en camiseta de seminario y hakama tradicional, con un peso total de 800 años de tradición... ¡Hatsumi Sensei!

(público: ¡Weaahahahahaha, viva, bravo, arigato, arigato, Sabina que te mato...)

A mi izquierda moderada, con bombín reglamentario y Admira Eva con cutaway y caja estrecha... ¡El Maestro Sabina!

(público: ¡Sabina, Sabina, Sabina es cojonudo... como Sabina, no hay ninguno...! ).

Lamentablemente, aunque Hatsumi casi es derrotado cuando Sabina atacó con Una Canción para la Magdalena-geri, un mes de budo pesó más que dos horas en el cielo de la calle... aunque sea en el Calderón. Cosas veredes, Sancho.

Pero la vida es como un sueño. Y los sueños... bueno, sueños son.



Hasta la próxima vuelta, Maestro.

martes, noviembre 15, 2005

Ver para creer

Vivimos para elegir. ¿Pantalón corto o largo? ¿Camisa o camiseta? ¿Gayumbo o suspensorio? ¿Kas naranja o Kas Melón? ¿Embu o Keii? ¿Vaca o pollo, o Luis? ¿Novia o amiguitas? ¿Messenger o teléfono? ¿Mail, o a mano? ¿Tirantes o cinturón? ¿O cuerda de mendigo? ¿Y el niño? ¿Karate o Judo? O mejor a Inglés.

Nos toca escoger, a todas horas. ¿A cuarto o a en punto? ¿Ahora o más tarde? ¿Cafeína o teína? ¿Héroes o heroínas? ¿Rambo o Viriato? ¿Sinatra o Gurruchaga? ¿Sabina o Bob? ¿O los dos juntos? ¿Salsa o bakalao? ¿O bakalao en salsa? ¿Entrenamos o vemos futurama? ¿Koku o Renyo? ¿Paraguas o chubasquero? ¿Y de postre? Qué se yo, canela en rama...

Ustedes... ¿Qué prefieren? ¿Trampa o truco? ¿Reglas o ilusión? ¿Aplaudos o silbidos? ¿Chistes o piropos? ¿Hornazo o hamburguesa? ¿Soja o agridulce? ¿Ninjato o katana? ¿Ver o creer? ¿Y las venas? ¿Me las corto o me las dejo largas? ¿Mulder o Jiménez Deloso? ¿Resines o Bill Cosby? ¿La Tapa o el McDonalds? ¿Miguel Ríos o Chuck Berry? ¿Juan Hombre o Michael Dudikoff? ¿Educación o modales? ¿Magisterio o ingeniería? ¿Carta o naipe? ¿Varita o gesto? ¿Banco o caja? ¿Mocho o colacado? ¿Fumigar o a pisotones? ¿A golpes o razonando? ¿Tasconia o Chemalia? ¿Emigración o inmigración? ¿Hacer el amor, o la guerra? ¿Estar dormido o estar durmiendo? ¿Estar jodido o estar jodiendo? ¿Cela o Terry Pratchett? ¿A qué jugamos? ¿GURPS o al escondite? ¿Llamo yo o que llame ella? ¿Ahora? Igual es mejor luego. ¿Dojo o pesas? ¿Chocolate? Algas sí, pero ¿hasta cuándo? ¿Ángeles con sexo o de los censurados? ¿Vaivenes o ajetreos? ¿Niños o mayores? ¿Encanto o charme? ¿Magia o glamour? ¿Dragón o lagartija? ¿Presencial o a distancia? ¿Mago o showman? ¿Nin o Jû? ¿Y con ella? ¿A besos o matarla?

Rien ne va plus, messieurs...

Y gira la noria...

Se trata de que el cículo avanza, en la ruleta, y se estrecha, poco a poco en torno al cuello, otra vez, y no nos damos cuenta. Se trata de que se pierden las horas sin haberlas estrenado, y al enterrarlas ni nos damos cuenta de que vamos de luto. Se trata de vivir a través del espejo, repitiendo el fotograma de la anterior sesión, como Houdini, y sin cadenas. Escapar siempre, huyendo permanentemente de todo, de nada de nadie, savoir faire, a mi manera. Se trata de no poder dormir, y tener clavada en la almohada la memoria, la de ayer, la de mañana, las anteriores y las siguientes.

Se trata, lo dije una vez, de morir por accidente.

Pero en la otra cara de los veinte duros, en la doble sesión hay nuevos espectadores, un número de magia nuevo en el que, sin trampa, ni cartón, el humo y los espejos se vuelven diáfanos y el camino se vuelve más amable en algunos trayectos. No calzamos las botas de pisar blancos en el campo para caminar, alegremente de la mano. Hacemos una pausa para cenar, dos veces por fin de semana, o las que falta hiciere, Sancho. Asiste el hermano humorista de Boomer, y aunque ella últimamente se marcha siempre pronto, suele quedar un roto, o dos, para las enmiendas. El resto de la tropa, incluídos nuevos reclutas bailan la rumba del tracatrá. A ritmo de tango.

Y el ciclo famoso, sin tatuajes, sigue ciclando, y rueda la rueda, y gira la noria...

miércoles, noviembre 09, 2005

Patatas embarbascás

No se lo van a creer. Con un año de retraso, pero buena salud, se reencontraron en Salamanca, representado a sus respectivos equipos: Maddi y Jaione, del País Vascuence, Ibrahim y las Flores Embarbascás, de Sevilla, la Comarca, María de las Cebolletas y Beatriz, del País de la Morcilla, provincia de Gamonal, y el que suscribe, El Mago Hobbit, de Valladolid, generalmente.

Animó el evento: la bella Angelita.

La llegada fue por sorpresa, nadie espera otra cosa de los magos, cuando Maddi me asustó en la estación y yo creí que me atracaban. Ya respuestos y vestidos de nuevo, don Ibrahim y Mari Cebo llegaron, tarde, a la estación a buscarme. Una vez que fui buscado, acudimos al cajón donde viven Mari Cebo y Angelita, y que ellas llaman casa. Allí estaba esta última, en pijama y con mofletes.

Peregrinamos con fe y zapatillas a un supermercado, en busca de Pizzas, cerdo frito y rebujito. Hubimos de seguir en pos del líquido, miles de calles más allá. Ibrahim y yo nos perdimos, pero nos callamos como putas a la vuelta. Antes de la cena, compramos una Bea en la zapatería de la estación, y nos arrebujamos. Volvimos a la zapatería, a comprar una Jaoione que hacía juego con la Bea. Más tarde, de ruta turística por la ciudad, me enfadé cuando fui el único al que el negro no invitó a bailar.

Y os contaría más, pero son las dos de la mañana, me duelen diversos moratones, y hay cosas que los caballeros nos guardamos...


... para otras ocasiones.

Hasta mañana (con chocapic).

jueves, noviembre 03, 2005

Soñar con sacarina

Se quedó dormido, pese al traquetreo de los amortiguadores del autobús, viejos veteranos que se quejaban a veces por edad, y otras por vicio. La cabeza apoyada en en un jersey, y nueve horas, tic tac, de carretera y manta por delante, que acabarían, casualidad, con las rayas del amanecer. Al menos eran cuesta abajo, que se supone que se va más rápido. Un par de ratos, quizá tres después, se le acabó el azucar de la sangre y la cabeza, y edulcoró lo que soñaba con sacarina. En medio de los sueños sin glucosa, alguien que caminaba acababa de desnudar una piruleta arrojando el papel al borde del camino, se había roto un poco, pero no importaba demasiado, la piruleta nunca se lo pondría de nuevo.

Un bache nuevo, debutante de esa noche, le sacó unos segundos del sueño, pero no se le olvidó la imagen del sueño como nos pasa a todos algunas veces. Morfeo dió al play, y volvió a quedarse más o menos dormido, pese a los vaivenes. En la pista onírica del reproductor, sonoba la misma imagen, pero el que caminaba aprovechó para ir adelantando camino en lo que el mozo del autobús volvía a alcanzarle en el sueño. La piruleta, naufragando paladares, acompañó al que caminaba hasta que sólo quedó el palito, rayando el amanecer, y se despertó a tiempo de ver como entraban en una estación, término en este caso.

En la otra punta del cuento, dirección sur, alguien soñaba lo mismo.

Ah, pero al revés.

sábado, octubre 29, 2005

A lomos de un aviario

Al norte de mi casa, pero no lo suficiente para él, que quiere ir más allá y decorar de verde la estepa de Castilla, suenan whistles y gaitas a ratos, en La mayor manera de volar, como si fuésemos pájaros en un aviario.
La melodía es:

"¿Dónde estan las ilusiones de hace años, los amores que nos hicieron tantos daños, los amigos simpaticos y los huraños, donde estan los días extraños, las peleas por amores mercenarios, los sentimientos que no vienen en diccionarios, los celos lapidarios, las noches de violines stradivarius, dónde están nuestros queridos seres extraordinarios, dónde quedaron los éxitos y fracasos en escenarios, dónde estan los besos imaginarios, las noticias que olvidaron los diarios, dónde están las lágrimas en rosarios? ¿Dónde están? ¿Vale la pena buscarlos o encontrarlos?"
- Mi primo el Gaitas, norte del sur de su casa, final de Octubre del 2005.

jueves, octubre 27, 2005

Lo viejo con lo nuevo

Dudo. Comparo las dos cosas, pero dudo. Lo nuevo aparece brillante, excitante, emocionante, y por definición, obviamente, nuevo. Lo antiguo se ha gastado un poquito y roto un par de veces, pero cuesta desprenderse de aquello que ha acompañado al Caminante tanto tiempo. Lo nuevo es la aventura y lo desconocido, contornos perfectos, un paso más allá, y hojas en blanco. Lo antiguo tiene huecos que ya conozco, en los que puedo quedarme a dormir cuando me siento sin ropa, se me ha incrustado en la piel y no podría arrancarlo sin romper los tejidos a los que está amarrado.

Dudo. Lo nuevo es rápido, he de decidirlo ahora, ya, no hay tiempo, me insta, me insiste. Lo antiguo, como siempre, va más despacio, mucho, a lo mejor demasiado. Lo antiguo me conoce y sabemos manejarnos, estámos cómodos el uno con el otro, la dinámica cada día es mejor, y sigo encontrando detalles que me siguen encantando. Lo nuevo ni afirma ni niega... pero seduce.

Y ella, que es maravillosa y ya no vive al Otro Lado del Mar, piensa cosas extrañas sin saber que hablo de cambiar o no de móvil...

;)

viernes, octubre 21, 2005

¿Dónde estás?


¿Dónde estás? El mar, más triste que en la tele se quedó lejos, y se arrastran las horas, secas y lentas como conchas tras la marea. Las calles que anidan junto a mi portal se convierten en laberintos que arremolinan el tiempo y el espacio cuando eres tú quien las desenreda paseando a mi lado. Vuelvo a tener prisa cinco minutos antes de la hora en que hubiésemos quedado, pensando que de nuevo, y esta vez, puede que no nos quede otro mañana.

¿Dónde estás? El insomnio, viejo y maloliente compañero de batalla, pasa de visita de vez en cuando, preguntando por mí y por mi nombre, y ensanchando un hueco pequeñito arrugándome las sábanas. Se vuelve cómplice cada rincón de una ciudad que por monótona creímos olvidada, y que deviene completamente nueva través de ojos que, por la distancia nunca acababan de ser los míos. Parece que ayer fue hace mil veces, y que todo es ahora, y aquí y siempre, y nunca, que todo comenzó el minuto anterior, que nunca llegará el siguiente.

¿Dónde estás? Ahora que podemos volar sin frenos ni aeropuertos, y ningún autobús me hace retrasarme, no logro comprender por qué cada minuto me sigue mordiendo como el plomo, aplastándome los nervios, la calma, el mundo y la ansiedad. A la misma distancia que un dedo que roza está de una estrella, te dibujo de memoria desde el instante en que el vidrio de tu puerta me roba tu sonrisa, hasta aquellos cinco minutos antes de que hubiésemos quedado. Hoy, amor, como siempre. Y me sorprendo, tramposo, a mí mismo dibujándote de memoria y haciéndome preguntas.

Dime, ¿dónde estás?

martes, octubre 18, 2005

Prisionera de Cartago

Princesa prisionera de Cartago,
la primera en soñar, y en ser la dueña
del campo de batalla del que sueña
con despegar sin alas siendo Mago.

Princesa de la torre imaginaria,
guardiana de la costa del ensueño
de mis sueños enanos de pequeño,
Madrastra de mi isla Barataria.

Mi musa sabiniana, con un broche
de mangas, de viajes y de estrellas,
Candela, Sirena, Dama del Lago.

Se duerme en un Zaguán cuando la noche
le indulta sus mil mundos a la Bella
Princesa prisionera de Cartago.

Valladolid, octubre del 2005 y de noche, chapoteando.

lunes, octubre 17, 2005

Nube negra

Cuando busco el verano en un sueño vacío,
cuando te quema el frío si me coges la mano,
cuando la luz cansada tiene sombras de ayer,
cuando el amanecer es otra noche helada,

cuando juego mi muerte al verso que no escribo,
cuando sólo recibo noticias de la muerte,
cuando corta la espada de lo que ya no existe,
cuando deshojo el triste racimo de la nada,

Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.

Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.

Cuando siento piedad por sentir lo que siento,
cuando no sopla el viento en ninguna ciudad,
cuando ya no se ama ni lo que se celebra,
cuando la nube negra se acomoda en mi cama,

cuando despierto y voto por el miedo de hoy,
cuando soy lo que soy en un espejo roto,
cuando cierro la casa porque me siento herido,
cuando es tiempo perdido preguntarme qué pasa,

Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.

Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.

Nube negra aparece en el disco Alivio de Luto. ¿De quién? De Sabina, coño.

Sin noticias de Eloísa

Mientras Abelardo y Eloísa, con los besos decomisados por la Benemérita vuelven a casa, parece que la rueda del mundo va lubricando motores. Diego pone coquetona la Kokucueva en el Trastero, con un elegante póster del Taikai de Alaska mientras practica Pilates en soledad. En Chemalia se atemperan las hambrunas en extraños bufets, pero son destruídos por Malignos Computadores de Otro Mundo. En el País Mu retienen el tráfico de tapas y somos raptados por integristas frikis.

Tasconia, anexionando territorios sin perilla junto al mar, prosigue su risueña escalada barriguera. En oscuras catacumbas llenas de alambiques, monstruos no-muertos y tupperwares para llevarnos lo que sobra, su Señoría Suprema de Sumeria prosigue en su sensual escalada de orgías de músculo, postres y destrucción metrosexualmente calculada.

En el País Al Otro Lado del Mar, la marejada se calma y parece que al fin desembarcamos. Por si acaso, llevamos armaduras, armas de asalto y la merienda. Hay curasanes con panceta, regados con cocacola, de esa que llaman light, la de los gordos.

Hace menos frío del esperado, amaina la lluvia y nos llega una postal de Abelardo y Eloísa.

Sí, parece que este va a ser un buen año.

jueves, octubre 13, 2005

Un blues en la escalera

Con la lluvia haciendo malabares en los cristales, se declara abierta la temporada del frío. Aquí, como en Zimbabwe, sólo hay dos estaciones, una en la que damos gracias a los dioses con fiestas, terrazas y bikines, y otra que es como esas canciones de Perales y Serrat, repitiendo muchas veces que hay algo gris, que es por la tarde y que nosequé autobús se va de la estación de nosedonde, pero en Valladolid las Penélopes llevan zapatos de tacón, de color rosa y la raya del pelo a la altura de las sienes.

Sigo pensando en mudarme, de piel, de nombre y de planeta, a veces lo veo delante de mí, y otras veces creo que no sucederá nunca. La montaña rusa da bonos gratuítos a los magos que han sido buenos y han hecho cola bajo la lluvia para poder montarse.

Pero se hace tarde, y apago a Serrat en dueto con Perales, y pongo un blues.

De lo que pasa en mi escalera.

miércoles, octubre 05, 2005

Cronos a cero


El compás se clava pinchando suavemente en el nuevo folio en blanco, abre las patas, posa la punta de la mina en un punto al azar y al azahar de la hoja, empezando a mancharlo. La hoja que era blanca ayer, empieza a emborronarse ahora, de nuevo, como siempre, como nunca. Las horas lentas abandonan la marcha atrás y con el pistoletazo los lienzos se manchan de nuevo.

Iluso el que pensó, con el pincel de siempre, hacer el cuadro que nunca había hecho, y acabó haciendo el de siempre. A menudo, repetir las cosas erróneas es volver a equivocarse. Otros ratos, las dianas ocupan el lugar donde cayeron flechas muertas. Pero en ocasiones, los arcos rotos no vuelven a funcionar sobre los campos de batalla en que vivieron.

Las días empiezan a empezar, y pronto tendrán que hacerlo incluso en el Parnaso, donde venden algodones para vivir y a nadie la salen heridas, mientras podamos esquivar al mundo, que va siempre con prisa. Se nos olvida a veces que esquivar para siempre no termina los ataques, le dijo el sensei a la cigarra, y que, cansados y sin resuello, llegará un momento en que asfixiados, no podamos posar el compás sobre el lienzo de papel.

Pero, claro, ¿cuándo no nos ha pasado eso?

(congelar imagen, fundido en negro - Insertar banda sonora, superponer [ Mississippi ], de [ Bob Dylan ] - Editar)

viernes, septiembre 30, 2005

El mundo a través de un caramelo (II)

El Caminante antes conocido como El Náufrago hizo un alto en el camino para merendar, sentándose en una piedra que resultó ser una seta de considerables proporciones y pasó a engrosar la lista del menú. Abrió su zurrón (el suyo, no el de la seta) de piel de orca marinera y sacó su bocadillo de panceta. Bebió un Aquarius que cambió a un monje, que pasó un rato antes por el camino, por un guante de boxeo que solía llevar, y al acabar el festín, se sacudió las migas del bigote.

El postre, se dijo, se dejaba para el final porque era siempre lo que más le gustaba.

Escarbó again en el zurrón, le quitó el papelito a la piruleta y lo demás fue historia.

(continuará)

lunes, septiembre 26, 2005

Los ¡Cuarenta! ladrones


El ciclo, que dice la leyenda legendaria que tanto nos gusta, se acaba, se nos agota una baraja, quemamos el comodín que nos quedaba, perdemos la reina y un siete, y magia, abracadabra, le rompemos el precinto a la baraja nueva. Un primo nuevo que me he echado este año es fan del asunto de los ciclos, qué diablillo. Ha aprendido a rozar el cielo, y en el proceso (eso, dicen, es lo que hacen los maestros) nos enseña que las estrellas, desde el sur o desde el norte, están a la misma distancia de nuestros dedos. Que es ninguna. Y que tocarlas es sólo cuestión de probar, de ir, subir, y mancharnos de luz la contramanga de las camisas.

El ciclo, me sopla una vaca por la oreja, se acaba, pero le sopla Platón a él que no se puede acabar sin comenzar otro nuevo, y Platón, entre otros expertos, sabe de estas cosas. Mi primo el diablillo, y sus cuarenta ladrones se llevan lo que le salió mal en el (cuenta la leyenda) ciclo anterior, y con ases de esa época en la manga (nadie dijo que no fuésemos a haceros trampa), el telón, que tiembla y se pone nervioso, porque es debutante, empieza, poniéndose rojito de vergüenza, a levantarse, diciendo eso de

que de
comienzo
la...
función!

Trozos de memoria del verano

Me ocurre a veces al rebuscar entre papeles que empiezan a ser viejos y quiero emplearlos de nuevo, y me aparecen trozos de antiguos ratos por sorpresa. Y dice el coro:

Ocurre que es el tiempo, que se oxida,
ocurre que tu hueco me suicida
la memoria.

Ni te plantas, ni recuerdas, ni me olvidas
ni me matas, ni me vives, ni me tiras
de la noria.

Ya ni te puedo llamar, ni te contesto
e intentándote encontrar (y por supuesto)
no te encuentro.

Siempre acabámos jugándonos el mar
pero ahora, dime, queriéndote asediar
¿por dónde entro?

En Adra, Almería, verano de 2005.

miércoles, septiembre 21, 2005

Ojalá

Se trata se que el mundo se encoge y me atrapa en las paredes, de que no se por dónde huír, ni cómo escaparme, y que no se quién es quién, ni qué me duele, no qué brújula usar ahora que a todas las pilas comienzan a olvidárseles. Me pierdo, me caigo a veces, trato de ignorar al flaco, que llega en forma de disco, y que dice que la melancolía es lo mejor para inventar canciones.

El blog este se me muere poco a poco, y no se me ocurre sobre qué mentir esta temporada, quiero ignorar el disco y no hacerme caso, trato de contar cartas que se me caen de las manos, y siempre cara abajo, el tapete está manchado, y creo, que esta vez y para mi desgracia, las apuestas son demasiado altas. Y que no me atrevo a saltar al otro lado.

El halo de la realidad se difumina por las costuras, todo parece un poco de novela folletín barata, con personajes a medias y páginas amarillas, acabado los argumentos diminutos en resultados estúpidos que nunca pudimos prever. Mundos de bolsillo que, al leerlos, también se encogen.

Contra las paredes.

jueves, septiembre 15, 2005

Pájaros de Portugal

No conocían el mar,
y se les antojó más triste que en la tele,
Pájaros de Portugal,
sin dirección, ni alpiste ni papeles.













Él le dijo "vámonos",
"¿dónde?", le respondió llorando ella,
"lejos del altar mayor,
en el velero pobretón de una botella"

Despójate del añil redil
del alma de nardo con camisa,
devuélveme el mes de abril,
se llamaban Abelardo y Eloísa,
arcángeles bastardos de la prisa.

Alumbraron el amanecer,
muertos de frío,
se arroparon con la sensatez
del desvarío,
tuyo y mío, de vuelta al hogar,
qué vacío deja la ansiedad,
que vergüenza tandrán sus papás.

Sin alas para volar,
prófugos del instituto y de la cama,
Pájaros de Portugal,
a penas dos minutos, mala fama.

Luego, la Guardia Civil
les decomisó el sudor y la sonrisa,
las postales de Estoril
sin posada, sin escudos y sin Visa,
se llamaban Abelardo y Eloísa.

Bucearon contra el Everest
y se ahogaron.
Nadie les enseñó a merecer
el amparo
de la virgen de la soledad,
qué pequeña es la luz de los faros.

Bucearon contra el Everest
y se ahogaron.
Nadie les enseñó a merecer
el amparo
de la virgen de la soledad,
qué pequeña es la luz de los faros
de quien sueña con la libertad.


Pájaros de Portugal es el primer single del disco "Alivio de luto". Y sí, Sabina vuelve. Caminando, y por la puerta principal.

viernes, septiembre 02, 2005

Lo primero del cuaderno

Que no me canse más de estar cansado,
que no te de vergüenza avergonzarte,
que la historia y la magia sean de arte,
que la cuesta hacia arriba ya ha pasado.

Que se acabe el naufragio en autobuses,
que se olviden a medias las palabras,
que la única trampa sea abracadabra,
que el insomnio no cobre más los pluses.

Que te pueda inventar sin ir volando,
que tu boca me impida decir basta,
que los huecos los rellenes en persona.

Que no te importe quién, por qué ni cuándo,
y si un día el mundo se nos gasta,
que no se nos olvide Barcelona.

martes, agosto 30, 2005

El último rato del Náufrago

Abrió el ojo, aunque era tarde, supongamos una siesta. El Naúfrago se levantó, espantando las legañas, y se rascó la barriga en un habitual gesto de despertarse un poco al mundo. Era raro, y tampoco se lo esperaba. Había pasado bastante tiempo desde que al barco le dió por morirse en alta mar y dejarlo tirado en medio de una Isla que estaba, por lo que El Náufrago había podido deducir, en medio de, exactamente, ninguna parte. Era raro, y tampoco se lo esperaba.

Se puso su ropa de náufrago inventada a mano, y decidió dejar dormir a Manolo un rato más. Después de todo, Manolo era un babuíno y tampoco tenía mucho que hacer el pobre esa mañana. Al salir de su tienda de náufrago isleño, le pareció de nuevo raro. Estamos casi seguros de que no se lo esperaba. La luz era un tanto extraña, y era la primera vez en su vida que veía un arcoiris de ese tamaño. Es posible que lo que le llamase la atención no fuese el humo, ni la niebla, ni la estampida de bichos y animales que escapaban por delante de la tienda. La luz, que esa mañana el sol despachaba polarizada, podría no ser tampoco. Estaba claro que la niebla, ni los volcanes, ni el huracán, ni los lobos mordidos por fieros mosquitos. Pero claro, tampoco se lo esperaba.



Frente a lo que solía ser la playa y daba al mar, y se extendían cientos de millas de la nada, mar adentro, había tierra. Estaba seca, y apenas había unos indecisos matojos asomando las orejas con timidez. Y en pendiente, y resultó que sería cuesta arriba, y escarpado a veces, y que haría siempre frío, o al menos muchas veces. El Náufrago no sabía si podría caminar descalzo como existía, sobre roca desnuda demasiado tiempo. Ignoraba si eso que parecía ser un camino frente a su tienda que ya no estaba en la playa acabaría en un foso de caimanes o lo conduciría a la afilada muerte cayendo sin previo aviso del filo de la hoja de un barranco. Se le añuzgó el susto en la garganta.

No se lo esperaba, pero era, qué demonios, un camino. Y hacía demasiado que quería encontrarlo. Así que se despidió de Manolo con fuertes abrazos, se calzó el sombrero sobre las orejeras y empezó a caminar.

Cosa que tampoco se esperaba.

martes, agosto 16, 2005

Para encontraros

Ha sido un verano extraño, pero lo he pasado bien. Ahora que el ejercicio de echar de menos empieza a mezclarse con la memoria de los ratos divertidos, las fotos me hacen bastante gracia. Salimos vestidos de payasos y de magos y de piratas y aparecen por detrás los monstruos mientras Caperusón Colorao visita a su ciber-abuelita.

Empezó cuesta arriba, pero así fue más interesante encontrarse con la meta. Demasiadas tapas, y ahora el kimono no me entra del todo, pero no puedo olvidar la compañía. Supongo, pasa, que se me acumulan dos semanas de golpe en la cabeza y os lo quiero contar de golpe todo, pero no me sale. Hemos trabajado muy poco, y no entendíamos nada, había demasiadas medusas que no nos dejaban bañarnos, me mordió una zodiak en el hombro, bailamos en una granja y debajo de una jaima. Cosa rara, nunca lo había hecho. Me ayudasteis a echar menos de menos el mundo, que ultimamente me perseguía a ratos.


Y fíjate tú, que de pronto nos salió el sol, las medusas se marcharon de paseo, o de merienda, y se me ocurre, viendo en casa todo el CD, que, definitivamante, nada de esto fue un error.

jueves, agosto 11, 2005

Extraña digestión

Y pasa que se llega, y un viaje tras otro viaje, tras otro viaje, no te deja digerir las cosas, y viajé en un avión, pero me caí poco antes de volver, y al llegar de vuelta me vestí de negro, y en una furgoneta y con katana me fui muy lejos, tardando muchas horas, y allí me secuestraron sin demasiado esfuerzo, y me llené encantado de sudor, de arena y de dos golpes que duraron varios días. Abandoné la ropa negra que entonces era marrón para llegar, el último y de noche al siguiente destino, que estaba cerca, pero muy lejos por culpa del tiempo, del los buses, y de las horas. Jugué a juegos, miré ojos, cogí manos, y entendía poco por las mañanas y las noches, otra vez, me duraban todo el día. Me preguntaron el porqué de las cosas, y trataba de olvidarlas, y resulta que no podía. Hizo frío en la playa, y córdoba me pilló por sorpresa, y nunca hablaba. Muchos nombres, y muchos momentos, ahora demasiados sin tiempo para reciclarlos en la cabeza, dormí con dolores y me desperté sin ellos, tengo un autógrafo que no entiendo y un trozo de playa en una herida que llevo en el hombro y en otro sitio. Hice magia con un pájaro que me enseñó (sin saberlo) a querer ser libre, pero no me sale. Me llamó un duende, muchas veces, y lo eché de menos un rato. Recibí cartas que no esperaba, mandé otras que no me imaginé, me casé con una flor y bailé sin errores varias veces. Me refugiaba en una jaima por las noches, y por las mañanas me quedaba dormido en un huequito de un teclado, sin custodia, y pasaron cosas con sevilla. Y cuando se levantaba, se acabó, y me fui sin pensarlo a otro sitio, lejos de allí pero menos de aquí, y se me mezclaron dos pasados, y una playa que me durmió hace un año, y gente que estaba allí, pero no eran los de antes, y una frase de Benedetti pintada de rosa, y un hueco en la memoria, pero no soy el que fuimos. Y llego y una chica que no es un anexo provoca una extraña digestión de todo esto.

Y un beso.

viernes, julio 22, 2005

Magia sin contrato

Es un extraño panorama.

Desapareceré, sin destino demasiado fijo. Me marcho hoy en una furgoneta, mañana en un autobús, pero después no se cómo volveré, ni si me encontraré con alguien en el camino, creo que esta vez sí, pero es complicado, y no se si el mundo está colocado de la manera correcta.

Ocurre que ya no se cómo escribir, tal vez un hueco de tiempo sea lo correcto, lo dice un bolero, que ausencia quiere decir olvido, pero dice alguien más sabio que yo que por cada lágrima en un bolero hay una risa en alguna rumba.


Escribo hoy, pero me apago. Perdón a los ángeles extraños, a las niñas caramelo, a las pinches guachupinas, a todos los que huyen de la huída, y a mi primo, que inventa gaviotas al ver palomas y los cerros se le quedan pequeñitos, huérfano de verde en el Cerrate. Esperadme un tiempo, que yo vuelvo, no se cómo, ni cuándo, ni con quién, esta vez el destino es extraño y más confuso que siempre, o que nunca. El mar, que nunca se decide si va o si viene, si oxida o purifica, que no se queda, pero no quiere marcharse, tiene esa extraña costumbre de hacerme ver las cosas de lejos, y con calma, y con nombres, además de quitarme la caspa, aunque no es lo único de mi cabeza que suele quitarme, o que quizá convenga quitarme ahora.

Agua con sal, en las heridas, magia en verano sin contrato, y un mentalista que, de pronto, es incapaz de ver qué carta será la escogida.

Es un extraño panorama.

miércoles, julio 20, 2005

A vuelta de correo

Y resulta que sucede que algunas canciones que ya te sabías de memoria suenan completamente nuevas cuando cambia el momento de escucharlas, y de pronto significan cosas que hasta entonces no entendías. Lo diría un duende, a veces pasa. Es como si de repente te llega una carta que habías olvidado, o a lo mejor una que nunca debiste escribir.

Pero, lo dice l título, a vuelta de correo.

Y dice el coro:


Caballero en edad de merecer,
con un pelo de tonto, cuatro canas
el pasado resuelto y muchas ganas
ya sabe usted de qué.

Informal, ilustrado, manejable
más amigo de gatas que de perros.
Con dos ulceras y una inexplicable
mala salud de hierro,

Solicita con fines poco serios
señora aficionada al adulterio
o señorita de entre quince y cuarenta
(si no los aparenta).

Las cartas a República Española,
hoy Avenida Juan Carlos Primero.
con foto que prefiero
de cuerpo entero y sola
a vuelta de correo irá la mía
con traje gris y más chulo que un ocho
porque la tengo, ¿como le diría?
Más larga que Pinocho.

Se aceptan feministas sin pancarta,
cursis enamoradas del amor
o pesimistas hartas de estar hartas
de decirme que no.

Igual me da mujer de mala nota,
especialistas en Borges y Lacan
si no vienen tocándome
con Juan Salvador las pelotas.

Dispuesto a todo incluso a defraudarte,
alérgico al deporte y al reloj
con un precoz talento para el arte...
de la eyaculación.

Las cartas, a Calle Melancolía,
hoy travesía Álvarez del Manzano,
con dos fotografías del último verano,
a vuelta de correo irá la mía,
donde aunque pálido y flaco destaco
por tenerla mas larga todavía...
que un lunes sin tabaco.

¡Anímense monjitas de clausura!
Absténganse fanáticas y abstemias
la pasión con controles de alcoholemia
no me la pone dura.

Podrán buscarse amantes de ocasión
cuando la decadencia lo aconseje
que traigan referencias
y se dejen ganar al dominó.

A las interesadas aseguro
máxima indiscreción, ninguna prisa,
buena conversación, besos con risas
y noches sin futuro.

Cartas al bulevar del mal vivir
también llamado de los sueños rotos
adjunte un par de fotos
de frente y de perfil
a vuelta de correo irá la mía
con pose de poeta parnasiano
ufano de tenerla todavía...

más larga que Cyrano.
(de Bergerac...)
Joaquín Sabina - Enrique Berro.
Tema "A vuelta de correo" incluído en el disco single "Benditos Malditos", de Joaquín Sabina.

lunes, julio 18, 2005

Ángeles Extraños

Extraños ángeles sin alas, que aparecen de pronto en forma de ventana, se ríen usando una sola letra e iluminan un poco las mañanas, estas mañanas extrañas de verano que empiezan casi por la tarde, y abren un espacio en la memoria donde todo era más sencillo y no había que esperar a nadie, y los días malos acababan en cuanto amanecía, en lugar de amanecer malos de nuevo.

Extraños ángeles sin alas, y extraños momentos y noches extrañas, pero al fin y al cabo todo pasa, incluído lo que duele, y sobre todo, pasa lo que tiene que pasar. Y gracias a los ángeles, al menos te ríes un poco algunos ratos, y resulta que viéndolo de lejos, no todo es tan malo, y que arreglaro es bien sencillo. Y que los minutos que parecían horas, vistos ahora no son más que minutos con 60 segundos, pero que no me había dado cuenta. Y que no ha sido más que un conjunto de días extraños.

Y de extraños ángeles.

miércoles, julio 06, 2005

Pero... ¿Y mañana?

¿Y mañana? Mañana me río, y me duermo y me despierto, y sonrío al mirar si eso me pasa, y a lo mejor beso, o mil, o alguno menos y no nos queda tiempo. Mañana no hay prisa, ni horas, ni lugarer. Mañana mejor, mañana mucho, mañana un poco, mañana un rato o prácticamente todo el tiempo. Mañana, y casi, casi, ya.

¿Mañana? Doble o nada, a la carta más urgente, y un avión, y un autobús, una piscina en medio para bañarme la impaciencia, un paqueta express, yo mañana, me olvido, mañana otra vez, mañana nunca, o a lo mejor, o para siempre o al revés. Es casi ya, y no me puedo esperar, ¿cuándo amanece? Parece que mañana, pero ya.


Mañana, que sí, que por fin, que en ese momento, y me río otra vez y me cuesta dormir, pero esta vez no me duele la cabeza, y el estómago no se calma, y las horas, que son demasiadas a la vez que veinticuatro, pasan despacito para reírse de mí.

Pero hoy no me importa.

Ni mañana.

martes, julio 05, 2005

Tengo sueño, duermo poco y mal y me duele la cabeza, y de paso, la realidad, que se empeña en seguir escociendo y avanzando sólo a trozos. Como helado y se derrite y se me olvida, y se me pasa el tiempo, y las horas, y bastantes de los días, pero no el dolor de cabeza, ni el sueño, ni los huecos. Me visto de negro y se me olvida por un rato, suelo anestesiarme así, y me concedo un paréntesis con saltos, y golpes y patadas. Pero luego sa acaba y las puertas sólo me conducen a la calle.

Mañana, paréntesis mucho más grande, pero de los que acaban siendo irreales, con el suelo escurriendo bajo los pies, y a contrarreloj, y sin retorno. Calamaro me habla de aviones y ni siquiera encuentro autobuses, y busco, pero no se el qué, ni dónde. Todo demasiado lejos.

Y me pierdo.