...es el principio y el fin.

martes, diciembre 27, 2005

Kioskos en la Gran Vía

En medio de la habitual ensalada de gritos, y haciendo oídos sordos, el más dicharachero reportero con rizos se niega a recoger lo que dentro de una semana ya no será su cuarto, porque nos cambiamos de barco y de naufragio. Sonreímos con la panda de hipócritas en las fotos fingiendo que nos aguantamos, acusando las costuras de los dobles fondos. La guitarra sigue muda y rota, y la primera cuerda, prima inter pares, insiste en romperse haciendo caso omiso a las musas a medias que les da por anidar de vez en cuando en la cabeza. El blog este donde escribíamos aventuras de tira y afloja, con y sin mares, cada vez sirve más para hacer sólo testamento, ahora que se muere una época y se tiñe el mundo un poco más de gris.

A punto de dar la salida, me pregunto si no me he equivocado de competición o de color de kimono, y este no es el torneo donde yo juego, y demasiado a menudo me asalta la duda común de creer que soy sólo el que mira, pero no toca. Cómo explicar que me vuelvo vulgar al bajarme de cada escenario.

Al menos, y en medio de la ensalada habitual, los individuos de siempre siguen como putas regaderas. Les pondría un monumento.
Con más curvas que la M-30.

lunes, diciembre 19, 2005

Bultos en la espalda

Se acuesta para dormir, dando vueltas en la cama, y un bulto en la espalda en forma de caja de Pandora le impide soñar obligando a imaginar cáscaras de nuez en puertos que no tocan. El bulto-caja palpita cuando respira mal y le oprime el mundo y el corazón, colocando el ritmo de los ojos a la altura de la boca, encogiendo a la par que nos escondemos para no encontrarnos tras un trozo de lana, ahora que aprieta el frío, y que nada es mío.

Se acuesta para dormir, a mil kilómetros, en el Otro Lado del Mar, cada vez más lejos.

Pero a diez minutos.

viernes, diciembre 16, 2005

¿Diga?

Que no.

Que va a ser que no me entiendo. Que pasa que estos días las cosas vienen así, a la española, son orden ni concierto, y que a estos ritmos uno (y sus rizos) pues que no las asume, primo. Que cuando pasan de golpe, me soplan en la oreja, nos damos cuenta de las heridas después, en el momento que pasa el susto, y el corazón (que ya ni le damos cuerda) practica un poco el zen, y se nos calma. Y al calmarse, los golpes se inflaman y amoratan y nos concedemos el lujo, pequeño y más bien goloso, de recapacitar. Pero que tampoco sirve de nada, y le damos demasiadas vueltas, pero descalzos y siempre acabamos en el mismo bar, que se llama Ninguna parte.

Que no, que va a ser que no me entiendo. Que me duelen cosas que no tocan y las que tocan ni escuecen todavía, y pánico me da (como te digo una co, te digo la o) que me entren los picores cuando me aterrice el cerebelo, el cual, al igual que el equilibro, se han fugado a Montecarlo, de vacaciones, los pilluelos.

Que no, canastos. Digo coño. Que mordiendole los pieses al mascarón de proa no me da tiempo a ver el rumbo, y la brújula que se rompió hace poco apunta sólo en las horas impares, pero no en las lentas. Son cosas del magnetismo, aunque el pobre no tiene la culpa de no enterarse de que lado le vienen las hondas, y que ya somos dos los bipolares.

Que va a ser que no.

¿Es la cabeza de Marcos? Que se ponga el encargao.

jueves, diciembre 15, 2005

¿Y usted qué mira?

Llego cansado, me duele el cuello y la mochila se me clava en la espalda aunque una Vaca me alivie parte del camino. Los calcetines, mire usté, cada uno por su lado ignorando a los zapatos. No llueve, pero parece como que sí, aunque sea a ratos. Aparecen caramelos de repente a iluminar las noches, siempre sirve de algo. Me miro en los espejos y no me encuentro, acurrucado tras la toalla del baño y escondiéndome bajo el jabón, me esquivo disimuladamente y me he retirado el saludo. A ver si así, comento, espabilo un poco. LLegando a casa, cuelgo la ropa y me tiendo con ella un rato, que así me dará el aire.

Al año se me acaba otra vez, y esta parece que es para amanecer del otro lado, y en otra parte, y las dianas apuntan en otra dirección. Paseo por un hueco de la cocina con forma de nevera, acampando para evitar pensar, y a lo lejos el oído y una oreja avisan de que Tiene Usted Un Mensaje Nuevo. A la par, se abre una ventanita naranja en un ordenador, avisandome de que aún no sabemos qué coño de día es hoy, si ayer, o mañana. Pero nunca hoy.

Y la memoria no para de mirar atrás. Llega cansada, y le duele el cuello.

Y yo, sentado encima de un bolero, sin entender bien a quién echo de menos.

Pero sospechando.

sábado, diciembre 10, 2005

Ruleta rusa en forma de Revólver

Sintonizando con el ánimo, Carlos Goñi me apunta con el revólver estos días:

Decidieron compartir melancolías,
soledades y fantasmas a la par,
miedos locos, tristezas y alegrías
y juraron no engañarse nunca más.

Decidieron vadear el ancho muro
que separa la mentira del perdón
y revolcarse en el olvido hasta borrar
las heridas de una espina envuelta en flor.

Es mejor caminar que parar y ponerse a temblar,
es mejor caminar que parar y ponerse a temblar.


Hoy la vida les sonríe y Dios dirá
si el futuro les depara un buen color
regalándoles otra oportunidad
de empezar con su pie bueno ya van dos

y mil veces más tendrán que recorrer
la vereda más incierta y perdonar
mientras no les lluevan piedras les irá mejor que bien
ojalá que el sol no deje de brillar.

Es mejor caminar que parar y ponerse a temblar,
es mejor caminar que parar y ponerse a temblar.

Y confío en que no olviden el infierno
y los motivos que les llevaron allí
y que la vida no les guíe hasta lo negro
espiral de donde no hay forma de salir

Una lágrima es mayor que el mar entero
cuando el viento lleva a lomos la traición,
porque la vida se convierte en un invierno
tenebroso para dos

Es mejor caminar que parar y ponerse a temblar,
es mejor caminar que parar y ponerse a temblar.

viernes, diciembre 09, 2005

Un velero llamado libertad

Se me ocurre que es abrir una ventana, y ventilar cuando ya tocaba, aunque cuentan que hubiese sido mejor antes. Se trata de despertarse con arena de un sueño Al Otro Lado Del Mar escurriéndose en los dedos, y enfrentarse a la realidad, que ya nos toca. Aire nuevo en un velero que se llama, Perales (que sabe mucho de estas cosas, aunque se haga el moderno con chupas de cuero) contaba, Libertad. Una hojita nueva en el cuaderno de fingir que hago boleros, después de tangos con tachones, con esas cosas que tienen los tango de herir sin matar, y de hacerse inolvidables.

Y el libro aquel a medias que se llama con su nombre, saluda con la manita, contento de no tener que bautizarse de nuevo. Creo que la memoria de echar de menos debe ser justa con la de las manos, y dejar los nombres a las cosas que corresponden, cuenta un soneto de uno que se equivocaba. Y las horas lentas en los relojes pequeñitos se acaban a la vez que las monedas de monederos de plata que viajaron mucho más lejos de lo que les hubiese tocado si se hubiesen quedado en casa. Cerramos las maletas de marcharnos lejos, recogemos los zapatos de ir a buscar aunque nos llueva, mira que me mojo, no importa, pobre, un beso, y me pongo una bufanda pendiente de comprarme que me quitará, digo yo, el frío que nos queda por dejar caliente.

Borro la pizarra en la que me enseñaste a sumar dos contra el mundo, y a equivocarnos sumando, pero pagar la suma de las cuentas siempre un poquito más tarde. Rompo las pinturas verdes, guardando un poquito en una bolsa en la que hay armas de la edad media que cortan menos que acordarme, y me ato los cordones de las botas de irme un rato de mi mismo. O dos. En un recóndito bolsillo, tarjetitas del Teatro Antiguo se me mezclan con la nota de Telepizza de la última vez que te acariciaba. Malos días estos en que el sol se nos esconde, dentro y fuera de los ojos.

¿Y ahora? Pues abrir las alas. Y volar.

A contraviento.

miércoles, noviembre 30, 2005

Cogiendo el vicio

Rompo las cartas que ha enviado, dándome cuenta, otra vez, que nunca ha pensado lo que decía, que nunca fue verdad, que sólo era un susto. La espiral de siempre empieza, definitivamente, a dejar de trazar círculos excéntricos, y se lleva con ella todas las fotos que, resultaba inevitable, usaban doble fondo, aunque dije que nunca mentiría. ¿Está seguro de que desea eliminar estos 102 elementos? Pensaba que eran menos, pero sí. Iluso de él, se creyó la pose provocada por el susto, y la realidad, que siempre estuvo presente, se empieza a hacer evidente de manera que, ni siquiera cosméticos de cartas de café, podrán maquillarse de nuevo.

Libre ahora de retratos de broma y vacaciones, cambia de forma un libro, y una cuarta parte de él permuta el título, dado que el que tenía nunca fue el correcto, a estas alturas, en que barlovento es una broma, y nunca habíamos dejado de ser Náufragos, en puertos privados. El viento, que nunca estuvo a favor alega inocencia, diciendo que él es un mandao, y que no tiene la culpa. Lo dejamos marchar, con vigilancia preventiva, para que no vuelva a soplar del mismo lao. Porque el pobre, en su inocencia, ya le había cogido vicio.

Disculpadme las tres que creías que este post de este rato sería la sorpresa que leísteis para ella, pero la he roto, si puede hacerse eso con algo que no es de papel.

Pero dije que nunca mentiría.

¿O era mentira?

lunes, noviembre 28, 2005

Las dié en punto

Tocan de golpe las diez
en el poso del café
contra la mesa,
en una tumba de esas
que llaman bares.

Parece igual en Sevilla
sin ti los brillos no brillan
una miajina,
me da la razón Sabina
por soleares.

Lo bueno de estar tan lejos
es esta huelga de espejos
para encontrarme,
por eso firmo el desarme
con lo que escribo.

Y aunque me muera mucho
me limpio los arrechuchos
en el paisaje,
y casi me da coraje
estar tan vivo.

jueves, noviembre 24, 2005

Capitana de cáscara de nuez

Capitana de un barco con velas de papel, princesa a contraviento, dueña del aire prisionero a barlovento de un barco de cáscara de nuez. Primera al mando de una nave de cristal, impermeable al agua, al sol, al mar, a la brisa y al salitre, al mundo y a la prisa. La última en marcharse del barco cuando y si se hunde, después de los músicos y la música, la octava pista de una banda sonora de un famoso film, los cocineros, el gato que se coló, los carboneros del cuarto de calderas, los pingüinos, las pingüinas.

La que manda en la fragata de cartón de los niños que sueñan, sin ausentarse de su habitación, con el otro lado del mar y las tormentas, donde siempre queda un lugar para acabarse la merienda contra Peter Pan, que no se atrevió a hacerse viejo, ni dejarse ganar por los espejos, y el mundo cabía en un croasán. Y a la hora de dormir, se escurre al soñar con trozos de cuentos de mentira, que se camuflan en las escaleras en forma de príncipes que, los pobres, nunca llegaron a tiempo para despertarse con ella, metiendo prisa a sus caballos de ajedrez, Capitana de un barco de cáscara de nuez.

miércoles, noviembre 23, 2005

Saldando deudas

Prometí una vez a alguien que le explicaría lo que significa Mississippi. Las enciclopedias MIENTEN descaradamente diciendo que es un río, o que tiene un delta.
Definimos:

Cada paso del camino, caminamos por la línea,
Tus días están numerados, así que son míos
el tiempo sufre accidentes , luchamos y arañamos,
Estamos todos encajonados, ningún lugar donde escapar.

La ciudad es sólo una jungla, más juegos que jugar,
Atrapado en su corazón, tratando de huir,
Fui alzado en el campo, he estado trabajando en la ciudad,
He estado siempre en problemas desde que dejé mi maleta.

No tengo nada para ti, nunca tuve nada,
Ni siquiera tengo nada para mí ahora.
Cielo en llamas, dolor lloviendo a cántaros
No me puedes vender nada, ya nos veremos por ahí.

Toda mi capacidad para expresarme y mis pensamientos tan sublimes
no te podrían hacer nunca justicia con razones y rimas
Sólo una cosa hice mal
Quedarme en Mississippi un día demasiado largo.

Bueno, el diablo está en la callejuela, la mula en el establo,
dime lo que quieras, ya lo he oído todo
Estaba pensando en las cosas que dijo Rosie,
estaba soñando, estaba durmiendo en la cama de Rosie.

Pasando entre las hojas, cayendo de los árboles,
Sintiéndome como un extraño al que nadie ve.
Demasiadas cosas que nunca desharemos,
Ya sé que lo sientes, también lo siento yo.

Algunas personas te ofrecerán la mano, otras no
anoche te conocía, pero esta noche no.
Necesito algo fuerte para distraer mi mente,
Voy a mirarte hasta que mis ojos se queden ciegos.

Bueno, y aquí estoy, siguiendo a la estrella del sur,
Crucé este río sólo para estar donde estás tú,
Sólo una cosa hice mal
Quedarme en Mississippi un día demasiado largo.

Bien, me han hecho astillas el barco y se está hundiendo rápido
Me ahogo en el veneno, sin futuro, sin pasado
Pero mi corazón no está cansado, es ligero y es libre
No tengo sino cariño para todos los que han navegado conmigo

Todo el mundo moviéndose si no están ya allí,
Todo el mundo se tiene que mover a algún lugar,
Pégate a mi, cariño, pégate a mi de cualquier manera,
Las cosas deberían empezar a ponerse interesantes justo ahora.

Mi ropa está mojada, tirante en mi piel,
no tan tirante como la esquina donde me pinté.
Sé que la fortuna está esperando para ser amable,
Así que dame la mano y dime que serás mía.

Bueno, el vacío es interminable, frío como el barro
Siempre puedes retroceder, pero no puedes retroceder todo el camino
Sólo una cosa hice mal
Quedarme en Mississippi un día demasiado largo.

viernes, noviembre 18, 2005

Hatsumi vence a Sabina

Estimados Radioleyentes:

Prestos acudimos a informarles que en cruento duelo, demostrando TaiJutsu superior, Hatsumi sensei, el Último Ninja Vivo, ha vencido en combate al Maestro Sabina, ese que canta.

Mientras algunos cientos de personas sentados en butacas lo escuchan en el Calderón, esos malditos aristócratas, Marcos, haciendose trampas y oídos gordos, donde no entren moscas, se guardó los 30 euros en un hueco de la manga. Servirán como tributo a las Ogrinas que flanquean la puerta del lugar donde Mi Maestro de Maestros Ninja me muestra el sendero del Budo, pues Ninpo es Bujutsu.

Lamentamos no poder retransmitir el combate. La alineación fue cual sigue:


A mi derecha, en camiseta de seminario y hakama tradicional, con un peso total de 800 años de tradición... ¡Hatsumi Sensei!

(público: ¡Weaahahahahaha, viva, bravo, arigato, arigato, Sabina que te mato...)

A mi izquierda moderada, con bombín reglamentario y Admira Eva con cutaway y caja estrecha... ¡El Maestro Sabina!

(público: ¡Sabina, Sabina, Sabina es cojonudo... como Sabina, no hay ninguno...! ).

Lamentablemente, aunque Hatsumi casi es derrotado cuando Sabina atacó con Una Canción para la Magdalena-geri, un mes de budo pesó más que dos horas en el cielo de la calle... aunque sea en el Calderón. Cosas veredes, Sancho.

Pero la vida es como un sueño. Y los sueños... bueno, sueños son.



Hasta la próxima vuelta, Maestro.

martes, noviembre 15, 2005

Ver para creer

Vivimos para elegir. ¿Pantalón corto o largo? ¿Camisa o camiseta? ¿Gayumbo o suspensorio? ¿Kas naranja o Kas Melón? ¿Embu o Keii? ¿Vaca o pollo, o Luis? ¿Novia o amiguitas? ¿Messenger o teléfono? ¿Mail, o a mano? ¿Tirantes o cinturón? ¿O cuerda de mendigo? ¿Y el niño? ¿Karate o Judo? O mejor a Inglés.

Nos toca escoger, a todas horas. ¿A cuarto o a en punto? ¿Ahora o más tarde? ¿Cafeína o teína? ¿Héroes o heroínas? ¿Rambo o Viriato? ¿Sinatra o Gurruchaga? ¿Sabina o Bob? ¿O los dos juntos? ¿Salsa o bakalao? ¿O bakalao en salsa? ¿Entrenamos o vemos futurama? ¿Koku o Renyo? ¿Paraguas o chubasquero? ¿Y de postre? Qué se yo, canela en rama...

Ustedes... ¿Qué prefieren? ¿Trampa o truco? ¿Reglas o ilusión? ¿Aplaudos o silbidos? ¿Chistes o piropos? ¿Hornazo o hamburguesa? ¿Soja o agridulce? ¿Ninjato o katana? ¿Ver o creer? ¿Y las venas? ¿Me las corto o me las dejo largas? ¿Mulder o Jiménez Deloso? ¿Resines o Bill Cosby? ¿La Tapa o el McDonalds? ¿Miguel Ríos o Chuck Berry? ¿Juan Hombre o Michael Dudikoff? ¿Educación o modales? ¿Magisterio o ingeniería? ¿Carta o naipe? ¿Varita o gesto? ¿Banco o caja? ¿Mocho o colacado? ¿Fumigar o a pisotones? ¿A golpes o razonando? ¿Tasconia o Chemalia? ¿Emigración o inmigración? ¿Hacer el amor, o la guerra? ¿Estar dormido o estar durmiendo? ¿Estar jodido o estar jodiendo? ¿Cela o Terry Pratchett? ¿A qué jugamos? ¿GURPS o al escondite? ¿Llamo yo o que llame ella? ¿Ahora? Igual es mejor luego. ¿Dojo o pesas? ¿Chocolate? Algas sí, pero ¿hasta cuándo? ¿Ángeles con sexo o de los censurados? ¿Vaivenes o ajetreos? ¿Niños o mayores? ¿Encanto o charme? ¿Magia o glamour? ¿Dragón o lagartija? ¿Presencial o a distancia? ¿Mago o showman? ¿Nin o Jû? ¿Y con ella? ¿A besos o matarla?

Rien ne va plus, messieurs...

Y gira la noria...

Se trata de que el cículo avanza, en la ruleta, y se estrecha, poco a poco en torno al cuello, otra vez, y no nos damos cuenta. Se trata de que se pierden las horas sin haberlas estrenado, y al enterrarlas ni nos damos cuenta de que vamos de luto. Se trata de vivir a través del espejo, repitiendo el fotograma de la anterior sesión, como Houdini, y sin cadenas. Escapar siempre, huyendo permanentemente de todo, de nada de nadie, savoir faire, a mi manera. Se trata de no poder dormir, y tener clavada en la almohada la memoria, la de ayer, la de mañana, las anteriores y las siguientes.

Se trata, lo dije una vez, de morir por accidente.

Pero en la otra cara de los veinte duros, en la doble sesión hay nuevos espectadores, un número de magia nuevo en el que, sin trampa, ni cartón, el humo y los espejos se vuelven diáfanos y el camino se vuelve más amable en algunos trayectos. No calzamos las botas de pisar blancos en el campo para caminar, alegremente de la mano. Hacemos una pausa para cenar, dos veces por fin de semana, o las que falta hiciere, Sancho. Asiste el hermano humorista de Boomer, y aunque ella últimamente se marcha siempre pronto, suele quedar un roto, o dos, para las enmiendas. El resto de la tropa, incluídos nuevos reclutas bailan la rumba del tracatrá. A ritmo de tango.

Y el ciclo famoso, sin tatuajes, sigue ciclando, y rueda la rueda, y gira la noria...

miércoles, noviembre 09, 2005

Patatas embarbascás

No se lo van a creer. Con un año de retraso, pero buena salud, se reencontraron en Salamanca, representado a sus respectivos equipos: Maddi y Jaione, del País Vascuence, Ibrahim y las Flores Embarbascás, de Sevilla, la Comarca, María de las Cebolletas y Beatriz, del País de la Morcilla, provincia de Gamonal, y el que suscribe, El Mago Hobbit, de Valladolid, generalmente.

Animó el evento: la bella Angelita.

La llegada fue por sorpresa, nadie espera otra cosa de los magos, cuando Maddi me asustó en la estación y yo creí que me atracaban. Ya respuestos y vestidos de nuevo, don Ibrahim y Mari Cebo llegaron, tarde, a la estación a buscarme. Una vez que fui buscado, acudimos al cajón donde viven Mari Cebo y Angelita, y que ellas llaman casa. Allí estaba esta última, en pijama y con mofletes.

Peregrinamos con fe y zapatillas a un supermercado, en busca de Pizzas, cerdo frito y rebujito. Hubimos de seguir en pos del líquido, miles de calles más allá. Ibrahim y yo nos perdimos, pero nos callamos como putas a la vuelta. Antes de la cena, compramos una Bea en la zapatería de la estación, y nos arrebujamos. Volvimos a la zapatería, a comprar una Jaoione que hacía juego con la Bea. Más tarde, de ruta turística por la ciudad, me enfadé cuando fui el único al que el negro no invitó a bailar.

Y os contaría más, pero son las dos de la mañana, me duelen diversos moratones, y hay cosas que los caballeros nos guardamos...


... para otras ocasiones.

Hasta mañana (con chocapic).

jueves, noviembre 03, 2005

Soñar con sacarina

Se quedó dormido, pese al traquetreo de los amortiguadores del autobús, viejos veteranos que se quejaban a veces por edad, y otras por vicio. La cabeza apoyada en en un jersey, y nueve horas, tic tac, de carretera y manta por delante, que acabarían, casualidad, con las rayas del amanecer. Al menos eran cuesta abajo, que se supone que se va más rápido. Un par de ratos, quizá tres después, se le acabó el azucar de la sangre y la cabeza, y edulcoró lo que soñaba con sacarina. En medio de los sueños sin glucosa, alguien que caminaba acababa de desnudar una piruleta arrojando el papel al borde del camino, se había roto un poco, pero no importaba demasiado, la piruleta nunca se lo pondría de nuevo.

Un bache nuevo, debutante de esa noche, le sacó unos segundos del sueño, pero no se le olvidó la imagen del sueño como nos pasa a todos algunas veces. Morfeo dió al play, y volvió a quedarse más o menos dormido, pese a los vaivenes. En la pista onírica del reproductor, sonoba la misma imagen, pero el que caminaba aprovechó para ir adelantando camino en lo que el mozo del autobús volvía a alcanzarle en el sueño. La piruleta, naufragando paladares, acompañó al que caminaba hasta que sólo quedó el palito, rayando el amanecer, y se despertó a tiempo de ver como entraban en una estación, término en este caso.

En la otra punta del cuento, dirección sur, alguien soñaba lo mismo.

Ah, pero al revés.

sábado, octubre 29, 2005

A lomos de un aviario

Al norte de mi casa, pero no lo suficiente para él, que quiere ir más allá y decorar de verde la estepa de Castilla, suenan whistles y gaitas a ratos, en La mayor manera de volar, como si fuésemos pájaros en un aviario.
La melodía es:

"¿Dónde estan las ilusiones de hace años, los amores que nos hicieron tantos daños, los amigos simpaticos y los huraños, donde estan los días extraños, las peleas por amores mercenarios, los sentimientos que no vienen en diccionarios, los celos lapidarios, las noches de violines stradivarius, dónde están nuestros queridos seres extraordinarios, dónde quedaron los éxitos y fracasos en escenarios, dónde estan los besos imaginarios, las noticias que olvidaron los diarios, dónde están las lágrimas en rosarios? ¿Dónde están? ¿Vale la pena buscarlos o encontrarlos?"
- Mi primo el Gaitas, norte del sur de su casa, final de Octubre del 2005.

jueves, octubre 27, 2005

Lo viejo con lo nuevo

Dudo. Comparo las dos cosas, pero dudo. Lo nuevo aparece brillante, excitante, emocionante, y por definición, obviamente, nuevo. Lo antiguo se ha gastado un poquito y roto un par de veces, pero cuesta desprenderse de aquello que ha acompañado al Caminante tanto tiempo. Lo nuevo es la aventura y lo desconocido, contornos perfectos, un paso más allá, y hojas en blanco. Lo antiguo tiene huecos que ya conozco, en los que puedo quedarme a dormir cuando me siento sin ropa, se me ha incrustado en la piel y no podría arrancarlo sin romper los tejidos a los que está amarrado.

Dudo. Lo nuevo es rápido, he de decidirlo ahora, ya, no hay tiempo, me insta, me insiste. Lo antiguo, como siempre, va más despacio, mucho, a lo mejor demasiado. Lo antiguo me conoce y sabemos manejarnos, estámos cómodos el uno con el otro, la dinámica cada día es mejor, y sigo encontrando detalles que me siguen encantando. Lo nuevo ni afirma ni niega... pero seduce.

Y ella, que es maravillosa y ya no vive al Otro Lado del Mar, piensa cosas extrañas sin saber que hablo de cambiar o no de móvil...

;)

viernes, octubre 21, 2005

¿Dónde estás?


¿Dónde estás? El mar, más triste que en la tele se quedó lejos, y se arrastran las horas, secas y lentas como conchas tras la marea. Las calles que anidan junto a mi portal se convierten en laberintos que arremolinan el tiempo y el espacio cuando eres tú quien las desenreda paseando a mi lado. Vuelvo a tener prisa cinco minutos antes de la hora en que hubiésemos quedado, pensando que de nuevo, y esta vez, puede que no nos quede otro mañana.

¿Dónde estás? El insomnio, viejo y maloliente compañero de batalla, pasa de visita de vez en cuando, preguntando por mí y por mi nombre, y ensanchando un hueco pequeñito arrugándome las sábanas. Se vuelve cómplice cada rincón de una ciudad que por monótona creímos olvidada, y que deviene completamente nueva través de ojos que, por la distancia nunca acababan de ser los míos. Parece que ayer fue hace mil veces, y que todo es ahora, y aquí y siempre, y nunca, que todo comenzó el minuto anterior, que nunca llegará el siguiente.

¿Dónde estás? Ahora que podemos volar sin frenos ni aeropuertos, y ningún autobús me hace retrasarme, no logro comprender por qué cada minuto me sigue mordiendo como el plomo, aplastándome los nervios, la calma, el mundo y la ansiedad. A la misma distancia que un dedo que roza está de una estrella, te dibujo de memoria desde el instante en que el vidrio de tu puerta me roba tu sonrisa, hasta aquellos cinco minutos antes de que hubiésemos quedado. Hoy, amor, como siempre. Y me sorprendo, tramposo, a mí mismo dibujándote de memoria y haciéndome preguntas.

Dime, ¿dónde estás?

martes, octubre 18, 2005

Prisionera de Cartago

Princesa prisionera de Cartago,
la primera en soñar, y en ser la dueña
del campo de batalla del que sueña
con despegar sin alas siendo Mago.

Princesa de la torre imaginaria,
guardiana de la costa del ensueño
de mis sueños enanos de pequeño,
Madrastra de mi isla Barataria.

Mi musa sabiniana, con un broche
de mangas, de viajes y de estrellas,
Candela, Sirena, Dama del Lago.

Se duerme en un Zaguán cuando la noche
le indulta sus mil mundos a la Bella
Princesa prisionera de Cartago.

Valladolid, octubre del 2005 y de noche, chapoteando.

lunes, octubre 17, 2005

Nube negra

Cuando busco el verano en un sueño vacío,
cuando te quema el frío si me coges la mano,
cuando la luz cansada tiene sombras de ayer,
cuando el amanecer es otra noche helada,

cuando juego mi muerte al verso que no escribo,
cuando sólo recibo noticias de la muerte,
cuando corta la espada de lo que ya no existe,
cuando deshojo el triste racimo de la nada,

Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.

Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.

Cuando siento piedad por sentir lo que siento,
cuando no sopla el viento en ninguna ciudad,
cuando ya no se ama ni lo que se celebra,
cuando la nube negra se acomoda en mi cama,

cuando despierto y voto por el miedo de hoy,
cuando soy lo que soy en un espejo roto,
cuando cierro la casa porque me siento herido,
cuando es tiempo perdido preguntarme qué pasa,

Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.

Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.

Nube negra aparece en el disco Alivio de Luto. ¿De quién? De Sabina, coño.