...es el principio y el fin.

lunes, agosto 20, 2007

Besos en el cuello (de botella)

Joder.

¿Por dónde empiezo?

Las emociones se atragantan, el cuello de botella es demasiado estrecho para pasarlo todo, así que beso ese cuello, otra vez.

Quizá deba ceñirme a esas dos frases que he repito duranto esos veinte, veintiún días... que las emociones no te esclaviza, sino que te liberan, y que llega un momento en que la forma externa ya no importa, y sólo existe la sensación.

He puesto de fondo a Bob Dylan, como muchos ratos de ese quizá mi último universo de bolsillo. Muchas cosas que decir, el tito Bob, y todas en el momento adecuado. Spanish is the loving tongue.

Fue todo rapidísimo.. acabé mi último día de Taller de Magia con mis Monstruos Favoritos (espectáculo de masas incluído, presentado por don Alejandro, un gigante de metro treinta que llevaba corbatilla y un repeinado materno ciertamente estupendo). Y huí. Por la noche, como los ladrones relléné dos mochilas con todo lo necesario para explorar universos paralelos, dormí fugaz y rápido (obviemos detalles morbosos al espectador sensible).

La primera parada la vieja Cartago, preciosa y escandalosamente húmeda como siempre. La bella Crix ya convive con Poncho y tienen un hijo/perro que se llama Gazpacho. El amor entre punkis es para siempre.

Después retorno a Murcia, donde, para mi sorpresa, instantes antes de coger el autobús un ser de metro sesenta escaso, camiseta de tirantes y pendientes me espeta "¿vas al campo de trabajo?". Así que charlando con Cristofer llegué a Puerto Lumbreras. Donde conocí a a los demás. Ignoro qué demontres mueve a gente de Francia, Italia, Alemania, Austria y Japón a venir a Esta España Una en verano a un pueblo perdido, a un albergue perdido en mitad del monte durante quince días a trabajar gratis.

Y como la forma externa no importa, sólo cito sensaciones: Matteu y Johan cantando por Elvis y una de amor en francés, Cristofer comiendo un plátano, una niña llorando de Toledo, una princesa
tangled up in magenta, dos cartas que se cruzaron en el recorrido, un hermano de bandada buitre, un marciano improvisando el mundo, una falta de sueño aunque soñara demasiado, el Mundo sobre una discoteca, una confesión involuntaria, una conejita de Playboy, un castillo con magos y princesas, un juego de Anthony Blake que nunca antes había hecho, luz de luna y estrellas fugaces, unos astrónomos que ocultaban una mesa de warhammer en su observatorio, un distanciómetro láser, muchos colore... permitanme dejar casi todo lo demás en el tintero.

Tras el campo, me fui a Granada.

Y esa (silencio), ya es la otra historia.

Besos en el cuello (de botella).

viernes, agosto 17, 2007

Valladolid - Madrid Villa y Corte - Cartago - Reino de Murcia - Reino de Granada

Que ya llego.

Este año la crónica del periplo es apasionante.

Mañana les cuento.

lunes, julio 30, 2007

Universos paralelos de bolsillo - Viaje a Tierra-6


Bienvenido al mundo del futuro.


Hace escasos minutos, los servidores* esclavos de alsa me han enviado un mensaje con el identificador de mi viaje de mañana, que me acercará al portal del universo paralelo de bolsillo de quince días en el campo de trabajo de Puerto Lumbreras, Murcia. Antes de incorporarme, haré una parada en Cartago a ver a la Crix y el resto de punkis, que, al menos cuando yo estaba delante, siempre están contentos, siempre se ríen, siempre me lo pasan bien.


Siempre me refiero a los famosos (¡y afamados!) campos de trabajo como universos de bolsillo, pequeñas realidad que suceden durante quince días y jamás vuelven a repetirse. En realidad, ningún instante vivido puede repetirse, pero siempre ocurren en este universo, no en los paralelos. Este año voy más cansado, quizá con menos ganas, esperando menos y siendo, me temo, el mayor de todo el campo. Hablando en friki: menos CON, más puntos experiencia, +20 a seducir. Un de seis impactos de fuerza siete.


Más fiestas de disfraces se van sumando a la lista de éxitos: ya ocurrió la invasión zombi, nos queda, a la vuelta, tras exámenes, personajes del siglo XX y otra sin determinar.


Ah, y que me queda un mes de carné joven.


Y cada día estoy más guapo.


Coño.
_____________________
La foto (y ya dije que ando haciendo el friki) es, claro, de la Crisis. En tierras infinitas.

sábado, julio 28, 2007

El rocanrol de los idiotas

Este es un verano de andar haciendo el friki. Como siempre, cuando la memoria me escuece y cuesta colocar el mundo, mis monstruítos de escala 28 milímetros y la construcción de maquetas me permiten escaparme a ratos, poniendo oasis por el camino.

Esta noche, una de zombis: fiesta en casa del Ingeniero (ahora superior) de la Muerte, vestidos de criaturas venidas del más allá, o de algunos lugares más cerca. Dos búnkers a escala a medio pintar y un nuevo método para hacer modelos de coches de escayola me ayudan, junto con la nueva horda de nenes a los que enseño los entresijos del Arte de la Magia, a fingir que no me acuerdo cuando la imagen, y todo el borrón de recuerdos, no se va, no se escapa, no me deja continuar.

Desprecios en pasiva, cuanto más tiempo pasa, mayores son, alcanzando, me temo, un punto irreversible en que el asco sea mayor que cualquier recuerdo bello que pueda fingir tener.

¿La foto? Hoy mismo la sacaré de la cartera.

Que parezco imbécil.

Ni tan arrepentido. Ni encantado.

miércoles, julio 11, 2007

A la velocidad del estornudo

Fugaz, fugaz, fugaz...
Desmonté una casa en tres horas y dos viajes para traerlo todo a otra junto a un teatro y una tienda donde dan vino a los viajeros. Helio, Javi, Gonzalo, se marchan a sus casas y a tres destinos diferentes, y el mío se cruza con tres ellas en esa casa junto a aquel teatro, la cual sólo vi un momento antes de decidir escaparme a la que es ahora mi nueva habitación.
Fugaz, fugaz, fugaz...
Llegué por la noche, como los ninjas, como los magos, como los ladrones, dormí rapidísimo, me levanté corriendo para ir a enseñar a mis niños nuevos Cómo Se Hace La Magia, corrí de nuevo a La Casa Nueva donde reocogí una mochila y un kohai, corrimos a la estación, embarcamos a Madrid en el Dragón de Hierro, yo me bajo en Atocha, llegamos a Alcalá, corrimos al pabellón polideportivo Juan De Austria, compramos la cena, anocheció, conocimos frikis y frikas de toda España Una, tratamos de dormir entre los ronquidos obesos de los warhammeros, nos levantamos, a la carrera hacia la politécnica de Alcalá, donde de jueves a domingo y sin dormir fui un vidente, un conquistador, un hombre lobo, un productor de cine alcohólico, un psíquico esclavo de piratas espaciales, naruto, un maestro de artes marciales, un espadachín de gomaespuma, un zombi cyborg ninja comunista nazi del triángulo de las bermudas (en pantalones cortos), y, colofón final, dioses mediante, el Joker.
Luego corrimos de nuevo a valladolid con las ideas bullendo, cenamos, bebimos, pensamos en jornadas futuras, dormí, enseñé a los niños nuevos Cómo Se Hace La Magia, visité al Hermano Perdido, vuelta a dormir, martes, diseño de Asombrosas Aventuras con Samuel, Piscina, dormir, más magia y niños y una semana y un día después de empezar, fugaz, fugaz, por fin puedo sentarme, que Aldana hace la comida.
Y esta tarde, reunión.
Ya lo dice Tarkel (lo amo): "yeah".
Al menos a este ritmo no me da tiempo a pensar en sus desprecios.

martes, junio 26, 2007

Fragmentos rotos de un espejo

Lo que se rompe no se puede reparar. Es una norma básica que conocemos todos los que practicamos el noble arte del modelismo. Cuando a un orco de treinta milímetros se le rompe un brazo o un elfo quiebra el arco que transporta, el arreglo es siempre prácticamente inútil. La junta quedará débil, frágil y endeble. Y la solución es sencilla y radical: archivado en la vitrina, alejado de los brutales combates de los juegos de estrategia, lejos de los maletines con gomaespuma que lo hubiesen transportado a partidas de juegos de interpretación. Embarrancado y quieto. Servirá sólo de recuerdo de lo que fue una vez y ya no es, por mucho que al observador casual le parezca idéntico a cómo fue antes de la rotura.

Pero al ojo entrenado del maquetista experto le resulta imposible no fijarse en la fractura del brazo, de la lanza rota, del cañón de 120 milímetros de un tanque Leopard II a escala 1/35 que nunca disparó y no volverá a hacerlo.

Igual sucede con los espejos. Sólo que si rompes uno, no sólo no podrás repararlo, sino que cada fragmento que mires reflejará una faceta diferente, un trozo de rostro que no es el tuyo, un momento entrecortado que no es el conjunto real por mucho que lo intentes. Y si te alejas y miras todos los trozos juntos y recién pegados, sólo verás una imagen deforme que nadie podrá reconocer.

Norma básica: no se puede reparar.

lunes, junio 18, 2007

Bienvenidos a Alflolol

Resulta que reeditan las aventuras de Valerian, Agente Espacio-Temporal. Y estrenarán una serie de dibujos. Un hito de la ciencia ficción, del cómic francés y de la fantasía en cualquier lugar de El Imperio De Los Mil PLanetas.

Imagino que le hubiese gustado verlo a él, aunque imagino también que lo hará ahora que vive en Mundos Ficticios. Aquí, en el País Sin Estrella y desde La Ciudad De Las Aguas Turbulentas intentamos romper Fronteras Cósmicas sin sentirnos El Huérfano De Las Estrellas, esquivando a Los Pájaros Del Amo, buscando rápido refugio en El Círculo Del Poder de Rubanis, donde podremos ver cómodamente Los Rayos De Hypsis.

Le pediré consejo a El Embajador De Las Sombras para saber cómo dejar de ser Rehenes De Ultralum, empleando Las Armas Vivientes para reírnos otra vez de Los Héroes Del Equinoccio. Tío Albert invitará a Los Espectros de Inverloch.

No duden en viajar con nosotros, Brooklyn Station Término Cosmos, o desde Metro Châtelet Dirección Casiopea.



Bienvenidos A Alflolol.

jueves, junio 14, 2007

La Pelma y El Otro


De ella, la mala leche. De él, la curiosidad. De él, los rizos, de ella la extraña garra de los pies. De ella la palabrotas y de él Casi Todas Las Palabras. De él la historia. De ella, la poesía. De él la barba, de ella la mirada. De ella es decir todo lo que pienso, de él decirlo con bien Con Cada Letra. De él los libros, de ella las imágenes. De ella en broma y de él en serio, de él de usted y de ella mirando siempre hacia los ojos. De ella los sombreros, de él nunca las corbatas, de ella los cócteles y de él la cerveza negra. De él Batman, Depredador, Logan en su Fuga, Jodorowsky y el tal Giménez. De ella Pessoa, de Mello, Serrat, Tintín y el Capitán Trueno. Con ella La Pinilla, el teatro, Valencia y Benidorm, con él los museos, el cine, Benicassim y La Manga. De él la tensión dinámica, la bici y la esgrima. Por ella el Judo, el inglés y el balonmano. Por ella la magia. Por él el mentalismo.

Por el en público. Por ella en privado.

Y al revés.

Vaya par que me parió.

martes, junio 12, 2007

En un baúl de los recuerdos...

... me he encontrado, entre otras cosas, LA CANCIÓN.

Eramos jóvenes, eran los dorados noventa y pensábamos que el mundo se doblegaría a nuestros pies entre aplausos y estertores. El muro de Berlín no era aún historia antigua, Bill Clinton le daba al saxofón, los marines espaciales no habían perdido Itchar-4, las nubes eran todavía mapas de algodón, la palabra "cantautor" todavía no me daba risa, teníamos esa ignorante prisa de perder el corazón y Jenna Jameson era la Mujer Más Bella del Mundo.

Pasó lo de siempre, el cantante se creyó la fama y los aplausos y el muchacho que escribía las letras decidió dedicarse a los sonetos, que aplauden menos, pero son más elegantes.

Sean magnánimos, que teníamos 18 años.

Y padecimos una


CRISIS DE FE
_______________________


Ya no me aburre jugar al solitario,
Ya no importa si le buscas solución
Ya no hay dolor, ya no hay agravios,
Ni piratas ni corsarios
En el mar de la razón.

Ya no hay copas en el bar de la memoria
Ni partidas que perder entre los dos
Ya no gira igual la noria,
Rezaremos por la euforia,
Paga tú al enterrador.

Ya no es fiesta cada día, ni hay cohetes,
Y las noches sólo son oscuridad.
Ni me importa donde te metes
Certifica tus paquetes,
Hipoteca tu verdad.

Gracias a Dios que soy ateo,
Gracias a ti que ya no creo
En el Dios ciego del deseo.
Gracias a ti, sólo te debo,
Esta crisis en mi fe.

Ya no hay gloria que olvidar, y de momento
Ya no hay nada que hacer, salvo olvidar.
Ya no has de hacer de cuenta cuentos
No pienses que tiempo al tiempo,
Ni que el tiempo lo dirá.

Ya no hay vino que sangrar, ni últimas cenas,
Ni cenizas del infierno forestal.
Ya no hay ningún verso en condena,
Ya no hay dudas, ya no hay penas,
Que esto ya no es el penal.

Ya no estallan los teléfonos en llamas
Ya no hay noches que pensar en qué pensar,
Ya no hay temor a las almohadas,
Se acabó el cuento de hadas,
Comienza la realidad.

Gracias a Dios que soy ateo,
Gracias a ti que ya no creo
En el Dios ciego del deseo.
Gracias a ti, sólo te debo,
Esta crisis en mi fe.

sábado, mayo 26, 2007

La Guía

La empleé para hacer señales a una vaca sensual que me correspondió con similar gesto, la empleé para sentarme en el suelo y no mancharme mientras esperaba, como arma de asalto en el culito de una musa, como arma defensiva ante el ataque de un kohai enardecido, para protegerme de la suciedad de una cochambrosa silla de bar cutre y barato, para limpiarme las gotas de los néctares que me cayeron, como mampara para perpetrar actos oscuros con un hielo, para taparme el rostro al estilo de los tuaregs de Arabia-9, para ofrecerselo a una dama que la necesitaba con más urgencia que yo, como bufanda, como hakama, como capa, y, cuando regresaba, para limpiarle el casco al pobre Anakin.

Pero veamos lo que dice la Guía del Autoestopista Galáctico sobre las toallas:


Dice que una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista interestelar. En parte, tiene un gran valor práctico: uno puede envolverse en ella para calentarse mientras viaja por las lunas frías de jaglan Beta; se puede tumbar uno en ella en las refulgentes playas de arena marmórea de Santraginus V, mientras aspira los vapores del mar embriagador; se puede uno tapar con ella mientras duerme bajo las estrellas que arrojan un brillo tan purpúreo sobre el desierto de Kakrafun; se puede usar como vela en una balsa diminuta para navegar por el profundo y lento río Moth; mojada, se puede emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; envuelta alrededor de la cabeza, sirve para protegerse de las emanaciones nocivas o para evitar la mirada de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal (animal sorprendentemente estúpido, supone que si uno no puede verlo, él tampoco lo ve a uno; es tonto como un cepillo, pero voraz, muy voraz); se puede agitar la toalla en situaciones de peligro como señal de emergencia, y, por supuesto, se puede secar uno con ella si es que aún está lo suficientemente limpia.

lunes, mayo 21, 2007

¿Quién cojones es Verónica?

Pasó anoche.

Había varios cientos de personas viéndonos tocar aplaudiendo y corenado versiones y nuestras propias canciones. Es la primera vez en mi vida que me asalta el concepto sinergia. Vero, con la voz maravillosa como siempre subía y bajaba, preciosa como siempre, por las escalas como quería, como siempre. Me dejó, como nunca, hacerle coros y cantarle los bajos, poniendo los graves a las canciones de la Cabra Mecánica y haciendo la voz masculina en los boleros.

Paseandome entre versos y estrofas y entre los demás miembros del grupo, Pablo era capaz, y esto es verídico, de fumar un porro mientras punteaba, como quien no quiere la cosa, los más desenfrenados solos del rock latino. Pablo mide casi metro noventa, es delgado y toca en pantalón de chandal con una cinta en el pelo. Lleva coleta y tiene el pelo rizado.

Saúl, que es amigo de Pablo desde siempre tocaba el teclado. Virginia la armónica (Vir se parece escandalosamente a Amaral, pero odia que se lo digan) y ese intrumento raro que sólo ella sabe cómo se toca. No se cree todavía que sólo llevemos cuatro semanas tocando juntos, y lo comentamos sonriendo subidos al escenario en uno de los solos de Pablo.

Después del concierto, agotados y felices, Pablo, Saúl y yo comentabamos lo bien que nos encontrábamos todos juntos. Vero llegó y me llamó.

Nos fuimos juntos.

Al rato, estabamos todos en la furgoneta (es de color metálico, como las de las películas de los años 50) y tocamos un rato más, pero sólo para nosotros. Canté una que acababa de componer, y a lo mejor Pablo le hace unos arreglos.

Virginia discutió con Saúl por lo de siempre.

Imagino que el hecho de que yo cantase sin desafinar en ningún momento me lo tendría que haber dejado claro antes: era un sueño.

Pero que sueño.

jueves, mayo 17, 2007

Sólo porque es maravillosa.

Veremos lo que tarda Ella en rebotarla lógicamente.

EROS Y CIVILIZACIÓN
(de
Javier Krahe, clá)
___________________________

Aunque he sentido al verte
un cataclismo,
ya no puedo quererte,
nada es lo mismo.
Desde que te casaste
me pongo ungüento,
bueno para el desgaste
de mi tormento.
Los dos sabemos bien,
muy bien los dos,
que ya no viene a cuen-
to, así que adiós.

Dices que malcasada,
que malherida,
eso no cambia nada,
fruta prohibida,
y no sigas charlando
que igual me enredas,
no digo yo que cuando quieras
no puedas.
Aún tienes gran poder
a día de hoy,
pero no puede ser
y ya me voy.

Que igual vas y sonríes
y tengo prisa,
puede que me líes
con tu sonrisa,
igual vas y me tocas
a tu manera,
sabiendo que provocas
en mí flojera.
Flojera y un temblor
bajo la piel,
se buena mi ex amor,
no seas cruel.

Que igual vas y me besas
como tú sabes,
con lengua y con promesas
la mar de graves,
o igual vas y me abrazas
con tanto brío
que no te desenlazas
cariño mío,
y ya no pienso más
\emph{ergo non sum},
y al suelo vamos, zas,
y catapún.

Aquí sobre la acera
rindo homenaje
al sol por Antequera
y en plan salvaje.
Igual vas y me follas
como prefiero
y me sacas ampollas
y algún ``te quiero''.
Y sale uno del bar
con su elixir,
que tiene que soltar
para aplaudir.

Y le siguen los pasos
los de otros bares.
Se rompen muchos vasos,
cientos, millares.
Se llena de cristales
todas las calle,
se cortan los chavales,
se inunda el valle,
se inunda la nación,
el porvenir,
la civilización,
el buen vivir.

Y los americanos
mandan aviones,
contra los mejicanos,
tiene cojones,
porque creen que España
está ahí abajo.
Y luego les extraña
su mal trabajo.
Sería el caos y la
guerra mundial
y a mí eso no me va,
o me va mal.

Deja esa mano quiera,
chica sonriente,
¡no ves que está el planeta
de ti pendiente?
No me acerques la boca,
no te me abraces,
quita, insensata, loca,
¿qué es lo que haces?
el fin del mundo ya,
ya está al caer
y lo mismo nos da
y es un placer.

Se llena de cristales
toda las calle,
se cortan los chavales,
se inunda el valle,
se inunda la nación,
el porvenir,
la civilización,
el buen vivir,
y los americanos
mandan aviones,
contra los andorranos,
con dos cojones.

Y lo mismo nos da,
y es un placer.
El fin del mundo ya,
el fin del mundo ya,
el fin del mundo ya,
y lo mismo nos da,
¡caray, mujer!

miércoles, mayo 16, 2007

Esfínteres, fresas y una musa

Hoy apenas he dormido, prisionero de un sueño precioso y extraño, que era confuso a la par que escandalosamente tangible.

Me tuve que levantar tarde y saqué de paseo a un niño moreno de rizos que corre, y salta, y se mea en la calle. Loki, el perro anarco-sindicalista. Luego hemos comido en casa de La Señora de los Gritos, que esta semana está vacía en los medios días. Siesta, estudiar levemente y al gimnasio.

Al salir, dudé si ir a ver a House o que le dieran (o diesen) por el culo. Así que lamentandolo por el esfínter de Gregory, me dirigí a La Curva a tomar una cerveza.

En lugar de ello, tomé dos batidos de fresa con sirope de chocolate.

Recién exprimido.

Y ya lo dice Tarkel: yeah.

miércoles, mayo 09, 2007

¿Dónde está mi bicodina?

Ha sido un día divertido y definitivamente muy feliz. Cuando vagueo con conocimiento de causa y habiendolo decidido antes, no me siento como un gusano al final del día. Me he levantado tarde y he desayunado fuerte. Me he partido de la risa, como anoche, cuando he tenido que ponerme ropa y me encontré con que no podía doblar la rodilla por un golpe en el músculo que me di ayer. Es gracioso porque se me pasará en un par de días, pero no he podido evitar partirme de la risa pensando en el doctor House cuando hacía mis recados de hoy.

No he podido evitar advertir la mirada algo apenada de la dependienta de la tintorería (he llevado una americana blanca de lino, que el sábado tenemos boda) cuando me ha visto entrar cojeando. Ha pensado, la pobre, que qué pena de chico, tan guapo y ya cojito.

Similar experiencia yendo a mi habitual tienda de tebeos a comprarme uno de Usagi Yojimbo (un conejo samurái, leanlo) y he bajado toda la calle de López Gómez con la
pata coja.

Me he saltado las pesas como hacía el amigo Gregory, me han llegado mensajes inesperados de personas inesperadas, ha salido el sol de manera estupenda, he leído a Usagi en una plaza en plena tarde, he sonreído todo el día y el mundo hoy ha ido despacito y solo.

Y sin bicodina.

martes, mayo 08, 2007

Ausencia quiere decir olvido

Pues eso, que no lo había contado. El viernes fui a un concierto de boleros, cantados por Moncho, en el Café España, con mi señora madre.

Después discutí con un amigo al que cada vez aguantamos menos, le di la razón a una chica con los ojos azules (otra vez), me reí con el hermano de un amigo y besé a un Kender.

Luego me rompieron un diente.

Volviendo a los boleros, hace mucho tiempo que no ponemos canciones en este blog.

¿Muestras? Un botón.



Ausencia quiere decir olvido,
decir tinieblas, decir jamás,
las aves pueden volver al nido,
pero las almas que se han querido
cuando se alejan no vuelven más.

¿No te lo dice la luz que expira?
¡ Sombra es la ausencia, desolación!...
Si tantos sueños fueron mentira,
¿Por qué se queja cuando suspira
tan hondamente mi corazón.?

¡ Nuestro destino fué despiadado.!
¿Quién al destino puede vencer?
La ausencia quiere decir nublado...
¡ No hay peor infierno que haberse amado
para ya nunca volverse a ver.!

¡ Que lejos se hallan tu alma y la mía.!
La ausencia quiere decir capuz;
La ausencia es noche, noche sombría;
¿ En que ofendimos al cielo un día
que así nos niega su tibia luz?

Nuestras dos almas, paloma y nido,
calor y arrullo no vuelven más
A la ventura del bien perdido...
¡ La ausencia quiere decir olvido,
decir tinieblas... decir jamás.!

lunes, abril 30, 2007

Esdrujulario

Única tónica pública, cúspide con óxido de antiquísimas miríadas de ósculos, pero es secretísimo que recóndito está el ínclito espíritu de la música mágica. Bailabanlo, rápidos, lentísimos, erógenos... fanáticos, místicos, con y sin víveres, pero espléndidos. Líricos estímulos eróticos hicieron de antígeno contra el fármaco ilegítimo del diáfano espectáculo amantísimo

Ácido catálogo de cláusulas tétricas y diálogos estériles, con público no son lícitas máscaras románticas, sólo es válido el lívido y raquítico oxígeno con óxido que aéreo y maléfico deviene ingrávido.

¿Crónica y resúmenes?

Ósculos legítimos en miríadas.

Y esdrújulas. Intrépidas esdrújulas.

Peligrosísimas.

Dioses menores

Como hijos de un dios menor, piensan, recuerdan, buscan, no encuentran, recuerdan otra vez, ríen y lloran en una amplia escala de tiempos verbales.

Mutilados en el corazón y la memoria, se confunden, se miran, se cambian, se equivocan. Es complicado mirarse a los ojos desde cubiertas que son de barcos diferentes. Compleja y peligrosa, la marea tras la última tempestad revuelve banderas y enturbia brújulas que marcan, a ratos, rumbos que ya no le corresponden.

Los dioses pequeños no lo pueden todo, y en su defectuosa y escandalosa humanidad, yerran.

Disparando flechas a dianas que no existen.

Y dejando de hacerlo cuando uno de ellos entiende, dolido, que no quedan flechas.

O que quizá nunca las hubo.

No llora, pero dejando a un lado el arco, camina.

Triste y callado. Y triste.

Como el hijo de un dios menor.

jueves, abril 26, 2007

El Durmiente ha despertado

No fuimos el viernes con un tímido sol que amenazaba pronta primavera, y volvimos el lunes con noche y aire de julio. ¿Qué ocurrió en el ínterin?

Pues la de siempre, en estas fechas. Reímos, bailamos, sufrimos, sudamos, practicamos, vientos de treinta y cuatro generaciones nos susurraron al oído, reencontramos compañeros de entrenamiento, nos quemamos las manos y las muñecas y casi me arranca la mano un señor con un tatuaje de demonio en el brazo. Esquivamos, golpeamos, volvimos a empezar y a recargar cierto tipo depilas vestidas con kimono que creía empezaban a gastarse. A menudo dejas de ver el horizonte si lo miras demasiado. A golpe de Bloody Mary esquivamos las resacas, alojamiento en los apartamentos, treinta euros, comida y bebida para los cuatro días, sesenta euros.

Ver a Luis luchando por sobrevivir apestando a alcoholes y fenoles durante un entrenamiento, no tiene precio.

Va a tener razón el abuelo ese de Japón cuando dice que con su Bûdo, pretende enseñar vida.

El curso de este año en Comillas sólo hubiese podido mejorar con un detalle. Una criatura ultraterrena que ha abandonado el plano material para finalizar su infecta etapa de larva y eclosionar como ingeniero de la muerte en un yermo país de hielo. Sí, monstruos y monstruas: les hablo de
El Capitán.

Pero Él regresará a la Tierra.

El durmiente ha despertado.

viernes, abril 20, 2007

Arde París


Es una excusa triste. Pero es que iba con prisa. Era uno de esos días que tengo en que me voy fijando en las personas. Ignoro cómo sería su día, pero él llevaba la mirada cansada y el paso quedo, casi, diría, interrogante.

No fue más que un momento, breve, pero muy conciso, mientras regresaba yo a mi casa de hacer compras, por haber mantenencia. El otro señor vestía de marrón, de marrón viejo, acorde con la forma de andar y con las arrugas ancianas de betún que le hacían un mapa del pasado en los surcos de la cara. Una barba enorme, de filme de piratas, blanca, negra y amarilla, bigote a juego, cartón de vino junto con el olor correspondiente y los ojos grises, de despiste, de miedo, de pérdida y de desilusión. De pasado.

Ya me había fijado mientras cruzaba a la torera en que paraba a cada persona que con él se cruzara, y lo mismo hizo el vagabundo de los ojos grises conmigo.

- ¿Dónde está París? – me preguntó.
- No sé.

Es una excusa triste.

Pero es que iba con prisa.

lunes, abril 09, 2007

Evos extraños

En estos días inciertos, dice el bolero, a los que se divierten haciendo cosas raras nos ocurre de todo.

¿Dobles lecturas? Una nos ocurrió el sábado, en la esperadísima fiesta de disfraces. Los años 20, y 30, y 40 sirvieron de marco a la imaginación para que un grupo de raros objetores de la realidad jugasen a jugar y a interpretar porque les apetecía. Pese a ser un debut creativo y pintado a matacaballo, la experiencia salió bien y el amor, parece, ganó enteros en el mundo friki. Enhorabuena a los premiados.

Les ahorraré la mala experiencia económica en forma de dueña de local con mucho morro: seamos elegantes.

Pero esta semana han sucedido muchas más cosas: niños en estado silvestre aprendiendo a construir magia, y preadolescentes en estado salvaje haciendo figuras con globos me ocuparon los tres primeros días.

La inefable y necesaria visita de JL desde Granada hace que el resto se desdibuje, durmiendo de día, viviendo de noche, azarosa mezcla de Los Bingueros y las canciones antiguas del Sabina. Para qué contarles, amigos, copas, risas, excesos, alguna vomitona. Amor sí, pero de amigos, pese a lo que andan pensando las vecinas de enfrente.

Entrada de blog desordenada y extraña, para evos desordenados y extraños.

En estos días inciertos.

sábado, abril 07, 2007

El cristal con que lo miro

A mi, que igual no lo sabían, me gusta un señor que se llama Quevedo. El Siglo de Oro (término que nos colocó un historiador de ALbión, en un raro caso de buen tino) fue una época maravillosa, capaz de los mayores espantos y de las más altas glorias.

El tal Quevedo tuvo la maravillosa mala suerte de compartir época y lugares con Lope (Lope el monstruo, lo llamaba él, quitándose el sombrero) de Vega, el Fénix de los ingenios. Describir a ambos titanes de las letras con palabras se me antoja, este rato, casi insultante.

Pero a lo que iba: un versillo de Quevedo, "de anciana habitación era despojos", me viene hoy como anillo al dedo, en esta casa de locos y de desprecios, dondo todas las palabras con con doble fondo y nadie es lo que aparenta.

Cristianismo de todo a cien y compostura de cuando te miran, tiznada con derechismo desfasado por inercia, y volver a entrar donde fue mi cuarto y descubrir, oh, dolor, que continúa siendo un puto trastero y que soy la única persona de esta casa a la que se le niega emplear su cama. Al menos esta noche me disfrazaré de fakir, pero porque me apetece y sin engaños.

¿Lo grave?
Que parece ser que sólo yo me doy cuenta. Quizá es culpa mía, o del cristal con que lo miro.

Al otro lado del mar, triste, miro a una princesa.

Que al menos es de colores.

jueves, marzo 15, 2007

La muy perra

La muy perra.

Quizá sea por el estado de las cosas (aunque no por las cosas de Estado), pero esta semana, y un curioso sábado de la pasada, he estado teniendo ganas de tocar, discretamente, algún que otro bolerillo.

La guitarra, vieja y con la caja rota, estaba algo triste por saber que ya hemos encontrado sustituta, pero ha estado vagando más bien alegre de mano en mano, como La Lola. Un soneto que dejé a medias me sorprende anoche rimando sobre cuatro acordes que, por fin, he entendido por qué eran.

He dormido espantosamente mal, prisionero de la gripe y de vísceras traviesas (varias de las acentuadas: hígado, estómago, corazón), pero al levantarme, allí seguía la guitarra vieja de la caja rota.

Sonriendo maliciosa, porque sabe que, pese a todo, la muy perra es insustituible.

lunes, marzo 12, 2007

Y no es

Es asomarse al balcón, y respirarse, es cambiar de pinceles las maquetas, es, sin cambiarla, irse quitando la chaqueta, es pronto para mucho, aunque sea poco.


Es cambiarle a las pilas los enanos, es mirarse a los ojos del espejo, es echar de menos mientras cuándo, es pensar que sí, pero no tanto.


Es mudarse de piel y de sombrero, es dejarse el corazón en la mudanza, es defender a ultranza con sonetos la cordura que le falta a la memoria.


Es un en fin, un adios, un hasta siempre, es un hola otra vez, es otro susto, es un será más tarde cuando sea, es un abrazo a destiempo y necesario.


Es un resto de piel contra un naufragio, es unas gafas nuevas sin reflejo, un portal con vistas a un pasillo que sube aunque empieza en el subsuelo.


Es.


Y no es.


Y punto.

martes, marzo 06, 2007

Como usted quiera, don Francisco

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.


Salíme al campo, vi que el sol bebía
los arroyos, del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.


Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte;


vencida de la edad sentí mi espada.
Y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

miércoles, febrero 21, 2007

¿Cómo se llama la película?

Se abre el telón.

Suena un despertador a las nueve de la mañana, un señor con bigote desayuna un tazón de cereales con muesli, un trozo de pechuga de pavo y un vaso de zumo. Ensaya durante una hora un número de magia y se marcha a un centro cívico donde dieciseis seres de metro treinta en estado semisalvaje (menos cuatro majísimos de siete años que lo pedían todo por favor y recogían cosas sin que nadie se lo tuviese que pedir, colandose entre las mesas y los huecos de la sala) berreaban en lo que, optimista, la programación aseguraba que era un taller de magia.

Tras domarlos brevemente y lograr que construyan en cartulina la Súper Caja de Producción, el señor con bigote corre a su casa, consulta el correo, come unos macarrones de ayer, se ducha, lava y afeita, mete barajas y pañuelos y un rollo de papel y otra baraja y la pizarra de hacer magias en un maletín de color negro, se guarda un troll en el bolsillo y corre a la estación de autobuses para coger un barco hasta un trozo de Segovia.

Tras una hora repasando mentalmente los ensayos, el señor autobusero olvida advertir al señor del bigote de su parada, se disculpa y le asegura que sí, que llegarán a Segovia, darán la vuelta y aterrizarán, pese a todo, a la hora, justa pero precisa en el lugar adecuado.

Casi una hora después, en ese lugar adecuado el señor con bigote es conducido a un salón de actos de un ayuntamiento pequeñito, coloca el equipo de sonido, se esconde en un traje de seda de corte largo, cuello mao, color azul cobalto y hace magia con el maletín a casi cien niños disfrazados, un grupo de madres que se reían mucho y dos púberes MUY travestidos.

Una hora después, se recogen las cartas del suelo y se limpia la pizarra, el señor del bigote se quita el mono de trabajo, y espera sin saber bien a quien hasta que la chica que limpia localiza a una concejala que le entrega su estipendio.

Se detiene un momento en Salchichería Hermanos Otero a comprar cien gramos de cabeza de jabalí, trozo de empanada y batido. El más calvo de los Hermanos Otero le descuenta tres céntimos "para no liarnos con el cambio". El señor de bigote se sube a un autobús de vuelta, llega a su isla mesetaria y se va un rato al gimnasio. Se aburre y regresa a su casa, donde ve a House ser malvado con su mejor amigo.

Conversa sobre disfraces con su sonrosado hermano, escribe en su blog y se va a la cama.

Joder que día.

Se cierra el telón.

martes, febrero 13, 2007

Brujulario - Tabla de Búsqueda de Piso

Las horas lentas se va de viaje.

En esta moderna europa de pro, encontrar un piso decente* y barato (odio con dolor esa sandez de "económico") en esta Grande y Libre, se vuelve tarea imposible. Jugandome la vida en modo "dungeon", de habitación en habitación.

Arrojen 1d2o para la fabulosa mazmorra de los pisos compartidos:

1-4 Habitación 1 - Monstruo Casero Muy Errante: Compartido con un chico y dos chicas, una de ellas cecea de forma absurda: enfrentar Seriedad contra Risa en la tabla de resistencia. El casero habita en habitación contigua.

5-9 Habitación 2 - Trolls de Costo: 1d100 botellas vacías decoran la casa, signo de anteriores aventuras. Obvio ambiente festivo y curioso olorcillo de alguien fumando Athelas. Uno de los Trolls de Costo advierte al aventurero sobre la abundancia de rituales nocturnos los sábados.

10-13 Habitación 3 - Monstruo Errante (Casera Garbancera): En las lejanas tierras de Atomarporculoysemevalapinzaconelprecio, una fabulosa mazmorra auténtica. No sabía que a a tres pisos sobre el suelo pudiesen crecer hongos subterráneos. Decoración carcelaria del siglo XIX en un piso que aparenta ser completamente nuevo hasta abrir una puerte. El monstruo errante habita abajo.

14-16 Habitación 4 - Totó, ya no estamos en Mordor: Todos los PJ tiran Inteligencia contra la habilidad "Mentir cual puta sobre ubicaciones" de la casera. Los pajarillos NO es la plaza circular. 1d6 tuneros con 1d2 cerebros intentarán atracar a los aventureros de aspecto inocente.

17-18 Habitación 5 - Casero Espectral: Habitación con más tesoro de todas (175 euros de oro), y mayor área, para 1d3 habitantes, uno de ellos es Orco Nacional (ver catálogo de gamezone) y el otro Orco Clásico Inglés (de GW de la gama antigua). Asegura Orco Nacional que el Casero Espectral apenas aparece y que sólo lo ha visto cuatro veces en tres años.

19-20 Habitación 6 - Elfas Pijas: Habitada por 1d2 de estas criaturas, con pijamas rosas. Probabilidad del 90% de encontrarlas cenando Pizza Congelada Élfica (restaura 1d6 Puntos de Tocino, Jo Tía, A Ver Si Voy Al Gym, Que No Me Cabrá El Bikini). Habitación tamaño hobbit. Baño tamaño hobbit. Casa modelo agujero hobbit. Culos tamaño troll.

Hay que joderse.

Cómo está el patio.

* cortesía del primo gaitero

lunes, febrero 12, 2007

¿Dónde estarás?

No es buena la penumbra, devorada por un flexo, agazapado pintando señores a escala 28 milímetros con un pincel del 1, escuchando, indolente y encogido, una de Ismael Serrano.

Las horas pasan lentas cuando no existen los relojes.

Cuando el barco, usuario habitual de la marea, naufraga, sin preguntar, embarrancando el cargamento de papel.

El sonido en la habitación no amortigua el de por fuera, y pensar es un lujo que, mentiría diciendo lo contrario, ahora mismo no apetece. ¿Mañana y ayer? El mismo bolero, con la música cambiada, pero siempre, siempre, el mismo ritmo, un dos por dos a una guitarra que no cambia nunca y siempre se queda, maldita sea, a mitad del segundo tiempo. Las canciones, dice el poema, que se oyen demasiado dejan de tener sentido.

Los señores de veintiocho milímetros ignoran, cubiertos de pintura, que el día que dejaron de parecer de plomo no sabía dónde estaba el mar.

miércoles, enero 31, 2007

Malditos malditos.

Disculpen e arranque de soecedad:

Muerte al PUTO conde Lucanor, a la PUTA Pardo Bazán y que den por el culo al PUTO sintagma nominal.

Abrasen al PUTO complemento directo y con él al PUTO suplemento, adverbio, implemento y a su puta madre buscando piso en Alcobendas.

Laceren a Juan de Timoneda por bastardo y al cuento literario del siglo XIX, después, con una pera de la santa Inquisición, apiolen sin preguntarlo a las características del cuento popular, a la teoría occidental y al PUTO doctor Andrew Lang.

PUTO sintagma nominal cuatro, puto complemento del nombre, puto lexeme, puto morfema, puto pronombre personal.

Putos, putos, putos, malditos.

Y con todos ellos una PUTA hoguera de apuntes.

Adivinen quién se ha librado a la quinta de Lengua y Literatura.

Volvemos al meloso tono habitual en tres...

... dos...

... uno...

¡Ahora!

Ay, qué a gustico.

viernes, enero 19, 2007

Margarita (la flor)

Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no. Ella sí. Ella no.

Ella nunca. Y ella todavía no. A estas alturas, y yo con estos pelos.

Mientras tanto, inexorable y sin preguntarle a nadie, un reloj en forma de Mortadelo avanza segundo a segundo, deprimido porque sospecha prontas campanadas y él no es más que un reloj de pared a pilas.

De fondo, atrapados en azul, el amigo Aparecido me da la razón sobre
La Extraña Pareja. La Margarita (flor) se va quedando sin pétalos y sin saber el qué, ni cómo, arrancarse.

Pero ella sí.

Pero ella no.

jueves, enero 04, 2007

La Mujer Impermeable

¿Por qué ella no se moja?

Por delante vaya: ayer vi "El Ilusionista".

Lo cual acentúa, y a la par afila, las ganas que tengo de creer en la magia, de fascinarme por lo imposible, de soñar con hombres (y mujeres) invisibles, pero nunca impermeables. Pese a las trampas, pese a los truquillos, pese a los dobles fondos, pese a imanes y trasgos amaestrados invisibles que me mueven las cartas de un lado para otro.

Sali, ya digo, de ver "El Ilusionista" (¡vayan a verla!), con el ánimo en La Reina de las Artes renovado, encantado de creerme, otra vez, que un ilusionista sí puede ser, y cito al maestro, un MAGO, porque hace MAGIA. Y así, empapado de ilusión, me fui a La Curva a tomar una cerveza.

Lo malo, como dice Mafalda, de andar con la oreja puesta, es que uno se arriesga a oír ciertas cosas. Y aquí entra La Mujer Impermeable. Muy mona ella, con su ropa revolucionaria de cien euros la prenda comprada en Londres y calada boina marxista en pro del proletariado. No pude evitar escuchar el genial comentario, impermeable a la luz, a la magia, a la invención, a la maravilla: "el hombre invisible no puede ver".

Lo cual es una triste realidad, dado que sus retinas serían transparentes y no reflejarían la luz. Ella afirmó, categóricamente, que el suero que volvió visto y no visto a Hauley Griffin en la magistral obra de H.G. Wells "El hombre invisible", en caso de que lo permitiese ver, dejaría dos manchas oscuras flotando en el aire: sus retinas. Un dato que ya conocía, oído en boca de otro Hombre Impermeable incapaz de olvidarse por un rato del mundo y sus fracasos.

Ignoro qué espantosa cadena lógica lleva a alguien en pensar en repugnantes retinas flotantes mientras leen una obra maestra de la ciencia ficción, que ojo maldito les obliga a mirar entre el humo y los espejos para olvidarse del bosque mirando a un árbol a los ojos.
O a las retinas.

Porque... ¿no lo saben? H.G. Wells (y esto es un secreto) también lleva escondido el truco: mientras Londres ardía entre debates de socialistas utópicos, imaginaba este señor hombres bestia, marcianos y hombres sin retinas voladoras, sin contar a nadie que la trampa del doble fondo de sus libros estaba en buscarle el pliegue a sociedades imposibles.

La lluvia de ideas del señor Wells roza impasible a nuestra revolucionarla sin mojar un ápice de su cuerpo. la Mujer Impermeable se va su casa, y desde Londres, en 1899, unos invisibles ojos tristes la miran marcharse, y la reflejan en dos manchas oscuras que levitan en la nada, sin truco, sin magia y con cartón.

¿Por qué ella no se moja?

Por favor: Háganlo ustedes.

En tres.
Dos.
Uno.
¡Ahora!

miércoles, diciembre 27, 2006

No jodais, don Francisco


Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido:

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

martes, diciembre 19, 2006

Hidden

Me acabo de dar cuenta de por qué cada vez escribo menos en el blog.

Y es un secreto.

Que me encanta.

jueves, diciembre 07, 2006

Ya no se hacen boleros como los de antes


Curiosa semana de reencuentros, cuando, a velocidad de crucero, me encuentro unos pendientes imaginarios vibrando en el mismo plano en el que andaba yo el sábado por la mañana. Los describí, tiempo atrás y de memoria, en un relato que no existe, creo que me sorprende demasiado, extrañamente similares a los que compré y dejaron de ser mío a las pocas horas (tenían un destino que no era yo).

Me vuelve a dar por repasar relojes, en los que el tiempo pasa a trozos y nunca por igual cada minuto. Me atrevo a enumerar, y ya me salen otras 202 cosas que hacer en gravedad cero. Me llegan libros de esos en los que salen barcos hundidos, mapas antiguos, y señores de negro que dan patadas.

Pero suena Melendi en la radio, y está bastante claro: nadie hace boleros como los de antes.

lunes, diciembre 04, 2006

Velocidad de crucero

El tiempo mordisquea inexorable, y una mezcolanza pegajosa de nostalgia, susto y alegría pinza el nervio cuando miramos hacia atrás y hacemos, uno, dos y tres, recuento. Nada místico, no se confundan: un trocito de metal con forma de personaje de fantasía, una reedición de un personaje favorito de un juego de estrategia por el que un niño abandonó los dinosaurios.

Veinticinco gramos de plomo y níquel condensando veranos que duraban para siempre.

Esta noche, más.

Ah, y curioso el reencuentro.

sábado, noviembre 25, 2006

Desde Mérida con amor

La experiencia es un conocimiento traicionero que adquirimos siempre después de haberlo necesitado.

Irónico, pero real, y doloroso a veces, hilarante otras. Conozco a un mentalista que nunca se volverá a dejar su equipaje dentro del maletero de un coche de línea.

Ayer, a las 22:45, en el Pub Blues, garito precioso, con un tamaño perfecto que permite público e intimidad, y un improvisado equipo de sonido, Max Verdié presentaba La Magia del Pensamiento por primera vez en Villafranca de los Barros, Mérida.

Cómo me gusta hablar de mi.

Reflexionando en el Hotel Diana (tres estrellas, barato, estupendo servicio: vayan) me acordé de un trocito de pasado con barriga y una baraja que se llamaba Pove, Magic Pove, mi único amigo de verdad en el trapero y trapaz mundo de la magia. Mi amigo Pove hubiese disfrutado ayer como un enano zoófilo en una pollería (momento Rafa) viendo actuar con desagradable desparpajo a un par de esos que él y yo (¡magos malvados!) llamabamos "espectador tocacojones". Sorteados con arte torero y casi una patada en la boca cuando uno de ellos se abalanzó desde la primera fila a coger una cosa que lancé al suelo, se logró hacerlos callar in extremis leyendole el pensamiento a uno. Y lo crean o no, lo que estaba pensando era "polla". Así son ellos: perfil unívoco.

Pero Sodoma hubiese sido salvada con sólo un justo, y condenar Babel (extremeños: saquense la piedra de la boca) por dos pecadores, sería un ejercicio asaz mezquino. Un público excelente y divertido, participativo, generoso en el aplauso y con ganas de pasarlo bien. Un regalo maravilloso que te dejan de vez en cuando, menos divertido de contar que la hazaña del amigo Ángel Piensaenpollas, pero mucho más gratificante.

Damas y caballeros, este aplauso va por ustedes...

... en tres...

... dos...

... uno...

¡Ahora!

__________________
Soy Max Verdié... bienvenidos a un espectáculo en el que todo es mentira.

miércoles, noviembre 22, 2006

Cansada de esperar (la Verónica Mitad)

No es el flaco, ahora que está más gordo tras (jura) desintoxicarse. Atrás nos deja la leyenda de un porro por cada tecla blanca de un teclado. Ladys and gentlemen, Andrés Calamaro.


Media Verónica despierta
le molestó la luna por la ventana abierta...
llego una carta desde el frente
el cántaro se rompe
y se seco la fuente.
Va a decidir que hacer cuando despierte
del todo
y borrar con la mano lo que ayer
escribió con el codo.

Habrá que ver
si la crónica verónica reacciona:
la verónica mitad
tiene muy poca maldad,
pero está cansada de esperar.

Media verónica esta rota
no tiene muchos años
pero le hicieron daño,
rompió una lanza por la risa
pero no tiene prisa
y se ríe muy poco.

No va a saber que hacer
cuando no sople mas viento,
no sabe distinguir el amor
de cualquier sentimiento.
Quiere vivir
una vida diferente cada día:
la verónica-mitad
esta en la flor de la edad ,
pero esta cansada de esperar.

En la ventana hay una nota:
el pájaro no vuela, tiene las alas rotas.
Media verónica lamenta
que el tiempo se consume
y lo demás no cuenta.
La vida es una cárcel con las puertas abiertas.

Verónica escribió en la pared
con la tripa revuelta.

Nada que ver
no habrá flores en la tumba del pasado,
la verónica mitad
dice siempre la verdad
pero está cansada de esperar.

martes, noviembre 21, 2006

Concursando de nuevo

Llenita de mil dudas, la princesa,
huérfana está de besos del ombligo,
solita está, sin casa y sin abrigo,
la pobre de mil dudas está presa.

La bella con sus dudas me embelesa
y me obliga a pensarme lo que digo:
y digo que el pijama fugitivo
se esconde a metro y medio de mi mesa.

¿Miedo? De sobra sé que eres más fuerte.
¿Susto? sólo me acehca el de perderte.
¿Dudas? Mordedme ya, que luego es tarde.

El día que te escueza la cabeza
y te arañe con dudas la tristeza
me fuga usted mí: yo soy cobarde.

lunes, noviembre 06, 2006

Cruzar a cualquier parte

Mira, y de reojo, me decora el mundo y lo ilumina (verde, y rosa donde ella sabe) quitándome el gris de los rincones. Sonríe mordiéndome en la fiebre y la falta de sueño me la arregla a besos. Náufrago y huérfano y náufrago y huérfano y náufrago en el sofá, la eché de menos nada más tumbarme, en la piel y en la memoria de los huesos. Navegando al borde de la inconsciencia debajo de una manta, sin sueño y el paladar enrojecido, Ella me humedece los labios con trozos de mar, quién sabe robados donde, abordándome en su cáscara de nuez, princesa a contraviento.

Mira, y de reojo, no hace falta la luz, ni el viento, ni todo lo demás, y puedo pisar de nuevo el suelo sin caerme, y la llevo en brazos y de allí no se suelta, cantando nanas a un niño en un libro roto, sentado en su habitación, paseante del cretácico, peinado con raya a un lado y con su libro, mitad dinosaurio, mitad juego de química, que sabe que le querrá dar la mano para poder cruzar.

A cualquier parte.

lunes, octubre 30, 2006

Koryu (la antigua tradición)

Me ha sido transmitido un Koryu (antigua tradición), que consiste en escoger un grupo o cantante, y responder una serie de preguntas. Al final de la lista, añado yo otra pregunta. Hagan lo mismo. Pasen y vean. El grupo o cantante es... ya saben, ese que canta:

- Banda o grupo elegido: Joaquín Ramón Martínez Sabina.

- ¿Eres hombre o mujer?: Juana la loca.
- Descríbete: Tan joven y tan viejo.
- ¿Qué sienten las personas acerca de tí?: Como te digo una "co" te digo la "o". Y "Esta boca es mía".
- ¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?: Oiga, doctor.
- Describe tu actual relación con tu novio(a) o pretendiente: El rocanrol de los idiotas*. Y el "Romance de la gentil dama y el rústico pastor".
- ¿Dónde quisieras estar ahora?: Contigo. Princesa.
- ¿Cómo eres respecto al amor?: ¡El Capitán de su calle!
- ¿Cómo es tu vida?: Como un explorador.
- ¿Qué pedirías si tuvieras un sólo deseo?: Más de cien mentiras.
- Escribe una cita o frase sabia: Yo también sé jugarme la boca.
- Ahora despídete: Carguen, apunten, fuego*.

La pregunta que añado yo es:

- ¿Dónde andaremos mañana? A la orilla de la chimenea.
_______________________
* ¡Riesgo extremo de LRV!
** y después, "Quédate a dormir".

miércoles, octubre 25, 2006

Me plantó la princesita azul

Ella lo entenderá al revés, siendo fiel a su LRV. Pero no sale de mí, sino de ese que canta. a veces, en vez de pisar el mundo, sólo apetece blues:

Rana salió
la princesita:
falda, tacón
y unas braguitas
de quita y pon.
Rubia de bote,
sin corazón,
y en el escote,
la ermita del deseo,
donde se arrodillan los ateos.

No era mujer
para un poeta.
La liquidez,
era su meta.
Mi sex-appeal
cayó en picado
cuando me vi
hipotecado
y en mitad de un blues
me plantó la princesita azul.

Luego volví
donde el olvido,
que es un país
tan aburrido...
Terca pasión,
dulce tormento,
yo, tan mayor
y no escarmiento.
En mitad de un blues
me plantó la princesita azul.

Se me dormía
con la Novena;
no digería
"La Magdalena"
de Marcel Proust.
Si me pillaba
cantando un blues,
me regañaba;
pero en un colchón,
mejoraba mi mejor canción.

Luego volví
donde el olvido,
Mi único amor
correspondido,
Terca pasión,
dulce el tormento,
yo, tan mayor
y no escarmiento.
En mitad de un blues
me plantó la princesita azul.

martes, octubre 17, 2006

¿Dónde van los calcetines?

¿Dónde van los calcetines que pierden la pareja en el éxodo de lavadoras? Hoy, cosa curiosa y me temo que demasiado habitual, me he despistado un momento entrenado y he visto un saco enorme que contuvo patatas lleno de ropa, que a veces empleamos para golpear, con puños, y a veces patadas.

Una fugaz e inconsistente reflexión me roza la consciencia y se apaga, dejando al saco lleno de ropa esta vez lleno de interrogantes. Resulta que ese saco fue cedido por un compañero de entrenamientos, y la ropa que lo sustenta por dentro y le hace cumplir su objetivo de saco en esta vida triste, fue donada por todos nosotros, los ciento veinte, quizá más, quizá menos del grupo ese de señores vestidos de negro que dan patadas.

El saco habita una esquina de una instalación deportiva de la Universidad de Valladolid, infraestructura en ruinas que alberga y quita el frío de la lluvia de la meseta a ninjas, practicantes de taichi y de yoga, karatekas y judocas, señores que se aprenden a defender, y cuenta la leyenda, que en cierta ocasión, a bailarines de salón. Todos compartiendo suelo, sudor y cucarachas, indígenas aborígenes por derecho propio de la mazmorra en la que entreno.

Nadie, salvo nosotros, sabe que existe ese saco, reposando cansado e incolgable en una esquina de esa mazmorra.

Parece mentira que en una época en la que cada persona tiene un número y un chip en la tarjeta que acredita su identidad, quede un refugio pequeño, un hueco en forma de saco alrededor de la realidad del que nadie, salvo los que le dieron vida con camisetas viejas y calcetines viudos, conoce su existencia. Una isla desconocida que nadie echará de menos, porque no existe en ninguna lista, en ningún inventario, en ningún registro.

Huérfano el día de mañana, cuando deje de ser una ilusión y propiedad colectiva semioculta en una esquina de mazmorra.

¿Pero hoy? Un estandarte que contuvo patatas y que hoy nos recuerda que siempre es posible dar esquinazo al mundo, y que pese a todo, siempre quedan trocitos de libertad.

Por todas partes.

miércoles, octubre 11, 2006

Caminando por la vida


Poniendo a toda pastilla al amigo Melendi, para que entre el ritmillo por bulerías, como diría Paco el Nigromante, cerramos círculos, ciclos, y caminitos de Jerez.

Un año más, que no me ha gustado salvo detalles, se borra y se escapa, quedándose en la memoria y en la tensión acumulada. El primer señor que llamé maestro, y primero en enseñarme a tirar a otros señoeres al suelo decía que se aprende más cuando se pierde que cuando se gana. Así que lejos de olvidar este año malo, y su mala primavera, tomo nota en los márgenes del cuaderno de escribir cosas sin formato digital, y corrijo lo que, esta vez, que ya no quedan cartuchos, tiene que salir bien. Mañana haré efectiva, y espero que eficaz, la última matrícula de la carrera que me aleja, un año más, de la paz y la cordura. Y la magia, traviesa, inconstante y veleidosa (amante de lujo, y muy esquiva), me ofrece, como suele, su mano y demás cuando se me vuelve oscuro el mundo: aparece, con focos y un micrófono nuevo, para hacerme olvidar el mundo por un rato. El Café teatro, cómplice de ideas y fracasos, se abre de piernas y telón otra vez el día 29. Y abrá más sitios, y espero veros, y que me leais el corazón a través del pensamiento.

Los kimonos, en negro y plena forma empiezan el doloroso rodaje del principio, y me permito el irreverente lujo de abrir otra página en blanco con mi vida.

Por otro lado, España se sigue cayendo lingüisticamente a pedazos, cada día gruño más por el idioma, y no consigo soportar los mensajes de móvil con abreviaturas. Demasiado reverte, demasiado Sabina, demasiado Savater.

Pero la vida, y Ella, son maravillosas.

lunes, octubre 09, 2006

Viva la madre que nos parió

Tiempo ha que el flaco no nos honraba. Me uno a la ola de españolismo, vía Joaquín:

Mater España

Máter España
de barba peregrina,
que falta a misa de doce,
que no conoce rutina,
masona, judía, cristiana,
pagana y moruna.
Máter España,
más guapa que ninguna.
Madrastra España
a la hora de la siesta,
la puta que se enamora,
la fruta que se indigesta,
que al filo de la cucaña
mira pa otro lado.
bendita España
de Azañas y Machados.

Cómplice España
tormento redentor,
Perejil, Ceuta y Melilla,
cotos de caza menor,
catalán, galego, euskera,
lacandón, Castilla,
tópica España,
fibra óptica y ladillas.

Huérfana España
raíces y cimientos,
epidemias, cicatrices,
blasfemias y sacramentos,
¿por quién doblan las campanas?
San Fermín en vena,
la de Triana
contra la Macarena.

Judas España
del mus y del café,
Al Andalus, Malasaña,
gitanito aserejé,
la del mono azul cobalto
y el caballo verde,
guardia de asalto
que ladra pero muerde.

Chusco y legaña
de todas o ninguno,
tricolor bandera blanca,
Millán Astray, Unamuno,
cervantina cojitranca
de áspero pasado
¿Quién me ha robado
el siglo veintiuno?

Máter España..
______________________________
"Mater España" aparece en el disco "Alivio de Luto", de Joaquín Sabina.

jueves, octubre 05, 2006

La Madrina de Hierro

Se llama Adela, pero toda la vida la he llamado Madrina. Y como yo, todos mis hermanos, aunque la única ahijada según una iglesia de Palma de Mallorca, sea mi hermana Laila. Pero a ella, que aunque es pecado siempre se toma un whiskito antes de la procesión de la soledad (ataviada de Manola, y como camarera Mayor desde hace casi cuarenta años), nunca le ha importado, y se ha dedicado, ignorando por completo que nuestra sangre y la suya no tienen nada que ver, a apadrinarnos a todos, a golpe de cariño, y desde una enternecedora extrema derecha, nostálgica, pero muy comprensiva.

La Madrina, a la que llaman Marichu todos sus amigos (menos un señor con barba, que la llamaba Maruchi, pero es que él era así) ha tenido un susto gordo. Uno gordísimo, pero en su habitual estilo de invulnerabilidad de señora de la postguerra, quiere quitarle hierro al asunto, y evita quejarse, y ya intenta ponernos a todos firmes y sonreír un poquito cuando mi hermano Gabi va al hospital a visitarla con una que dice que no es su novia, y La Madrina la piropea y le dice guapa, y ella sonríe y se despide con un beso de una señora encantadora, a la que (la pobre niña ignora lo que se ha perdido) es la primera vez que ve.

El susto este que ha tenido la Madrina de Hierro ha sido en su casa, un piso precioso lleno de huecos, de libros y de cosas en las paredes que a veces nos regala antes de que se las pidamos, supongo que nos lo huele en la mirada, una casa en la que el despacho de Rafa (el Madrino) sigue intacto como si fuese ayer el día que nos dió el último caramelo, haciendo un chiste a través de la traqueotomía que sólo mi padre entendía.

La pobre e indestructible Madrina resbaló, o se desmayó, dice que no se acuerda, el Lunes por la tarde, rompiéndose seis costillas, la clavícula, perforándose un pulmón y quedándose, solita e inerme, tendida en el suelo, recuperando a ratos la consciencia, sin poderse levantar, sin comer ni beber y con el pulmón aquel encharcándose, hasta el miércoles por la mañana, cuando su asistenta la encontró al ir a hacer la limpieza, como todos los miércoles.

La Madrina ayer parecía diminuta en su cama del clínico, con los ojos azules y pizpiretos muy poco azules y muy poco pizpiretos, llenos de miedo y rezumando el susto que había pasado, y, me temo, un susto mucho peor que le entra a la gente mayor cuando el mundo se le cae al suelo. La Madrina casi no podía ni hablar, estaba levemente desnutrida y muy deshidratada, y casi dos días sin beber vistos desde ochenta y dos años, son una absoluta eternidad en la que parece dolerte todo. Un tubo incrustado en su costado drena sin pararse la sangre del pulmón, y tiene sed cada minuto.

Hoy, jueves, ya hablaba, algo más alegre, con el miedo de los ojos rebajado por las cientos de visitas que, ríen las enfermeras, parece haber recibido, comía ella sola y sentada en una silla, y le dió tiempo a quejarse por tener que usar la mano izquierda (ella, y cito, la izquierda ni para merendar) y a darnos un par de órdenes, ponernos firmes, y decirnos que estudiásemos. El costado derecho sigue doliéndole horrores y apenas puede levantar la mano, y el drenaje, incómodo salvavidas de emergencia, prosigue su lento trabajo, doloroso e imprescindible, testigo mudo de la poca sangre que queda ya fuera de su sitio.

Me despedí de ella esta tarde prometiendo ir mañana al salir de clase, y se quejó diciendome que no me molestase y que fuese a trabajar, o que estudiase. Le dí un beso y me devolvió una mirada azul, y más pizpireta, desde luego, que la de ayer. Y sé, claro, que menos que la de mañana.

Se llama Adela, La Madrina.

Y siempre ha estado.

jueves, septiembre 14, 2006

El Hijoputa del aspersor

Que hay mucho hijo de puta suelto.

Pero no nos precipitemos. Primero lo primero.

Como algunos ya saben (la prince, la vaca, el kohaiesco), me ha dado por ir a correr por las mañanas, con la vana (¡ay!) y lamentable ilusión de que el Junan nos coja confesaos. El Junan es como llaman los japoneses al espanto hecho ejercicio, y es un horror que realizamos sustituyendo los entrenamientos habituales de dar patadas y lanzar estrellas de cuatro puntas por correr. Y correr. Y seguir corriendo. Y correr. Hasta vomitar. Pero hacerlo corriendo, porque NÓ* puedes parar.

El mundo se desdibuja a tus pies mientras la falta de oxígeno (y de gordos que corran menos que tú) nubla tu percepción y embota tus sentidos. Náuseas legamosas aporrean el estómago amenazando con escalar, vía esófago, a la garganta, y allí paz y después gloria. Los pies pesan y cada zancada más es una agonía de dolor lacerando los pulmones. La sangre se vuelve espesa y cada latido cercena venas y capilares, mutilando el sistema circulatorio, mientras el cerebro grita, inerme, que TE PARES DE UNA PUTA VEZ.

Y allí, en lontananza, en los pocos instantes que eres capaz de enfocar la visión moribunda por la falta alarmante de azúcares, se ven, alegremente frescachuelos y divertidos con el ejercicio, los atletas de siempre desafiando a mi sofá, mis tapas de verano y mi litera de siesta obligatoria de campo de trabajo.

Que salgo a correr. Y lo hago por las mañanas, en un alegre parquecillo al lado del piso donde habito ahora, a ser posible mañaneramente, cada día, no con mejor resultado, pero sí con uno menos lamentable. Al acabar la carrera (y BASTA YA de hablar de correr), con eso de que me creo ninja, practico un poco pateos, posturitas y golpes varios a la sombra, cual folclórica, de los pinos, para deleite y asombro de abueletes paseantes, borrachines vespertinos (vamos a uno nuevo por sesión), locos monologuistas, y paseantes y paseantas de perros y perras**.

Pero nunca había reparado en los jardineros. Hoy, como siempre, mientras me castigaba el cuerpo al estilo ninpo golpeando con las manos un robusto árbol, ví a lo lejos cómo dos jardineros charlaban entre ellos, mientras miraban de reojo al chalao de las patadas y los golpes a la maleza. Qué majos y dicharacheros, pensé.

Y una polla.

Al rato (al segundo), un aspersor oculto brota de nada dándome, por culo y en la cara, sin avisar y sin pedir permiso. Me cambio de árbol y amanecen otros tres aspersores, con turno de mañana y las ganas de joder que el jardinero, imagino que falto de frotamientos, destila hoy miércoles, de ceniza.

Pero, como pa chulo yo, ahí me quedo, al semirresguardo de uno de los arbolillos, mientras, infaustos, algunos escupitajos de los aspersores me seguían salpicando, ignorando el descojone de los jardineros (ella y él).

Acabada mi sesión de golpeteo, pongo rumbo a la orilla entre césped y arena, y a mi paso, uno tras otro, y sin excepción, todos los aspersores decidieron saludarme.

Y a 7 metros, el bastardo jardinero que vive reprimido porque no se folla a su compañera entre las matas, jugando al tiro al ninja, versión pato mojado.

Tranquilamente salí al camino, estiré un poco las articulaciones y ligamentos de las piernas, y practiqué dos golpes al aire.

Los mismos que en mi cabeza, le daba en la puta cara.

Cojones.


Que hay mucho hijo de puta suelto.



* en idioma shihan en el original
** ya lo se, Mu: demasiado Reverte.

lunes, septiembre 11, 2006

101 cosas que hacer en gravedad cero

1 nombre, 2 apellidos, 3 kimonos, 25 años, 175 centímetros, ochenta mil quinientos setenta gramos, 6 cuerdas, 5 pisos, 175 euros cada mes, 157 poemas, 62 sonetos, 3 libros en la mesilla de noche, 1 cama con 1 hueco, 2 gremlins, 3 posters, 2 números de magia,1 cuenta de ahorro, 5 campos de trabajo, más de 200 compañeros, 1 instructor, 1 maestro,8 pares de zapatos (talla 42), 26 camisetas, 14 años de blanco, 5 de negro, 28 libros de magia, 1 maletín y llenos, 3 cajones, 1 par de tabi, 2 altavoces, 15 discos de Sabina, 9 libros de poesía, 1 libro presentado a concurso, 2 blogs, 3 hermanos, 1 kohai, 9 campamentos, 3 piraguas, 1 caña de pescar, 15 volúmenes de la enciclopedia de los dinosaurios, 1 capítulo de marines espaciales, 3 pisos, 1 casa, 1 club de agentes y espías, 6 recopilatorios de Mortadelo, 1 mapamundi, 1 espejo por delante, 1 espejo lateral, 8 bolas de esponja, 3 varitas, 1 varita regalada al primo, 12 canciones con aquel, 2 conmigo, 8 libros de artes marciales, 2 sombreros, 1 chistera, 1 pitufo judoka, 3 medallas (ninguna sobre el escenario), 2 poetas favoritos, 5 Alatristes, 1 par de gafas de ver desenfocado, 8 pinceles, 59 botes de pintura, 9 escuelas, 2 pizarras, 29 actuaciones, 3 peleas, 1 corazón (magia) roto y recompuesto, 1 musa, 1 princesa de papel, 1 mar océano, 1 mar menor, 2 brújulas de plano del señor con barba, 2 mosquetes, 1 sable de caballería del abuelo, 1 cuarto de alquiler, 3 cerditos, 52 naipes, 1 comodín, 1 carta de café, 1 Lourdes, 2 grupos cristianos, 1 grupo de chavales animados, 3 personajes, 1 resto de la vida, 7 días por semana, 1 tatuaje, 1 vida, 1 encuentro.

Ciento una cosas que hacer en gravedad cero.

lunes, agosto 28, 2006

La histeria habitual

En medio de la histeria habitual de la semana antes de exámenes, me retuerzo maloliente y sin saber si el viernes me echarán del piso. En el ínterin, preciso un compañero que habite la habitación que desocupo, vuelvo a ser completamente pobre y menos mal, que ese mismo día, aunque me saque a patadas la guardia civil, volvemos a entrenar.
Y dice el coro:

Mil rápidas palmadas me enseñarán

a mantener eternamente puros corazón y cuerpo,

y me otorgarán su protección, para cumplir con el código del Ninpo,

venciendo los deseos oscuros de mi corazón:

cada nueva experiencia encierra el potencial para nuestro perfeccionamiento y nos acerca a la iluminación.

(Y he comprado incienso, y NO tengo una olla exprés.

A mi un día me da algo. Menos mal que ya estrenan Alatriste).

jueves, agosto 24, 2006

Huérfanas del espejo equivocado

Eran veinte, y todas preciosas.

Sí, bueno, es verdad que dos de ellas eran preciosas de esa manera en que se es preciosa cuando hay que mirarte siendo tiernoy entendiendo lo espantoso del suelo del mundo que estás pisando, pero me atrevo a creer que no me equivoco diciendo que lo eran todas.

Eran anoréxicas unas. Bulímicas otras. Cada una en un momento, en un momento doloroso de una enfermedad que la mayoría ni siquiera entendía, que pocas aceptaban, para la que sólo algunas veían una salida, no ya cercana, sino por lo menos, no más lejos que el resto de la vida.

Y no es un eufemismo. Aunque mi amigo Nicolás (que se ríe siempre por fuera por mucho que llore por dentro) ya me lo había explicado, con acento asturiano y un cariño que a veces asusta y hace sentir envidia, la verdad es que no me lo esperaba. Mi imagen mental, claro, imagino que os pasará a todos, era la de un grupo de niñas escuálidas y casi adormecidas, bien por el miedo, o los fármacos, o el hambre que se niegan a aceptar. Y a mi primera frase os remito. Es curiosa la sorpresa al comprobar, in situ, de viva voz, que son todas guapas, que son todas bonitas, que son todas inteligentes, y qué incapaces seríamos todos de no verlas preciosas en un espejo.

Todos. Salvo ellas.

Sorprende, después de eso, la ternura y el calor con que te acogen, cuando llevan ya una semana de campamento y todos los grupitos están hechos, sin saber quién demonios es ese de rizos que dice que viene de voluntario, sin saber que es el mago que va a actuar esa noche, sin saber que se irá al día siguiente de sus vidas, fugaz, y la verdad, un poco (bastantante, coño) asustado.

Te sorprende el miedo de algunas, la ira que esconden detrás del ojo pintado, la ropa de Bershka en pleno albergue rural y las mechas perfectas, la risa de algunas que esconde más lágrimas de las que les llueve en Santander en esos quince días, la prisa que tienen otras por abrirse, por hablar contigo, porque quieren, porque saben, porque necesitan contarte todo lo que les duele, cómo han llegado hasta aquí, el terror que sienten al mirar hacia atrás, y la firme pero trágicamente frágil determinación de algunas, que miran al espejo en que se ven escandalosamente gordas, y con dos cojones más grandes que la de algunos especímenes que les triplican el peso decirle: "tú a mi ya no me la juegas".

Te sorprende que te vean llegar y les encante, y que te pregunten quién eres y a donde vas, y a los diez minutos de estar allí, seas otro del grupo, como si nadie estuviese mal, como si el mundo estuviese correcto, como si llevases allí, no la semana, sino todas las semanas desde que empezase todo.

Y luego, por la noche, cuando Marcos se iba para que saliese al escenario (la sala de manualidades, con treinta sillas, y más magia que en los estadios de Copperfield) Max Verdié, te entran las ganas de llorar al día siguien desde el blog, al darte cuenta que nadie aplaude más desde el corazón que los que lo tienen roto. O tan cansado.

Huérfanas del espejo equivocado.

martes, agosto 22, 2006

El Agente Número 46215

Y el caso, digo yo, que aunque el agente número 46215 de tu otro banco (y cada día el de más gente) está de obligatorias vacaciones hasta el uno de septiembre, a Max Verdié lo llaman, y se marcha a un sitio que se llama Ruiloba, en una parte del mundo que llaman Santander.

Ellas son anoréxicas, y Max, que se pone pequeñito siempre antes de subirse los telones, se asusta un poco.

Pero el show (y esto, ya saben, es la ley) debe continuar.

Y a punto está de comenzar...

lunes, agosto 14, 2006

El chino que sonreía a Sara

Pasaba ayer, cenando con La Prince en un discreto restaurante chino, que se llama Pekín y está cerca de la zona de bares que (bondad graciosa) aquí llaman Paraíso.

Hacia la mitad de la cena, tras finiquitar el pan que chorreaba grasa y que La Bella se entretuvo escurriendo a cuchilladas, a medias el pollo y estupendo el arroz, entraron en muy poco discreta procesión, pese al número reducido: un matrimonio cuarentón, con una niña. Barrigudo y corpulento él, con la camisa de los domingos enseñando las pelambres pectorales y una cadena de oro, algo entrecano, macho español casi de libro de texto, pelo rojo de quien ni tuvo ni retuvo ella, maquillada como si fuese a cantar sobre el piano en lugar de una de sus chicas. Ya me entienden. Tremenda, la madame. Y ella, la pobre Sara, vestida de rosa, imagino que en contra de su voluntad, desdentada y pizpireta, trasunto de la Pipi favorita de La Musa que cenaba conmigo.

Sentaditos y hundidas las narices en las cartas de menú respectivas, Ella y Él procedieron a continuar con lo que estaban haciendo desde que entraron, y me aventuro a presuponer, desde hace al menos cuatro años: ignorar a Sara. La pobre, al minuto de que nadie en la mesa estuviese preocupado más que de lo que se iban a zampar, pidió permiso para ir a ver los peces (cuatro peces dorados de esos, en un acuario más bien pequeñajo), a lo que le respondieron que sí, sin siquiera haber escuchado la petición. Lo mismo hubiese dado que la niña pidiese permiso para acuchillar al camarero. Cosa que precisamente no hizo. Y me explico.

Tras un breve momento mirando el acuario, la niña entabló espontánea conversación con uno de los camareros, que poco antes estaba jugando a las cartas con sus compañeros. En cierto momento, el camarero le tapó los ojos a la niña, en un juego injocente del que sólo la niña conocía todas las reglas. La única persona aquel rato que hizo caso a la pequeña persona que jugaba en su cabeza con los peces fue un perfecto desconocido de sonrisa sincera que apenas hablaba el mismo idioma de Sara (si es que alguien habla el idioma que todos hemos olvidado al dejar de ser niños).

En ese mismo momento el padre de barriga y cadena de oro, miraba al chino de reojo, con cara de "quita las manos de mi niña, chino de mierda, a ver si me levanto y te reviento". Sin mediar un momento, Sara, ven, le dijo a la niña, la que obediente y amable, despidió al camarero con una sonrisa y un simpático "hasta luego". El camarero miró al padre devolviendole la sonrisa de la hija con la amabilidad que sólo los que hacen de la hostelería un arte saben, le dijo adios, que no hasta luego a la pequeña, y regresó a su juego de cartas, cómplice único de un mundo que acababa de romperse, y del que, si dejamos de lado a los de dentro del acuario, sólo Sara tenía las claves.

¿Puedo jugar con los peces?

jueves, agosto 10, 2006

Universos paralelos (kimono blanco)

Una persona pequeña que trataba de cotillear me ha hecho meditar sobre el multiverso en el que apoyamos los pies, y desayunamos.

Imagino, y me declaro inocente, que son demasiados tebeos de superhéroes salvando el mundo, demasiadas novelas de Mundodisco , y algún que otro pernicioso documental (a nivel cuántico) de la BBC.

Pero, ¿y si* fuese verdad?

Meditenlo.

Cada decisión que tomamos, cada posibilidad, cada verdad y cada mentira, cada opción, cada trocito de oportunidad, escinde el universo en todas las posibles elecciones, provocando una infinitud de universos que provocan a su vez, otra infinitud. Existe un universo donde no soy mago. Otro donde los soy de verdad, y sigo haciendo judo. No me corté la coleta y terminé la ingeniería. Otro donde vivimos juntos. No se nadar, nunca aprendí a montar en bicicleta y no me encontré por la vida con Jesús, ni empezamos a escribir canciones. O donde todo eso te sucedió (o no) a ti.

Que son sucesos pequeños, realidades de bosillo, pero donde sucede que no le parecí pesado a una princesa con mi baraja mágica, y nos hicimos amigos al principio, y nunca hubo besos, o vivo apartado del mundo asustado de mis poderes, o abando eso que Mu llama el Camino, aburrido de mi kimono blanco, y no me encuentro a Samu, ni al clan que me cambió la vida al cambiarme de chaqueta. No me contrataron a tiempo en ING por llevar el pelo largo y no pude irme de casa, y tuve que regresar a Ponte Veccio, y allí sigo, hasta que encontré un trabajo de ingeniero, donde ni soy feliz ni conozco a nadie, y me aburro, porque no soy mago.

En el universo donde no existimos en camas separadas y te hago el desayuno se tomarían tantas decisiones por segundo que el aluvión de realidades alternativas quizá colapsaría la existencia. Pero seguiría decidiendo despertarme contigo. Me ahogué descendiendo el Sella y la gente de negro no me echa de menos porque no me conoció. Sin mi bici no hubiese pasado tantos veranos en la piscina, y no ocurriría este sábado la fiesta en casa de Zenón, diez años después.

Las letras de las canciones nunca dejaron paso a los sonetos, ni estos, tímidamente a la prosa. No estarías leyendo esto, porque este blog no existiría.

Ahora piensa: y si esta mañana hubieses despertado media hora más tarde. Y si el año pasado no hubieses pedido la copa que te emborrachó demasiado e impidió que hablases con coherencia con aquel chico que resultaría ser el hermano de la mujer (¡y hombre!) de tu vida. Y si hace veinte, o veinticinco años, tus padres no hubiesen empezado a besarse. Si Franco hubiese estado enfermo durante la batalla del Ebro**. Si Quevedo no hubiese aceptado diez mil ducados para comprar a toda la corte española. Si hubiese fracasado la reconquista, porque faltó una herradura, y por su culpa faltó un caballo, y por su culpa un caballero no puedo ir a una batalla, y faltó un combate que perdió esa batalla, que hizo perder una guerra.

Si no hubiese caído el imperio Maya. Si al señor de pieles que se le ocurrió redondear una piedra lo hubiese aplastado un mamut. Si el famoso meteorito (fetiche teórico) no hubiese visitado la tierra matando al noventa por ciento de las especies.

O si hoy, después de cenar, no te lavas los dientes. La infinidad, al alcance de su mano. A un latido de probabilidad.

Universos paralelos. Y demasiados tebeos de superhéroes.

_____________

* en inglés: What if...? Quizá esa frase sea la culpable de todo.
** y si los Nazis hubiesen ganado la segunda guerra mundial, recurrente pesadilla de la ciencia ficción. Si el imperio romano no hubiese caído, o lo hubiese hecho antes, o trescientos años después... infinidad ilimitada.

martes, agosto 08, 2006

La del pirata cojo

Se va.

Se marcha el Capitán Pirata. Consternados y sin rumbo, la tripulación cierra filas en torno a quien, parece ser que, para su sorpresa, ha dejado una huella tan profunda que no olvidaremos ni con pentotal.

¿Cómo llenar el hueco de lo insustituíble? No podemos, y ni siquiera querríamos intentarlo. Ahora, en estos ratos de trámite impreciso de despedidas y regalos, con fiesta pirata de por medio, la ausencia de mi Capitán es sólo un ejercicio intelectual que no será fáctico hasta, casualidad maldita, el día antes del estreno de Piratas del Caribe. No será hasta este fin de semana, imagino, en que notemos como nadie grita, ninguno va vestido como el dandy de la elegancia, no hay demonios a nuestro alrededor, y, fijense, los muertos descansan tranquilos en sus tumbas.

Esa noche, por ley, y en honor de alguien más grande que la vida, todo el mundo beberá.

De la botella de ron.

Suerte, y buen rumbo, mi Capitán.

jueves, agosto 03, 2006

Togakure Ninja Seishin

Las estrellas son mis ojos.
El viento, mis oídos.
La noche mi manto.
El frío es mi espíritu.
La sombre mi morada.
La determinación, es mi fuerza.
El respeto a mi maestro es mi preciado valor.
Mi personalidad es mi poder.
El estoicismo y la perseverancia mi cuerpo.
La supervivencia es mi ley.
La imprudencia es mi enemigo.
La razón de respetar o tomar la vida es mi estrategia.
Las leyes del cosmos son mi universo.
La adaptabilidad mi principio.
La vacuidad mi táctica.
La sensibilidad y el sentido del deber, mis armaduras.
El espíritu imperturbable, mi fortaleza.
El conocimiento de la mente sin apegos es mi espada.

A vista de pájaro

A efectos de juego*, hoy es mi día después del campo de trabajo.

Hoy, marea de ocasiones, me llega la resaca de gente, y de ruido, y de nocturnidad y alevosía. Hoy ya no me puedo bajar al césped a conversar con amigos/desconocidos, no me puedo confesar con Jose dónde me escuece el corazón, ni contarle a Luci por qué hueco no sonrío, o decirle a Carlos (espejito mágico), coloreado de consejo, que tampoco espere tanto, y esperar a que el zagal salte de la litera para levantarme. No evalúo qué ha pasado con el día y me pierdo en una extraña ausencia de horarios que no es buena para mi cabeza, ni para el que late.

Sabina suena menos a través del cable del empetrés, el mundo está extrañamente turbio, y sólido, bajo mis pies, y el universo ya no me cabe en un albergue. A vista de pájaro todo es más bello cuando no es necesario pisar la realidad. El cosmos de bolsillo de Cañete ya es historia, y como todas las historias (sobre todo, claro, las que llevan magia en dobladillos), ya no puede desaparecer, porque es, como todas las historias, inmortal, y como todas las historias que parten de donde duele, no puede olvidarse nunca.

Como el polvo enamorado de Quevedo, se apaga poco a poco el fuelle del latido y la nostalgia, mientras la ribera del río de la normalidad comienza a anidar el cauce habitual, el conocido, el de siempre y el del resto de la vida.

Un ciclo corto e intensísimo en el espacio entre los ciclos, intersticio de vidas paralelas, que, espirales a parte, ya no serán nunca las de siempre.

Hoy, resaca de gente.

Mañana... Dios dirá.

¿Evaluamos?

* a efectos de juego... Beli, va siendo hora de que empieces a jugar al rol, ¿no crees? Un beso, pero con Fuerza.
_________________________
La imagen es un astrolabio. Lo usan los piratas, cuando se pierden.

martes, agosto 01, 2006

Escribiendo las dudas

¿Cómo empezar a escribir las dudas del corazón?

Así empezaba una carta inconclusa que escribió alguien a otro alguien cuando se separaron y dejaron de hacer canciones. Hoy, como siempre, viene esta frase que ni pintada. Porque otra vez, y ya van cinco, termina un campo de trabajo, microcosmos sin permiso que en quince días condensa, taumo* por taumo, el mundo de treinta personas en un universo de bolsillo que nunca volverá a repetirse.

He reído, he llorado, me enfadé y se me pasó de golpe, he amado y detestado, he dudado y afirmado, me he sorprendido y asustado, y todo a ritmo de bolero de Sabina, y de pico y pala.

¿Qué contar al lector ocasional? Que he sobrevivo al montaje d euna pérgola de una tonelada de peso, que me enseñó un gitano rabudo a cavar hoyos en el suelo, que he vuelto a bailar como tocaba, que he reído, llorado, temido, buscado, deseado, visto y encontrado. Y que vengo sin dormir, y sin palabras, y que ya escribiré mañana, y que sólo quería dejar constancia de que me faltan, cómo no, más esquirlas del corazón.

Pa quien las quiera.

* el taumo es la unidad de energía mágica. es la cantidad de magia necesaria para crear una paloma pequeña o tras bolas de billar de tamaño normal.