...es el principio y el fin.

lunes, febrero 01, 2010

Tal vez no muy alto


Ay.

Lo escribó
Edmond Rostand.

Le dió vida
Gérard Depardieu, y Camilo García (un maestro en un arte que amo) le otorgó un nuevo e inteligible soplo de alma para mí.

Pero lo hizo Cyrano.

Os lo dejo:


Ese es mi vicio:
me gusta provocar,
adoro ese suplicio.
¿Qué quieres que haga?
¿Buscarme un protector?
¿Un amo tal vez?

¿Y como hiedra oscura que sube la pared
medrando sibilina y con adulación?
¿Cambiar de camisa para obtener posición?

¡No, gracias!

¿Dedicar, si viene al caso, versos a los banqueros?
¿Convertirme en payaso?
¿Adular con vileza los cuernos de un cabestro
por temor a que me lance algún gesto siniestro?

¡No, gracias!

¿Desayunar cada día un sapo?
¿Tener el vientre panzón? ¿Un papo
que me llegue a las rodillas con dolencias
pestilentes de tanto hacer reverencias?

¡No, gracias!

¿Adular el talento de los canelos?
¿Vivir atemorizado por infames libelos
y repetir sin tregua: ¡Señores, soy un loro,
quiero ver mi nombre escrito en letras de oro!?

¡No, gracias!

¿Sentir terror a los anatemas?
¿Preferir las calumnias a los poemas?
¿Coleccionar medallas? ¿Urdir falacias?

¡No, gracias! ¡No, gracias! ¡No, gracias!

Pero cantar, soñar, reír, vivir,
estar solo, ser libre,
tener el ojo avizor, la voz que vibre,
ponerme por sombrero el universo
por un sí o por un no, batirme o hacer un verso;
despreciar con valor la gloria y la fortuna,
viajar con la imaginación... ¡a la luna!,
no pagar jamás por favores pretéritos,
renunciar para siempre a cadenas y protocolo;
posiblemente no volar muy alto...

...pero solo.

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