Desmonté una casa en tres horas y dos viajes para traerlo todo a otra junto a un teatro y una tienda donde dan vino a los viajeros. Helio, Javi, Gonzalo, se marchan a sus casas y a tres destinos diferentes, y el mío se cruza con tres ellas en esa casa junto a aquel teatro, la cual sólo vi un momento antes de decidir escaparme a la que es ahora mi nueva habitación.
Fugaz, fugaz, fugaz...
Llegué por la noche, como los ninjas, como los magos, como los ladrones, dormí rapidísimo, me levanté corriendo para ir a enseñar a mis niños nuevos Cómo Se Hace La Magia, corrí de nuevo a La Casa Nueva donde reocogí una mochila y un kohai, corrimos a la estación, embarcamos a Madrid en el Dragón de Hierro, yo me bajo en Atocha, llegamos a Alcalá, corrimos al pabellón polideportivo Juan De Austria, compramos la cena, anocheció, conocimos frikis y frikas de toda España Una, tratamos de dormir entre los ronquidos obesos de los warhammeros, nos levantamos, a la carrera hacia la politécnica de Alcalá, donde de jueves a domingo y sin dormir fui un vidente, un conquistador, un hombre lobo, un productor de cine alcohólico, un psíquico esclavo de piratas espaciales, naruto, un maestro de artes marciales, un espadachín de gomaespuma, un zombi cyborg ninja comunista nazi del triángulo de las bermudas (en pantalones cortos), y, colofón final, dioses mediante, el Joker.
Luego corrimos de nuevo a valladolid con las ideas bullendo, cenamos, bebimos, pensamos en jornadas futuras, dormí, enseñé a los niños nuevos Cómo Se Hace La Magia, visité al Hermano Perdido, vuelta a dormir, martes, diseño de Asombrosas Aventuras con Samuel, Piscina, dormir, más magia y niños y una semana y un día después de empezar, fugaz, fugaz, por fin puedo sentarme, que Aldana hace la comida.
Y esta tarde, reunión.
Ya lo dice Tarkel (lo amo): "yeah".
Al menos a este ritmo no me da tiempo a pensar en sus desprecios.














