
Semblanza
- Max Verdié
- Aprendiz y profesor de lucha y esgrima japonesas. Trabajo subido a un escenario diciendo cosas que no son posibles. Leo antes de dormir.
miércoles, febrero 27, 2008
La bañera del tiempo (I)

A falta de un nombre mejor, lo llamaré "el viajero a través del tiempo".
Sé, pues así me fue contado, que no es la primera vez que se emplea este término para referirse a alguien, si es que puede hablarse de primeras veces en lo que a viajeros del tiempo se refiere.
No diré su nombre real, claro, ni haré referencia ninguna al lugar donde vivía, o trabajaba. Ignoro quién ni cuando leerá esto, y es tan frágil el entretejido del tiempo que no quisiera perder de mi memoria estos episodios o borrarlos de la existencia, quizá tan sencillo sea. En tres idiomas escribo esto. Uno es el español, por ser mi lengua materna. Otra es el gumún, por saber que será la que más uso y alcance vaya a lograr, y es la tercera el latín, pues así me lo pidió alguien importante. He introducido, lo siento, errores deliberados en el empleo de estas lenguas, para no arrojar pista alguna sobre cuándo fueron escritos, o cuándo nació y vivió quien esto escribe.
Pese a mi anonimato y el del viajero a través del tiempo, si indicaré que su oficio y formación eran las propias de quien ejerce de ingeniero. No sé si quien lea esto conocerá el término, o si en su época o lugar existe tal profesión o alguna similar. Son quienes solucionan problemas. Conocen las leyes de la física y la naturaleza y saben pergeñar y diseñar los artilugios que solucionen los contratiempos a los que el hombre, a diario, se enfrenta en su lucha contra la naturaleza. Fue este conocimiento de los mecanismos que hacen funcionar el mundo y la realidad lo que condujo al viajero a través del tiempo a ser capaz de crear el dispositivo, el artilugio que le permitió quebrar a voluntad las corrientes que hacen avanzar el tempo y el ritmo del universo.
Sin embargo, que un hombre posea capacidad para hacer algo es baladí en lo que a esta historia se refiere. Lo que realmente la vuelve importante son las causas que condujeron al viajero a través del tiempo a desear moverse y viajar (si moverse y viajar son verbo apropiado) de una forma que tan antinatural le resulta al ser humano.
Así pues, he aquí el proverbial leit motiv: ¿qué mueve a un hombre cuerdo a querer viajar a través del tiempo?
(continuará)
Jugar a ser cangrejo
De dos en dos, y bien desparejados
caminan sin la mano dos idiotas,
la dama en zapatitos y él en botas,
no sea que coincidan sus estados.
Se sientan al ladito y separados
pudriéndose el amor con cuentagotas,
ella obsesionada al dar la nota,
no sea que dirán, los innombrados.
Por si acaso, dice él, yo me he comprado
un relojillo de esos digitales,
y así, pues pierdo el tiempo controlado.
Que tanto ping-pong va a pillarnos viejos,
que paso de vestirnos con retales,
que paso de jugar a ser cangrejo.
caminan sin la mano dos idiotas,
la dama en zapatitos y él en botas,
no sea que coincidan sus estados.
Se sientan al ladito y separados
pudriéndose el amor con cuentagotas,
ella obsesionada al dar la nota,
no sea que dirán, los innombrados.
Por si acaso, dice él, yo me he comprado
un relojillo de esos digitales,
y así, pues pierdo el tiempo controlado.
Que tanto ping-pong va a pillarnos viejos,
que paso de vestirnos con retales,
que paso de jugar a ser cangrejo.
martes, febrero 26, 2008
La vida en negro
Hace veintiún años, me pusieron un kimono blanco, con un cinturón blanco.
El sábado, sobre un kimono negro me pusieron un cinturón negro.
Hay una curiosa teoría sobre los colores de los cinturones que se le ocurrió a Kawaishi sensei, uno de los grandes del Judo clásico. Es un pelín vanidoso que me la cuente a mi mismo, así que me callaré.
Recuerdo perfectamente el primer día que vi un tatami. Me bajó mi madre a la mazmorra donde entrena Judo Lourdes, para que lo viera, porque no me habían comprado el kimonillo aún. Todos mis compañeros de clase empezaron ese día, menos yo. Lloré la mitad del camino de vuelta a casa.
Casi lloro en el de vuelta a casa de hoy. Parece que el negro no da súper-poderes.
Noticia sin más que os importa bastante poco. Pero o digo algo o reviento.
Gracias a los que fueron a verme... es más importante de lo que pensáis. A los habituales y a los que fueron sólo ese día. Besos y abrazos.
Y como dice un maestro, mientras tanto, seguimos entrenando.
Y ruede la rueda, y gire la noria...
El sábado, sobre un kimono negro me pusieron un cinturón negro.
Hay una curiosa teoría sobre los colores de los cinturones que se le ocurrió a Kawaishi sensei, uno de los grandes del Judo clásico. Es un pelín vanidoso que me la cuente a mi mismo, así que me callaré.
Recuerdo perfectamente el primer día que vi un tatami. Me bajó mi madre a la mazmorra donde entrena Judo Lourdes, para que lo viera, porque no me habían comprado el kimonillo aún. Todos mis compañeros de clase empezaron ese día, menos yo. Lloré la mitad del camino de vuelta a casa.
Casi lloro en el de vuelta a casa de hoy. Parece que el negro no da súper-poderes.
Noticia sin más que os importa bastante poco. Pero o digo algo o reviento.
Gracias a los que fueron a verme... es más importante de lo que pensáis. A los habituales y a los que fueron sólo ese día. Besos y abrazos.
Y como dice un maestro, mientras tanto, seguimos entrenando.
Y ruede la rueda, y gire la noria...
martes, febrero 05, 2008
Un niño loco vestido de negro
Eran otros tiempos.
Los tebeos que leíamos eran de la década anterior, o más atrás, y normalmente prestados por un primo mayor que ya no los quería. Las historias estaban mezcladas e incompletas, las traducciones eran absurdas y los nombres de los personajes incluso variaban de número en número. Así eran los superhéroes en los ochenta.
Vale, vale. Era el final de los ochenta, pero eran los ochenta.
Había algo extrañamente mágico, algo poderoso en aquellos señores con poderes vestidos en estrechísimos trajes. Algo que hacía comprensible que se vistiesen de licra, que volasen y que lanzasen rayos. Tenía yo, antes de entender el Multiverso, la idea curioso de que en algún lugar, en algún momento, todo eso estaba ocurriendo. De verdad. Algunas veces, incluso, al salir del colegio miraba hacia arriba, con la esperanza de ver al doctor Octopus peleando con Spiderman, ignorante de que Manhattan estaba demasiado lejos, y que el fragmento de posibilidad que separaba el mundo de Peter Perker del mío era demasiado improbable.
Luego llegaron las series regulares, historias hiladas unas detrás de otras y la dolorosa realidad de que algunos héroes no vivían en los mismos universos. Nunca sabríamos (¡aunque yo SÍ lo sabía!) quién ganaría si se pegaban Superman y El Artista Antes Conocido Com
o La Masa, o Batman y el Capitán Estados Unidos. Años más tarde todo eso se solucionaría. Y con el tiempo y la edad, comencé a fijarme en un señor que antes nos había pasado casi desapercibido. Confieso que una película tuvo mucho que ver, y la cantidad de juguetitos que de él vendieron. Era un niño, casi como nosotros, que, afectadísimo tras el asesinato de sus padres y decide convertirse en un soberbio atleta, un experto criminólogo y vestirse de cuero negro y sólo salir por las noches a defender la justicia y evitar el crimen.
Me costó varios años entender que Batman estaba tan loco como los criminales a los que perseguía. Gente que desde el punto de vista del niño en su República Feliz eran malos porque mataban gente y estaban desfigurados y estaban obsesionados por cargarse al niño loco vestido de murciélago, ya mayor.
Por supuesto, llegaron otros. Unos tíos de pelos raros que buscaban bolas de dragón por el mundo apartaron a los de las capas y la licra durante dos o tres años. Pero los buenos villanos siempre vuelven. Y cuando volvieron, el mundo, o quizá mi visión de él ya no era la misma.
Batman, el niño loco vestido de negro ahora era exactamente eso, un adulto frustrado incapaz de superar un brutal asesinato, y había una extraña lógica detrás de lo que los tíos desfigurados hacía al matar gente, atracar bancos o, esquivando el Comics Code, violando a jóvenes ayudantes. En el mundo real había gente que mataba y no era malvada, y gente que debería defender la justicia que sí lo era. ¿Por qué no iba a ser así en el mundo del niño loco vestido de negro?
Hoy sigo sin poder vivir sin ellos. Por eso, aunque ya no salgo del colegio, a veces miro hacia arriba por las noches, y nunca busco estrellas.
Siempre espero ver una sombra fugitiva en la esquina de alguna azotea, para que me recuerde que a un fragmento de posibilidad de aquí, a una leve distancia vibratoria, en algún punto del multiverso, Batman sigue persiguiendo al Joker.
Pero el Joker se escapa, y siempre vuelve.
Los buenos villanos siempre vuelven.
Los tebeos que leíamos eran de la década anterior, o más atrás, y normalmente prestados por un primo mayor que ya no los quería. Las historias estaban mezcladas e incompletas, las traducciones eran absurdas y los nombres de los personajes incluso variaban de número en número. Así eran los superhéroes en los ochenta.
Vale, vale. Era el final de los ochenta, pero eran los ochenta.
Había algo extrañamente mágico, algo poderoso en aquellos señores con poderes vestidos en estrechísimos trajes. Algo que hacía comprensible que se vistiesen de licra, que volasen y que lanzasen rayos. Tenía yo, antes de entender el Multiverso, la idea curioso de que en algún lugar, en algún momento, todo eso estaba ocurriendo. De verdad. Algunas veces, incluso, al salir del colegio miraba hacia arriba, con la esperanza de ver al doctor Octopus peleando con Spiderman, ignorante de que Manhattan estaba demasiado lejos, y que el fragmento de posibilidad que separaba el mundo de Peter Perker del mío era demasiado improbable.
Luego llegaron las series regulares, historias hiladas unas detrás de otras y la dolorosa realidad de que algunos héroes no vivían en los mismos universos. Nunca sabríamos (¡aunque yo SÍ lo sabía!) quién ganaría si se pegaban Superman y El Artista Antes Conocido Com
Me costó varios años entender que Batman estaba tan loco como los criminales a los que perseguía. Gente que desde el punto de vista del niño en su República Feliz eran malos porque mataban gente y estaban desfigurados y estaban obsesionados por cargarse al niño loco vestido de murciélago, ya mayor.
Por supuesto, llegaron otros. Unos tíos de pelos raros que buscaban bolas de dragón por el mundo apartaron a los de las capas y la licra durante dos o tres años. Pero los buenos villanos siempre vuelven. Y cuando volvieron, el mundo, o quizá mi visión de él ya no era la misma.
Batman, el niño loco vestido de negro ahora era exactamente eso, un adulto frustrado incapaz de superar un brutal asesinato, y había una extraña lógica detrás de lo que los tíos desfigurados hacía al matar gente, atracar bancos o, esquivando el Comics Code, violando a jóvenes ayudantes. En el mundo real había gente que mataba y no era malvada, y gente que debería defender la justicia que sí lo era. ¿Por qué no iba a ser así en el mundo del niño loco vestido de negro?
Hoy sigo sin poder vivir sin ellos. Por eso, aunque ya no salgo del colegio, a veces miro hacia arriba por las noches, y nunca busco estrellas.
Siempre espero ver una sombra fugitiva en la esquina de alguna azotea, para que me recuerde que a un fragmento de posibilidad de aquí, a una leve distancia vibratoria, en algún punto del multiverso, Batman sigue persiguiendo al Joker.
Pero el Joker se escapa, y siempre vuelve.
Los buenos villanos siempre vuelven.
Y trata de
cosas frikis,
que me encanta hablar de mí mismo,
superhéroes
lunes, febrero 04, 2008
Que me sobren los motivos
Me lo preguntan a veces. Imagino que es normal. Habló mucho de él, lo escucho mucho, le investigo, me aprendo de memoria su vida y obras, y me influye, este señor. ¿Cuál es tu canción favorita de Sabina?
Qué barbaridad.
De las casi (¡casi!) cuatrocientas canciones que ha escrito este señor, hay muchas buenas. Muchísimas. Hay un buen puñado de grandes, e incluso alguna escrita regular. La prisa, o la desgana, supongo.
El caso es que me es imposible escoger sólo una, al menos así de golpe. Pero estas cosas me dan por rachas. De las muchas que tiene que metería en un Grandes Éxitos (o Grandes Fracasos, que vaya temas nos pone veces El Flaco), cada temporada la que más me gusta es una. Una y sólo una.
Qué barbaridad.
De las casi (¡casi!) cuatrocientas canciones que ha escrito este señor, hay muchas buenas. Muchísimas. Hay un buen puñado de grandes, e incluso alguna escrita regular. La prisa, o la desgana, supongo.
El caso es que me es imposible escoger sólo una, al menos así de golpe. Pero estas cosas me dan por rachas. De las muchas que tiene que metería en un Grandes Éxitos (o Grandes Fracasos, que vaya temas nos pone veces El Flaco), cada temporada la que más me gusta es una. Una y sólo una.
Una, ya ven. Y durante ese tiempo, hasta que sé tocarla o me olvido del asunto, como diría su Primo el Nano, no hago otra cosa que pensar en ella. La canturreo, la susurro, trato de aprenderla, todo el día con ella en la cabeza.
Pero a veces, me pasa a veces, que caigo en la cuenta de que hay canciones que tienen dueño, y que no son mías.
Y que no voy a poder volver a escucharlas otra vez.
Ni a tocarlas.
Aunque me sobren los motivos.
Pero a veces, me pasa a veces, que caigo en la cuenta de que hay canciones que tienen dueño, y que no son mías.
Y que no voy a poder volver a escucharlas otra vez.
Ni a tocarlas.
Aunque me sobren los motivos.
lunes, enero 28, 2008
Torero
Qué dúo. Julio Iglesias con El Puma.
Y dice:
Llévatela contigo que a mi
me está volviendo loco;
menuda hembra,
como és,
mucha experiencia
hay que tener
para domarla un poco.
Llévatela contigo que a mi
también me vuelve loco;
también la quiero
conquistar
pero es tan brava
que al final
no puedo yo tampoco.

Torero,
para estar a su lado
hay que ser torero
y medir la distancia
que va a su cuerpo.
No hay que andar confiado
ya en su terreno
porque,
porque pueden herirte
sus ojos negros.
Torero
hay que ser tan valiente
como un torero
para ir sin capote
a robarle un beso.
Para hablarle de cerca,
sin burladero,
hay que ser
torero,
torero,
torero.
Y dice:
Llévatela contigo que a mi
me está volviendo loco;
menuda hembra,
como és,
mucha experiencia
hay que tener
para domarla un poco.
Llévatela contigo que a mi
también me vuelve loco;
también la quiero
conquistar
pero es tan brava
que al final
no puedo yo tampoco.

Torero,
para estar a su lado
hay que ser torero
y medir la distancia
que va a su cuerpo.
No hay que andar confiado
ya en su terreno
porque,
porque pueden herirte
sus ojos negros.
Torero
hay que ser tan valiente
como un torero
para ir sin capote
a robarle un beso.
Para hablarle de cerca,
sin burladero,
hay que ser
torero,
torero,
torero.
jueves, enero 17, 2008
En Tierras Infinitas
Hablé hace poco con una pagana.
Una de esas neojipis que adoran a La Gran Diosa y quieren casarse por un ritual celta, y demás. En fin, cada cual es libre de buscarse la espiritualidad por la rendija que más le convenga. Algunos leemos a chinos muertos en busca de la iluminación mientras esquivamos palos que nos vienen por la espalda. Pues eso.
Esta muchacha es una de esas que hacen que te replantees puntos de vista, y, sobre todo, perspectivas. Lo cual es una de las grandes ventajas de los frikis. Cuando cientos de personas se preguntan por sus vidas anteriores en este universo, nosotros, mirando desde un pedestal de Uru, miramos alrededor de este planeta, intentando vibrar en consonancia con otros. Miramos a las Tierras Infinitas. Un mano a mano con el Multiverso.
Aunque que existan universos infinitos no significa que existan todos los que podamos imaginar, somos libres en el pensamiento. En uno de esos universos, soy un legendario espadachín.
Y me puedo acercar a Ella, desenvainar, y de un corte, abrir la cajita de metal que lleva en el ombligo, donde mete a presión sus emociones.
Pero eso es en un universo paralelo.
Otros Mundos.
¿Y si...?
Una de esas neojipis que adoran a La Gran Diosa y quieren casarse por un ritual celta, y demás. En fin, cada cual es libre de buscarse la espiritualidad por la rendija que más le convenga. Algunos leemos a chinos muertos en busca de la iluminación mientras esquivamos palos que nos vienen por la espalda. Pues eso.
Esta muchacha es una de esas que hacen que te replantees puntos de vista, y, sobre todo, perspectivas. Lo cual es una de las grandes ventajas de los frikis. Cuando cientos de personas se preguntan por sus vidas anteriores en este universo, nosotros, mirando desde un pedestal de Uru, miramos alrededor de este planeta, intentando vibrar en consonancia con otros. Miramos a las Tierras Infinitas. Un mano a mano con el Multiverso.
Aunque que existan universos infinitos no significa que existan todos los que podamos imaginar, somos libres en el pensamiento. En uno de esos universos, soy un legendario espadachín.
Y me puedo acercar a Ella, desenvainar, y de un corte, abrir la cajita de metal que lleva en el ombligo, donde mete a presión sus emociones.
Pero eso es en un universo paralelo.
Otros Mundos.
¿Y si...?
Y trata de
que me encanta hablar de mí mismo,
superhéroes
viernes, enero 11, 2008
El año de la rata
Saltar. Trepar. Esquivar. Desplazarse en silencio. Ropa negra. En primer lugar, quitarse la armadura. En segundo, correr bajo las estrellas, que serán mis ojos.
En el lejano oriente, de donde venía el rey Melchor, la rata, el año de la rata simboliza la astucia, la supervivencia, el triunfo... y la elegancia.
Ignoro qué tiene de mágica una tierra que logra ver todo eso en una alimaña que propagó por toda europa la peste negra, pero me alegro: son virtudes que nos serán necesarias este año entrante, que amenaza largo a la par que satisfactorio. Como dice mi risueño kohai, cuando los ecos de sensei lleguen al universitario, nos vamos a hartar de arrastrar los cojones por el suelo.
¿Tiene sentido aprender formas de combate de hace 800 años?
Les aseguro que sí. ´
Próximamente, La Vida en Negro.
¡Feliz año de la rata!
lunes, enero 07, 2008
Los sueños en la casa de La Bruja
Soy mago.
Eso ya lo sabéis. Por eso, imagino, comozco a menudo a gente extraña. Conozco un Ingeniero de la Muerte, un Bufón Cósmico y a un dios vaca. Cojones, que conozco varios ninjas. Conozco un señor que tiene un demonio tatuado en el brazo y una armadura al lado de la cama.
Pero no pierdo la capacidad de sorprenderme.
El último verano, conocí a una bruja.
Una amiga de francia y yo hemos ido a visitarla el día de año nuevo, y los siguientes. La memoria se oxida a veces, pero nunca el corazón. Hemos habitado en su casa, y dormido allí. Y, al menos yo, soñado. He pensado en el caballo de cartón, y en cómo sería cabalgarlo, me he acordado de trozos del verano que se habían enfriado un poco, de errores que cometí y no puedo cambiar y de emociones que no fueron culpa mía. Como en la vieja canción, me encanta y me jode verte tan guapa. Me haces una pregunta curiosa cuya respuesta ya conoces, y me empiezo a poner a pensar en universos alternativos. Mala costumbre, pero imposible de reprimir. Ahora, cada vez que entre en un Carrefuá me reiré viendo los carritos pequeños.
Eso ya lo sabéis. Por eso, imagino, comozco a menudo a gente extraña. Conozco un Ingeniero de la Muerte, un Bufón Cósmico y a un dios vaca. Cojones, que conozco varios ninjas. Conozco un señor que tiene un demonio tatuado en el brazo y una armadura al lado de la cama.
Pero no pierdo la capacidad de sorprenderme.
El último verano, conocí a una bruja.
Una amiga de francia y yo hemos ido a visitarla el día de año nuevo, y los siguientes. La memoria se oxida a veces, pero nunca el corazón. Hemos habitado en su casa, y dormido allí. Y, al menos yo, soñado. He pensado en el caballo de cartón, y en cómo sería cabalgarlo, me he acordado de trozos del verano que se habían enfriado un poco, de errores que cometí y no puedo cambiar y de emociones que no fueron culpa mía. Como en la vieja canción, me encanta y me jode verte tan guapa. Me haces una pregunta curiosa cuya respuesta ya conoces, y me empiezo a poner a pensar en universos alternativos. Mala costumbre, pero imposible de reprimir. Ahora, cada vez que entre en un Carrefuá me reiré viendo los carritos pequeños.
¿Lo demás? En privado, caballeros.
Ah, y he visto monumentos.
Jodeg.
__________________________"Los sueños en la casa de la bruja" es un relato de terror cósmico de H.P. Lovecraft. Qué equivocado andaba el amigo.
jueves, diciembre 20, 2007
Las Horas Buenas
Omedeto.
Aprendí la palabra antes de ayer, de boca de un discípulo (así lo llama mi hermano) que se torna, de vez en cuando en el maestro.
Significa "enhorabuena".
Y en español, "enhorabuena" no significa solo "felicidades".
Significa que algo bueno te está ocurriendo en esa hora, en ese momento concreto. En ese día.
Para unos pocos allegados (que ya han llegado, guiño, gueño), hubo una Hora Buena hace poco, momento en el que traspasaron una barrera que pasa del sexto al quinto. A mitad de un camino.
Alguno maestros zen afirman que la mitad del camino es momento idóneo para detenerse. Para pararse a reflexionar. El final del camino está lo suficientemente lejos para tomarnos ese descanso de perspectiva, y el principio queda lo suficientemente lejos como para que nadie quiera dejar de caminar. No porque haya sido fácil, sino porque has llegado más lejos de lo que pensabas cuando empezaste a caminar. El lugar donde te encuentras está más allá del horizonte que se veía al levantar el pie del primer paso. La mitad del camino es una Hora Buena. Debe ser el invierno, y que ha nevado, pero me sentía zen esta tarde. Hay quien se siente poeta del siglo diecinueve, pero no es mi caso hoy. Viejas costumbres que encuentran nuevos corazones que habitar. Viejas prácticas repetidas en personas nuevas.
Nuevos caminantes que recorren un camino ya recorrido por otros, que no están tan lejos.
Imagino que eso es a lo que se refería Lope cuando hablaba de la inmortalidad. Imagino que es a lo que se refiere Hatsumi cuando habla de vida, y budo, y de infinitud.
Sé que es a lo que me refiero yo, que me encantan Los Inmortales.
Bienvenidos a un nuevo trayecto de un camino infinito, chicos.
Omedeto.
En Hora Buena.
Aprendí la palabra antes de ayer, de boca de un discípulo (así lo llama mi hermano) que se torna, de vez en cuando en el maestro.
Significa "enhorabuena".
Y en español, "enhorabuena" no significa solo "felicidades".
Significa que algo bueno te está ocurriendo en esa hora, en ese momento concreto. En ese día.
Para unos pocos allegados (que ya han llegado, guiño, gueño), hubo una Hora Buena hace poco, momento en el que traspasaron una barrera que pasa del sexto al quinto. A mitad de un camino.
Alguno maestros zen afirman que la mitad del camino es momento idóneo para detenerse. Para pararse a reflexionar. El final del camino está lo suficientemente lejos para tomarnos ese descanso de perspectiva, y el principio queda lo suficientemente lejos como para que nadie quiera dejar de caminar. No porque haya sido fácil, sino porque has llegado más lejos de lo que pensabas cuando empezaste a caminar. El lugar donde te encuentras está más allá del horizonte que se veía al levantar el pie del primer paso. La mitad del camino es una Hora Buena. Debe ser el invierno, y que ha nevado, pero me sentía zen esta tarde. Hay quien se siente poeta del siglo diecinueve, pero no es mi caso hoy. Viejas costumbres que encuentran nuevos corazones que habitar. Viejas prácticas repetidas en personas nuevas.
Nuevos caminantes que recorren un camino ya recorrido por otros, que no están tan lejos.
Imagino que eso es a lo que se refería Lope cuando hablaba de la inmortalidad. Imagino que es a lo que se refiere Hatsumi cuando habla de vida, y budo, y de infinitud.
Sé que es a lo que me refiero yo, que me encantan Los Inmortales.
Bienvenidos a un nuevo trayecto de un camino infinito, chicos.
Omedeto.
En Hora Buena.
lunes, diciembre 10, 2007
Estados Alterados de Inconsciencia
Esta que veis de rostro amondongado,
alta de pechos y ademán brioso,
es Dulcinea, reina del Toboso,
de quien fue el gran Quijote aficionado.
Pisó por ella el uno y otro lado
de la gran Sierra Negra, y el famoso
campo de Montiel, hasta el herboso
llano de Aranjuez, a pie y cansado.
Culpa de «Rocinante». ¡Oh dura estrella!
Que esta manchega dama, y este invito
andante caballero, en tiernos años,
ella dejó, muriendo, de ser bella:
y él, aunque queda en mármoles escrito,
no pudo huir de amor, iras y engaños.
_________________________________________
alta de pechos y ademán brioso,
es Dulcinea, reina del Toboso,
de quien fue el gran Quijote aficionado.
Pisó por ella el uno y otro lado
de la gran Sierra Negra, y el famoso
campo de Montiel, hasta el herboso
llano de Aranjuez, a pie y cansado.
Culpa de «Rocinante». ¡Oh dura estrella!
Que esta manchega dama, y este invito
andante caballero, en tiernos años,
ella dejó, muriendo, de ser bella:
y él, aunque queda en mármoles escrito,
no pudo huir de amor, iras y engaños.
_________________________________________
Espero que no me suceda como a don Quijote y esté viendo (y mirando) visiones. A ojo de buen cubero, que diría El Artesano, me parece que no. Pero cuando el objeto que miras, y su perspectiva, está tan cerca del foco de visión, es normal que se produzcan errores, aunque no diviso ninguno.
¿Náufrago de nuevo? Parece ser que La Isla Interminable se acabó del todo, habiéndome dejado una sinpar habilidad para nadar. Ahora, con flotador, me paseo a la deriva dando vueltas en una isla en la que, si bien no vivo (aún) he dejado una caseta construida para los ratos que paso por allí, que empiezan a ser bastantes, y sospechosos habituales.
La Zíngara la vió, y dice que es maja.
Ya veremos.
De momento, APK3: Un paseo por el parque.
Y trata de
que me encanta hablar de mí mismo,
sonetos,
versos
martes, diciembre 04, 2007
Vane cierra las cortinas

Cuando Dios va y le cierra las ventanas,
Vanesita le pone unas cortinas
que se abren cuando el alba se avecina
y la pintan de luz por las mañanas.
La Prince Guapa (que jamás decide)
le pide al Mago Guapo de este cuento
que deciden cuidarse en plan discreto
evitando arrumacos que reinciden.
Que no se preocupe usted, princesa,
que el cuento no termina en este caso
con la palabra FIN en las esquinas.
Que Momo empieza un cuento con Vanesa,
y cuando el mundo va y le da un portazo
mi Princesa va y descorre las cortinas.
lunes, diciembre 03, 2007
¡Ad Gladios!
Eres Marcvs Secvndvs, o al menos ese es el nombre al que respondes desde hace siglos. Tu verdadero nombre es Antonivs Primvs, y eres hijo de un senador romano, de quien tomaste tu nombre actual. Ya desde joven decidiste que la vida política no era para ti, y emprendiste una carrera militar de gran éxito, comenzando con el grado de centurión gracias al rango que caracterizaba a tu familia. Te distinguiste en diversas campañas durante la Guerra de las Galias y llegaste a servir a las órdenes del estratega más genial que nunca hayas conocido: Cayo Julio César. Lo apoyaste firmemente durante la guerra civil contra la facción conservadora de la República Romana, apoyo el cual te valió el ascenso a general.
Pero no sólo eso. Además de tu gran habilidad como estratega, un augur venido de una lejana isla de Grecia te ofreció sus servicios. Su aspecto era repugnante, de baja estatura y cubierto de pústulas y bubas que supuraban a veces, sólo se dejaba ver de noche, permanentemente encapuchado. Su nombre: El Civateo. Sin embargo, pese a su aspecto deforme, su habilidad como vidente estaba fuera de toda duda. Siempre claro y conciso, a diferencia de los adivinos menores que envolvían sus juegos de salón entre palabras vanas y poesía de tabernae. Con su ayuda, pronto tuviste gran éxito en las batallas en la Germania Citerior, conquistando, para mayor gloria de tu imperio enormes extensiones y ricas provincias. Sin embargo, cierto día El Civateo desapareció. La noche anterior te narró una extraña historia sobre murciélagos que no entendiste del todo, y te advirtió que la próxima vez que lo vieras nunca sería olvidada. Al poco de marcharse, una bruja del norte ocupó su lugar. El nombre con el que se presentó fue Gasthira.
Los meses pasaron, el imperio se expandía. La noche antes de regresar a Roma tras las campaña de Britannia, El Civateo regresó a tu vida. De noche, como un ladrón, entró en tu tienda de campaña. Te golpeó con una fuerza inusitada para un hombre de su edad y constitución. Se agachó para colocarse a la altura del suelo en que yacías tras el golpe. Sus palabras nunca se te olvidarán: “Soy El Civateo, discípulo de Nósphoros, el Portador de Enfermedades”. Y acto seguido te mordió en el cuello. Paralizado, sentiste como la sangre y la vida abandonaban tu cuerpo.
Y moriste.
O eso creías. Varios días después te despertaste en un túmulo en algún bosque perdido de Germania, con El Civateo a tu lado. Te explicó tu nueva condición, te enseñó a sobrevivir a ojos de los mortales, te presentó a tus hermanos… y once años después te traicionó. Pero esa es otra historia.
Como inmortal, has visto el auge y caída de vidas, de hombres, de imperios y dinastía. Has sabido emplear todo ese tiempo para amasar una increíble fortuna y una enorme red de influencias. Pero a veces, cuando la sangre que has bebido tiene demasiado vino y comienzas a delirar melancólicamente en latín sin darte cuenta, rememoras una vida antigua, una vida perdida, donde todo era más sencillo y el sonido de una trompeta anunciaba el amanecer de un nuevo día de campaña…
Pero no sólo eso. Además de tu gran habilidad como estratega, un augur venido de una lejana isla de Grecia te ofreció sus servicios. Su aspecto era repugnante, de baja estatura y cubierto de pústulas y bubas que supuraban a veces, sólo se dejaba ver de noche, permanentemente encapuchado. Su nombre: El Civateo. Sin embargo, pese a su aspecto deforme, su habilidad como vidente estaba fuera de toda duda. Siempre claro y conciso, a diferencia de los adivinos menores que envolvían sus juegos de salón entre palabras vanas y poesía de tabernae. Con su ayuda, pronto tuviste gran éxito en las batallas en la Germania Citerior, conquistando, para mayor gloria de tu imperio enormes extensiones y ricas provincias. Sin embargo, cierto día El Civateo desapareció. La noche anterior te narró una extraña historia sobre murciélagos que no entendiste del todo, y te advirtió que la próxima vez que lo vieras nunca sería olvidada. Al poco de marcharse, una bruja del norte ocupó su lugar. El nombre con el que se presentó fue Gasthira.
Los meses pasaron, el imperio se expandía. La noche antes de regresar a Roma tras las campaña de Britannia, El Civateo regresó a tu vida. De noche, como un ladrón, entró en tu tienda de campaña. Te golpeó con una fuerza inusitada para un hombre de su edad y constitución. Se agachó para colocarse a la altura del suelo en que yacías tras el golpe. Sus palabras nunca se te olvidarán: “Soy El Civateo, discípulo de Nósphoros, el Portador de Enfermedades”. Y acto seguido te mordió en el cuello. Paralizado, sentiste como la sangre y la vida abandonaban tu cuerpo.
Y moriste.
O eso creías. Varios días después te despertaste en un túmulo en algún bosque perdido de Germania, con El Civateo a tu lado. Te explicó tu nueva condición, te enseñó a sobrevivir a ojos de los mortales, te presentó a tus hermanos… y once años después te traicionó. Pero esa es otra historia.
Como inmortal, has visto el auge y caída de vidas, de hombres, de imperios y dinastía. Has sabido emplear todo ese tiempo para amasar una increíble fortuna y una enorme red de influencias. Pero a veces, cuando la sangre que has bebido tiene demasiado vino y comienzas a delirar melancólicamente en latín sin darte cuenta, rememoras una vida antigua, una vida perdida, donde todo era más sencillo y el sonido de una trompeta anunciaba el amanecer de un nuevo día de campaña…
lunes, noviembre 26, 2007
Mandarina con tomate
Hoy voy a hablarles de ella, que llevo retraso y ha sido su comple.
Ella es una fruta pequeña que huele bien y que da besos.

Es una Mandarina.
Tien aproximadamente cero coma seis veces el tamaño de una persona normal, pero es sólo para los que la ven de lejos. Los que la tenemos cerca a menudo nos damos cuenta de que expande en nuestras vidas hasta ocupar huecos que creías olvidado y que se vuelven insustituíbles. ¿La única pega?
Que cuando no está, la echamos de menos.
Es una Mandarina tan única que estaría dispuesto a matar por sólo uno de sus gajos.
Qué grande es, esta pequeña.
Ella es una fruta pequeña que huele bien y que da besos.

Es una Mandarina.
Tien aproximadamente cero coma seis veces el tamaño de una persona normal, pero es sólo para los que la ven de lejos. Los que la tenemos cerca a menudo nos damos cuenta de que expande en nuestras vidas hasta ocupar huecos que creías olvidado y que se vuelven insustituíbles. ¿La única pega?
Que cuando no está, la echamos de menos.
Es una Mandarina tan única que estaría dispuesto a matar por sólo uno de sus gajos.
Qué grande es, esta pequeña.
Jû no Kokoro - Gentileza del Corazón

Perdonen el retraso. Días, pausas, giros argumentales, reposiciones de series anteriores, estrés emocional: ya saben.
El miércoles pasado fui a la oficina. Es una oficina pequeña, nos conocemos todos, pese a que los free-lance apenas pisamos por allí. Mi colegio, Nuestra Señora de Lourdes, queda al lado.
Y dentro de él, el pequeño recinto con un tatami, tapiz y vestuarios donde hace tiempo, mucho de calendario y poco en la memoria, practicaba el arte del Judo.
Siempre, mierda, siempre me pongo nervioso cuando me acerco allí a saludar. Hace siete años que cambié el kimono blanco por uno negro, dentro de el cual había exactamente lo que buscaba, pero regresar allí, atravesar el patio, bajar las escaleras, llamar a la puerta, ver a quien fuera mi maestro durante catorce años... siempre me provoca eso que los japoneses llaman temblor en el kokoro.
El kokoro no es el alma. No es el espíritu, no es el corazón. Es una palabra que emplean para referirse a esas emociones que están en el alma, en el espíritu, en el corazón. Llamé a la puerta de Judo Lourdes.
Pedro, mi antiguo entrenador abrió. Yo me esperaba lo de siempre: un saludo cordial, un poco de risa por haberme cambiado a un arte marcial que ellos consideran extraña, desfasada, algo... risoria, quizá.
Pero no. Me miró, me reconoció pese a la gorra, el pelo corto, la rasta, la barba... coño, Marcos. Dijo.
Y me abrazó. De esa manera que abrazan los maestros a los alumnos que deciden recorrer su propio camino pero regresan a saludar quitándose el sombrero. Imagino que así pasaba antes, igual que en los tebeos de Usagi, cuando un samurái volvía a casa de su maestro y saludaba: temblor en el kokoro. La sincera preocupación de quien te enseñó tiempo atrás siempre calienta por dentro.
La calidez, bienvenida en esta época del año, me acompañó hasta a casa.
Jû no Kokoro.
Gentileza del Corazón.
___________________
Los ideogramas kanji de la imagen dicen "jûdo". El Judo es un arte de lucha japonés, basado principalmente en presas, lanzamientos y luxaciones. Jigoro Kano, su primer Gran Maestro fundó en 1882 el Kodokan (templo para el recto camino), donde comenzaría a desarrollar este arte basándose en diversas escuelas de Jûjutsu, el arte marcial nipón propio de la casta guerrera samurái. Jûdo o Judo significa "el camino de la suavidad" o "el camino de la gentileza".
El miércoles pasado fui a la oficina. Es una oficina pequeña, nos conocemos todos, pese a que los free-lance apenas pisamos por allí. Mi colegio, Nuestra Señora de Lourdes, queda al lado.
Y dentro de él, el pequeño recinto con un tatami, tapiz y vestuarios donde hace tiempo, mucho de calendario y poco en la memoria, practicaba el arte del Judo.
Siempre, mierda, siempre me pongo nervioso cuando me acerco allí a saludar. Hace siete años que cambié el kimono blanco por uno negro, dentro de el cual había exactamente lo que buscaba, pero regresar allí, atravesar el patio, bajar las escaleras, llamar a la puerta, ver a quien fuera mi maestro durante catorce años... siempre me provoca eso que los japoneses llaman temblor en el kokoro.
El kokoro no es el alma. No es el espíritu, no es el corazón. Es una palabra que emplean para referirse a esas emociones que están en el alma, en el espíritu, en el corazón. Llamé a la puerta de Judo Lourdes.
Pedro, mi antiguo entrenador abrió. Yo me esperaba lo de siempre: un saludo cordial, un poco de risa por haberme cambiado a un arte marcial que ellos consideran extraña, desfasada, algo... risoria, quizá.
Pero no. Me miró, me reconoció pese a la gorra, el pelo corto, la rasta, la barba... coño, Marcos. Dijo.
Y me abrazó. De esa manera que abrazan los maestros a los alumnos que deciden recorrer su propio camino pero regresan a saludar quitándose el sombrero. Imagino que así pasaba antes, igual que en los tebeos de Usagi, cuando un samurái volvía a casa de su maestro y saludaba: temblor en el kokoro. La sincera preocupación de quien te enseñó tiempo atrás siempre calienta por dentro.
La calidez, bienvenida en esta época del año, me acompañó hasta a casa.
Jû no Kokoro.
Gentileza del Corazón.
___________________
Los ideogramas kanji de la imagen dicen "jûdo". El Judo es un arte de lucha japonés, basado principalmente en presas, lanzamientos y luxaciones. Jigoro Kano, su primer Gran Maestro fundó en 1882 el Kodokan (templo para el recto camino), donde comenzaría a desarrollar este arte basándose en diversas escuelas de Jûjutsu, el arte marcial nipón propio de la casta guerrera samurái. Jûdo o Judo significa "el camino de la suavidad" o "el camino de la gentileza".
Y trata de
ninpo,
que me encanta hablar de mí mismo
miércoles, octubre 31, 2007
Súbanse al tren de la bruja
Suban, súbanse.
Ella quiere acurrucarse en un rincón y quedarse dormidita, quieta y callada sin que pasen los años.
Dice que está triste y que nadie la quiere, que le duele el mundo y la boca, por las costuras.
Dice que se le gastan las ganas, que no encuentra quien la escuche y que le faltan mimos.
¿Y saben qué?
Que yo la he visto reír, y llorar, y bailar, y cantar, y revolcarse en la arena como la más preciosa de las niñas grandes, y recortarme el corazón en cartulina, y la he visto sonreír y alegrarse y envenenarme los males con una energía capaz de devorar el universo, cuando ella quiera, como ella quiera, donde ella quiera.
Ella, que quiere acurrucarse en un rincón y quedarse dormidita, quieta y callada sin que pasen los años, que dice que está triste y que nadie la quiere, se confunde y se equivoca.
Porque yo la he visto como acabo de contarles, y sé que desde entonces, cada amanecer me resulta más sencillo cuando pienso en ella, cuando recuerdo a la jipi más bonita que me he encontrado nunca sonriendo y bailando y recortando corazones y todo eso que les acabo de contar. Y cada vez que entro al vestuario a ponerme la ropa de matar y mi bota ninja esconde, en mi tobillo, una pulsera que me regaló, muda testigo de que los días (¡qué regalo!) que pasamos juntos no han sido producto de mi imaginación, que ocurrió de verdad y que ni puedo ni quiero olvidarlos nunca.
Y hoy cumple años y estará más guapa que nunca.
¿A qué cojones esperan?
Súbanse al tren de la bruja.
Ella quiere acurrucarse en un rincón y quedarse dormidita, quieta y callada sin que pasen los años.
Dice que está triste y que nadie la quiere, que le duele el mundo y la boca, por las costuras.
Dice que se le gastan las ganas, que no encuentra quien la escuche y que le faltan mimos.
¿Y saben qué?
Que yo la he visto reír, y llorar, y bailar, y cantar, y revolcarse en la arena como la más preciosa de las niñas grandes, y recortarme el corazón en cartulina, y la he visto sonreír y alegrarse y envenenarme los males con una energía capaz de devorar el universo, cuando ella quiera, como ella quiera, donde ella quiera.
Ella, que quiere acurrucarse en un rincón y quedarse dormidita, quieta y callada sin que pasen los años, que dice que está triste y que nadie la quiere, se confunde y se equivoca.
Porque yo la he visto como acabo de contarles, y sé que desde entonces, cada amanecer me resulta más sencillo cuando pienso en ella, cuando recuerdo a la jipi más bonita que me he encontrado nunca sonriendo y bailando y recortando corazones y todo eso que les acabo de contar. Y cada vez que entro al vestuario a ponerme la ropa de matar y mi bota ninja esconde, en mi tobillo, una pulsera que me regaló, muda testigo de que los días (¡qué regalo!) que pasamos juntos no han sido producto de mi imaginación, que ocurrió de verdad y que ni puedo ni quiero olvidarlos nunca.
Y hoy cumple años y estará más guapa que nunca.
¿A qué cojones esperan?
Súbanse al tren de la bruja.
lunes, octubre 29, 2007
Unirse, Bucear, Esquivar

Unirse, Bucear, Esquivar...
Unirse a la energía de un ataque, sumando nuestro movimiento al nuestro, volviendo inútil un intento de hacernos daño, venciendo sin tener que matar a nadie...
Bucear por debajo de él, por debajo de aquello, encogiéndonos hasta casi desaparecer, para crecer en el último momento permaneciendo tan pequeños que no se nos pueda ver...
Esquivar, de manera tan sutil que parezcamos indefensos, buscando una apertura en la guardia que nos deje entrever el punto débil que nos dara la clave de la victoria...
Unirse, Bucear, Esquivar...
Unirse a la intención malvada de un enemigo, volviendo su movimiento una futil intentona al sumarnos a él, al ser uno, al tomar el control de su cuerpo sin que él lo sepa, y a través del cuerpo controlar su espíritu...
Bucear, y sumergirnos, llegar más profundo sin quedarnos en el hálito superficial del músculo, ofreciendo nuestro espacio vital, multiplicando nuestro equilibrio mientras robamos el suyo de manera tan sutil que nadie puede percibirlo...
Esquivar, con el gesto, con la mirada, con el cuerpo con el movimiento, golpeando, agarrando, soltando, saliendo, antes, después, durante, venciendo siempre con nueve dioses demonio...
Unirse, Bucear, Esquivar...
Unirse a la energía de un ataque, sumando nuestro movimiento al nuestro, volviendo inútil un intento de hacernos daño, venciendo sin tener que matar a nadie...
Bucear por debajo de él, por debajo de aquello, encogiéndonos hasta casi desaparecer, para crecer en el último momento permaneciendo tan pequeños que no se nos pueda ver...
Esquivar, de manera tan sutil que parezcamos indefensos, buscando una apertura en la guardia que nos deje entrever el punto débil que nos dara la clave de la victoria...
Unirse, Bucear, Esquivar...
Unirse a la intención malvada de un enemigo, volviendo su movimiento una futil intentona al sumarnos a él, al ser uno, al tomar el control de su cuerpo sin que él lo sepa, y a través del cuerpo controlar su espíritu...
Bucear, y sumergirnos, llegar más profundo sin quedarnos en el hálito superficial del músculo, ofreciendo nuestro espacio vital, multiplicando nuestro equilibrio mientras robamos el suyo de manera tan sutil que nadie puede percibirlo...
Esquivar, con el gesto, con la mirada, con el cuerpo con el movimiento, golpeando, agarrando, soltando, saliendo, antes, después, durante, venciendo siempre con nueve dioses demonio...
Unirse, Bucear, Esquivar...
Y trata de
ninpo,
que me encanta hablar de mí mismo
martes, octubre 16, 2007
Regreso a La Puerta del Infierno
Disculpen la tardanza.
Pero la creación de personajes para el rol en vivo de este sábado me consume toda gana de escribir.
En número:
Tenemos 52 personajes elaborados para los jugadores, ideas para otros 50, 22 personajes no jugadores para interpretar nosotros, arcos argumentales a corto, medio y largo plazo, una lista con 165 objetos mágicos, la historia de todos ellos con sus conocimientos, motivaciones, contactos y posesiones, 2 nombres para cada uno, un barril de 30 litros del que durante la fiesta saldrán 50 cachis que beberán las 41 personas que asisten a la sesión.
Pero gracias a tanto esfuerzo creativo de entidades sobrenaturales, mi novela avanza viento en popa. Seguro que una persona Pequeña se alegra de eso.
Pero la creación de personajes para el rol en vivo de este sábado me consume toda gana de escribir.
En número:
Tenemos 52 personajes elaborados para los jugadores, ideas para otros 50, 22 personajes no jugadores para interpretar nosotros, arcos argumentales a corto, medio y largo plazo, una lista con 165 objetos mágicos, la historia de todos ellos con sus conocimientos, motivaciones, contactos y posesiones, 2 nombres para cada uno, un barril de 30 litros del que durante la fiesta saldrán 50 cachis que beberán las 41 personas que asisten a la sesión.
Pero gracias a tanto esfuerzo creativo de entidades sobrenaturales, mi novela avanza viento en popa. Seguro que una persona Pequeña se alegra de eso.
Ah, y El Abuelo me ofreció un estrambótico trabajo.
Ya les contaré.
lunes, octubre 01, 2007
La máquina de imaginar
Malkhut. Atardecer del séptimo días tras el equinoccio de otoño.
Ya has venido,
y yo he leído,
me has hablado
y yo he amado,
me has querido
y yo he besado
me has dejado
y yo he llorado.
La Luz se derrama desde Kéfer hacia la décima esfera en forma de imparable ola empapando toda séfira.
Montado en La Máquina de Imaginar no paro de ver señales de La Obra en cada lugar e instante que miro. He empezado a estudiarlo por la base, Crowley vendrá pronto.
De momento abrí un libro viejo y me encontré ese poema. No sé quién lo hizo, y ya es tarde para preguntar al anterior propietario, aunque me lo acabaré encontrando si lo que creo sobre este viaje es cierto.
Hacia arriba.
Rayo que sube.
Malkhut. Cuatro minutos más tarde.
Ya has venido,
y yo he leído,
me has hablado
y yo he amado,
me has querido
y yo he besado
me has dejado
y yo he llorado.
La Luz se derrama desde Kéfer hacia la décima esfera en forma de imparable ola empapando toda séfira.
Montado en La Máquina de Imaginar no paro de ver señales de La Obra en cada lugar e instante que miro. He empezado a estudiarlo por la base, Crowley vendrá pronto.
De momento abrí un libro viejo y me encontré ese poema. No sé quién lo hizo, y ya es tarde para preguntar al anterior propietario, aunque me lo acabaré encontrando si lo que creo sobre este viaje es cierto.
Hacia arriba.
Rayo que sube.
Malkhut. Cuatro minutos más tarde.
jueves, septiembre 27, 2007
Se agradece
"Muchas gracias por la canción."
"Quisiera escucharla."
"Yo, cuando tengo atribulado el corazón y me duelen las dudas, vuelvo al principio. Al comienzo de aquellas cosas que me hacen feliz. Está la magia, y vuelvo a mis primeros libros, a la búsqueda de esa sensación unívoca e irrepetible de estar viendo lo imposible delante de los ojos. Están las artes marciales, y vuelvo a esa sensación de autodescubrimiento y de conexión con el mundo que da el cansancio y el aprender a hacer daño, que extrañamente te hace ser el primero en querer evitarlo."
"Y está la poesía."
"Y en medio del maremágnum de libros antiguos, y de viejas palabras, tras los discos de Sabina, después de los libros de Juan Luis Panero, más allá de Lope, me lo encuentro a él."
"Quevedo nunca me engaña."
"Parece que cualquier cosa que yo sienta, cualquier sentimiento que me haya pasado por las vísceras, ya lo haya tenido él. Y más grande. Y mejor. Y con una pasmosa nitidez que me hace quedarme buscando el mundo entre sonetos."
"Hay uno para esta noche:"
¡Fue sueño ayer: mañana será tierra!
¡Poco antes, nada; y poco después, humo!
¡Y destino ambiciones, y presumo,
apenas punto al cerco que me cierra!
Breve combate de importuna guerra,
en mi defensa, soy peligro sumo;
y mientras con mis armas me consumo,
menos me hospeda el cuerpo, que me entierra.
Ya no es ayer; mañana no ha llegado;
hoy pasa, y es, y fue, con movimiento
que a la muerte me lleva despeñado.
Azadas son la hora y el momento
que, a jornal de mi pena y mi cuidado,
cavan en mi vivir mi monumento.
"Un beso, Florecilla."
"Quisiera escucharla."
"Yo, cuando tengo atribulado el corazón y me duelen las dudas, vuelvo al principio. Al comienzo de aquellas cosas que me hacen feliz. Está la magia, y vuelvo a mis primeros libros, a la búsqueda de esa sensación unívoca e irrepetible de estar viendo lo imposible delante de los ojos. Están las artes marciales, y vuelvo a esa sensación de autodescubrimiento y de conexión con el mundo que da el cansancio y el aprender a hacer daño, que extrañamente te hace ser el primero en querer evitarlo."
"Y está la poesía."
"Y en medio del maremágnum de libros antiguos, y de viejas palabras, tras los discos de Sabina, después de los libros de Juan Luis Panero, más allá de Lope, me lo encuentro a él."
"Quevedo nunca me engaña."
"Parece que cualquier cosa que yo sienta, cualquier sentimiento que me haya pasado por las vísceras, ya lo haya tenido él. Y más grande. Y mejor. Y con una pasmosa nitidez que me hace quedarme buscando el mundo entre sonetos."
"Hay uno para esta noche:"
¡Fue sueño ayer: mañana será tierra!
¡Poco antes, nada; y poco después, humo!
¡Y destino ambiciones, y presumo,
apenas punto al cerco que me cierra!
Breve combate de importuna guerra,
en mi defensa, soy peligro sumo;
y mientras con mis armas me consumo,
menos me hospeda el cuerpo, que me entierra.
Ya no es ayer; mañana no ha llegado;
hoy pasa, y es, y fue, con movimiento
que a la muerte me lleva despeñado.
Azadas son la hora y el momento
que, a jornal de mi pena y mi cuidado,
cavan en mi vivir mi monumento.
"Un beso, Florecilla."
martes, septiembre 18, 2007
Quisiera yo saber
Eso quisiera saber.
Qué tal va a resultar mi nueva novia. Es una de esas hijas bastardas de Les Paul, con tres pastillas de bobinado doble. Para eso del blues.
Demasiadas emociones este verano como para acabarlas con un tango. A golpe de pentatónica hago caso a mi buen amigo Rockbert, que es roquero, y le pongo acordes de potencia a las canciones de autor que me salían.
Lloro menos, me río más y me burlo de mi mismo, que buena falta me hacía. El otro día mientras le daba clase de guitarra, La Mandarina me llamó "canalla". Vean la entrada anterior.
Y pasen por la SEMINRI. Las jornadas de rol de Valladolid han resucitado, y debo decir, como hizo aquel, que se han levantado.
Y han andado.
Lo de pintarme el ojo va creando tradición, y no se me acaban las excusas.
Y a todo esto, me confundieron con Melendi.
Volantes pa´ la falda, mi Gitana.
Y haganme caso: subanse al tren de La Bruja.
Y cojan El Ascensor.
Qué tal va a resultar mi nueva novia. Es una de esas hijas bastardas de Les Paul, con tres pastillas de bobinado doble. Para eso del blues.
Demasiadas emociones este verano como para acabarlas con un tango. A golpe de pentatónica hago caso a mi buen amigo Rockbert, que es roquero, y le pongo acordes de potencia a las canciones de autor que me salían.
Lloro menos, me río más y me burlo de mi mismo, que buena falta me hacía. El otro día mientras le daba clase de guitarra, La Mandarina me llamó "canalla". Vean la entrada anterior.
Y pasen por la SEMINRI. Las jornadas de rol de Valladolid han resucitado, y debo decir, como hizo aquel, que se han levantado.
Y han andado.
Lo de pintarme el ojo va creando tradición, y no se me acaban las excusas.
Y a todo esto, me confundieron con Melendi.
Volantes pa´ la falda, mi Gitana.
Y haganme caso: subanse al tren de La Bruja.
Y cojan El Ascensor.
Y trata de
mi mundo interior,
que me encanta hablar de mí mismo
sábado, septiembre 01, 2007
El golfo
Un café, mire usted.
Pa un primo hermano. Corto de café.
Largo de Quijano.
EL GOLFO
_______________________
Me llaman golfo,
me llaman chulo,
me llaman tantas cosas en la vida que me aburro,
ya no me importa
lo que me llamen
y mi conciencia dice "dejales que hablen".
También se dice
que soy canalla
y siempre alguno lo vocea y no se calla
no sé que ganan
con las mentiras
así me toca levantarme mientras viva.
Dejo que cuenten
me río
yo sólo, se ríen los míos,
dejales que se entretengan
que digan
que mientan
que inventen mis líos.
Golfo siempre he sido
pero golfo comedido,
¡sólo me critican los que no me han conocido!
¿Sabes qué te digo?
¡Que me quiten lo vivido!
Y lo de chulo ya se sabe,
se me nota en los andares.
Golfo siempre he sido
pero golfo comedido,
¡sólo me critican los que no me han conocido!
¿Sabes qué te digo?
¡Que me quiten lo vivido!
Y lo de chulo ya se sabe,
se me nota en los andares.
Tampoco es
que sea un bendito
pero nada que ver con tanto como han dicho.
Me ven despierto
y estoy dormido,
me ven de farra y estoy con libros que no he leído
me ven con una,
me ven con otra,
pero la lista de mis conquistas es más bien corta.
No soy de fiesta
ni soy de bares
pero se cuenta que yo las copas las tomo a pares.
Dejo que cuenten
me río
yo sólo, se ríen los míos,
dejales que se entretengan
que digan
que mientan
que inventen mis líos.
Golfo siempre he sido
pero golfo comedido,
¡sólo me critican los que no me han conocido!
¿Sabes qué te digo?
¡Que me quiten lo vivido!
Y lo de chulo ya se sabe,
se me nota en los andares.
Golfo siempre he sido
pero golfo comedido,
¡sólo me critican los que no me han conocido!
¿Sabes qué te digo?
¡Que me quiten lo vivido!
Y lo de chulo ya se sabe,
se me nota en los andares.
No me preocupa
que cuenten
que digan
que inventen de mi,
no me interesan los falsos amables
que no paran de sonreír.
Toda una vida escuchando historietas
por aquí, por allí,
llega un momento
que dices
que pobres cuentistas
que no saben qué decir.
Golfo siempre he sido
pero golfo comedido,
¡sólo me critican los que no me han conocido!
¿Sabes qué te digo?
¡Que me quiten lo vivido!
Y lo de chulo ya se sabe,
se me nota en los andares.
Golfo siempre he sido
pero golfo comedido,
¡sólo me critican los que no me han conocido!
¿Sabes qué te digo?
¡Que me quiten lo vivido!
Y lo de chulo ya se sabe,
se me nota en los andares.
Pa un primo hermano. Corto de café.
Largo de Quijano.
EL GOLFO
_______________________
Me llaman golfo,
me llaman chulo,
me llaman tantas cosas en la vida que me aburro,
ya no me importa
lo que me llamen
y mi conciencia dice "dejales que hablen".

También se dice
que soy canalla
y siempre alguno lo vocea y no se calla
no sé que ganan
con las mentiras
así me toca levantarme mientras viva.
Dejo que cuenten
me río
yo sólo, se ríen los míos,
dejales que se entretengan
que digan
que mientan
que inventen mis líos.
Golfo siempre he sido
pero golfo comedido,
¡sólo me critican los que no me han conocido!
¿Sabes qué te digo?
¡Que me quiten lo vivido!
Y lo de chulo ya se sabe,
se me nota en los andares.
Golfo siempre he sido
pero golfo comedido,
¡sólo me critican los que no me han conocido!
¿Sabes qué te digo?
¡Que me quiten lo vivido!
Y lo de chulo ya se sabe,
se me nota en los andares.
Tampoco es
que sea un bendito
pero nada que ver con tanto como han dicho.
Me ven despierto
y estoy dormido,
me ven de farra y estoy con libros que no he leído
me ven con una,
me ven con otra,
pero la lista de mis conquistas es más bien corta.
No soy de fiesta
ni soy de bares
pero se cuenta que yo las copas las tomo a pares.
Dejo que cuenten
me río
yo sólo, se ríen los míos,
dejales que se entretengan
que digan
que mientan
que inventen mis líos.
Golfo siempre he sido
pero golfo comedido,
¡sólo me critican los que no me han conocido!
¿Sabes qué te digo?
¡Que me quiten lo vivido!
Y lo de chulo ya se sabe,
se me nota en los andares.
Golfo siempre he sido
pero golfo comedido,
¡sólo me critican los que no me han conocido!
¿Sabes qué te digo?
¡Que me quiten lo vivido!
Y lo de chulo ya se sabe,
se me nota en los andares.
No me preocupa
que cuenten
que digan
que inventen de mi,
no me interesan los falsos amables
que no paran de sonreír.
Toda una vida escuchando historietas
por aquí, por allí,
llega un momento
que dices
que pobres cuentistas
que no saben qué decir.
Golfo siempre he sido
pero golfo comedido,
¡sólo me critican los que no me han conocido!
¿Sabes qué te digo?
¡Que me quiten lo vivido!
Y lo de chulo ya se sabe,
se me nota en los andares.
Golfo siempre he sido
pero golfo comedido,
¡sólo me critican los que no me han conocido!
¿Sabes qué te digo?
¡Que me quiten lo vivido!
Y lo de chulo ya se sabe,
se me nota en los andares.
Y trata de
canciones,
que me encanta hablar de mí mismo
viernes, agosto 24, 2007
Yavanna
Lo que son las cosas.
Y el azar.
Me la encontré por pura casualidad ayer tras comer en casa de mi madre. Sigue igual de preciosa que siempre, con todas esas curvas en el mismo sitio, pero ha cambiado mucho. Pasamos toda la tarde juntos y ha dormido en casa.
Resulta que ahora pasa de los boleros, y, como me ha pasado a mi, ha descubierto a Bob Dylan, y sólo le interesa el rock, el blues, el folk... dice que ya nada de tangos, ni de rumbas.
Me había olvidado por completo de como era tocarla, del ronroneo suave que gime cuando la acaricias despacio y por encima, estando ella tumbada, estando yo sentado.
Parece que la vida nos ha cambiado a ambos (hace ya unos cuantos años). Se llama Yavanna y es una coreana preciosa.
Tiene seis cuerdas.
De acero.
Lo que son las cosas.
Y el azar.
Y el azar.
Me la encontré por pura casualidad ayer tras comer en casa de mi madre. Sigue igual de preciosa que siempre, con todas esas curvas en el mismo sitio, pero ha cambiado mucho. Pasamos toda la tarde juntos y ha dormido en casa.
Resulta que ahora pasa de los boleros, y, como me ha pasado a mi, ha descubierto a Bob Dylan, y sólo le interesa el rock, el blues, el folk... dice que ya nada de tangos, ni de rumbas.
Me había olvidado por completo de como era tocarla, del ronroneo suave que gime cuando la acaricias despacio y por encima, estando ella tumbada, estando yo sentado.
Parece que la vida nos ha cambiado a ambos (hace ya unos cuantos años). Se llama Yavanna y es una coreana preciosa.
Tiene seis cuerdas.
De acero.
Lo que son las cosas.
Y el azar.
Y trata de
mi mundo interior,
que me encanta hablar de mí mismo
martes, agosto 21, 2007
Tangled up in magenta
Hay tanto que contar este verano que he decidido no hacerlo.
No podría soportar otra vez las emociones.
A mitad de sus asimilación y proceso, les dejo con el tito Bob. Esta canción (que me aclaró diversas cosas y me abrió una puerta) no se titularía así si el amigo Dylan la hubiese visto a ella con su vestido magenta.
Incapaz de olvidar a una princesa a la que (sospecho, imagino, temo) no volveré a ver nunca, y por la que casi me traiciono a mí mismo, pienso en ella escuchando una canción cuyo título ella me tradujo, dándome un significado que sólo podía hablar de ella. Pasarán años y ella, perfecta, preciosa e intocable, como son las princesas que sólo existen en los cuentos, se quedará congelada en mi memoria, testigo muda de lo que no me atreví a hacer.
A veces es mejor quedarnos soñando con las estrellas que haberlas tocado. Y quizá haberlas roto.
La canción.
Sin ella.
TANGLED UP IN BLUE
________________________________________________
Early one mornin' the sun was shinin',
I was layin' in bed
Wond'rin' if she'd changed at all
If her hair was still red.
Her folks they said our lives together
Sure was gonna be rough
They never did like Mama's homemade dress
Papa's bankbook wasn't big enough.
And I was standin' on the side of the road
Rain fallin' on my shoes
Heading out for the East Coast
Lord knows I've paid some dues gettin' through,
Tangled up in blue.
She was married when we first met
Soon to be divorced
I helped her out of a jam, I guess,
But I used a little too much force.
We drove that car as far as we could
Abandoned it out West
Split up on a dark sad night
Both agreeing it was best.
She turned around to look at me
As I was walkin' away
I heard her say over my shoulder,
"We'll meet again someday on the avenue,"
Tangled up in blue.
I had a job in the great north woods
Working as a cook for a spell
But I never did like it all that much
And one day the ax just fell.
So I drifted down to New Orleans
Where I happened to be employed
Workin' for a while on a fishin' boat
Right outside of Delacroix.
But all the while I was alone
The past was close behind,
I seen a lot of women
But she never escaped my mind, and I just grew
Tangled up in blue.
She was workin' in a topless place
And I stopped in for a beer,
I just kept lookin' at the side of her face
In the spotlight so clear.
And later on as the crowd thinned out
I's just about to do the same,
She was standing there in back of my chair
Said to me, "Don't I know your name?"
I muttered somethin' underneath my breath,
She studied the lines on my face.
I must admit I felt a little uneasy
When she bent down to tie the laces of my shoe,
Tangled up in blue.
She lit a burner on the stove and offered me a pipe
"I thought you'd never say hello," she said
"You look like the silent type."
Then she opened up a book of poems
And handed it to me
Written by an Italian poet
From the thirteenth century.
And every one of them words rang true
And glowed like burnin' coal
Pourin' off of every page
Like it was written in my soul from me to you,
Tangled up in blue.
I lived with them on Montague Street
In a basement down the stairs,
There was music in the cafes at night
And revolution in the air.
Then he started into dealing with slaves
And something inside of him died.
She had to sell everything she owned
And froze up inside.
And when finally the bottom fell out
I became withdrawn,
The only thing I knew how to do
Was to keep on keepin' on like a bird that flew,
Tangled up in blue.
So now I'm goin' back again,
I got to get to her somehow.
All the people we used to know
They're an illusion to me now.
Some are mathematicians
Some are carpenter's wives.
Don't know how it all got started,
I don't know what they're doin' with their lives.
But me, I'm still on the road
Headin' for another joint
We always did feel the same,
We just saw it from a different point of view,
Tangled up in blue.
No podría soportar otra vez las emociones.
A mitad de sus asimilación y proceso, les dejo con el tito Bob. Esta canción (que me aclaró diversas cosas y me abrió una puerta) no se titularía así si el amigo Dylan la hubiese visto a ella con su vestido magenta.
Incapaz de olvidar a una princesa a la que (sospecho, imagino, temo) no volveré a ver nunca, y por la que casi me traiciono a mí mismo, pienso en ella escuchando una canción cuyo título ella me tradujo, dándome un significado que sólo podía hablar de ella. Pasarán años y ella, perfecta, preciosa e intocable, como son las princesas que sólo existen en los cuentos, se quedará congelada en mi memoria, testigo muda de lo que no me atreví a hacer.
A veces es mejor quedarnos soñando con las estrellas que haberlas tocado. Y quizá haberlas roto.
La canción.
Sin ella.
TANGLED UP IN BLUE
________________________________________________
Early one mornin' the sun was shinin',
I was layin' in bed
Wond'rin' if she'd changed at all
If her hair was still red.
Her folks they said our lives together
Sure was gonna be rough
They never did like Mama's homemade dress
Papa's bankbook wasn't big enough.
And I was standin' on the side of the road
Rain fallin' on my shoes
Heading out for the East Coast
Lord knows I've paid some dues gettin' through,
Tangled up in blue.
She was married when we first met
Soon to be divorced
I helped her out of a jam, I guess,
But I used a little too much force.
We drove that car as far as we could
Abandoned it out West
Split up on a dark sad night
Both agreeing it was best.
She turned around to look at me
As I was walkin' away
I heard her say over my shoulder,
"We'll meet again someday on the avenue,"
Tangled up in blue.
I had a job in the great north woods
Working as a cook for a spell
But I never did like it all that much
And one day the ax just fell.
So I drifted down to New Orleans
Where I happened to be employed
Workin' for a while on a fishin' boat
Right outside of Delacroix.
But all the while I was alone
The past was close behind,
I seen a lot of women
But she never escaped my mind, and I just grew
Tangled up in blue.
She was workin' in a topless place
And I stopped in for a beer,
I just kept lookin' at the side of her face
In the spotlight so clear.
And later on as the crowd thinned out
I's just about to do the same,
She was standing there in back of my chair
Said to me, "Don't I know your name?"
I muttered somethin' underneath my breath,
She studied the lines on my face.
I must admit I felt a little uneasy
When she bent down to tie the laces of my shoe,
Tangled up in blue.
She lit a burner on the stove and offered me a pipe
"I thought you'd never say hello," she said
"You look like the silent type."
Then she opened up a book of poems
And handed it to me
Written by an Italian poet
From the thirteenth century.
And every one of them words rang true
And glowed like burnin' coal
Pourin' off of every page
Like it was written in my soul from me to you,
Tangled up in blue.
I lived with them on Montague Street
In a basement down the stairs,
There was music in the cafes at night
And revolution in the air.
Then he started into dealing with slaves
And something inside of him died.
She had to sell everything she owned
And froze up inside.
And when finally the bottom fell out
I became withdrawn,
The only thing I knew how to do
Was to keep on keepin' on like a bird that flew,
Tangled up in blue.
So now I'm goin' back again,
I got to get to her somehow.
All the people we used to know
They're an illusion to me now.
Some are mathematicians
Some are carpenter's wives.
Don't know how it all got started,
I don't know what they're doin' with their lives.
But me, I'm still on the road
Headin' for another joint
We always did feel the same,
We just saw it from a different point of view,
Tangled up in blue.
Y trata de
canciones,
efemérides,
el tío Bob,
mi mundo interior
lunes, agosto 20, 2007
Besos en el cuello (de botella)
Joder.
¿Por dónde empiezo?
Las emociones se atragantan, el cuello de botella es demasiado estrecho para pasarlo todo, así que beso ese cuello, otra vez.
Quizá deba ceñirme a esas dos frases que he repito duranto esos veinte, veintiún días... que las emociones no te esclaviza, sino que te liberan, y que llega un momento en que la forma externa ya no importa, y sólo existe la sensación.
He puesto de fondo a Bob Dylan, como muchos ratos de ese quizá mi último universo de bolsillo. Muchas cosas que decir, el tito Bob, y todas en el momento adecuado. Spanish is the loving tongue.
Fue todo rapidísimo.. acabé mi último día de Taller de Magia con mis Monstruos Favoritos (espectáculo de masas incluído, presentado por don Alejandro, un gigante de metro treinta que llevaba corbatilla y un repeinado materno ciertamente estupendo). Y huí. Por la noche, como los ladrones relléné dos mochilas con todo lo necesario para explorar universos paralelos, dormí fugaz y rápido (obviemos detalles morbosos al espectador sensible).
La primera parada la vieja Cartago, preciosa y escandalosamente húmeda como siempre. La bella Crix ya convive con Poncho y tienen un hijo/perro que se llama Gazpacho. El amor entre punkis es para siempre.
Después retorno a Murcia, donde, para mi sorpresa, instantes antes de coger el autobús un ser de metro sesenta escaso, camiseta de tirantes y pendientes me espeta "¿vas al campo de trabajo?". Así que charlando con Cristofer llegué a Puerto Lumbreras. Donde conocí a a los demás. Ignoro qué demontres mueve a gente de Francia, Italia, Alemania, Austria y Japón a venir a Esta España Una en verano a un pueblo perdido, a un albergue perdido en mitad del monte durante quince días a trabajar gratis.
Y como la forma externa no importa, sólo cito sensaciones: Matteu y Johan cantando por Elvis y una de amor en francés, Cristofer comiendo un plátano, una niña llorando de Toledo, una princesa tangled up in magenta, dos cartas que se cruzaron en el recorrido, un hermano de bandada buitre, un marciano improvisando el mundo, una falta de sueño aunque soñara demasiado, el Mundo sobre una discoteca, una confesión involuntaria, una conejita de Playboy, un castillo con magos y princesas, un juego de Anthony Blake que nunca antes había hecho, luz de luna y estrellas fugaces, unos astrónomos que ocultaban una mesa de warhammer en su observatorio, un distanciómetro láser, muchos colore... permitanme dejar casi todo lo demás en el tintero.
Tras el campo, me fui a Granada.
Y esa (silencio), ya es la otra historia.
Besos en el cuello (de botella).
¿Por dónde empiezo?
Las emociones se atragantan, el cuello de botella es demasiado estrecho para pasarlo todo, así que beso ese cuello, otra vez.
Quizá deba ceñirme a esas dos frases que he repito duranto esos veinte, veintiún días... que las emociones no te esclaviza, sino que te liberan, y que llega un momento en que la forma externa ya no importa, y sólo existe la sensación.
He puesto de fondo a Bob Dylan, como muchos ratos de ese quizá mi último universo de bolsillo. Muchas cosas que decir, el tito Bob, y todas en el momento adecuado. Spanish is the loving tongue.
Fue todo rapidísimo.. acabé mi último día de Taller de Magia con mis Monstruos Favoritos (espectáculo de masas incluído, presentado por don Alejandro, un gigante de metro treinta que llevaba corbatilla y un repeinado materno ciertamente estupendo). Y huí. Por la noche, como los ladrones relléné dos mochilas con todo lo necesario para explorar universos paralelos, dormí fugaz y rápido (obviemos detalles morbosos al espectador sensible).
La primera parada la vieja Cartago, preciosa y escandalosamente húmeda como siempre. La bella Crix ya convive con Poncho y tienen un hijo/perro que se llama Gazpacho. El amor entre punkis es para siempre.
Después retorno a Murcia, donde, para mi sorpresa, instantes antes de coger el autobús un ser de metro sesenta escaso, camiseta de tirantes y pendientes me espeta "¿vas al campo de trabajo?". Así que charlando con Cristofer llegué a Puerto Lumbreras. Donde conocí a a los demás. Ignoro qué demontres mueve a gente de Francia, Italia, Alemania, Austria y Japón a venir a Esta España Una en verano a un pueblo perdido, a un albergue perdido en mitad del monte durante quince días a trabajar gratis.
Y como la forma externa no importa, sólo cito sensaciones: Matteu y Johan cantando por Elvis y una de amor en francés, Cristofer comiendo un plátano, una niña llorando de Toledo, una princesa tangled up in magenta, dos cartas que se cruzaron en el recorrido, un hermano de bandada buitre, un marciano improvisando el mundo, una falta de sueño aunque soñara demasiado, el Mundo sobre una discoteca, una confesión involuntaria, una conejita de Playboy, un castillo con magos y princesas, un juego de Anthony Blake que nunca antes había hecho, luz de luna y estrellas fugaces, unos astrónomos que ocultaban una mesa de warhammer en su observatorio, un distanciómetro láser, muchos colore... permitanme dejar casi todo lo demás en el tintero.
Tras el campo, me fui a Granada.
Y esa (silencio), ya es la otra historia.
Besos en el cuello (de botella).
viernes, agosto 17, 2007
Valladolid - Madrid Villa y Corte - Cartago - Reino de Murcia - Reino de Granada
Que ya llego.
Este año la crónica del periplo es apasionante.
Mañana les cuento.
Este año la crónica del periplo es apasionante.
Mañana les cuento.
lunes, julio 30, 2007
Universos paralelos de bolsillo - Viaje a Tierra-6
Bienvenido al mundo del futuro.
Hace escasos minutos, los servidores* esclavos de alsa me han enviado un mensaje con el identificador de mi viaje de mañana, que me acercará al portal del universo paralelo de bolsillo de quince días en el campo de trabajo de Puerto Lumbreras, Murcia. Antes de incorporarme, haré una parada en Cartago a ver a la Crix y el resto de punkis, que, al menos cuando yo estaba delante, siempre están contentos, siempre se ríen, siempre me lo pasan bien.
Siempre me refiero a los famosos (¡y afamados!) campos de trabajo como universos de bolsillo, pequeñas realidad que suceden durante quince días y jamás vuelven a repetirse. En realidad, ningún instante vivido puede repetirse, pero siempre ocurren en este universo, no en los paralelos. Este año voy más cansado, quizá con menos ganas, esperando menos y siendo, me temo, el mayor de todo el campo. Hablando en friki: menos CON, más puntos experiencia, +20 a seducir. Un de seis impactos de fuerza siete.
Más fiestas de disfraces se van sumando a la lista de éxitos: ya ocurrió la invasión zombi, nos queda, a la vuelta, tras exámenes, personajes del siglo XX y otra sin determinar.
Ah, y que me queda un mes de carné joven.
Y cada día estoy más guapo.
Coño.
_____________________
La foto (y ya dije que ando haciendo el friki) es, claro, de la Crisis. En tierras infinitas.
sábado, julio 28, 2007
El rocanrol de los idiotas
Este es un verano de andar haciendo el friki. Como siempre, cuando la memoria me escuece y cuesta colocar el mundo, mis monstruítos de escala 28 milímetros y la construcción de maquetas me permiten escaparme a ratos, poniendo oasis por el camino.
Esta noche, una de zombis: fiesta en casa del Ingeniero (ahora superior) de la Muerte, vestidos de criaturas venidas del más allá, o de algunos lugares más cerca. Dos búnkers a escala a medio pintar y un nuevo método para hacer modelos de coches de escayola me ayudan, junto con la nueva horda de nenes a los que enseño los entresijos del Arte de la Magia, a fingir que no me acuerdo cuando la imagen, y todo el borrón de recuerdos, no se va, no se escapa, no me deja continuar.
Desprecios en pasiva, cuanto más tiempo pasa, mayores son, alcanzando, me temo, un punto irreversible en que el asco sea mayor que cualquier recuerdo bello que pueda fingir tener.
¿La foto? Hoy mismo la sacaré de la cartera.
Que parezco imbécil.
Ni tan arrepentido. Ni encantado.
Esta noche, una de zombis: fiesta en casa del Ingeniero (ahora superior) de la Muerte, vestidos de criaturas venidas del más allá, o de algunos lugares más cerca. Dos búnkers a escala a medio pintar y un nuevo método para hacer modelos de coches de escayola me ayudan, junto con la nueva horda de nenes a los que enseño los entresijos del Arte de la Magia, a fingir que no me acuerdo cuando la imagen, y todo el borrón de recuerdos, no se va, no se escapa, no me deja continuar.
Desprecios en pasiva, cuanto más tiempo pasa, mayores son, alcanzando, me temo, un punto irreversible en que el asco sea mayor que cualquier recuerdo bello que pueda fingir tener.
¿La foto? Hoy mismo la sacaré de la cartera.
Que parezco imbécil.
Ni tan arrepentido. Ni encantado.
miércoles, julio 11, 2007
A la velocidad del estornudo
Fugaz, fugaz, fugaz...
Desmonté una casa en tres horas y dos viajes para traerlo todo a otra junto a un teatro y una tienda donde dan vino a los viajeros. Helio, Javi, Gonzalo, se marchan a sus casas y a tres destinos diferentes, y el mío se cruza con tres ellas en esa casa junto a aquel teatro, la cual sólo vi un momento antes de decidir escaparme a la que es ahora mi nueva habitación.
Fugaz, fugaz, fugaz...
Llegué por la noche, como los ninjas, como los magos, como los ladrones, dormí rapidísimo, me levanté corriendo para ir a enseñar a mis niños nuevos Cómo Se Hace La Magia, corrí de nuevo a La Casa Nueva donde reocogí una mochila y un kohai, corrimos a la estación, embarcamos a Madrid en el Dragón de Hierro, yo me bajo en Atocha, llegamos a Alcalá, corrimos al pabellón polideportivo Juan De Austria, compramos la cena, anocheció, conocimos frikis y frikas de toda España Una, tratamos de dormir entre los ronquidos obesos de los warhammeros, nos levantamos, a la carrera hacia la politécnica de Alcalá, donde de jueves a domingo y sin dormir fui un vidente, un conquistador, un hombre lobo, un productor de cine alcohólico, un psíquico esclavo de piratas espaciales, naruto, un maestro de artes marciales, un espadachín de gomaespuma, un zombi cyborg ninja comunista nazi del triángulo de las bermudas (en pantalones cortos), y, colofón final, dioses mediante, el Joker.
Luego corrimos de nuevo a valladolid con las ideas bullendo, cenamos, bebimos, pensamos en jornadas futuras, dormí, enseñé a los niños nuevos Cómo Se Hace La Magia, visité al Hermano Perdido, vuelta a dormir, martes, diseño de Asombrosas Aventuras con Samuel, Piscina, dormir, más magia y niños y una semana y un día después de empezar, fugaz, fugaz, por fin puedo sentarme, que Aldana hace la comida.
Y esta tarde, reunión.
Ya lo dice Tarkel (lo amo): "yeah".
Al menos a este ritmo no me da tiempo a pensar en sus desprecios.
Y trata de
mi mundo interior,
que me encanta hablar de mí mismo,
viajes
martes, junio 26, 2007
Fragmentos rotos de un espejo
Lo que se rompe no se puede reparar. Es una norma básica que conocemos todos los que practicamos el noble arte del modelismo. Cuando a un orco de treinta milímetros se le rompe un brazo o un elfo quiebra el arco que transporta, el arreglo es siempre prácticamente inútil. La junta quedará débil, frágil y endeble. Y la solución es sencilla y radical: archivado en la vitrina, alejado de los brutales combates de los juegos de estrategia, lejos de los maletines con gomaespuma que lo hubiesen transportado a partidas de juegos de interpretación. Embarrancado y quieto. Servirá sólo de recuerdo de lo que fue una vez y ya no es, por mucho que al observador casual le parezca idéntico a cómo fue antes de la rotura.

Pero al ojo entrenado del maquetista experto le resulta imposible no fijarse en la fractura del brazo, de la lanza rota, del cañón de 120 milímetros de un tanque Leopard II a escala 1/35 que nunca disparó y no volverá a hacerlo.
Igual sucede con los espejos. Sólo que si rompes uno, no sólo no podrás repararlo, sino que cada fragmento que mires reflejará una faceta diferente, un trozo de rostro que no es el tuyo, un momento entrecortado que no es el conjunto real por mucho que lo intentes. Y si te alejas y miras todos los trozos juntos y recién pegados, sólo verás una imagen deforme que nadie podrá reconocer.
Norma básica: no se puede reparar.

Pero al ojo entrenado del maquetista experto le resulta imposible no fijarse en la fractura del brazo, de la lanza rota, del cañón de 120 milímetros de un tanque Leopard II a escala 1/35 que nunca disparó y no volverá a hacerlo.
Igual sucede con los espejos. Sólo que si rompes uno, no sólo no podrás repararlo, sino que cada fragmento que mires reflejará una faceta diferente, un trozo de rostro que no es el tuyo, un momento entrecortado que no es el conjunto real por mucho que lo intentes. Y si te alejas y miras todos los trozos juntos y recién pegados, sólo verás una imagen deforme que nadie podrá reconocer.
Norma básica: no se puede reparar.
lunes, junio 18, 2007
Bienvenidos a Alflolol
Resulta que reeditan las aventuras de Valerian, Agente Espacio-Temporal. Y estrenarán una serie de dibujos. Un hito de la ciencia ficción, del cómic francés y de la fantasía en cualquier lugar de El Imperio De Los Mil PLanetas.
Imagino que le hubiese gustado verlo a él, aunque imagino también que lo hará ahora que vive en Mundos Ficticios. Aquí, en el País Sin Estrella y desde La Ciudad De Las Aguas Turbulentas intentamos romper Fronteras Cósmicas sin sentirnos El Huérfano De Las Estrellas, esquivando a Los Pájaros Del Amo, buscando rápido refugio en El Círculo Del Poder de Rubanis, donde podremos ver cómodamente Los Rayos De Hypsis.
Le pediré consejo a El Embajador De Las Sombras para saber cómo dejar de ser Rehenes De Ultralum, empleando Las Armas Vivientes para reírnos otra vez de Los Héroes Del Equinoccio. Tío Albert invitará a Los Espectros de Inverloch.
No duden en viajar con nosotros, Brooklyn Station Término Cosmos, o desde Metro Châtelet Dirección Casiopea.
Bienvenidos A Alflolol.
Imagino que le hubiese gustado verlo a él, aunque imagino también que lo hará ahora que vive en Mundos Ficticios. Aquí, en el País Sin Estrella y desde La Ciudad De Las Aguas Turbulentas intentamos romper Fronteras Cósmicas sin sentirnos El Huérfano De Las Estrellas, esquivando a Los Pájaros Del Amo, buscando rápido refugio en El Círculo Del Poder de Rubanis, donde podremos ver cómodamente Los Rayos De Hypsis.
Le pediré consejo a El Embajador De Las Sombras para saber cómo dejar de ser Rehenes De Ultralum, empleando Las Armas Vivientes para reírnos otra vez de Los Héroes Del Equinoccio. Tío Albert invitará a Los Espectros de Inverloch.
No duden en viajar con nosotros, Brooklyn Station Término Cosmos, o desde Metro Châtelet Dirección Casiopea.
Bienvenidos A Alflolol.
jueves, junio 14, 2007
La Pelma y El Otro
De ella, la mala leche. De él, la curiosidad. De él, los rizos, de ella la extraña garra de los pies. De ella la palabrotas y de él Casi Todas Las Palabras. De él la historia. De ella, la poesía. De él la barba, de ella la mirada. De ella es decir todo lo que pienso, de él decirlo con bien Con Cada Letra. De él los libros, de ella las imágenes. De ella en broma y de él en serio, de él de usted y de ella mirando siempre hacia los ojos. De ella los sombreros, de él nunca las corbatas, de ella los cócteles y de él la cerveza negra. De él Batman, Depredador, Logan en su Fuga, Jodorowsky y el tal Giménez. De ella Pessoa, de Mello, Serrat, Tintín y el Capitán Trueno. Con ella La Pinilla, el teatro, Valencia y Benidorm, con él los museos, el cine, Benicassim y La Manga. De él la tensión dinámica, la bici y la esgrima. Por ella el Judo, el inglés y el balonmano. Por ella la magia. Por él el mentalismo.
Por el en público. Por ella en privado.
Y al revés.
Vaya par que me parió.
Por el en público. Por ella en privado.
Y al revés.
Vaya par que me parió.
Y trata de
efemérides,
mi mundo interior,
que me encanta hablar de mí mismo
martes, junio 12, 2007
En un baúl de los recuerdos...
... me he encontrado, entre otras cosas, LA CANCIÓN.
Eramos jóvenes, eran los dorados noventa y pensábamos que el mundo se doblegaría a nuestros pies entre aplausos y estertores. El muro de Berlín no era aún historia antigua, Bill Clinton le daba al saxofón, los marines espaciales no habían perdido Itchar-4, las nubes eran todavía mapas de algodón, la palabra "cantautor" todavía no me daba risa, teníamos esa ignorante prisa de perder el corazón y Jenna Jameson era la Mujer Más Bella del Mundo.
Pasó lo de siempre, el cantante se creyó la fama y los aplausos y el muchacho que escribía las letras decidió dedicarse a los sonetos, que aplauden menos, pero son más elegantes.
Sean magnánimos, que teníamos 18 años.
Y padecimos una
CRISIS DE FE
_______________________
Ya no me aburre jugar al solitario,
Ya no importa si le buscas solución
Ya no hay dolor, ya no hay agravios,
Ni piratas ni corsarios
En el mar de la razón.
Ya no hay copas en el bar de la memoria
Ni partidas que perder entre los dos
Ya no gira igual la noria,
Rezaremos por la euforia,
Paga tú al enterrador.
Ya no es fiesta cada día, ni hay cohetes,
Y las noches sólo son oscuridad.
Ni me importa donde te metes
Certifica tus paquetes,
Hipoteca tu verdad.
Gracias a Dios que soy ateo,
Gracias a ti que ya no creo
En el Dios ciego del deseo.
Gracias a ti, sólo te debo,
Esta crisis en mi fe.
Ya no hay gloria que olvidar, y de momento
Ya no hay nada que hacer, salvo olvidar.
Ya no has de hacer de cuenta cuentos
No pienses que tiempo al tiempo,
Ni que el tiempo lo dirá.
Ya no hay vino que sangrar, ni últimas cenas,
Ni cenizas del infierno forestal.
Ya no hay ningún verso en condena,
Ya no hay dudas, ya no hay penas,
Que esto ya no es el penal.
Ya no estallan los teléfonos en llamas
Ya no hay noches que pensar en qué pensar,
Ya no hay temor a las almohadas,
Se acabó el cuento de hadas,
Comienza la realidad.
Gracias a Dios que soy ateo,
Gracias a ti que ya no creo
En el Dios ciego del deseo.
Gracias a ti, sólo te debo,
Esta crisis en mi fe.
Eramos jóvenes, eran los dorados noventa y pensábamos que el mundo se doblegaría a nuestros pies entre aplausos y estertores. El muro de Berlín no era aún historia antigua, Bill Clinton le daba al saxofón, los marines espaciales no habían perdido Itchar-4, las nubes eran todavía mapas de algodón, la palabra "cantautor" todavía no me daba risa, teníamos esa ignorante prisa de perder el corazón y Jenna Jameson era la Mujer Más Bella del Mundo.
Pasó lo de siempre, el cantante se creyó la fama y los aplausos y el muchacho que escribía las letras decidió dedicarse a los sonetos, que aplauden menos, pero son más elegantes.
Sean magnánimos, que teníamos 18 años.
Y padecimos una
CRISIS DE FE
_______________________
Ya no me aburre jugar al solitario,
Ya no importa si le buscas solución
Ya no hay dolor, ya no hay agravios,
Ni piratas ni corsarios
En el mar de la razón.
Ya no hay copas en el bar de la memoria
Ni partidas que perder entre los dos
Ya no gira igual la noria,
Rezaremos por la euforia,
Paga tú al enterrador.
Ya no es fiesta cada día, ni hay cohetes,
Y las noches sólo son oscuridad.
Ni me importa donde te metes
Certifica tus paquetes,
Hipoteca tu verdad.
Gracias a Dios que soy ateo,
Gracias a ti que ya no creo
En el Dios ciego del deseo.
Gracias a ti, sólo te debo,
Esta crisis en mi fe.
Ya no hay gloria que olvidar, y de momento
Ya no hay nada que hacer, salvo olvidar.
Ya no has de hacer de cuenta cuentos
No pienses que tiempo al tiempo,
Ni que el tiempo lo dirá.
Ya no hay vino que sangrar, ni últimas cenas,
Ni cenizas del infierno forestal.
Ya no hay ningún verso en condena,
Ya no hay dudas, ya no hay penas,
Que esto ya no es el penal.
Ya no estallan los teléfonos en llamas
Ya no hay noches que pensar en qué pensar,
Ya no hay temor a las almohadas,
Se acabó el cuento de hadas,
Comienza la realidad.
Gracias a Dios que soy ateo,
Gracias a ti que ya no creo
En el Dios ciego del deseo.
Gracias a ti, sólo te debo,
Esta crisis en mi fe.
Y trata de
canciones,
que me encanta hablar de mí mismo
sábado, mayo 26, 2007
La Guía
La empleé para hacer señales a una vaca sensual que me correspondió con similar gesto, la empleé para sentarme en el suelo y no mancharme mientras esperaba, como arma de asalto en el culito de una musa, como arma defensiva ante el ataque de un kohai enardecido, para protegerme de la suciedad de una cochambrosa silla de bar cutre y barato, para limpiarme las gotas de los néctares que me cayeron, como mampara para perpetrar actos oscuros con un hielo, para taparme el rostro al estilo de los tuaregs de Arabia-9, para ofrecerselo a una dama que la necesitaba con más urgencia que yo, como bufanda, como hakama, como capa, y, cuando regresaba, para limpiarle el casco al pobre Anakin.
Pero veamos lo que dice la Guía del Autoestopista Galáctico sobre las toallas:
Dice que una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista interestelar. En parte, tiene un gran valor práctico: uno puede envolverse en ella para calentarse mientras viaja por las lunas frías de jaglan Beta; se puede tumbar uno en ella en las refulgentes playas de arena marmórea de Santraginus V, mientras aspira los vapores del mar embriagador; se puede uno tapar con ella mientras duerme bajo las estrellas que arrojan un brillo tan purpúreo sobre el desierto de Kakrafun; se puede usar como vela en una balsa diminuta para navegar por el profundo y lento río Moth; mojada, se puede emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; envuelta alrededor de la cabeza, sirve para protegerse de las emanaciones nocivas o para evitar la mirada de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal (animal sorprendentemente estúpido, supone que si uno no puede verlo, él tampoco lo ve a uno; es tonto como un cepillo, pero voraz, muy voraz); se puede agitar la toalla en situaciones de peligro como señal de emergencia, y, por supuesto, se puede secar uno con ella si es que aún está lo suficientemente limpia.
Pero veamos lo que dice la Guía del Autoestopista Galáctico sobre las toallas:
Dice que una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista interestelar. En parte, tiene un gran valor práctico: uno puede envolverse en ella para calentarse mientras viaja por las lunas frías de jaglan Beta; se puede tumbar uno en ella en las refulgentes playas de arena marmórea de Santraginus V, mientras aspira los vapores del mar embriagador; se puede uno tapar con ella mientras duerme bajo las estrellas que arrojan un brillo tan purpúreo sobre el desierto de Kakrafun; se puede usar como vela en una balsa diminuta para navegar por el profundo y lento río Moth; mojada, se puede emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; envuelta alrededor de la cabeza, sirve para protegerse de las emanaciones nocivas o para evitar la mirada de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal (animal sorprendentemente estúpido, supone que si uno no puede verlo, él tampoco lo ve a uno; es tonto como un cepillo, pero voraz, muy voraz); se puede agitar la toalla en situaciones de peligro como señal de emergencia, y, por supuesto, se puede secar uno con ella si es que aún está lo suficientemente limpia.
Y trata de
cosas frikis,
efemérides,
que me encanta hablar de mí mismo
lunes, mayo 21, 2007
¿Quién cojones es Verónica?
Pasó anoche.
Había varios cientos de personas viéndonos tocar aplaudiendo y corenado versiones y nuestras propias canciones. Es la primera vez en mi vida que me asalta el concepto sinergia. Vero, con la voz maravillosa como siempre subía y bajaba, preciosa como siempre, por las escalas como quería, como siempre. Me dejó, como nunca, hacerle coros y cantarle los bajos, poniendo los graves a las canciones de la Cabra Mecánica y haciendo la voz masculina en los boleros.
Paseandome entre versos y estrofas y entre los demás miembros del grupo, Pablo era capaz, y esto es verídico, de fumar un porro mientras punteaba, como quien no quiere la cosa, los más desenfrenados solos del rock latino. Pablo mide casi metro noventa, es delgado y toca en pantalón de chandal con una cinta en el pelo. Lleva coleta y tiene el pelo rizado.
Saúl, que es amigo de Pablo desde siempre tocaba el teclado. Virginia la armónica (Vir se parece escandalosamente a Amaral, pero odia que se lo digan) y ese intrumento raro que sólo ella sabe cómo se toca. No se cree todavía que sólo llevemos cuatro semanas tocando juntos, y lo comentamos sonriendo subidos al escenario en uno de los solos de Pablo.
Después del concierto, agotados y felices, Pablo, Saúl y yo comentabamos lo bien que nos encontrábamos todos juntos. Vero llegó y me llamó.
Nos fuimos juntos.
Al rato, estabamos todos en la furgoneta (es de color metálico, como las de las películas de los años 50) y tocamos un rato más, pero sólo para nosotros. Canté una que acababa de componer, y a lo mejor Pablo le hace unos arreglos.
Virginia discutió con Saúl por lo de siempre.
Imagino que el hecho de que yo cantase sin desafinar en ningún momento me lo tendría que haber dejado claro antes: era un sueño.
Pero que sueño.
Había varios cientos de personas viéndonos tocar aplaudiendo y corenado versiones y nuestras propias canciones. Es la primera vez en mi vida que me asalta el concepto sinergia. Vero, con la voz maravillosa como siempre subía y bajaba, preciosa como siempre, por las escalas como quería, como siempre. Me dejó, como nunca, hacerle coros y cantarle los bajos, poniendo los graves a las canciones de la Cabra Mecánica y haciendo la voz masculina en los boleros.
Paseandome entre versos y estrofas y entre los demás miembros del grupo, Pablo era capaz, y esto es verídico, de fumar un porro mientras punteaba, como quien no quiere la cosa, los más desenfrenados solos del rock latino. Pablo mide casi metro noventa, es delgado y toca en pantalón de chandal con una cinta en el pelo. Lleva coleta y tiene el pelo rizado.
Saúl, que es amigo de Pablo desde siempre tocaba el teclado. Virginia la armónica (Vir se parece escandalosamente a Amaral, pero odia que se lo digan) y ese intrumento raro que sólo ella sabe cómo se toca. No se cree todavía que sólo llevemos cuatro semanas tocando juntos, y lo comentamos sonriendo subidos al escenario en uno de los solos de Pablo.
Después del concierto, agotados y felices, Pablo, Saúl y yo comentabamos lo bien que nos encontrábamos todos juntos. Vero llegó y me llamó.
Nos fuimos juntos.
Al rato, estabamos todos en la furgoneta (es de color metálico, como las de las películas de los años 50) y tocamos un rato más, pero sólo para nosotros. Canté una que acababa de componer, y a lo mejor Pablo le hace unos arreglos.
Virginia discutió con Saúl por lo de siempre.
Imagino que el hecho de que yo cantase sin desafinar en ningún momento me lo tendría que haber dejado claro antes: era un sueño.
Pero que sueño.
jueves, mayo 17, 2007
Sólo porque es maravillosa.
Veremos lo que tarda Ella en rebotarla lógicamente.
EROS Y CIVILIZACIÓN
(de Javier Krahe, clá)
___________________________
Aunque he sentido al verte
un cataclismo,
ya no puedo quererte,
nada es lo mismo.
Desde que te casaste
me pongo ungüento,
bueno para el desgaste
de mi tormento.
Los dos sabemos bien,
muy bien los dos,
que ya no viene a cuen-
to, así que adiós.
Dices que malcasada,
que malherida,
eso no cambia nada,
fruta prohibida,
y no sigas charlando
que igual me enredas,
no digo yo que cuando quieras
no puedas.
Aún tienes gran poder
a día de hoy,
pero no puede ser
y ya me voy.
Que igual vas y sonríes
y tengo prisa,
puede que me líes
con tu sonrisa,
igual vas y me tocas
a tu manera,
sabiendo que provocas
en mí flojera.
Flojera y un temblor
bajo la piel,
se buena mi ex amor,
no seas cruel.
Que igual vas y me besas
como tú sabes,
con lengua y con promesas
la mar de graves,
o igual vas y me abrazas
con tanto brío
que no te desenlazas
cariño mío,
y ya no pienso más
\emph{ergo non sum},
y al suelo vamos, zas,
y catapún.
Aquí sobre la acera
rindo homenaje
al sol por Antequera
y en plan salvaje.
Igual vas y me follas
como prefiero
y me sacas ampollas
y algún ``te quiero''.
Y sale uno del bar
con su elixir,
que tiene que soltar
para aplaudir.
Y le siguen los pasos
los de otros bares.
Se rompen muchos vasos,
cientos, millares.
Se llena de cristales
todas las calle,
se cortan los chavales,
se inunda el valle,
se inunda la nación,
el porvenir,
la civilización,
el buen vivir.
Y los americanos
mandan aviones,
contra los mejicanos,
tiene cojones,
porque creen que España
está ahí abajo.
Y luego les extraña
su mal trabajo.
Sería el caos y la
guerra mundial
y a mí eso no me va,
o me va mal.
Deja esa mano quiera,
chica sonriente,
¡no ves que está el planeta
de ti pendiente?
No me acerques la boca,
no te me abraces,
quita, insensata, loca,
¿qué es lo que haces?
el fin del mundo ya,
ya está al caer
y lo mismo nos da
y es un placer.
Se llena de cristales
toda las calle,
se cortan los chavales,
se inunda el valle,
se inunda la nación,
el porvenir,
la civilización,
el buen vivir,
y los americanos
mandan aviones,
contra los andorranos,
con dos cojones.
Y lo mismo nos da,
y es un placer.
El fin del mundo ya,
el fin del mundo ya,
el fin del mundo ya,
y lo mismo nos da,
¡caray, mujer!
Veremos lo que tarda Ella en rebotarla lógicamente.
EROS Y CIVILIZACIÓN
(de Javier Krahe, clá)
___________________________
Aunque he sentido al verte
un cataclismo,
ya no puedo quererte,
nada es lo mismo.
Desde que te casaste
me pongo ungüento,
bueno para el desgaste
de mi tormento.
Los dos sabemos bien,
muy bien los dos,
que ya no viene a cuen-
to, así que adiós.
Dices que malcasada,
que malherida,
eso no cambia nada,
fruta prohibida,
y no sigas charlando
que igual me enredas,
no digo yo que cuando quieras
no puedas.
Aún tienes gran poder
a día de hoy,
pero no puede ser
y ya me voy.
Que igual vas y sonríes
y tengo prisa,
puede que me líes
con tu sonrisa,
igual vas y me tocas
a tu manera,
sabiendo que provocas
en mí flojera.
Flojera y un temblor
bajo la piel,
se buena mi ex amor,
no seas cruel.
Que igual vas y me besas
como tú sabes,
con lengua y con promesas
la mar de graves,
o igual vas y me abrazas
con tanto brío
que no te desenlazas
cariño mío,
y ya no pienso más
\emph{ergo non sum},
y al suelo vamos, zas,
y catapún.
Aquí sobre la acera
rindo homenaje
al sol por Antequera
y en plan salvaje.
Igual vas y me follas
como prefiero
y me sacas ampollas
y algún ``te quiero''.
Y sale uno del bar
con su elixir,
que tiene que soltar
para aplaudir.
Y le siguen los pasos
los de otros bares.
Se rompen muchos vasos,
cientos, millares.
Se llena de cristales
todas las calle,
se cortan los chavales,
se inunda el valle,
se inunda la nación,
el porvenir,
la civilización,
el buen vivir.
Y los americanos
mandan aviones,
contra los mejicanos,
tiene cojones,
porque creen que España
está ahí abajo.
Y luego les extraña
su mal trabajo.
Sería el caos y la
guerra mundial
y a mí eso no me va,
o me va mal.
Deja esa mano quiera,
chica sonriente,
¡no ves que está el planeta
de ti pendiente?
No me acerques la boca,
no te me abraces,
quita, insensata, loca,
¿qué es lo que haces?
el fin del mundo ya,
ya está al caer
y lo mismo nos da
y es un placer.
Se llena de cristales
toda las calle,
se cortan los chavales,
se inunda el valle,
se inunda la nación,
el porvenir,
la civilización,
el buen vivir,
y los americanos
mandan aviones,
contra los andorranos,
con dos cojones.
Y lo mismo nos da,
y es un placer.
El fin del mundo ya,
el fin del mundo ya,
el fin del mundo ya,
y lo mismo nos da,
¡caray, mujer!
miércoles, mayo 16, 2007
Esfínteres, fresas y una musa
Hoy apenas he dormido, prisionero de un sueño precioso y extraño, que era confuso a la par que escandalosamente tangible.
Me tuve que levantar tarde y saqué de paseo a un niño moreno de rizos que corre, y salta, y se mea en la calle. Loki, el perro anarco-sindicalista. Luego hemos comido en casa de La Señora de los Gritos, que esta semana está vacía en los medios días. Siesta, estudiar levemente y al gimnasio.
Al salir
, dudé si ir a ver a House o que le dieran (o diesen) por el culo. Así que lamentandolo por el esfínter de Gregory, me dirigí a La Curva a tomar una cerveza.
En lugar de ello, tomé dos batidos de fresa con sirope de chocolate.
Recién exprimido.
Y ya lo dice Tarkel: yeah.
Me tuve que levantar tarde y saqué de paseo a un niño moreno de rizos que corre, y salta, y se mea en la calle. Loki, el perro anarco-sindicalista. Luego hemos comido en casa de La Señora de los Gritos, que esta semana está vacía en los medios días. Siesta, estudiar levemente y al gimnasio.
Al salir
En lugar de ello, tomé dos batidos de fresa con sirope de chocolate.
Recién exprimido.
Y ya lo dice Tarkel: yeah.
Y trata de
mi mundo interior,
que me encanta hablar de mí mismo
miércoles, mayo 09, 2007
¿Dónde está mi bicodina?
Ha sido un día divertido y definitivamente muy feliz. Cuando vagueo con conocimiento de causa y habiendolo decidido antes, no me siento como un gusano al final del día. Me he levantado tarde y he desayunado fuerte. Me he partido de la risa, como anoche, cuando he tenido que ponerme ropa y me encontré con que no podía doblar la rodilla por un golpe en el músculo que me di ayer. Es gracioso porque se me pasará en un par de días, pero no he podido evitar partirme de la risa pensando en el doctor House cuando hacía mis recados de hoy.
No he podido evitar advertir la mirada algo apenada de la dependienta de la tintorería (he llevado una americana blanca de lino, que el sábado tenemos boda) cuando me ha visto entrar cojeando. Ha pensado, la pobre, que qué pena de chico, tan guapo y ya cojito.
Similar experiencia yendo a mi habitual tienda de tebeos a comprarme uno de Usagi Yojimbo (un conejo samurái, leanlo) y he bajado toda la calle de López Gómez con la pata coja.
Me he saltado las pesas como hacía el amigo Gregory, me han llegado mensajes inesperados de personas inesperadas, ha salido el sol de manera estupenda, he leído a Usagi en una plaza en plena tarde, he sonreído todo el día y el mundo hoy ha ido despacito y solo.
Y sin bicodina.
No he podido evitar advertir la mirada algo apenada de la dependienta de la tintorería (he llevado una americana blanca de lino, que el sábado tenemos boda) cuando me ha visto entrar cojeando. Ha pensado, la pobre, que qué pena de chico, tan guapo y ya cojito.
Similar experiencia yendo a mi habitual tienda de tebeos a comprarme uno de Usagi Yojimbo (un conejo samurái, leanlo) y he bajado toda la calle de López Gómez con la pata coja.
Me he saltado las pesas como hacía el amigo Gregory, me han llegado mensajes inesperados de personas inesperadas, ha salido el sol de manera estupenda, he leído a Usagi en una plaza en plena tarde, he sonreído todo el día y el mundo hoy ha ido despacito y solo.
Y sin bicodina.
martes, mayo 08, 2007
Ausencia quiere decir olvido
Pues eso, que no lo había contado. El viernes fui a un concierto de boleros, cantados por Moncho, en el Café España, con mi señora madre.
Después discutí con un amigo al que cada vez aguantamos menos, le di la razón a una chica con los ojos azules (otra vez), me reí con el hermano de un amigo y besé a un Kender.
Luego me rompieron un diente.
Volviendo a los boleros, hace mucho tiempo que no ponemos canciones en este blog.
¿Muestras? Un botón.
Ausencia quiere decir olvido,
decir tinieblas, decir jamás,
las aves pueden volver al nido,
pero las almas que se han querido
cuando se alejan no vuelven más.
¿No te lo dice la luz que expira?
¡ Sombra es la ausencia, desolación!...
Si tantos sueños fueron mentira,
¿Por qué se queja cuando suspira
tan hondamente mi corazón.?
¡ Nuestro destino fué despiadado.!
¿Quién al destino puede vencer?
La ausencia quiere decir nublado...
¡ No hay peor infierno que haberse amado
para ya nunca volverse a ver.!
¡ Que lejos se hallan tu alma y la mía.!
La ausencia quiere decir capuz;
La ausencia es noche, noche sombría;
¿ En que ofendimos al cielo un día
que así nos niega su tibia luz?
Nuestras dos almas, paloma y nido,
calor y arrullo no vuelven más
A la ventura del bien perdido...
¡ La ausencia quiere decir olvido,
decir tinieblas... decir jamás.!
Después discutí con un amigo al que cada vez aguantamos menos, le di la razón a una chica con los ojos azules (otra vez), me reí con el hermano de un amigo y besé a un Kender.
Luego me rompieron un diente.
Volviendo a los boleros, hace mucho tiempo que no ponemos canciones en este blog.
¿Muestras? Un botón.
Ausencia quiere decir olvido,
decir tinieblas, decir jamás,
las aves pueden volver al nido,
pero las almas que se han querido
cuando se alejan no vuelven más.
¿No te lo dice la luz que expira?
¡ Sombra es la ausencia, desolación!...
Si tantos sueños fueron mentira,
¿Por qué se queja cuando suspira
tan hondamente mi corazón.?
¡ Nuestro destino fué despiadado.!
¿Quién al destino puede vencer?
La ausencia quiere decir nublado...
¡ No hay peor infierno que haberse amado
para ya nunca volverse a ver.!
¡ Que lejos se hallan tu alma y la mía.!
La ausencia quiere decir capuz;
La ausencia es noche, noche sombría;
¿ En que ofendimos al cielo un día
que así nos niega su tibia luz?
Nuestras dos almas, paloma y nido,
calor y arrullo no vuelven más
A la ventura del bien perdido...
¡ La ausencia quiere decir olvido,
decir tinieblas... decir jamás.!
Y trata de
canciones,
que me encanta hablar de mí mismo,
viajes
lunes, abril 30, 2007
Esdrujulario
Única tónica pública, cúspide con óxido de antiquísimas miríadas de ósculos, pero es secretísimo que recóndito está el ínclito espíritu de la música mágica. Bailabanlo, rápidos, lentísimos, erógenos... fanáticos, místicos, con y sin víveres, pero espléndidos. Líricos estímulos eróticos hicieron de antígeno contra el fármaco ilegítimo del diáfano espectáculo amantísimo
Ácido catálogo de cláusulas tétricas y diálogos estériles, con público no son lícitas máscaras románticas, sólo es válido el lívido y raquítico oxígeno con óxido que aéreo y maléfico deviene ingrávido.
¿Crónica y resúmenes?
Ósculos legítimos en miríadas.
Y esdrújulas. Intrépidas esdrújulas.
Peligrosísimas.
Ácido catálogo de cláusulas tétricas y diálogos estériles, con público no son lícitas máscaras románticas, sólo es válido el lívido y raquítico oxígeno con óxido que aéreo y maléfico deviene ingrávido.
¿Crónica y resúmenes?
Ósculos legítimos en miríadas.
Y esdrújulas. Intrépidas esdrújulas.
Peligrosísimas.
Dioses menores
Como hijos de un dios menor, piensan, recuerdan, buscan, no encuentran, recuerdan otra vez, ríen y lloran en una amplia escala de tiempos verbales.

Mutilados en el corazón y la memoria, se confunden, se miran, se cambian, se equivocan. Es complicado mirarse a los ojos desde cubiertas que son de barcos diferentes. Compleja y peligrosa, la marea tras la última tempestad revuelve banderas y enturbia brújulas que marcan, a ratos, rumbos que ya no le corresponden.
Los dioses pequeños no lo pueden todo, y en su defectuosa y escandalosa humanidad, yerran.
Disparando flechas a dianas que no existen.
Y dejando de hacerlo cuando uno de ellos entiende, dolido, que no quedan flechas.
O que quizá nunca las hubo.
No llora, pero dejando a un lado el arco, camina.
Triste y callado. Y triste.
Como el hijo de un dios menor.
Mutilados en el corazón y la memoria, se confunden, se miran, se cambian, se equivocan. Es complicado mirarse a los ojos desde cubiertas que son de barcos diferentes. Compleja y peligrosa, la marea tras la última tempestad revuelve banderas y enturbia brújulas que marcan, a ratos, rumbos que ya no le corresponden.
Los dioses pequeños no lo pueden todo, y en su defectuosa y escandalosa humanidad, yerran.
Disparando flechas a dianas que no existen.
Y dejando de hacerlo cuando uno de ellos entiende, dolido, que no quedan flechas.
O que quizá nunca las hubo.
No llora, pero dejando a un lado el arco, camina.
Triste y callado. Y triste.
Como el hijo de un dios menor.
jueves, abril 26, 2007
El Durmiente ha despertado
No fuimos el viernes con un tímido sol que amenazaba pronta primavera, y volvimos el lunes con noche y aire de julio. ¿Qué ocurrió en el ínterin?
Pues la de siempre, en estas fechas. Reímos, bailamos, sufrimos, sudamos, practicamos, vientos de treinta y cuatro generaciones nos susurraron al oído, reencontramos compañeros de entrenamiento, nos quemamos las manos y las muñecas y casi me arranca la mano un señor con un tatuaje de demonio en el brazo. Esquivamos, golpeamos, volvimos a empezar y a recargar cierto tipo depilas vestidas con kimono que creía empezaban a gastarse. A menudo dejas de ver el horizonte si lo miras demasiado. A golpe de Bloody Mary esquivamos las resacas, alojamiento en los apartamentos, treinta euros, comida y bebida para los cuatro días, sesenta euros.
Ver a Luis luchando por sobrevivir apestando a alcoholes y fenoles durante un entrenamiento, no tiene precio.
Va a tener razón el abuelo ese de Japón cuando dice que con su Bûdo, pretende enseñar vida.
El curso de este año en Comillas sólo hubiese podido mejorar con un detalle. Una criatura ultraterrena que ha abandonado el plano material para finalizar su infecta etapa de larva y eclosionar como ingeniero de la muerte en un yermo país de hielo. Sí, monstruos y monstruas: les hablo de El Capitán.
Pero Él regresará a la Tierra.
El durmiente ha despertado.
Pues la de siempre, en estas fechas. Reímos, bailamos, sufrimos, sudamos, practicamos, vientos de treinta y cuatro generaciones nos susurraron al oído, reencontramos compañeros de entrenamiento, nos quemamos las manos y las muñecas y casi me arranca la mano un señor con un tatuaje de demonio en el brazo. Esquivamos, golpeamos, volvimos a empezar y a recargar cierto tipo depilas vestidas con kimono que creía empezaban a gastarse. A menudo dejas de ver el horizonte si lo miras demasiado. A golpe de Bloody Mary esquivamos las resacas, alojamiento en los apartamentos, treinta euros, comida y bebida para los cuatro días, sesenta euros.
Ver a Luis luchando por sobrevivir apestando a alcoholes y fenoles durante un entrenamiento, no tiene precio.
Va a tener razón el abuelo ese de Japón cuando dice que con su Bûdo, pretende enseñar vida.
El curso de este año en Comillas sólo hubiese podido mejorar con un detalle. Una criatura ultraterrena que ha abandonado el plano material para finalizar su infecta etapa de larva y eclosionar como ingeniero de la muerte en un yermo país de hielo. Sí, monstruos y monstruas: les hablo de El Capitán.
Pero Él regresará a la Tierra.
El durmiente ha despertado.
viernes, abril 20, 2007
Arde París

Es una excusa triste. Pero es que iba con prisa. Era uno de esos días que tengo en que me voy fijando en las personas. Ignoro cómo sería su día, pero él llevaba la mirada cansada y el paso quedo, casi, diría, interrogante.
No fue más que un momento, breve, pero muy conciso, mientras regresaba yo a mi casa de hacer compras, por haber mantenencia. El otro señor vestía de marrón, de marrón viejo, acorde con la forma de andar y con las arrugas ancianas de betún que le hacían un mapa del pasado en los surcos de la cara. Una barba enorme, de filme de piratas, blanca, negra y amarilla, bigote a juego, cartón de vino junto con el olor correspondiente y los ojos grises, de despiste, de miedo, de pérdida y de desilusión. De pasado.
Ya me había fijado mientras cruzaba a la torera en que paraba a cada persona que con él se cruzara, y lo mismo hizo el vagabundo de los ojos grises conmigo.
- ¿Dónde está París? – me preguntó.
- No sé.
Es una excusa triste.
Pero es que iba con prisa.
No fue más que un momento, breve, pero muy conciso, mientras regresaba yo a mi casa de hacer compras, por haber mantenencia. El otro señor vestía de marrón, de marrón viejo, acorde con la forma de andar y con las arrugas ancianas de betún que le hacían un mapa del pasado en los surcos de la cara. Una barba enorme, de filme de piratas, blanca, negra y amarilla, bigote a juego, cartón de vino junto con el olor correspondiente y los ojos grises, de despiste, de miedo, de pérdida y de desilusión. De pasado.
Ya me había fijado mientras cruzaba a la torera en que paraba a cada persona que con él se cruzara, y lo mismo hizo el vagabundo de los ojos grises conmigo.
- ¿Dónde está París? – me preguntó.
- No sé.
Es una excusa triste.
Pero es que iba con prisa.
lunes, abril 09, 2007
Evos extraños
En estos días inciertos, dice el bolero, a los que se divierten haciendo cosas raras nos ocurre de todo.
¿Dobles lecturas? Una nos ocurrió el sábado, en la esperadísima fiesta de disfraces. Los años 20, y 30, y 40 sirvieron de marco a la imaginación para que un grupo de raros objetores de la realidad jugasen a jugar y a interpretar porque les apetecía. Pese a ser un debut creativo y pintado a matacaballo, la experiencia salió bien y el amor, parece, ganó enteros en el mundo friki. Enhorabuena a los premiados.
Les ahorraré la mala experiencia económica en forma de dueña de local con mucho morro: seamos elegantes.
Pero esta semana han sucedido muchas más cosas: niños en estado silvestre aprendiendo a construir magia, y preadolescentes en estado salvaje haciendo figuras con globos me ocuparon los tres primeros días.
La inefable y necesaria visita de JL desde Granada hace que el resto se desdibuje, durmiendo de día, viviendo de noche, azarosa mezcla de Los Bingueros y las canciones antiguas del Sabina. Para qué contarles, amigos, copas, risas, excesos, alguna vomitona. Amor sí, pero de amigos, pese a lo que andan pensando las vecinas de enfrente.
Entrada de blog desordenada y extraña, para evos desordenados y extraños.
En estos días inciertos.
¿Dobles lecturas? Una nos ocurrió el sábado, en la esperadísima fiesta de disfraces. Los años 20, y 30, y 40 sirvieron de marco a la imaginación para que un grupo de raros objetores de la realidad jugasen a jugar y a interpretar porque les apetecía. Pese a ser un debut creativo y pintado a matacaballo, la experiencia salió bien y el amor, parece, ganó enteros en el mundo friki. Enhorabuena a los premiados.
Les ahorraré la mala experiencia económica en forma de dueña de local con mucho morro: seamos elegantes.
Pero esta semana han sucedido muchas más cosas: niños en estado silvestre aprendiendo a construir magia, y preadolescentes en estado salvaje haciendo figuras con globos me ocuparon los tres primeros días.
La inefable y necesaria visita de JL desde Granada hace que el resto se desdibuje, durmiendo de día, viviendo de noche, azarosa mezcla de Los Bingueros y las canciones antiguas del Sabina. Para qué contarles, amigos, copas, risas, excesos, alguna vomitona. Amor sí, pero de amigos, pese a lo que andan pensando las vecinas de enfrente.
Entrada de blog desordenada y extraña, para evos desordenados y extraños.
En estos días inciertos.
sábado, abril 07, 2007
El cristal con que lo miro
A mi, que igual no lo sabían, me gusta un señor que se llama Quevedo. El Siglo de Oro (término que nos colocó un historiador de ALbión, en un raro caso de buen tino) fue una época maravillosa, capaz de los mayores espantos y de las más altas glorias.
El tal Quevedo tuvo la maravillosa mala suerte de compartir época y lugares con Lope (Lope el monstruo, lo llamaba él, quitándose el sombrero) de Vega, el Fénix de los ingenios. Describir a ambos titanes de las letras con palabras se me antoja, este rato, casi insultante.
Pero a lo que iba: un versillo de Quevedo, "de anciana habitación era despojos", me viene hoy como anillo al dedo, en esta casa de locos y de desprecios, dondo todas las palabras con con doble fondo y nadie es lo que aparenta.
Cristianismo de todo a cien y compostura de cuando te miran, tiznada con derechismo desfasado por inercia, y volver a entrar donde fue mi cuarto y descubrir, oh, dolor, que continúa siendo un puto trastero y que soy la única persona de esta casa a la que se le niega emplear su cama. Al menos esta noche me disfrazaré de fakir, pero porque me apetece y sin engaños.
¿Lo grave?
Que parece ser que sólo yo me doy cuenta. Quizá es culpa mía, o del cristal con que lo miro.
Al otro lado del mar, triste, miro a una princesa.
Que al menos es de colores.
jueves, marzo 15, 2007
La muy perra
La muy perra.
Quizá sea por el estado de las cosas (aunque no por las cosas de Estado), pero esta semana, y un curioso sábado de la pasada, he estado teniendo ganas de tocar, discretamente, algún que otro bolerillo.
La guitarra, vieja y con la caja rota, estaba algo triste por saber que ya hemos encontrado sustituta, pero ha estado vagando más bien alegre de mano en mano, como La Lola. Un soneto que dejé a medias me sorprende anoche rimando sobre cuatro acordes que, por fin, he entendido por qué eran.
He dormido espantosamente mal, prisionero de la gripe y de vísceras traviesas (varias de las acentuadas: hígado, estómago, corazón), pero al levantarme, allí seguía la guitarra vieja de la caja rota.
Sonriendo maliciosa, porque sabe que, pese a todo, la muy perra es insustituible.
La guitarra, vieja y con la caja rota, estaba algo triste por saber que ya hemos encontrado sustituta, pero ha estado vagando más bien alegre de mano en mano, como La Lola. Un soneto que dejé a medias me sorprende anoche rimando sobre cuatro acordes que, por fin, he entendido por qué eran.
He dormido espantosamente mal, prisionero de la gripe y de vísceras traviesas (varias de las acentuadas: hígado, estómago, corazón), pero al levantarme, allí seguía la guitarra vieja de la caja rota.
Sonriendo maliciosa, porque sabe que, pese a todo, la muy perra es insustituible.
Y trata de
mi mundo interior,
que me encanta hablar de mí mismo
lunes, marzo 12, 2007
Y no es
Es asomarse al balcón, y respirarse, es cambiar de pinceles las maquetas, es, sin cambiarla, irse quitando la chaqueta, es pronto para mucho, aunque sea poco.
Es cambiarle a las pilas los enanos, es mirarse a los ojos del espejo, es echar de menos mientras cuándo, es pensar que sí, pero no tanto.
Es mudarse de piel y de sombrero, es dejarse el corazón en la mudanza,
es defender a ultranza con sonetos la cordura que le falta a la memoria.
Es un en fin, un adios, un hasta siempre, es un hola otra vez, es otro susto, es un será más tarde cuando sea, es un abrazo a destiempo y necesario.
Es un resto de piel contra un naufragio, es unas gafas nuevas sin reflejo, un portal con vistas a un pasillo que sube aunque empieza en el subsuelo.
Es.
Y no es.
Y punto.
martes, marzo 06, 2007
Como usted quiera, don Francisco
Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.
Salíme al campo, vi que el sol bebía
los arroyos, del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.
Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte;
vencida de la edad sentí mi espada.
Y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.
Salíme al campo, vi que el sol bebía
los arroyos, del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.
Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte;
vencida de la edad sentí mi espada.
Y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
miércoles, febrero 21, 2007
¿Cómo se llama la película?
Se abre el telón.
Suena un despertador a las nueve de la mañana, un señor con bigote desayuna un tazón de cereales con muesli, un trozo de pechuga de pavo y un vaso de zumo. Ensaya durante una hora un número de magia y se marcha a un centro cívico donde dieciseis seres de metro treinta en estado semisalvaje (menos cuatro majísimos de siete años que lo pedían todo por favor y recogían cosas sin que nadie se lo tuviese que pedir, colandose entre las mesas y los huecos de la sala) berreaban en lo que, optimista, la programación aseguraba que era un taller de magia.
Tras domarlos brevemente y lograr que construyan en cartulina la Súper Caja de Producción, el señor con bigote corre a su casa, consulta el correo, come unos macarrones de ayer, se ducha, lava y afeita, mete barajas y pañuelos y un rollo de papel y otra baraja y la pizarra de hacer magias en un maletín de color negro, se guarda un troll en el bolsillo y corre a la estación de autobuses para coger un barco hasta un trozo de Segovia.
Tras una hora repasando mentalmente los ensayos, el señor autobusero olvida advertir al señor del bigote de su parada, se disculpa y le asegura que sí, que llegarán a Segovia, darán la vuelta y aterrizarán, pese a todo, a la hora, justa pero precisa en el lugar adecuado.
Casi una hora después, en ese lugar adecuado el señor con bigote es conducido a un salón de actos de un ayuntamiento pequeñito, coloca el equipo de sonido, se esconde en un traje de seda de corte largo, cuello mao, color azul cobalto y hace magia con el maletín a casi cien niños disfrazados, un grupo de madres que se reían mucho y dos púberes MUY travestidos.
Una hora después, se recogen las cartas del suelo y se limpia la pizarra, el señor del bigote se quita el mono de trabajo, y espera sin saber bien a quien hasta que la chica que limpia localiza a una concejala que le entrega su estipendio.
Se detiene un momento en Salchichería Hermanos Otero a comprar cien gramos de cabeza de jabalí, trozo de empanada y batido. El más calvo de los Hermanos Otero le descuenta tres céntimos "para no liarnos con el cambio". El señor de bigote se sube a un autobús de vuelta, llega a su isla mesetaria y se va un rato al gimnasio. Se aburre y regresa a su casa, donde ve a House ser malvado con su mejor amigo.
Conversa sobre disfraces con su sonrosado hermano, escribe en su blog y se va a la cama.
Joder que día.
Se cierra el telón.
Suena un despertador a las nueve de la mañana, un señor con bigote desayuna un tazón de cereales con muesli, un trozo de pechuga de pavo y un vaso de zumo. Ensaya durante una hora un número de magia y se marcha a un centro cívico donde dieciseis seres de metro treinta en estado semisalvaje (menos cuatro majísimos de siete años que lo pedían todo por favor y recogían cosas sin que nadie se lo tuviese que pedir, colandose entre las mesas y los huecos de la sala) berreaban en lo que, optimista, la programación aseguraba que era un taller de magia.
Tras domarlos brevemente y lograr que construyan en cartulina la Súper Caja de Producción, el señor con bigote corre a su casa, consulta el correo, come unos macarrones de ayer, se ducha, lava y afeita, mete barajas y pañuelos y un rollo de papel y otra baraja y la pizarra de hacer magias en un maletín de color negro, se guarda un troll en el bolsillo y corre a la estación de autobuses para coger un barco hasta un trozo de Segovia.
Tras una hora repasando mentalmente los ensayos, el señor autobusero olvida advertir al señor del bigote de su parada, se disculpa y le asegura que sí, que llegarán a Segovia, darán la vuelta y aterrizarán, pese a todo, a la hora, justa pero precisa en el lugar adecuado.
Casi una hora después, en ese lugar adecuado el señor con bigote es conducido a un salón de actos de un ayuntamiento pequeñito, coloca el equipo de sonido, se esconde en un traje de seda de corte largo, cuello mao, color azul cobalto y hace magia con el maletín a casi cien niños disfrazados, un grupo de madres que se reían mucho y dos púberes MUY travestidos.
Una hora después, se recogen las cartas del suelo y se limpia la pizarra, el señor del bigote se quita el mono de trabajo, y espera sin saber bien a quien hasta que la chica que limpia localiza a una concejala que le entrega su estipendio.
Se detiene un momento en Salchichería Hermanos Otero a comprar cien gramos de cabeza de jabalí, trozo de empanada y batido. El más calvo de los Hermanos Otero le descuenta tres céntimos "para no liarnos con el cambio". El señor de bigote se sube a un autobús de vuelta, llega a su isla mesetaria y se va un rato al gimnasio. Se aburre y regresa a su casa, donde ve a House ser malvado con su mejor amigo.
Conversa sobre disfraces con su sonrosado hermano, escribe en su blog y se va a la cama.
Joder que día.
Se cierra el telón.
Y trata de
que me encanta hablar de mí mismo,
viajes
martes, febrero 13, 2007
Brujulario - Tabla de Búsqueda de Piso
Las horas lentas se va de viaje.
En esta moderna europa de pro, encontrar un piso decente* y barato (odio con dolor esa sandez de "económico") en esta Grande y Libre, se vuelve tarea imposible. Jugandome la vida en modo "dungeon", de habitación en habitación.
Arrojen 1d2o para la fabulosa mazmorra de los pisos compartidos:
1-4 Habitación 1 - Monstruo Casero Muy Errante: Compartido con un chico y dos chicas, una de ellas cecea de forma absurda: enfrentar Seriedad contra Risa en la tabla de resistencia. El casero habita en habitación contigua.
5-9 Habitación 2 - Trolls de Costo: 1d100 botellas vacías decoran la casa, signo de anteriores aventuras. Obvio ambiente festivo y curioso olorcillo de alguien fumando Athelas. Uno de los Trolls de Costo advierte al aventurero sobre la abundancia de rituales nocturnos los sábados.
10-13 Habitación 3 - Monstruo Errante (Casera Garbancera): En las lejanas tierras de Atomarporculoysemevalapinzaconelprecio, una fabulosa mazmorra auténtica. No sabía que a a tres pisos sobre el suelo pudiesen crecer hongos subterráneos. Decoración carcelaria del siglo XIX en un piso que aparenta ser completamente nuevo hasta abrir una puerte. El monstruo errante habita abajo.
14-16 Habitación 4 - Totó, ya no estamos en Mordor: Todos los PJ tiran Inteligencia contra la habilidad "Mentir cual puta sobre ubicaciones" de la casera. Los pajarillos NO es la plaza circular. 1d6 tuneros con 1d2 cerebros intentarán atracar a los aventureros de aspecto inocente.
17-18 Habitación 5 - Casero Espectral: Habitación con más tesoro de todas (175 euros de oro), y mayor área, para 1d3 habitantes, uno de ellos es Orco Nacional (ver catálogo de gamezone) y el otro Orco Clásico Inglés (de GW de la gama antigua). Asegura Orco Nacional que el Casero Espectral apenas aparece y que sólo lo ha visto cuatro veces en tres años.
19-20 Habitación 6 - Elfas Pijas: Habitada por 1d2 de estas criaturas, con pijamas rosas. Probabilidad del 90% de encontrarlas cenando Pizza Congelada Élfica (restaura 1d6 Puntos de Tocino, Jo Tía, A Ver Si Voy Al Gym, Que No Me Cabrá El Bikini). Habitación tamaño hobbit. Baño tamaño hobbit. Casa modelo agujero hobbit. Culos tamaño troll.
Hay que joderse.
Cómo está el patio.
* cortesía del primo gaitero
En esta moderna europa de pro, encontrar un piso decente* y barato (odio con dolor esa sandez de "económico") en esta Grande y Libre, se vuelve tarea imposible. Jugandome la vida en modo "dungeon", de habitación en habitación.
Arrojen 1d2o para la fabulosa mazmorra de los pisos compartidos:
1-4 Habitación 1 - Monstruo Casero Muy Errante: Compartido con un chico y dos chicas, una de ellas cecea de forma absurda: enfrentar Seriedad contra Risa en la tabla de resistencia. El casero habita en habitación contigua.
5-9 Habitación 2 - Trolls de Costo: 1d100 botellas vacías decoran la casa, signo de anteriores aventuras. Obvio ambiente festivo y curioso olorcillo de alguien fumando Athelas. Uno de los Trolls de Costo advierte al aventurero sobre la abundancia de rituales nocturnos los sábados.
10-13 Habitación 3 - Monstruo Errante (Casera Garbancera): En las lejanas tierras de Atomarporculoysemevalapinzaconelprecio, una fabulosa mazmorra auténtica. No sabía que a a tres pisos sobre el suelo pudiesen crecer hongos subterráneos. Decoración carcelaria del siglo XIX en un piso que aparenta ser completamente nuevo hasta abrir una puerte. El monstruo errante habita abajo.
14-16 Habitación 4 - Totó, ya no estamos en Mordor: Todos los PJ tiran Inteligencia contra la habilidad "Mentir cual puta sobre ubicaciones" de la casera. Los pajarillos NO es la plaza circular. 1d6 tuneros con 1d2 cerebros intentarán atracar a los aventureros de aspecto inocente.
17-18 Habitación 5 - Casero Espectral: Habitación con más tesoro de todas (175 euros de oro), y mayor área, para 1d3 habitantes, uno de ellos es Orco Nacional (ver catálogo de gamezone) y el otro Orco Clásico Inglés (de GW de la gama antigua). Asegura Orco Nacional que el Casero Espectral apenas aparece y que sólo lo ha visto cuatro veces en tres años.
19-20 Habitación 6 - Elfas Pijas: Habitada por 1d2 de estas criaturas, con pijamas rosas. Probabilidad del 90% de encontrarlas cenando Pizza Congelada Élfica (restaura 1d6 Puntos de Tocino, Jo Tía, A Ver Si Voy Al Gym, Que No Me Cabrá El Bikini). Habitación tamaño hobbit. Baño tamaño hobbit. Casa modelo agujero hobbit. Culos tamaño troll.
Hay que joderse.
Cómo está el patio.
* cortesía del primo gaitero
lunes, febrero 12, 2007
¿Dónde estarás?
No es buena la penumbra, devorada por un flexo, agazapado pintando señores a escala 28 milímetros con un pincel del 1, escuchando, indolente y encogido, una de Ismael Serrano.
Las horas pasan lentas cuando no existen los relojes.
Cuando el barco, usuario habitual de la marea, naufraga, sin preguntar, embarrancando el cargamento de papel.
El sonido en la habitación no amortigua el de por fuera, y pensar es un lujo que, mentiría diciendo lo contrario, ahora mismo no apetece. ¿Mañana y ayer? El mismo bolero, con la música cambiada, pero siempre, siempre, el mismo ritmo, un dos por dos a una guitarra que no cambia nunca y siempre se queda, maldita sea, a mitad del segundo tiempo. Las canciones, dice el poema, que se oyen demasiado dejan de tener sentido.

Los señores de veintiocho milímetros ignoran, cubiertos de pintura, que el día que dejaron de parecer de plomo no sabía dónde estaba el mar.
Las horas pasan lentas cuando no existen los relojes.
Cuando el barco, usuario habitual de la marea, naufraga, sin preguntar, embarrancando el cargamento de papel.
El sonido en la habitación no amortigua el de por fuera, y pensar es un lujo que, mentiría diciendo lo contrario, ahora mismo no apetece. ¿Mañana y ayer? El mismo bolero, con la música cambiada, pero siempre, siempre, el mismo ritmo, un dos por dos a una guitarra que no cambia nunca y siempre se queda, maldita sea, a mitad del segundo tiempo. Las canciones, dice el poema, que se oyen demasiado dejan de tener sentido.
Los señores de veintiocho milímetros ignoran, cubiertos de pintura, que el día que dejaron de parecer de plomo no sabía dónde estaba el mar.
miércoles, enero 31, 2007
Malditos malditos.
Disculpen e arranque de soecedad:
Muerte al PUTO conde Lucanor, a la PUTA Pardo Bazán y que den por el culo al PUTO sintagma nominal.
Abrasen al PUTO complemento directo y con él al PUTO suplemento, adverbio, implemento y a su puta madre buscando piso en Alcobendas.
Laceren a Juan de Timoneda por bastardo y al cuento literario del siglo XIX, después, con una pera de la santa Inquisición, apiolen sin preguntarlo a las características del cuento popular, a la teoría occidental y al PUTO doctor Andrew Lang.
PUTO sintagma nominal cuatro, puto complemento del nombre, puto lexeme, puto morfema, puto pronombre personal.
Putos, putos, putos, malditos.
Y con todos ellos una PUTA hoguera de apuntes.
Adivinen quién se ha librado a la quinta de Lengua y Literatura.
Volvemos al meloso tono habitual en tres...
... dos...
... uno...
¡Ahora!
Ay, qué a gustico.
Muerte al PUTO conde Lucanor, a la PUTA Pardo Bazán y que den por el culo al PUTO sintagma nominal.
Abrasen al PUTO complemento directo y con él al PUTO suplemento, adverbio, implemento y a su puta madre buscando piso en Alcobendas.
Laceren a Juan de Timoneda por bastardo y al cuento literario del siglo XIX, después, con una pera de la santa Inquisición, apiolen sin preguntarlo a las características del cuento popular, a la teoría occidental y al PUTO doctor Andrew Lang.
PUTO sintagma nominal cuatro, puto complemento del nombre, puto lexeme, puto morfema, puto pronombre personal.
Putos, putos, putos, malditos.
Y con todos ellos una PUTA hoguera de apuntes.
Adivinen quién se ha librado a la quinta de Lengua y Literatura.
Volvemos al meloso tono habitual en tres...
... dos...
... uno...
¡Ahora!
Ay, qué a gustico.
viernes, enero 19, 2007
Margarita (la flor)
Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no.
Ella nunca. Y ella todavía no. A estas alturas, y yo con estos pelos.
Mientras tanto, inexorable y sin preguntarle a nadie, un reloj en forma de Mortadelo avanza segundo a segundo, deprimido porque sospecha prontas campanadas y él no es más que un reloj de pared a pilas.
De fondo, atrapados en azul, el amigo Aparecido me da la razón sobre La Extraña Pareja. La Margarita (flor) se va quedando sin pétalos y sin saber el qué, ni cómo, arrancarse.
Pero ella sí.
Pero ella no.
Ella nunca. Y ella todavía no. A estas alturas, y yo con estos pelos.
Mientras tanto, inexorable y sin preguntarle a nadie, un reloj en forma de Mortadelo avanza segundo a segundo, deprimido porque sospecha prontas campanadas y él no es más que un reloj de pared a pilas.
De fondo, atrapados en azul, el amigo Aparecido me da la razón sobre La Extraña Pareja. La Margarita (flor) se va quedando sin pétalos y sin saber el qué, ni cómo, arrancarse.
Pero ella sí.
Pero ella no.
jueves, enero 04, 2007
La Mujer Impermeable
¿Por qué ella no se moja?
Por delante vaya: ayer vi "El Ilusionista".
Lo cual acentúa, y a la par afila, las ganas que tengo de creer en la magia, de fascinarme por lo imposible, de soñar con hombres (y mujeres) invisibles, pero nunca impermeables. Pese a las trampas, pese a los truquillos, pese a los dobles fondos, pese a imanes y trasgos amaestrados invisibles que me mueven las cartas de un lado para otro.
Sali, ya digo, de ver "El Ilusionista" (¡vayan a verla!), con el ánimo en La Reina de las Artes renovado, encantado de creerme, otra vez, que un ilusionista sí puede ser, y cito al maestro, un MAGO, porque hace MAGIA. Y así, empapado de ilusión, me fui a La Curva a tomar una cerveza.
Lo malo, como dice Mafalda, de andar con la oreja puesta, es que uno se arriesga a oír ciertas cosas. Y aquí entra La Mujer Impermeable. Muy mona ella, con su ropa revolucionaria de cien euros la prenda comprada en Londres y calada boina marxista en pro del proletariado. No pude evitar escuchar el genial comentario, impermeable a la luz, a la magia, a la invención, a la maravilla: "el hombre invisible no puede ver".
Lo cual es una triste realidad, dado que sus retinas serían transparentes y no reflejarían la luz. Ella afirmó, categóricamente, que el suero que volvió visto y no visto a Hauley Griffin en la magistral obra de H.G. Wells "El hombre invisible", en caso de que lo permitiese ver, dejaría dos manchas oscuras flotando en el aire: sus retinas. Un dato que ya conocía, oído en boca de otro Hombre Impermeable incapaz de olvidarse por un rato del mundo y sus fracasos.
Ignoro qué espantosa cadena lógica lleva a alguien en pensar en repugnantes retinas flotantes mientras leen una obra maestra de la ciencia ficción, que ojo maldito les obliga a mirar entre el humo y los espejos para olvidarse del bosque mirando a un árbol a los ojos.
Por delante vaya: ayer vi "El Ilusionista".
Lo cual acentúa, y a la par afila, las ganas que tengo de creer en la magia, de fascinarme por lo imposible, de soñar con hombres (y mujeres) invisibles, pero nunca impermeables. Pese a las trampas, pese a los truquillos, pese a los dobles fondos, pese a imanes y trasgos amaestrados invisibles que me mueven las cartas de un lado para otro.
Sali, ya digo, de ver "El Ilusionista" (¡vayan a verla!), con el ánimo en La Reina de las Artes renovado, encantado de creerme, otra vez, que un ilusionista sí puede ser, y cito al maestro, un MAGO, porque hace MAGIA. Y así, empapado de ilusión, me fui a La Curva a tomar una cerveza.
Lo malo, como dice Mafalda, de andar con la oreja puesta, es que uno se arriesga a oír ciertas cosas. Y aquí entra La Mujer Impermeable. Muy mona ella, con su ropa revolucionaria de cien euros la prenda comprada en Londres y calada boina marxista en pro del proletariado. No pude evitar escuchar el genial comentario, impermeable a la luz, a la magia, a la invención, a la maravilla: "el hombre invisible no puede ver".
Lo cual es una triste realidad, dado que sus retinas serían transparentes y no reflejarían la luz. Ella afirmó, categóricamente, que el suero que volvió visto y no visto a Hauley Griffin en la magistral obra de H.G. Wells "El hombre invisible", en caso de que lo permitiese ver, dejaría dos manchas oscuras flotando en el aire: sus retinas. Un dato que ya conocía, oído en boca de otro Hombre Impermeable incapaz de olvidarse por un rato del mundo y sus fracasos.
Ignoro qué espantosa cadena lógica lleva a alguien en pensar en repugnantes retinas flotantes mientras leen una obra maestra de la ciencia ficción, que ojo maldito les obliga a mirar entre el humo y los espejos para olvidarse del bosque mirando a un árbol a los ojos.
O a las retinas.
Porque... ¿no lo saben? H.G. Wells (y esto es un secreto) también lleva escondido el truco: mientras Londres ardía entre debates de socialistas utópicos, imaginaba este señor hombres bestia, marcianos y hombres sin retinas voladoras, sin contar a nadie que la trampa del doble fondo de sus libros estaba en buscarle el pliegue a sociedades imposibles.
La lluvia de ideas del señor Wells roza impasible a nuestra revolucionarla sin mojar un ápice de su cuerpo. la Mujer Impermeable se va su casa, y desde Londres, en 1899, unos invisibles ojos tristes la miran marcharse, y la reflejan en dos manchas oscuras que levitan en la nada, sin truco, sin magia y con cartón.
¿Por qué ella no se moja?
Por favor: Háganlo ustedes.
En tres.
Porque... ¿no lo saben? H.G. Wells (y esto es un secreto) también lleva escondido el truco: mientras Londres ardía entre debates de socialistas utópicos, imaginaba este señor hombres bestia, marcianos y hombres sin retinas voladoras, sin contar a nadie que la trampa del doble fondo de sus libros estaba en buscarle el pliegue a sociedades imposibles.
La lluvia de ideas del señor Wells roza impasible a nuestra revolucionarla sin mojar un ápice de su cuerpo. la Mujer Impermeable se va su casa, y desde Londres, en 1899, unos invisibles ojos tristes la miran marcharse, y la reflejan en dos manchas oscuras que levitan en la nada, sin truco, sin magia y con cartón.
¿Por qué ella no se moja?
Por favor: Háganlo ustedes.
En tres.
Dos.
Uno.
¡Ahora!
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