...es el principio y el fin.

lunes, septiembre 29, 2008


Círculos.

Círculos.

Círculos, para el ojo poco observador.

Comienzan en el punto en que terminan, siempre iguales. Siempre diferentes. Yugen: desenfocados. Imprecisos, pero tremendamente detallados.

Visto de frente, el ciclo comienza y recomienza siempre en el mismo punto, es que entiendes que son espirales, y que sólo se repite el viaje si no te molestas en encontrar la perspectiva.

Estaciones.

Estaciones.

Estaciones, que dividen el círculo en trocitos.

Pedazos que entendemos mejor, y les podemos poner nombre. Y así sabemos a qué atenernos aunque cada instante nuevo sea una sorpresa. Banpen Fugyo: esperar lo inesperado. Y dejarse sorprender.

No hay más que cerrar los ojos y oler el mundo cuando llueven las primeras gotas: irrepetibles aunque parecidas, las Estaciones no serán nunca las mismas.

Momentos.

Momentos.

Momentos, cada uno único y perfecto.

Se agolpan esperando suceder, unos duelen y con otros nos reímos. Acaban, y más rápido que un reyón, proclaman monarca al instante siguiente. Omedeto: En Hora Buena. Y también en las malas.

A veces está el error de dejar pasar uno pequeño pensando en el mayor, y se va, se pierde y no volvemos a encontrarlo. Se gastan los que no empleemos. ¡Atrápalos!

Círculos.

Círculos.

Círculos...

El Asunto Del Hombre Sin Zapato


He intentado estos días escribir canciones.

No lo hago bien, pero es divertido. La culpa la tiene un disco nuevo que ha salido. Me han entrado ganas.

A veces pasa, diría una.

Lo malo es que sólo se me ocurre un tema, pero sobre ese no debería escribir. Para paliar el ansia, hago sonetos montado en la bici de los endecasílabos, como diría otra que es más Pequeña. El resultado es estrictamente cerebral. Como siempre. Escribo vivos, también. Juegos de rol en vivo. Nunca se me ha dado bien desarrollar ideas, sólo tenerlas, y la imagen de Tarkel sin un zapato atado a una silla con otros cinco tipos, encerrados en una habitación sin que nadie sepa de qué va todo, me persigue. ¿Cómo acabará El Asunto del Hombre sin Zapato? Hay un final sorpresa, pero no puede contarse por aquí.

El mundo crece bajo nuestros pies, inexorable, una fuerza irresistible que no podemos detener. El peso de la realidad (matrículas, trabajos, alquileres) lucha un duro mano a mano con la fantasía misteriosa que acecha y vive debajo de la realidad. A veces creo vislumbrar un patrón invisible y casi imperceptible que se arrasta bajo las capas de lo mundano, incomprensible aunque al alcance de la mano.

Otras veces, creo que leo demasiado libros de Vampiro.

El mundo, digo, crece. También el de dentro. Cada idea nueva se suma a las anteriores, cada imagen se añade al cuadro entero, y nunca se detiene la rueda que lo mueve todo.

La belleza, igual que la sabiduría, acecha en cada brizna de la existencia. Todo funciona muy deprisa y acabamos convirtiéndonos en usuarios del sistema de usar y tirar. Todo está poco claro y se nos vuelve impreciso, y se suman días que se van perdiendo, aunque el tiempo (muy, muy despacio) arregla, inerme, heridas (en la rodilla, en otro sitios) que se dejan para luego.

No queda otro remedio que seguir caminando, aunque duela la rodilla, aunque cada vez me la miro (y toco) menos.

Estos días he intentado escribir canciones.

Y sólo me ha salido esto.

Y El Asunto del Hombre sin Zapato.

jueves, septiembre 25, 2008

Un violinista en tu tejado

Eres tan dura
como la piedra de mi mechero.
Me asaltan dudas
de si te quiero.
Eres tan fría como el agua
que baja libre de la montaña.

Y no lo entiendo:
fue tan efímero
el caminar de tu dedo en mi espalda dibujando un corazón
Y pido al cielo
que sepa comprender
estos ataques de celos
que me entran si yo no te vuelvo a ver.

Le pido a la luna
que alumbre tu vida,
que la mía ya hace tiempo que yace fundida.
Con lo que me cuesta
querer sólo al rato,
mejor no te quiero, será más barato.
Cansado de ser el triste violinista que está en tu tejado,
tocando pa´l inglés siempre desafinado.

Eres tan tenue
como la luz que alumbra en mi vida,
la más madura fruta prohibida,
tan diferente
y parecida
a la tormenta que se llevó mi vida

Y no lo entiendo...
Fue tan efímero
el caminar de tu dedo en mi espalda dibujando un corazón.
Y pido al cielo
que sepa comprender
estos ataques de celos
que me entran si yo no te vuelvo a ver.

Le pido a la luna
que alumbre tu vida,
que la mía ya hace tiempo que yace fundida.
con lo que me cuesta,
querer sólo al rato
mejor no te quiero, será más barato.
Cansado de ser el triste violinista que está en tu tejado.
Tocando pa’l inglés siempre desafinado. (bis)

Mientras rebusco en tu basura
nos van creciendo los enanos
de este un circo que un día montamos,
pero que no quepa duda,
muy pronto estaré liberado
porque el tiempo todo lo cura,
porque un clavo saca otro clavo...
Siempre desafinado,
mientras rebusco en tu basura,
nos van creciendo los enanos
de este circo que un día montamos,
pero que no quepa duda...
_____________
De Melendi, del último. Que no siempre hace que entren ganas de bailar.

Ya no sé hacer canciones


De todas formas, no he sabido nunca.

Escribí muchas (algunas) en una época anterior, cuando todo estaba más claro y los Marines Espaciales llevaban servoarmaduras modelo 6. Jesús, el otro que cantaba, desapareció del mundo y asoma la oreja muy de vez en cuando. Sé, que me lo han contado, que le va bien aunque siempre que me lo cruzo parece un poco triste por dentro.

Igual es que llega el otoño.

Le prometí a La Duenda que nos juntaríamos algunas veces para hacer canciones. Nunca se fíen de lo que les prometa un pirata.

Me he bajado el último del Melendi.

Y escucho las letras y pienso en que cada vez estoy más lejos de lo que quería ser en diez años el chico de pelo largo que tenía Marines Espaciales con servoarmaduras modelo 6. No soy el que quería ser, y cuando los Marines lleven servoarmaduras modelo 8, quiero ser otro que ni me imaginaba cuando la modelo 6...
He hecho cosas que jamás pensaba que haría, y dejado de hacer otras que pensaba que eran inevitables.

Y he metido la pata. Muchas veces, como para toda la vida.

Y me he encontrado gente maravillosa, y sigo teniendo la curiosa certeza de que todo irá bien, pero, con las primeras canas empiezo a darme cuenta: al destino hay que empujarlo.

No hay canciones en el mío. Hay otras cosas (aplausos, quiero creer, magia, espero, fantasía siempre, gente de negro) y espero que vayan ocurriendo.

Que alguien me pregunte dentro de diez años si todavía no sé hacer canciones.

De todas formas, no he sabido nunca.

miércoles, septiembre 24, 2008

Mi nombre es Alcázar




El aire frío del otoño castellano se arremolinaba. Viento, barriendo hojas y diarios.

- En serio, no te atreves - dijo, mirando desafiante a su compañero.
- Pues claro, idiota - le interpeló, visiblemente ofendido - además, es mentira que esté encantado.

El teatro se erguía firme y poderoso, casi irreal, como rodeado entre la bruma. Ninguno de los dos muchachos sabía que llevaba abandonado sólo treinta años, pero no lo hubiesen creído de haberlo sabido. Viejos carteles que aparentaban un siglo de edad caían vencidos por la edad, presa del tiempo. Sucios cristales rotos atestiguaban que nadie había pasado desde hacía mucho por una taquilla en la que una rata se afanaba en morder un cucaracha, únicos y mudos testigos de una gloria ya caduca.

- Pues yo te digo que sí está encantado - se jactó el primero de los muchachos, subiendo la cremallera de su abrigo - me lo ha dicho mi hermano mayor.
- Tu hermano mayor es un mentiroso, y además es un cobarde - le espetó el segundo, mientras se quitaba el gorro y miraba uno de los altos ventanales, quizá calculando cómo trepar hasta él.

El viento frío de la noche de Valladolid mecía viejos papeles en la acera. Restos de diarios con noticias que los muchachos no entenderían, pistas y claves de una ciudad hace tiempo rendida al sopor, a la desidia, donde los días eran cada vez más cortos y los hilos que manejaban su devenir cada vez más oscuros. Más imprecisos. Más tenebrosos. A lo lejos, lo que los muchachos creyeron un perro aulló a la luna. Hubieran regresado corriendo a sus casas presas del pánico de haber sabido a qué se debía el aullido.

- Pues digo que no te atreves.

*******

Salió sangre.

Poca, y fue más el susto que la herida.

El muchacho se miró las heridas de las manos, la piel levantada y la carne enrojecida. Apenas un rasguño, pensó, para haber caído del ventanal.

- Carlos, ¿estás bien? ¿Te has matao? - la voz venía de fuera, de la calle - dime, mierda.
- No, subnormal, no me he matado - respondió Carlos desde dentro - esto está hecho una mierda, todo está lleno de polvo, como en las pelis esas de blanco y negro de fantasmas - dijo, aparentando menos miedo del que tenía.

Carlos miró en derredor. La luz era escasa, aunque la claridad de la luna y algunas farolas lejanas dejaban caer hilos de luz en el vestíbulo del viejo, muy viejo teatro. Un busto de Lope de Vega le observaba inerte desde una esquina. Los techos eran altos, muy altos, y una lámpara de telaraña resistía colgando el embate de las décadas. Aunque no intacta. A varios metros, abajo y más adelante, su gemela aparentaba en el suelo haber tenido menos suerte.Carlos había esperado ratas, cucarachas, quizá murciélagos, aunque sólo los hubiera visto en las películas.

No lo encontró.

En su lugar, una pálida atmósfera irreal empapaba el lugar. Lo ralentizaba. Todo allí era viejo y roto, y una capa de polvo como de estrellas cubría cada palmo del vestíbulo.

- Carlos, ¿qué haces? - dijo el muchacho fuera, pero Carlos ya no le prestaba atención.

La aire preternatural de aquel vestíbulo tenía un matiz irreal, como si fuese un escenario sacado de una fotografía antigua. En el más absoluto de los silencios, Carlos creyó oír un voz, profunda, grave y lejana reverberando en el suelo, en las columnas. En el mundo. En el viento muerto del interior del vestíbulo.

Caminó, hacia la entrada al escenario.

Carlos dejó de pensar en el dolor de sus manos en el mismo momento en que alguien más olió su sangre.

*****

- ¿Quién anda ahí? – el rugido era monstruoso, la voz que lo profería retumbaba en toda la sala del teatro haciendo agitarse las lámparas, haciendo temblar el suelo - ¿Quién? ¿Quién se atreve?

Carlos ni siquiera se pudo mover. El pánico, el horror, le mordieron los nervios y quedó paralizado. Su pulso se aceleró. Aquello excitó más a la critura.

La corpulenta bestia con voz de hombre avanzó hacia él, atravesando el teatro en línea recta. Si Carlos, si sus esfínteres no hubiesen adquirido vida propia, podría haber olido a varios metros el hedor podrido que brotaba del montruo.

- ¡Maldita sea! ¿Quién eres, niño? – si el rugido no hubiese estado teñido de la violencia de una amenaza de muerte, quizá Carlos hubiese percibido la perfecta entonación y el timbre poderoso, disfrazados de horror y hambre antinatural.

La criatura arrancó una butaca de un zarpazo en su inexorable avance. Otra. Dos más. Como el bosque ante una máquina imparable, Carlos vió a la bestia deforestar aquel teatro. El polvo que cubría los asientos se enmarañaba en una nube imprecisa, y Carlos empezó a llorar por el polvo, por el miedo. Sobre todo por el miedo.

El enorme ser se erguía frente a Carlos. Se arrodilló. Su cara, su fétido aliento y una purulenta colección de pústulas se colocaron a la altura del rostro de Carlos.

La voz grave del engendro ahora sonaba calmada, reconfortante, firme. Aquello sólo contribuyó a asustar más a Carlos.

- No, no, no… - dijo el gigantesco encapuchado – no tienes que preocuparte más. ¿Cómo te llamas?

Carlos no respondió.

El grotesco Goliat volvió a hablar. Profundo y solemnte. Poderoso.

- Mi nombre es Alcázar.

*****

El amigo de Carlos oyó un grito espantoso, pero muy breve, llegando asordinado desde las tripas del teatro abandonado.

Un escalofrío le recorrió el espinazo de arriba abajo. Pensó en correr. Pensó en ir a casa. Pensó en huir. Pensó en dar explicaciones a sus padres mañana, y a los padres de Carlos pasado mañana, pensó mucho y pensó rápido.

Un olor fétido le sorprendió, y poco después dejó de pensar.

Nadie había cerca, así que nadie oyó nada.

A lo lejos, algo que no era un perro aullaba a la luna.

Algunas horas después, rayana el alba, un borracho oiría una voz grave y profunda, cargada de atormentado sentimiento cantar con timbre excepcional un siniestro miserere.

Pero esa es otra historia.

El aire frío del otoño castellano se arremolinaba.

Viento, barriendo hojas y diarios.

martes, septiembre 16, 2008

Náyade



Me alegro.

Mucho.

Ya hablé de ella. En el blog, me refiero.

En la realidad, alternativa o no, lo hago a menudo. Muchos conocéis parte de su historia porque yo os la he contado, porque a veces me acuerdo de ella, porque generalmente, aunque no lo diga, no la olvido. Ni quiero ni podría. Ni debo.

Hay gente que pasa por la vida.

Y gente que se queda.

Ella vive en Inglaterra desde hace algunos años, en un lugar que llaman Swindon. Antes lo hacía en Valladolid, mi isla favorita, y antes de aquello, como Afrodita, nació en un lugar al lado del mar, que sus habitantes llaman Santander.

Como ya sabéis, como suelo contar, creo, se me ocurre que la gente que tiene Nombre en las historias no ha venido (no está) por casualidad. Dios no juega a los dados ni consulta tablas de críticos. Hay muy pocas cosas que sucedan sin razón.

A muchas personas les ha sucedido Bea. Como un faro, nos ilumina trozos del camino que ya no veíamos, que creíamos perdidos y resulta que el recorrido es mucho más sencillo de lo que creíamos. Que nos cura
con palabras la tormenta.

No sé qué casualidad mágica ha colocado a Bea en mi vida, y demasiado a menudo pienso que no sé qué hacer para mantenerla en ella. Por alguna razón que me es ajena, ella ha decidido quedarse y hacerme de faro cada vez que hablo con ella. Tiene el curioso título (y ella se está enterando mientras lee) de ser una de las dos únicas personas del mundo de quien acepto que me echen la bronca.

Y, cómo contarlo, no sé cómo devolverle todo lo que ella me ha dado.

Buscaré en la chistera.

Cómo me alegro.

¡Muá!

miércoles, septiembre 10, 2008

Los tengo a cienes

Es viejo.

Mucho. Hace cinco o seis, pero a veces me parece que hace mil años. En cierta ocasión amé a una princesa del reino vegetal (con violín). Era una patatita. La vi hace poco. Estaba preciosa y modernísima.

Y feliz.

Así da gusto reencontrar personas.

Es viejo, pero aquí lo pongo. A veces hacer limpieza hace sonreír.

Un beso, Patati.

LOS TENGO A CIENES
(a una patatita a un violín pegada)
En el mismo huequito que tu sienes
se esconde, chiquitín, el que suscribe.
¿Un verso para tí? Los tengo a cienes
cada vez que me alquilas el Caribe,

un trocito del mar de la impaciencia,
que deja empapadito al que naufraga
en el puerto privado de tus bragas,
paraíso terrenal, por excelencia.

Y luego a reposar nuestros ardores
en un campo de amor de Coliflores,
los dos manga por hombro y desnuditos.

Con que fíjese usted, menuda historia,
un graffitti que ha puesto en mi memoria
un violín travïeso y redondito.

martes, septiembre 09, 2008

Blam

Suele ser divertido creer en teorías divertidas. La de las tierras alternativas (la de los tebeos, la de Terry Pratchett, la de Stephen Hawking) en concreto. Siempre, cada vez que tomamos decisiones, cada vez que hay posibilidades de que ocurra algo, el multiverso se mueve y allí, a un latido de vibración, a una fracción de posibilidad de nosotros, está un universo en el que ha ocurrido algo que en el nuestro no.

Suele ser divertido.

Y a veces, en fin, no.

A veces es espantoso.

Se conocieron un viernes. Ya se habían visto antes, pero apenas habían hablado. Tenían constancia de su respectiva existencia, simplemente. ¿Sabes? Ni siquiera se caían bien. Es algo normal con la gente inestable. Si dos cosas que se mueven mucho se ponen cerca, algo chocará con algo.

Y chocó, claro, en esas pequeñas ocasiones que les dieron constancia de las respectivas existencias. Los pequeños roces son incómodos, y tardan en olvidarse. Ese viernes se rozaban, recordando la constancia que se tenían, que se tuvieron.

Y eran inestables y se movían mucho.

Y, por azar, por curiosidad, por miedo al resto del mundo, por hambre y por sed, por falta y por exceso de muchas cosas, por chulería, por el vino, porque les picaba y se rascaron (el uno al otro) o por cualquier causa que se te ocurra: se acabaron enganchando, porque se movían mucho, y acabaron muy cerca el uno del otro.

Como diría mi amigo el capitán Sepherius, que nunca ha amado pero le han herido muchas más veces que a mí, el gran, el gran problema de mirar a alguien de cerca es que acabas viendo los huecos que lleva en la armadura. Y sin ropa, es muy fácil ver y hacer heridas y son muchas las ganas de evitar hacer más y de acariciar alrededor para que duela menos.

No se puede hablar mucho de los momentos en que no se puede hablar mucho porque está la boca, y todas las bocas, ocupadas en asuntos más urgentes.

No lo haré.

Después de, ella recogió las piezas de la armadura y con ella puesta se marchó.

Él la acompañó a la puerta. Con la coraza (tres o más en dos de seis) puesta y aprestada, aunque él la llevaba a medias. Él dejó caer un adiós que ella recogió sin mirar atrás y fue al ascensor, mientras el cerró la puerta.

Era muy pesada.

Se cerró despacio.

Blam.

El eco reverberó en el marco, en la pared, en la escalera, en el edificio. En el universo.

Uno o dos días después él recibiría un mensaje con noticias peores sobre todo esto, aunque entonces lo ingnoraba.

Mejor.

Mucho mejor.

Ya tenía bastante con el blam.

Blam.

Allí al lado, a un latido de vibración, a una fracción de posibilidad, ella se quedó a dormir y les amaneció el atardecer. Él odió la teoría espantosa de las tierras alternativas (la de los tebeos, la de Terry Pratchett, la de Stephen Hawking) y a la pareja desnuda de armaduras del universo contiguo y regresó a la cama.

La cama, como las pizzas y las ganas son la sustancia del multiverso que más rápido pierde el calor. Se metió y encogió por el frío y trató de dormir.

No pudo.

Los últimos ecos del blam rebotaban en sus tímpanos, en su estómago, en todo su universo, definiendo lo que no iba a pasar.

Insomne, pasaron uno o dos días.

Sonó su móvil.

Era un mensaje nuevo.

Hay teorías espantosas.

Blam.

martes, agosto 26, 2008

Me regalan un sombrero


El texto íntegro y exacto dice:

"Te regalo un sombrero"

"Te regalo una varita"

"Marcos eres grazioso"

"- Te regalo una maqueta (tachón)"

"Marco esres muy gracioso"

"Marcos te reg"

"Te regalo un manicomio"

"Marcos se que eres gracioso y divertido."

"Te regalo un conejo"

"TE REGALO UNA BALLENA"

Eso pone en el papel que me han rellenado y dado hoy los niños del taller de juegos cooperativos.

Pues eso.

¡Que ahora tengo una ballena!

domingo, agosto 24, 2008

Todos menos Batman


Todo el mundo (excepto, quizá, Batman) tiene miedo cuando contempla los ojos del abismo.

Hay absimos pequeñitos, que se superan de un salto, y otros enormes que en apariencia sólo pueden salvarse con superpoderes. Yo, por una sencilla cuestión de clase y categoría, sí tengo superpoderes. Leo la mente y me fundo con las sombras, habilidades tremendamente útiles para pedir pizzas o llegar el primero a por los canapés de una fiesta.

Además, entre mis amigos hay otros del mismo clan ninja, incluyendo a un miembro de la antigua raza de los Yeti, un científico loco, trasunto de un tardío y jovencito doctor Frankenstein y el Lex Luthor pre-crisis. Hay un avatar de un dios cornudo en la tierra, algún que otro viajero del tiempo y adoradores del metal. Muy grandes.

De todo hay en la viña del señor.

Somos un poco demasiado cómodos para montar un supergrupo (lo cual tiene que ser, además, carísimo) y se me hacen caca las tripitas pensando en una hipoteca sobre la Atalaya de la Liga de la Justicia, una Magocueva o la Mansión de los Vengadores*. Pero lo pasamos bien.

Sin embargo, siento algún que otro estertor de retrocontinuidad.

Alguien, alguien poderoso en una escala que no entiendo reajusta nuestras historias para albergar hechos que no hemos vivido, para encontrarnos cosas que nunca antes vimos... aunque recordemos haberlo hecho. Es tremendo pensar que alguien, alguien poderoso en una escala que no entiendo pueda jugar así con los hilos de nuestras vidas, pero como bien sabe Harvey Dent, todo tiene dos caras.

Son las realidades infinitas.

Infinitas.

Y sin embargo... quienquiera que haya leído los suficientes tebeos sabrá que al final, todo vuelve a repetirse. Lois Lane siempre se acaba cruzando con Superman de alguna manera, los padres de un jovencísimo Bruce Wayne son brutalmente asesinados delante de sus ojos, el Capitán América lidera La Venganza de la Reina en lugar de Los Vengadores y Ojo de Halcón confunde a Flash con El Zumbador.

La gente, la gente importante, la que tiene nombre en las historias, vuelve a cruzarse. Siempre.

¿Que de qué hablo?

Hablo de que no me creo, amigos, que nos hayan puesto aquí por azar.

Digo que en otra de las 13, 52 ó infinitas realidades separadas a un latido de vibración, habéis sido tan grandes que el universo decide que tenemos que seguir encontrándonos en ésta.

Y ese abismo es el que me da miedo (porque no soy Batman) mirar.

Y sin embargo, sonrío, os miro al otro lado y salto.

Arriba.

Arriba y fuera.

_________________________________
* Porque la verdad, con la de sitios solitarios con buen tiempo que hay por el mundo, no se le ocurre al papanatas del granjero más que plantar su villa en el polo norte. Con dos pelotas.

sábado, agosto 23, 2008

La Falsa Moneda


Es un truco.

Consiste en hacer creer al espectador que la moneda que él te ha entregado es falsa.

Por alguna extraña analogía, cuyo origen me es ajeno, se llama también así a la técnica de fingir que no recuerdas el nombre de una chica que te han presentado ese día. De eficacia probada, si no se abusa.

Grandes expertos la emplearon antes que yo.

¿Dónde puede aprenderse más?

En los apuntes.

En el libro de las tres eses. Shinobi Sensual Secrets.

Ayer vi a Fanto. Hacía ya más de dos años. Mi mentor en el arte del amor ahora vive en Madrid (si es que allí se puede vivir), lleva barba y entra a las pijas. Practica Judo en lugar de Nin Jutsu y sale con camisa.

Pero poco más ha cambiado.

Lo mejor de reencontrarse con con viejos amigos es la maravillosa sensación de que algo ha vuelto a casa.

De que todo está bien.

De que habrá otra copa en otro lugar.

Y de que seguimos estupendos.

¿Más pruebas? Septiembre. Madrid.

Lovin´ Ryu.

Guarden a sus hijas, que llegamos.

lunes, agosto 18, 2008

Me levanté meado una mañana...


...pues con niños me acosté.

En fin.

Días mezclados, como corresponde al espacio inter-ciclos que vivimos los veranos.

Los calendarios, por una razón más bien cabalística mueren y empiezan en navidades. Pero nosotros, magos de a pie, los empezamos con los cursos académicos, como todo el mundo.

El intersticio entre curso y curso es un lugar sin dioses ni leyes. Y siempre, siempre, una etapa de cambios.

Unos, para bien.

Otros, paraván.

Pero llega septiembre, que siempre criba y pone en orden, este curso/ciclo estrenando trabajo. ¿Me haré por fin el tatuaje? ¿Adquiriré un katana digno de mis ancestros? A ver si entrenamos ya, que nos estamos, diría Samu, volviendo gordos interiores.

Y yo a ver si espabilo. Que una cosa es recuperar los poderes, pero, como me dijo un maestro verde "has de aprender el control".

Procuraré no acostarme con más niños, señoría.

La culpa es del Merinos.

Cojones.

lunes, agosto 04, 2008

Que se pongan el sombrero


Porque empiezan mañana.


Son 18 niños que van a ser alumnos de un taller de magia, dos días a la semana, hasta final de Agosto.

¿Cómo saldrá? El año pasado fue inolvidable y tremendamente sorpresivo. Y es complicado sorprender a un ninja. Y más a uno que lee el pensamiento. Pero así fue.

También hay un taller de juegos colaborativos. Hay que enseñarles a jugar sin competir. Un furioso coro de voces me grita "¡rol! ¡vivos! ¡mortal coil!". Pues claro, hombre. Hay que adoctrinar a las nuevas generaciones.

Vuelvo a tener ganas de hacer cosas después de un espantoso y casi vegetal año. Al menos he descubierto los dobles fondos de algunas personas y recuperado la vista y la objetividad, en lo que al pulso (y su órgano) se refieren. Como excusa diré que me había suplantado un skrull (parece ser que está de moda).

No me gusta Superman, ya lo sabéis.

Pero ¡arriba!

¡Arriba, arriba y fuera!

____________
Si tienes menos de 13 años y quieres ser mago, ve a visitarme al centro civico Bailarín Vicente Escudero. Se aceptan ingenieras guapas de color rosa, frutos secos, cítricos pequeños, vacas, samu-rais, presidentes, duendas, arquitectos, bucaneros... toda esa panda.

viernes, agosto 01, 2008

Tortilla, ya no estamos en Kansas


Ni en Calamocha.

El viento se lleva el último campo de trabajo, convirtiendo en memoria lo que era presente, justo antes de la resaca y de llamarse nostalgia.

Ha, como le dije a David, estado bien.

Hemos hecho frente a un campo totalmente desorganizado y le hemos sacado provecho. Nos hemos reído, hemos llorado, hemos visto (¡tenían un rex!) dinusaurios, hemos sido cebados a discreción por doña Rosario, hemos hecho la fiesta, hemos nadado, y, dicen unos carteles, limpiado una parte de un río, cerca de un puente romano donde se hacen calvos, y que se llama Jiloca.

No ha estado mal.

Terminó muy bien lo que empezaba regular, y se han grabado momentos (en la cabeza, porque no me fío de las fotos) que no podremos olvidar. Un perro llamado Tortilla, al señor Bitar con gafas de judío y fez de Pakistán, mesié Paul con un perrito de globo en el paquete, los escotes (nunca suficientemente rumoreados) de Mapi, la nerviosísima Marta que resultó ser de pega, la tortuga gigante y la tortuga francesa, el descubrimiento inesperado de que los guardabosques de Dragones y Mazmorras sí que existen y se llaman Paco, los disfraces de ánima, la anaconda, el superheroico rescate de Anita en medio de la marisma.

Nos lo montamos en plan pajillero. Con lo que había y como pudimos. Y así, a pelo, hicimos un taller de defensa personal, uno de masajes, una noche de los talentos en la que Luis no pudo mear y un falso estriptis que nadie vengó.
No fue tan mala idea incumplir las normas de la campística, y llevar en el calcetín a Blonca. Con o.

Y, como la dama Pelirrubia me dijo una vez, me levanté una mañana y vi que la herida ya no estaba.

Me duele, sí. Pero sólo cuando aprieto.

¿Quién ha dicho culo?

sábado, julio 12, 2008

Cerrado por reforma


Ellos se levantarán en un par de horas para hacer un gotonpo.
Como los jedi, irán en mi pensamiento.
Apenas he dormido (una hora), como siempre que tengo, ay, viaje al día siguiente.
Por eso pienso mal y tengo palpitaciones.
He descargado chistes de Eugenio para quedarme frito en el autobús. Va a ser mala idea, y llegaré, dormido y carcajeante a Calamocha, Teruel.
Allí otras veintitantas personas de varios países nos esperan a La Kohaiesa y a mí para eso del campo de trabajo.
Yo ya llevo siete.
Alguien huele a rancio. Jubilese, abuelo.
Son veinte días, ya volvemos.
Mientras tanto, corazón cerrado por reforma.

viernes, julio 11, 2008

Vacaciones en Tierra-7 (inventario)

Me encanta alargar mi indolente adolescencia.

En un catársico estertor, quemo mis últimos cartuchos de veranos en tierras paralelas: séptimo (y muy seguramente, esta vez sí) último campo de trabajo.

La ley, señores, está para respetarla. Por eso son leyes. Las del hombre las ponen los hombres y las de Dios las pone Dios. Las del Universo estaban ya cuando llegamos. Igual que las de los campos de trabajo.

Sí, claro. Me voy a Teruel. Este campo de trabajo rompe casi todas las Leyes de la Campística, dogma de mi veraniega fe particular los últimos diez años.

Y, como todas las leyes, no es más que cuestión de tiempo encontrar una razón estupenda para saltárselas.

A la torera.

Lo hago por alguien a quien no sabía que iba a echar tanto de menos. En parte por enfado, por culpa de los pérfidos Albioneses, y en parte por impulso. Surgió una noche de fiesta y decidimos apuntarnos. Ella nunca ha ido a ninguno, y me parece una estupenda manera de pasar el testigo. Nos lo vamos a pasar (cuánto te echo de menos, Bruja) pirata.

Ni a la playa, ni al sur, y además, acompañado.

Cuando quebranten la ley, asegurense de hacerlo a lo grande.

¿Qué me llevo? He elaborado el siguiente

Inventario

de ropas, útiles, trastos y telares
que me llevo al campo de trabajo

++ Sesenta camisetas. Tres por día. En algo tendremos que parecernos mi hermano el Alemán y yo.
++ Catorce calzoncillos. En mi opinión, demasiados. Ha sido idea del Botas.
++ Un condón. Lavable. Que hay crisis.
++ El MP4 que llevé el año pasado. Con la misma música, para echarla de menos aunque sea Bruja. Ella cree que se lo digo a todas.
++ Botas, deportivas, sandalias y chanchuflas. Si no sabes lo que es una chanchufla es que no has vivido.
++ Cosas de magia y de andar leyendo el pensamiento. Porque hacer trampas, como las tiritas, siempre viene bien.
++ Un cuaderno. Y un boli. Para hacer sonetos si se tercia.
++ Una baraja buena. Para no romper. Una baraja mala. Para las boquillas de los palitos de la risa. Ja.
++ La Men´s Health de este mes. Si ha podido Pablo Motos, podré yo.
++ El móvil. Línea cortada, que, repito, hay crisis.
++ La camisa de latino. Ha visto romperse más corazones que yo. Su historia hasta que me fue legada es apasionante.
++ Pantalones de marcar paquete. Fundamentales.
++ Omamori. Para hacerme el internacional.
++ Diccionario de inglés. Nunca sabes a quién tendrás que insultar.
++ Una kohai. Para usar de porteadora. Sin ella, no existiría este viaje. Blanpin: ¡QUE NOS VAMOS!

miércoles, julio 09, 2008

¡Hombre soldar máquina!


Qué a gusto.

Hoy ha sido un buen día.

Pero antes... verbigracia, los antecedentes.

Hace un año compré un reproductor de MP3. Esos que llaman MP4. En un segunda mano, de esos extraños productos que tienen a estrenar. El día antes de irme a un campo de trabajo. Lo llené de música, de la cual apenas escuchaba la mitad y, el último día del campo, la hembra de la clavija donde se insertan los auriculares se soltó.

Maldita sea.

Mis vacaciones fueron más largas que las dos semanas de aquel campo de trabajo: pasé unos días antes en Cartagena haciendo el punki con Cris y Poncho, y tras el campo fui a Granada y me perdí entre lunares. Cuando regresé, la efímera garantía de un mes ya había expirado.

Mis habilidades mecánicas son escasas. Traté de repararlo como todo lo que me estropea: ignorando el problema. Así que el reproductor fue condenado al ostracismo durante casi un año. Además, me regalaron un Ipod, al cual maldigo.

El caso... es que no voy a llevarme el Ipod al campo de trabajo. No sólo es probable que lo pierda, sino que lo odio. No consigo domeñar el programa maldito que rige sus tripas.

Así que he rendido un curioso tributo.

He cogido su soldador, y me he alegrado al ver que aún quedaba estaño útil para soldar.

He desmontado el aparado, pegado la hembra donde se inserta el auricular y soldado sus bornes, o como se llamen.

Luego, lo he vuelto a montar.

Suena perfectamente, como el día que lo compré.

Ni siquiera me voy a molestar en cambiar la música. Así sonreiré cada vez que escuche el nenúfar solitario, aunque no esté mi Bruja.

He recogido el soldador y lo he guardado.

En alguna parte, mi padre se ha alegrado mucho.

lunes, julio 07, 2008


Un Relato Asombroso

sobre La Gata


por


Marcos Pastor

guionista y productor de APK


Santiago es una ciudad antigua, en medio de una tierra antigua.


Eso pensaba El Mago mientras caminaba por una calle oscura y quizá irrealmente estrecha. Todas las ciudades antiguas tienen lugares extraños, donde los encuentros fortuitos con lo desconocido son... cuando menos, memorables.

Ya anochecía.

El Mago escudriñaba las esquinas, vigilaba la oscuridad y acariciaba su Sello. La noche en el norte es buen lugar para sorpresas peligrosas. La Oscura Cofradía era poderosa en esa parte del mundo, y no tardarían en decidir tomarse la justicia por su mano, aunque El Mago hubiese vencido a su Gran Maestro en duelo de manera legítima.

El Mago ajustó su sombrero. La noche refrescaba.

Oyó un maullido.

No supo precisar de dónde venía.

Siempre, en el mundo de la magia, es peligroso no saber precisar de dónde viene algo. Se asustó.

Murmuró el comienzo de un conjuro. No era un conjuro amable, y no se molestó en disimular el brillo de la mano. Si la Oscura Cofradía venía a por él, los mundanos tendrían un buen espectáculo.

Pero no.

Salió de la sombra, de la misma forma terrena en que saldríamos tú y yo.

El mago la miró a los ojos, oscuros.

La gata le devolvió la mirada.

Él se agachó para observarla más detenidamente.

Ella se acercó y se dejó acariciar. Su pelaje era extrañamente suave para una gata callejera, sin embargo no parecía ser territorial o pertenecer a ninguna de las casas cercanas. Quizá, pensó el mago, haya venido de lejos. De muy lejos.

El Mago deshizo el conjuro para acariciarla mejor, con ambas manos.

Estaba seguro de que había visto esos ojos en alguna parte, pero no supo precisar dónde.

Por la noche, en los reinos de la magia, es peligroso no saber precisar dónde.

Lo miré y estaba muerto


No sé (aunque lo imagino) cómo hubiese estado el gato si yo no hubiese mirado. Quién sabe. Yo no lo sé, y Schrodinger tampoco, me temo.

El caso es que estaba muerto. No dentro de una caja, sino en el arcén, justo delante de la delegación territorial, donde los tipos elegantes y sus bellas kohai se apuntan a los campos de trabajo (y adoctrinan el transeúnte ocasional).

Tenía aplastado el craneo, en una mueca desagradable que le deformaba el rostro. No sé por qué la muerte se empeña en ser horrible. Si los muertos tuviesen un aspecto sereno y tranquilo, hasta la muerte violenta nos daría menos miedo. Pero no. Los guiñapos y restos de vida que nos acercan la sombra de la muerte (a saber: la sangre, las fracturas, el dolor), a pesar de ser una muestra de que seguimos vivos nos hace pensar en el rato en que ya no lo estaremos.

Como el gato.

Un autobús, en su ruta habitual pasó por allí, y por encima de la cabeza del animal. Lo aplastó más. Y la mueca se volvió más desagradable.

Y sin embargo, la inevitable asociación de ideas me hizo acordarme de personas que ya no estaban y de lo grandes que fueron.

Hay algo, en lo ominoso e inevitable de la muerte que siempre hace que piense en la marca que han dejado en mi parcela de realidad lo que han tenido que marcharse.

Y no me asusto.

Pienso que, lejos, en las antillas, en Nueva Orleans, en Cuba, en Brasil, hay gente que no se asusta.

Lo llaman vudú, lo llaman Santería, lo llaman Candomblé.

Allí donde la doctrina católica y la educación occidental han fracasado, los loas del voodoo se alzan triunfantes.

No hay miedo. Quizá sí tristeza, como en todas las despedidas, pero no hay miedo.

Sólo el vivo convencimiento de que alguien ha comenzado un larguísimo viaje hacia un sitio mejor.

Y un convencimiento igual de vivo de que ese alguien, sin embargo, sigue cerca.

Una vez fui sacerdote vudú.

No sabéis cómo me alegro

jueves, julio 03, 2008

Las 5 leyes de la campística


La experiencia, la vida, el budo y demás me han enseñado que existen leyes a aplicar en la elección de campos de trabajo.

1ª Ley de la Campística: no vayas a Castilla.
2ª Ley de la Campística: vete al sur, salvo que contravenga la primera ley.
3ª Ley de la Campística: vete a la playa, salvo que esto contravenga a la segunda y/o tercera leyes.
4ª Ley de la Campística: NO se repite campo de trabajo. Esta ley NO puede ser contravenida.
5ª Ley de la Campística: vete solo, que se liga más y puedes mentir lo que te de la gana sin ser (sic) contravenido. Esta ley sólo será quebrantada en los Casos Excepcionales (ver impreso adjunto).

Así, además, existen una serie de


RECOMENDACIONES GENERALES
para el estupendo disfrute
de su
campo de trabajo

++ Independientemente de lo que hayas calculado, necesitas MÁS camisetas.
++ Independientemente de lo que hayas calculado, no necesitas TANTOS calzoncillos.
++ Llevar botas para trabajar en aire libre en verano NO es ser exagerado.
++ ¡RECUERDA! Las carretillas de obra NO tienen freno.
++ Independientemente de lo que hayas calculado, te lo aseguro: no necesitas TANTOS condones. Y no sé ni si debería usar el plural.
++ ¡No se llega tarde a los campos de trabajo! Perderse la primera noche es de imprudentes y temerarios. Un caballero español no lo haría.
++ Entrar a las monitoras es de pretenciosos. Recordemos que Napoleón III, Bill Gates, Batman y la Madre Teresa eran pretenciosos.
++ Si la hoja informativa dice que lleves un traje de baño, lleva al menos dos. Ya descubrirás por qué.
++ ¡IMPORTANTE! Taller de masaje NO significa orgía.
++ Hacer pulseras SÍ es difícil, te digan lo que te digan los monitores. Aunque se rían.
++ ¡Camistas! ¡He dicho que lleves más camisetas!

¿Que a qué viene esto?

Ahora, ahora se lo cuento...

miércoles, julio 02, 2008

Caleidobesos en ciclo - (estructuras de abrazo)


No soy muy de efemérides, pese a lo que digan las etiquetas de este blog.


No creo en fechas señaladas, sino en los hechos que éstas señalan.

Creo en día a día con y junto a las personas.

Por sus actos los conoceréis, y yo conozco muy bien a mis amigos, a la gente que va caminando por la vida conmigo. Por eso valoro los momentos y no las fechas.

Esta es mi fenomenal excusa para felicitar con dos días de retraso a mi flor favorita.

Y como los magos y los mentalistas de Mundo Q llevamos sombrero para quitárnoslo en las grandes ocasiones, me lo quito y que hablen los grandes. Unamuno.

Un vasco ;)

Como mi amiga Igoñe.

En el silencio estrellado
la Luna daba a la rosa
y el aroma de la noche
le henchía sedienta boca
el paladar del espíritu,
que adurmiendo su congoja
se abría al cielo nocturno
de Dios y su Madre toda...
Toda cabellos tranquilos,
la Luna, tranquila y sola,
acariciaba a la Tierra
con sus cabellos de rosa
silvestre, blanca, escondida...
La Tierra, desde sus rocas,
exhalaba sus entrañas
fundidas de amor, su aroma...
Entre las zarzas, su nido,
era otra luna la rosa,
toda cabellos cuajados
en la cuna, su corola;
las cabelleras mejidas
de la Luna y de la rosa
y en el crisol de la noche
fundidas en una sola...
En el silencio estrellado
la Luna daba a la rosa
mientras la rosa se daba
a la Luna, quieta y sola.

lunes, junio 30, 2008

Siempre hay una primera vez


Primera y última vez que pongo vídeos en este blog.

No pegan ni con cola.

Pero este es mi remedio para cuando me pongo triste.

Qué le vamos a hacer.

Huele aire de primavera. ;)


domingo, junio 29, 2008

Alteregolatría


Tengo un amigo.

En realidad, tengo varios, pero me refiero a uno concreto.

Uno concreto que últimamente me ayuda mucho.

Tiene un par de años más que yo, y también practica artes marciales, aunque las ha practicado en lugares mucho más exóticos que los míos. En China, en Japón. Incluso un yogui de la India le enseñó un par de cosas a cambio de (es una larga historia) un cuenco de arroz vacío.

Mide dos centímetros más y pesa un par de kilos menos. Al contrario que yo, siempre está en forma, o eso dice.

Es hablador y extrovertido, y siempre sabe si la gente dice la verdad o no. Y tiene una de esas miradas que parecen a la vez peligrosas y llenas de misterio. Imagino que lo ha ensayado. Se lo suele hacer a las chicas. Por cierto, tiene mejor mano que yo para las chicas.

Además es elegante. Más que yo. No recuerdo haberle visto nunca sin americana.

A mi amigo no le duelen nunca las heridas, y siempre tiene un minuto para mi.

Sin él, creo, ni siquiera saldría de casa los días de fiesta.

Mi amigo, además, lee el pensamiento.

Tengo un amigo.

Se llama Max.

miércoles, junio 25, 2008

Un caballero español en la corte del rey Arturo - y IV

Por fin contacté con el señor Robin Fry.

No un sustituto, no una secretaria, no otro amable caballero.

Que la razón más probable por la que no me llamaron es que ya estaba todo lleno y no contrataban más monitores.

Gracias, hombre.

Eso me interesó saberlo hace cuatro putas semanas, cuando tuve que renunciar a otras cosas porque igual me iba a vuestro puto programa de monitor.

O hace tres, la primera vez que os llamé.

O la pasada, cuando volví a llamar.

Anda y que os den por culo.

Y luego que por qué no me gustan los ingleses.

viernes, junio 20, 2008

La verdadera razón tras el misterio


A veces me lo preguntan, sobre todo otros magos. ¿Por qué te has hecho mentalista?

La razón es ciertamente muy (je, je) sencilla.

No era para ligar, claro. No se liga con la magia, lo he dicho siempre. Tampoco es porque, como suelo decir, no me guste la magia con cartas. El problema es que muchos malos magos sólo conocen juegos de cartas. Tampoco es, alguno apuntó, porque fuera la especialidad de la magia que más le gustaba ver a mi padre (y la que, seguro estoy, sigue prefiriendo).

Hay un libro.

Lo escribió Tony Corinda.

Y se llama "Los 13 escalones del mentalismo".

A mi, sinceramente, no me importa revelar mis fuentes. Si vas a uno de los enlaces de la izquierda de este blog encontrarás una tienda de magia online que te enviará lo que pidas en 24 horas a tu casa. En realidad (y cito a Darwin Ortiz) nadie ha hecho más daño a la magia que los malos magos.

El asunto es que en ese libro, Corinda, el pillo, nos habla de todo el arte del mentalismo.

Y en uno de los capítulos dice:

"Se cuenta que había un famoso vidente que trabajaba en locales nocturnos. Los espectadores escribían preguntas y las guardaban en sobres cerrados, los cuales se recogían y se dejaban en la mesa, en un montón. Durante la actuación, el vidente iba bebiendo una considerable cantidad de tragos de whisky y parecía estar casi borracho. Pero como sus respuestas eran brillantes, la gente no sabía qué pensar. Su método era simplemente mantener el vaso lleno de whisky hasta el borde y de cuándo en cuándo colocar un sobre sobre la boca del vaso. Con el alcohol del whisky el sobre se transparentaba lo suficiente para que él pudiera leer el mensaje que estaba dentro. No será el mejor de los métodos, pero no se me ocurre una excusa mejor para beber whisky."

Ahora muchos de mis amigos entienden por qué mi presentación de "Pregunta y respuesta" (Blanpin: el juego ese de los sobrecitos) es tan divertido.

Y por qué no se liga con la magia.
____________________________
La imagen corresponde a la primera edición en libro (en inglés) de "Los trece escalones del mentalismo". Tony Corinda apareció de pronto en el mundo de la magia en los años 50, sin que nadie supiera nada de él. Se erigió como uno de los absolutos grandes maestros del género, tanto como actuante como como escritor, filósofo y pensador. Su libro ha sido llamado "la biblia del mentalismo", sin ningún alarde poético. El panorama moderno de la magia de la mente sería completamente diferente si no hubiese vivido Corinda. Actualmente vive retirado y alejado de los escenarios en Londres, aunque nadie sabe dónde. Y el día de su cumpleaños sigue siendo absoluto secreto. Aunque nació en 1931.

Darwin Ortiz (Nueva York, 1948) es un excelente cartómago y uno de los profesionales de la magia de cerca más importantes de la actualidad, además de ser reconocido como el mayor experto en trampas de juego del mundo. Ha asesorado a casino de toda Norteamérica y ha escrito, entre otros Cardshark, Darwin Ortiz at the card table y la obra cumpre de la técnica de presentación del arte del ilusionismo: La Buena Magia. No pocas veces ha revelado su admiración hacia los grandes cartómagos españoles, como Juan Tamariz, Pepe Carrol y Arturo de Ascanio, quienes afirma han sido una revelación en su forma de entender la magia con cartas.

jueves, junio 19, 2008

Clac


Ayer cerré una puerta.


Con unas llaves nuevas.

Se cerró lenta, pesadamente, con un sonoro "clac", como esa onomatopeya que siempre usaba Paco cuando hacía magia con un candado y este hacía sonido. Magia para sordos, lo llamaba.

Mi Hermano Pequeño dijo algo tras el clac.

"Se ha acabado".

Curioso.

Y verdadero.

Otro año más se había escurrido entre los dedos.

Es posiblemente el año más vacío que he vivido, le comenté. No he hecho nada, apenas he trabajado, he actuado poco, además de las cicatrices en órganos que necesitaba para bombear sangre en el organismo.

Y, bondad graciosa, me hizo ver lo equivocado que estaba. Y que todo era (lo dice Blake) producto de mi imaginación.

Y el lerdo de él (me río) sigue creyendo que soy yo el que le enseña a él.

¡Ganbatte!

martes, junio 17, 2008

Un caballero español en la corte del rey Arturo - III

Dijeron, los Pérfidos Albioneses que mandarían una carta de esas en formato de electrones la pasada semana, a finales.

No habiendo recibido señal o seña alguna, me decidí a llamar de nuevo.

Muy educados, me contaron que el señor Robin Fry, con quien debiera hablar, no estaba around.
Me tomaron el número, con sus prefijos correspondientes, y aseguraron que me llamaría.

¿Un nuevo Trafalgar?

Lejos, la Isla de las Brumas está casi al alcance de la mano, a una firma de papel y a una llamada telefónica de las botas del que escribe. Ambos (usted y yo) sabemos que una aventura cerca de Avalón es lo que este hombre cansado necesita.

Veremos a ver.

Les ha hablado un Caballero Español en la Corte del Rey Arturo.

jueves, junio 12, 2008

Peste de sonetos: Loko y Mago, mano a mano

Y la vida se detuvo para él
y no volvió a tener ningun sentido
por que fruto de su penoso olvido
subió del super sin comprarse un gel.

¿Con qué me lavo?, dijo, ¿Con aquel
detergente apestoso y revenido?
No sé por qué demontres he tenido
que quererme limpiar hoy el cimbrel.

mas lo que la higiene ordena y manda
no es nada sutil, es harto oloroso
que apestar nunca fué recomendable.

Brummel, Sportman, Pachulí, Lavanda,
Cerberos en derribo y en acoso
de peste de un sobaco abominable.

Un caballero español en la corte del Rey Arturo - II

Hoy el susodicho caballero ha logrado hablar por teléfono con los pérfidos Albioneses, tras tres semanas de infructuosos intentos.

Resultaba que sobraba un cero en el número que indicaban en su página web. Vaya por dios. Gracias a la veraz intervención de la kohaiesa, he logrado obtener el número verdadero, mi santo grial particular de estas últimas calendas.

Educados, atentos, muy británicos, me han antendido, primero una simpática y correcta señorita y después el sustito del señor Fry, que es quien me hubiera atendido si hubiese estado. Pero no estaba.

Si todo sale bien, entre hoy y mañana sabré si el día uno de julio estaré en La Isla durante todo un mes, en un programa con nombre de diosa.

Les ha hablado un Caballero Español.

miércoles, junio 11, 2008

Microrrelato (-d25plbrs)

Alexander Sharian se despertó con tremenda resaca.

- Oye, James... ¿Qué hacemos en la cama con una puta y un enano?
- DOS enanos - dijo uno.

La Mano del Muerto - Dead Man´s Hand

"El 2 de agosto de 1876, en el saloon Nuttal & Mann's #10 de Deadwood, James Butler Hickock, más conocido como "Wild Bill", estaba jugando al póquer cuando un delincuente conocido como Jack «Crooked Nose» McCall se deslizó trás él y le descerrajó un tiro en la nuca. Wild Bill cayó silenciosamente al suelo sin soltar las cartas que atenazaban sus dedos: una doble pareja de ases y ochos, que se conocería desde entonces como `La Mano del Muerto´."

¿Cuál era la otra carta de las cinco que había en la mano de Wild Bill Hickock? Nadie se acuerda. Lo cuál demuestra que al que miró sus cartas y luego contó esa historia (verídica, por otra parte) sólo le interesaba si hubiese ganado o no la partida de Póquer. La historia no cita que el señor Hickock estaba enamorado de una corista, ni que fue scheriff, ni que, aquella tarde, por primera vez y siendo infiel a su costumbre, no se sentó mirando hacia la puerta del saloon. Lo hizo de espaldas.

Y muy, muy cerca de allí, a un latido de vibración, a una fracción de posibilidad, Supreme y el resto de miembros de la Liga del Infinito mataron a Wild Bill para evitar una explosión nuclear en la guerra de secesión.

A otro latido, a otra fracción, Tom Strong, el Héroe de la Ciencia, se enfrenta a un hombre cuya esquelética mano sostiene una doble pareja de ases y ochos negros.
Una vez más, la Infinidad al alcance de la mano.

De la mano del hombre muerto.

lunes, junio 09, 2008

En tercer grado según las escrituras

Aprendí (hace tiempo) que hay daño que no duele.

Cualquier manual os lo dirá claramente: si un personaje jugador es víctima de una quemadura, sufrirá daño. Dependiendo de la gravedad e intensidad, claro. Perderá puntos de vida (¡o de golpe!), descubrirá que está Gravemente Herido, que le han arrancado la Pierna Izquierda o que simplemente está Aturdido 1d6 asaltos.

Lo que ignoran muchos heridos de los mundos fantásticos de la Infinidad Ilimitada (las Tierras Infinitas) de los mundos imaginarios de los juegos de interpretación es que a veces ese daño no duele.

A veces, una quemadura es tan grave que quema el tejido nervioso y desaparece la percepción de dolor en esa zona.
Duele, claro, la periferia. Las zonas alrededor. Donde hay quemaduras de segundo y primer grado que no han destruído los nervios. Duele lo que no es la herida, directamente. Lo que circunda. La gente. Los lugares. Las situaciones. Encontrarse fotos. Lo que no es, vaya, repito, la Herida.

La buena noticia es que, claro, no te duele, aunque estés Gravemente Herido o hayas perdido Puntos de Golpe sin recibir golpe alguno.

La mala es que, cuando empieza a curarse, duele mucho más que las heridas que circundaban.

La peor, que la Realidad duele, aunque haya quien no se entera.

Como dijo un sabio, no somos más que la suma de nuestros puntos de experiencia.

Aunque nos duela. Y aunque nos dejen aturdidos.

1d6 asaltos.

Y por muy grave que sea, me río.

Porque por muy duro que sea, estoy seguro de que en el séptimo asalto, sea cual sea el resultado, ya no estaré aturdido.

Aunque hay daño que sí duele.

Nuki - Sexperimento

Huelo y pierdo
el aire.
Miro y pierdo
la mirada.
Se funde con
el aire.
Escucho y pierdo
mis latidos.
Se pierden en
el aire.
La mano
reposa
y ya no hay aire
y ya no hay mirada
y ya no hay latidos.

Y el espacio entre
una bocanada
un parpadeo
un diástole
se convierte en demonio
que toma
forma
delante de mí.

Y se ríe
y danza
y me mira
y me huele
pero yo no miro: veo.
pero yo no huelo: respiro.
pero mi corazón no late: asiento inamovible.

El demonio salta
muy
rápido
sobre
mí.

Desenvaino
en un lapso entre latidos.

El demonio ha muerto.

Sin sangre,
envaino de nuevo.

Respiro.
Miro.
Late.

Nuki.

domingo, junio 08, 2008

Otra vez de Gala

Qué apropiado. De Gala.


Por saber tuyo el vaso en que bebías,
una tarde de junio lo rompiste.
Bebió la tierra el agua, limpia y triste,
y ahora tienes la sed que no tenías.

Quizá otra vez vendrán tus buenos días
y bebas sin mirar, como bebiste.
O quizá el vaso en el que te ofreciste
otras manos lo quiebren, no las mías.

Igual que el que de noche se despierta
y busca cerca el agua preparada,
te buscó a ti mi voz y no escuchaste.

Pon a tu corazón desde hoy alerta:
no nieguen a tu sed enamorada
el mismo sorbo aquel que derramaste.


sábado, mayo 31, 2008

Mano a mano

Mano a mano
Música: Carlos Gardel y José Razzano
Letra: Celedonio Flores


Rechiflao en mi tristeza
hoy te evoco y veo que has sido
en mi pobre vida paria
sólo una buena mujer,
tu presencia de bacana
puso calor en mi nido
fuiste buena, consecuente
y yo sé que me has querido
como no quisiste a nadie,
como no podrás querer.

Se dio el juego del remanye
cuando vos, pobre percanta,
gambeteabas la pobreza
en la casa de pensión,
hoy sos toda una bacana,
la vida te ríe y canta,
los morlacos del otario
los tirás a la marchanta
como juega el gato maula
con el mísero ratón.

Hoy tenés el mate lleno
de infelices ilusiones,
te engrupieron los otarios,
las amigas, el gavión,
la milonga entre magnates
con sus locas tentaciones
donde triunfan y claudican
milongueras pretensiones,
se te ha entrado muy adentro,
en el pobre corazón.

Nada debo agradecerte,
mano a mano hemos quedado,

no me importa lo que has hecho,
lo que hacés, ni lo que harás,
los favores recibidos
creo habértelos pagado
y si alguna deuda chica
sin querer se me ha olvidado
en la cuenta del otario
que tenés se la cargás.

Mientras tanto que tus triunfos,
pobres triunfos pasajeros
sean una larga fila
de riquezas y placer,
que el bacán que te acamala
tenga pesos duraderos,
que te abrás en las paradas
con cafishios milongueros
y que digan los muchachos:
es una buena mujer.

Y mañana, cuando seas
descolado mueble viejo
y no tengas esperanzas
en el pobre corazón,
si precisás una ayuda,
si te hace falta un consejo,
acordate de este amigo
que ha de jugarse el pellejo
"pa" ayudarte en lo que pueda
cuando llegue la ocasión.
____________
Compuesto en 1918 y grabado por Carlos Gardel (que es quien aparece en la imagen) en 1923. Dicen los expertos que esta canción es EL tango. Evocadora.

Lo lamento, Mr. Annemann

Nunca entenderé por qué hay magos que no quieren hacer magia para niños.

¿Existe otro público que de verdad vuelva a su casa creyendo que lo que han visto era realmente magia?

Soy mago, creo que ya lo sabéis.

Y me intento dedicar a esa parte de la magia que Theo Annemann, pilar del género, definió como la "única forma adulta de la magia": el mentalismo.

Annemann decía que sólo el mentalismo posee la capacida de hacer creer al espectador que lo que estaba ocurriendo era genuino. Además, fue un creador compulsivo, no sólo un excelente ejecutante. Inventó el efecto de la bala entre los dientes en su versión moderna y en sus treinta y pocos años de vida (se suicidó a raiz de arruinarse con el crack del 29) y sus poco más de quince años practicando el Arte de la Magia ideó y publicó varios miles de efectos (sí, miles). Algunos, sin saberlo, me los habéis visto ejecutar.

La gente salía de sus espectáculos completamente convencida de que el tipo de fino bigote que acababan de ver era un genuíno lector del pensamiento.

Annemann, ya digo, decía que eso sólo lo conseguía el poder del mentalismo bien ejecutado.

Annemann fue un genio.

Pero, por desgracia para él, nunca hizo magia para niños.

Lo lamento, Mr. Annemann.
________________
El señor de la foto es Theodore Annemann, nacido Theodore John Squires en 1907. Se quitó la vida de un disparo, con una bala que la ruina y la pérdida de razón le hizo no querer detener, en 1942. Dejó detrás cientos y cientos de efectos de cartomagia y mentalismo, con principios y manejos que a los mentalistas modernos nos siguen pareciendo revolucionarios. Pilar, creador, genio y maestro del género. No sé (como le digo a Mu) si la magia es arte o no. Pero claro: ni la Vaca ni yo hemos visto a Annemann en acción.

viernes, mayo 30, 2008

Una foto y el desorden

Mi madre siempre me decía que ordenara mi cuarto.

Yo, claro, fiel al absurdo razonamiento del "orden creativo", no lo hacía nunca.

Aunque ahora, en el piso nuevo, es cierto que mis estándares de orden se han elevado mucho más de lo que podía creer nadie, ni yo mismo. No soy como mi madre, o mi hermano Alfonso, que tienen milímetros delimitados para cada cosa, pero mantengo las cosas más o menos en su sitio.

Luego no encuentro nada, porque todo está donde tiene que estar en vez de estar tirado en el suelo.

A Samu le hace gracia.

Si cuando vivía con mi madre (o con mis padres) hubiese sido ordenado, hoy, después de comer, al coger de mi antiguo cuarto el libro "Juegos de manos de sobremesa" del Padre Wenceslao Ciuró, no hubiese caído una foto al suelo, que esperaba agazapada entre las páginas, porque la hubiese guardado en un álbum.

Y no se me habría vuelto a caer el mundo al suelo al recogerla y ver quién era la persona de la foto.

miércoles, mayo 28, 2008

Lo que no os conté de Maite (extracto)

Un Relato Asombroso de Claudio el Artesano

por
Marcos Pastor, guionista y productor de APK

- ¿Cómo? – el Artesano dejó la pieza que estaba esculpiendo sobre el tablero - ¿Qué si sé hacer pulseras? – miró con sorpresa a su Aprendiza- Sí, chica, pardiez, claro que sé hacer pulseras. Veamos... – el Artesano se levantó y sacudió unas virutas de su mandil de cuero. Se acercó a una de las altas estanterías del fondo de la sala con un taburete de madera en la mano. Lo colocó en el pie de la estantería y subió con gesto dubitativo. Se estiró para alcanzar una caja de cartón de color desvaído por el tiempo que reposaba junto a otras cajas, estas de colores más vivos.

Se acercó con la caja hacia el tablero de trabajo.

Callado, volvió a sentarse.

Miró la caja y sopló. Una leve nube de polvo flotó lenta y suavemente sobre la caja, desprendiéndose de ella. Se arremolinó sobre la caja como un custodio que no quisiera alejarse del objeto custodiado. Claudio abrió la caja y tomó algo de ella.

- Toma, chica... creo que con este valdrá – dijo el Artesano, mientras tendía un ovillo de lana amaranto brillante a la muchacha rubia – Ve a la otra sala y corta unas cuantas hebras de un par de metros. Yo voy ahora mismo.

La joven salió de la amplia estancia con aspecto de taller.

El Artesano espero a que ella saliera para abrir de nuevo la caja.

Sacó un papel doblado en dos y amarilleado por el tiempo. Lo desdobló y leyó lo que estaba escrito en él.

Unos minutos después, cuando Claudio entró en la otra sala, la joven Aprendiza no se atrevió a preguntarle a su Maestro si había estado llorando.

lunes, mayo 26, 2008

Las otras 202 cosas que hacer en gravedad cero

26 años, 2 y medio, 3 navidades, 15 años de partidas, 1 vivo de 1 años con 6 sesiones y 52 personajes y sorpresas en número incontable, 5 idiotas creando el Universo, 1 paladín de nivel 2, un Mago de 8, guerrero de 22, 1 cinturón negro de color negro en 1 kimono negro, 15 discos de Sabina y todos los de Bob Dylan, 1 refugio bajo la tormenta, 1 musa, 1 náyade, 1 Ondina, 1d6 impactos de fuerza 7.

1 club donde jugar, 1 máquina de imaginar, 10 esferas, 19 libros de conjuros y 1 de cómo se hace la magia, 1 castillo (de Falkenstein), 3 libros viejos de cuentos de terror, 2 madrinas, 1 abuelo con perilla, 1 padre con barba, 1 barba con 1 perilla, 13 años de Lourdes, 1 Bruja Jipi, 1 Capitán Pirata, 1 Shihan del amor que se fue a practicar la medicina, 1 Kohai, 1 Kohaiesa, 1 Pequeño Bucanero del que haré peluches, 1 Pequeña Mandarina y 1 duende de gorro rojo, 1 Vaca Liberal Dipotado por Valencia, 2 secretos inconfesables, 5 que me gusta confesar. 2 vicios de sobra conocidos.

100.000 versos en 1 libro, 21 asistentes a una cena de número 21, 10 años dentro de 1 años, 1 madre que me parió, 2 mofletes de 1 moflete, 1 alemán, 1 marmota. 1 casa golfiloca, 1 cama para 2, 3 sospechosas habituales, 1 comando, 6 campañas sin saber cuál empezar, 227 fichas de póker, 1 fin del mundo por vez número 4, 4 universos del que sólo conocemos uno. 1 profesor de universidad que come en casa, 3 tatuajes, 1 póliza de ahorro para ahora mismo, 3 veces en la cárcel por arte de magia, 3 relatos asombrosos, 1 Artesano, 1 amigo mago en la memoria, 14 años de blanco y quizá 1 por venir, 2 maestros, 1 viaje pendiente hasta la costa, 1 color rosa en la memoria, 3 libro de apuntes con 3 eses, 7 años brindando, 3 sables.
202 entradas de blog.

1 amanecer contento.

Y mañanas.

Mogollones de mañanas.

Las otras 202 cosas que hacer en gravedad cero.

martes, mayo 20, 2008

5D6

5d6 son pocos dados.

La expresión, o el código, “5d6” significa “cinco dados de seis caras”.

Hay mucha gente que no lo sabe, pero no sólo existen los dados de seis caras. Alguien, allá por los sesenta, diseñó los de cuatro, ocho, doce y veinte caras. Más adelante, a finales de los setenta, alguien inventó el d10. El dado de diez caras. Empleando dos, se podían generar números aleatorios entre uno (01) y cien (00). Actualmente se pueden encontrar dados de treinta caras, de cincuenta, de cien e imagino que otra amplia variedad que desconozco. Aunque eso no importa.

Existe un juego de estrategia y fantasía que se juega con figuras de 28 milímetros. 28 milímetros es el nombre de la escala, no significa que todos midan lo mismo, Después de todo, es fantasía. Pese a lo que diga la cama de mi compañero de piso, no todos los trolls tienen el mismo tamaño.

Ese juego se llama “Warhammer”, y fue diseñado, parece ser, para representar de modo poco realista batallas entre ejércitos de criaturas de un mundo imaginario, llamado, originalmente, El Mundo de Warhammer. Su trasfondo combina la imaginería de Tolkien con la Alemania de la reforma, los ciclos artúricos, las novelas de Michael Moorcock y otro sinfín de influencias, históricas y legendarias. Tenemos ejércitos de elfos, de orcos, de ogros, varios reinos humanos y una gran leyenda urbana que afirma que un día llegará un ejército inspirado en el japón feudal. Quién sabe.

Pero el caso es que son ejércitos.

Y los ejércitos luchan.

Las reglas de este juego no pretenden en absoluto ser realistas. Un juego con dragones y hechiceros no debería serlo. Pero desde luego, hay combates en esas reglas. Y, como en todos los combates, hay muertos. Porque las armas, ya saben, matan. Pese a las tiradas de salvación por armadura.

Una de esas reglas que rigen los combates del Mundo de Warhammer es muy curiosa.

Se llama “Huir”.

Lo que pretende representar es el miedo, el espanto ante la atrocidad del pobre soldado y sus compañeros cuando se ven brutalmente superados por la tropa enemiga. El terror se adueña de ellos y sus oficiales no pueden detener la desesperada huida de sus hombres.

La regla “Huir” indica que la tropa que se desbanda aterrorizada se desplaza exactamente 5d6 centímetros en dirección contraria al enemigo. Éste puede, si lo desea, perseguir al fugitivo el mismo número de dados. Si lo alcanza, todos los desbandados se consideran automáticamente aniquilados. Así, sólo el azar al arrojar esos cinco dados determinará si sobreviven y consiguen escapar o son exterminados hasta el último hombre.

Esta regla despiadada y curiosamente realista también indica que las tropas montadas o que sean más veloces que un infante medio, bien por su gran tamaño, bien por ser similares a caballos como los centauros o por alguna otra característica especial, son obviamente más rápidas: se tirarán ocho dados de seis. Mala señal para el infante medio.

Verbigracia, si la Zarina Katarine, Reina del Hielo de Kislev, férrea y bellísima hechicera que vive al norte del Imperio humano, a lomos de su caballo de guerra se enfrenta en solitario a un chamán orco a pie, éste se verá abrumado por sus fabulosos poderes mágicos y su potencia en combate, por los encantamientos y embrujos que ella lance sobre él.

Sobrepasado, el chamán decide huir.

Al pobre no se le ocurre otra cosa.

Tira cinco dados de seis.

Ella ocho.

5d6, en fin, son pocos dados.